12 noviembre 2018

¡Mátame camión! 04: Mireya Bravo - Corazón Vendío (no confunda con "partío")

Sigue la fiesa de los temazos imbatibles ejem. Ironizo porque en serio, de momento no ha caido nada a lo que poder adjuntar una frase de mínimo consuelo. Es todo material de deshecho de cualquier estrellita de 40.
Datación: publicado en You Tube el  6 de julio de 2018. ¡Canción del verano!

Imagen: Ya os explica lo que pienso el buen Capitán:

Lo de la imagen delos triunfis es una máquina de sacar salchichas, más o menos permutables. De momento ni un gramo de mojo, provocación, un pelín de elegancia...
Canción: Ya la he olvidado, lo siento. Hay un ritmito más bailongo que la ristra de tristeces que la precedieron, pero vamos... otro cero a la izquierda imposible de disfrutar:


¿Antídoto? Supongo que la chica quiere hacer algo a lo Shakira. Shakira, pro supuesto, e smuchísimo mejor, asi que lo de los pechos y las montañas como eficaz sustituto.
[Si quieres ver los clips que he ido viendo, dale al tag "¡Matame camión! Los singles de los Triunfitos", y date el festín y el fiestón d ela música]

10 noviembre 2018

La historia es la percha 03: el fin de la Gran Guerra, cien años

El 11 de noviembre de 1918 se juntaban en un tren, en el bosque de Compiègne, una representación de los Aliados con Alemania. Estaban acordando el armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Muhdial, cuando ya otras potencias contendientes como Austria-Hungría o Bulgaria se habían rendido.

Cien años, pues, se cumple del fin de un apocalipsis inesperadamente longevo y destructivo. Las cifras, inevitablemente bailarinas, hablan de horquillas entre 10.000.000 y 31.000.000 de muertes. Y aunque tal horror fue ensombrecido por una amplificación inconcebible en la Segunda Guerra mundial, la huella de la Gran Guerra es, en ciertos aspectos, más profunda e importante que las consecuencias de la Segunda. No por nada el historiador Eric Hobsbawm definió "el corto siglo XX" como el período que abre el inicio de esta contienda en 1914 (y que cierra la caída del muro de Berlín). Y si puede entenderse como un principio de algo es porque, fatídicamente, supuso un final de otro algo. Un final para el pensamiento político, geoestratéico, social, económico, que los primeros años del siglo XX arrastraban del siglo XIX.
Europa, el ojo del cu... mundo en la era decimonónica, vivía desde las últimas derrotas napoleónicas una cierta estabilidad, sustentada en pactos, ententes y alianzas entre naciones y poderes afines, que por así decir se aguantaban presionando unos contra otros en un equilibrio. Frágil, pero ¿quién lo veía así en 1914? Hacía más de cincuenta años que toda guerra en Europa había sido más una escaramuza controlada que una masacre. Las nuevas naciones producto del nacionalismo se veían con todo por hacer en un futuro de "destino manifiesto" (expresión nacida en el contexto del expansionismo estadounidense que puede aplicarse a un sentido/creencia de gloria intrínseca, muy romántica/nacionalista del XIX). La segunda revolución industrial significaba progreso, e incluso la gran mayoría ultraexplotada en las fábricas y el sistema agrario podía intentar ver la luz al final del túnel gracias a los nuevos movimientos del creciente sindicalismo y, por supuesto, las nuevas teorías políticas de socialismos y marxismos.
Esta animación muestra en unos minutos Europa desde 1815 a 1900, un poco el marco y el potaje desencadenante de la IGM

Una columna vertebral continental entre lo viejo (el imperio Austrohúngaro...) y lo nuevo (la Alemania de Guillermo II, convencida de su poder continental frente al inalcanzable colonialismo mundial de Francia y, sobre todo, Gran Bretaña). España se come los mocos. El imperio turco es un zombi al que le queda poco, y el gran Oso Ruso (el zarismo de Nicolas II) mira con ojitos al "polvorín balcánico" para alcanzar por la vía recta un mar de aguas calientes (lo que , en fin, ni eran las del Báltico ni las del mar de Bering, ni mucho menos los mares meridionales que acercan el Polo Norte al continente).
Bueno, que esto no es una clase de historia, así que riámonos un poco, con un mapa-caricatura de la época. Con ustedes Europa en 1914:

¿Por qué la guerra?

Ante todo, porque todos se pensaban, incautos, que sería un paseillo más. Precedían guerras cortas (la franco prusiana de diez meses escasos, por ej.) y para Rusia una derrota humillante contra Japón el 1905. Así, mientras unos seguían con el chip de los paseos gloriosos, los chevalliers y los gentlemen a caballo y luciendo lustre y saber estar que el fotógrafo Roger Fenton había traído del frente de la guerra de Crimea de 1853...

Otros querían posicionarse como "el oso" que quería seguir siendo una hegemonía con control, papel y peso.
El Zar Nicolás intentando llevar las riendas de Europa.Caricatura alemana, 1910
Dado que los Balcanes eran una golosina y, ya lo dije, el "polvorín" de las guerritas constantes, cuando hubo cassus belli en la zona parecía que todos estaban esperándolo para precipitar las cosas.
El cassus fue el asesinato del heredero al trono del imperio Austro Húngaro, Franz Ferdinanz.



Digo Francisco Fernando.
Resultado de imagen de franz ferdinand austria
Y al ser asesinado en Sarajevo,  el imperio Austro, acusando de complot en la sombra a Servia, hizo lo que se solía hacer: invadir (Servia, se entiende para el caso). No olvidemos que la zona seguía siendo una golosina, también para Austria-Hungría, por su sentido eslavista y por, como siempre, el acceso al Mediterráneo a través del Mar Egeo.


Pero este movimiento invasivo fue como cuando preparamos un corredor con fichas de dominó y tiramos la primera: empezó el mambo y todo, irremediablemente, se precipita. Rusia se posicionó en defensa de Serbia, y por las benditas alianzas, tratados y ententes, fueron entrando más actores hasta que se montó una guerra de proporciones incalculables (o incanluladas) en que los grandes estaban involucrados: Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia, el Imperio Otomano, los países balcánicos en su inmensa mayoría, Japón... hasta, tarde y por su interés propio, los lejanos Estados Unidos terminaron enfangándose)

Mundo alegre en guerra

Y todos (salvo los USA, que es otro tema) se lanzaron a la guerra con alborozo, heroísmo de cine de los Lumiére, pensamiento bélico napoleónico (piensa en los disparatados uniformes de pantalón rojo-putón de los galos, lo más parecido a un chaleco reflectante en una guerra contemporánea) y una inopia, en fin, tan trágica como aterradora por resultados.
Soldados franceses entonan La Marsellesa antes de partir hacia el frente (París, agosto de 1914)
Foto tomada de Biografías y Vidas

Stephan Zweigh escribía describiendo a los alegres mozos que entraban en los trenes que los llevaban al frente como soldados:
¿Qué sabían ellos de guerra después de medio siglo de paz?. La guerra era una leyenda heroica y romántica vista desde la perspectiva de los libros de historia y los cuadros de los museos [...] Por eso iban cantando a los trenes que los llevaban al matadero.
No se puede describir mejor.

Así que lo que celebramos un siglo más tarde es el final de una derrota como especie dominante sobre el planeta. Un ridículo sin gracia porque fue un viaje de los uniformes de soldadito de plomo a un infierno en la tierra.
Fiesta de los maniquíes

O un infierno en el barro, mejor dicho: el de la guerra de trincheras; el de la muerte inhumana por la guerra química (y los rostros desfigurados supervivientes); el de batallas como jamás había visto el ojo humano (Marne, Verdún, el Somme...), el de un conflicto prolongado más allá de lo que la razón podía entender, superando el engranaje bélico a cualquier posible impasse de sensatez, como esas tristes treguas navideñas en que alemanes y británicos compartían la tierra de nadie entre trincheras para echar un fútbol, compartir villancicos, y luego a seguir acribillándose.
Fiesta de la carnicería (Foto tomada de Biografías y Vidas)

Creo que efectivamente todo aquel horror trajo el "siglo XX corto", porque sencillamente destronó el "siglo XIX largo" por la vía traumática. Produjo un nuevo mapa mundial con un nuevo papel para los Estados Unidos, con Turquía desintegrada tras ser un imperio secular, con un triunfo de la revolución bolchevique sobre el zarismo, con una nueva Europa, con la incorporación de la mujer a la sociedad laboral.
Europa antes/después de la Gran Guerra
Y con una nueva ralea social: el soldado repudiado, retornado sin heroísmo, sin gloria, solo con taras físicas y mentales. Y por supuesto, fue una guerra con un cierre vengativo e irresponsable que encendió una nueva mecha, el fascismo en Europa.
Benito Mussolini crea los Fasci Italiani di Combattimento el 23 de marzo de 1919

La Gran Guerra en los mass media.

El eco en la cultura del siglo XX de esta Gran Guerra es enorme. Posiblemente, como decía al arranque, ensombrecido por el que provocó la Segunda (más de todo: sangrienta, longeva...), La Primera Guerra Mundial no obstante ha llamado la atención desde todo tipo de disciplina.
Para empezar, divulguemos. Y un modo interesante es la serie documental Apocalipsis, la Primera guerra Mundial, cinco capítulos realizados a partir de más de 500 horas de archivos cinematográficos, la mayoría inéditos y con imágenes coloreadas. Si en principio el tema colorines de post producción me provoca rechazo, la verdad es que la docuserie consigue un eficaz nivel de inmersión, el realismo vintage que aporta la capa del coloreado infográfico no resta sino que suma carnalidad a los hechos. Además, la serie posee un discurso narrativo muy bien armado, no solo por solidez sino por su capacidad de enganchar al espectador. Esto, hay que decirlo, no todos los documentales de historia lo consiguen, obcecados bien en dar demasiados datos (con lo que el espectador se aburre y desconecta) bien lastrados por una cutrez (cuando abundan los planos fijos a catedráticos hablando desde su despacho o con un fondo neutro, mal negocio) o porque su discurso rebasa lo divulgativo para convertirse en populismo chorras, sensacionalismo con la historia de leit motiv (mala praxis para la divulgación). Apocalipsis, pienso, no cae en ninguna de estas faltas y resulta un producto muy atractivo.
Trailer de la serie:


Si queremos documentarnos, como siempre, la literatura ensayística sigue siendo el mejor proceder.. Hay muchísima bibliografía, obviamente, sobre el tema. No soy ningún experto así que simplemente acreditaré algo que es sabido. De entre todos los libros publicados sobre el tema (hubo al respecto una marea en 2014 para "celebrar" el centenario del inicio de la confrontación) uno de los más sonados fue  1914-1918, la historia de la Primera Guerra Mundial, del historiador británico David Stevenson. Los hijos del a Gran Bretaña tienen fama a la hora de hacer divulgación histórica con gancho y sin perder fundamento, y el ruido levantado por este manual cuando se publicó en español puede ser una buena pista. 880 páginas avaladas por la editorial Debate. Además, un libro que comienza preguntándonos "¿Por qué recordamos aún el 11 de noviembre?" viene peripintado a este post 😉
Y no olvidemos los podcast. Están de moda, los podcasts. Cada vez aparecen más espacios "noradiofónicos" colgados en Ivoox, especializados en Historia. Es muy entretenido el monográfico dedicado a "nuestro" conflicto por La Escóbula de la Brújula (dos horas de mesa redonda alrededor de la Gran Guerra, dos horas, sí, y muy amenas), o, más denso y centrado en la alta divulgasción, "La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias" del programa La lintera ne Diógenes (una hora de entrevista al historiador Francisco Morente)

Como siempre, si dos horas de tertulia, las cinco de documental o, más aún, las casi 900 páginas de un manual no son tu meta en esta vida pero quieres adentrarte en el tema de la Gran Guerra, tenemos el arte. El cine es el arte del siglo XX, y claro, se ocupó de la IGM.
Senderos de Gloria, de Kubrick, es la película antibélica por antonomasia y un retrato feroz del conflicto que nos ocupa. Además de una obra maestra del cine, claro. No busques más, ni busques otra. Esta es la película. Hay más, incluso alguna reciente, y hay otras que podemos calificar de magistrales, por descontado... pero hacedme caso. No busquéis más si no conoces esta. Y si la conocéis, volved a verla. Y ya entonces os podéis pasear por otros títulos.

Senderos De Gloria [Blu-ray]
Por otra parte la literatura siempre estará ahí: desde el clásico El buen soldado Svejk de Jaroslav Hasek (1922) al más moderno 14, publicado en 2013, novela de Jean Echenoz (que no he leído pero apetece bastante), pasando por mucha obra sobradamente conocida (Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo, Adiós a las armas de Ernest Hemingway...).
En cuanto al cómic, hay bastante pero si un nombre propio asociamos a la Gran Guerra ese es el del francés Jacques Tardi.
Tardi tiene un buen caudal de obras ambientadas en la Primera Guerra Mundial. Es especialmente interesante ¡Puta guerra!, con su epílogo a modo de recensión sobre el conflicto, y creado a pachas con el especialista en la IGM Jean-Pierre Verney (firmante del citado epílogo). la 1ª edición incorporaba un DVD documental. La intención del cómic, como de panorámica del conflicto a través del testigo particular, resulta tan atractiva como excepcionalmente documentada. Se extrae oro de esta novela gráfica. A través de una narración en primera persona, el cómic es un relato descarnado de los cuatro años de guerra, formalmente valiente y con un sentido del color expresivo remarcable. Destaca su lenguaje directo y crudo (desde el propio título, evidentemente) que nos mete en el pellejo del horror, tanto como el meticuloso dibujo de Tardi.
La pintura es otro mundo. Siempre podríamos hablar de autores, pintores, que hayan retratado el conflicto, pero para el caso... bueno, hablamos de la causa de una reconversión radical de las artes, un nuevo espíritu de zozobra que lleva al surrealismo, al expresionismo, al dadaismo e incluso, con un espíritu de reconstrucción poco fiable, al futurismo. Pocas veces una sola guerra revolvió tanto la historia del arte. Pero claro, nunca antes había habido nada igual a la Gran Guerra.
¿Un nombre y solo uno? George Grosz. Berlinés, participó en el Ejército Imperial Alemán (aunque finalmente fue licenciado por problemas de salud). Tras la experiencia, su pintura comenzó a expresar los horrores de la guerra, con verdaderas salvajadas gráficas como su Metrópolis (1916-17). En ese lienzo de 100 x 102 cm. pintó la infinita profundidad del horror y la angustia social de la pérdida del rumbo, la fragilidad del presente, la incógnita del futuro. Lo refleja en una urbe monstruosa, infernal y atávica. Sin un uniforme, trinchera o arma, revela la devastación emocional que supuso la guerra en Europa como pocas obras.

Y como siempre, hay juegos de mesa y de ordenador y consola que nos acercan al conflicto. No puedo recomendar juegos de consola o PC porque no me muevo en ese mundo, aunque es obvio que los hay y enormemente estilizados. En cuanto a los tableros y dados y fichitas... superando la frivolidad, hay que entender que si el juego está bien documentado es un modo tan eficaz como una película de acercarnos a la Historia. No voy a entrar en la ética de jugar la guerra (una estupidez como cuestión), pero para desarticular cualquier atisbo de duda, citemos un juego de cartas que solo conozco por lecturas y comentarios, pero que me parece encantador: Los inseparables. En este juego cooperativo que trata sobre la supervivencia en las trincheras de los soldados galos, todos los jugadores deben sobrevivir juntos, para lo cual deberán apoyarse unos a otros, tomar decisiones, afrontar riesgos, y confiar en el resto de compañeros. Se centra pues en el factor humano antes que en tácticas y batallas.

Para los muy comiqueros, su ilustrador es Tignous, asesinado en el trágico atentado a la editorial Charlie Hebdo.
Más puramente "juegos de guerra" destacaría por su fama un descatalogado Senderos de Gloria de Ted Raicer (que a ver si lo reeditan d euna vez) y un wargame para iniciarse, con figuritas de plástico y tableros con losetas para recrear diferentes batallas de la Primera Guerra mundial: La gran guerra (Maldito Games), obra de Richard Borg.
Senderos de Gloria  es un juego de estrategia que recrea los cuatro años de guerra en el mapa europeo. Intuyo que no hablamos de un juego para novatos en esto de desplegar tableros, pero seguramente (su fama le precede como uno de los mejores wargames de los últimos lustros) el esfuerzo merezca la pena y el paisaje de esos cuatro años quede fabulosamente dibujado en sus (largas, hasta 5 horas) partidas.
Senderos desplegados (foto de la BGG)
Por su parte La gran guerra supone una vuelta de tuerca a un sistema de juego aligerado por su autor para introducir a cualquiera en el mundo de los juegos de temática bélica. Los tiene de la segunda guerra mundial, de Roma, Napoleón... y este es su último diseño (creo). Sencillo, rápido (en una hora está ventilada una partida), e indicado a partir de los 14 años.
La Gran Guerra, escenificando las batallas. Senderos desplegados (foto de Michigan Toy Soldier Co.)

Y candado al tema. Ayer se cumplía un siglo del fin. Podemos aprender qué sucedió entonces, porqué, y para qué. Qué pena que no lo hubieran hecho a partir del 12 de noviembre de 1918... Qué pena que en unos años tengamos que estar "celebrando" el fracaso de todo esto con el inicio de la Segunda. Nos vemos entonces en nuestros blog-implantes en el córtex, o lo que se lleve en 2039.

25 octubre 2018

STALINGRADO. INFIERNO EN EL VOLGA

“Las casas arden. Los edificios, los palacios de cultura, las escuelas, los institutos, los teatros y otras oficinas se están derrumbando. La ciudad se ha convertido en un auténtico infierno... Las bombas siguen cayendo del cielo oscurecido por el humo. La parte central de la ciudad está inmersa en un fuego enorme, inimaginable. Debido a las altas temperaturas ha comenzado a soplar un viento inusualmente fuerte, que aviva las llamas. Parece que ahora todo arde: el cielo y todo el espacio, desde un horizonte a otro” 
Alexéi Chuiánov, jefe de la organización del Partido en Stalingrado.
 “No he comido desde ayer. Solo he bebido café. Estoy completamente desesperado. Dios mío, ¿cuánto tiempo durará esto? ... Estamos rodeados. Stalingrado es el infierno. Cocemos la carne de los caballos muertos. No hay sal. Mucha gente está contagiada de disentería. ¡Qué horrible es la vida! ¿Qué he hecho mal en mi vida para que me castiguen así? Aquí, en este sótano, nos agolpamos 30 personas. Oscurece a las 2. La noche es larga. ¿Volverá alguna vez el día?”. 
Extracto del diario de un cabo alemán
Stalingrado tras la liberación. Infierno en el Volga. 


Los wargames (juegos de guerra, vamos) son una experiencia muy diferente a los eurogames (o "juegos alemanes" a lo Catan y Carcasonne). Donde los "euros" buscan la vistosidad temática y el empaquetado igualmente vivaz, con temas agradables, tableros luminosos, numerosas fichas de madera con diversas formas según su función, cartas de varios tipos y tamaños... los juegos de guerra "tienen una misión". Lo suyo es trasladar al tablero un hecho histórico y recrearlo: el tablero refleja el campo de batalla a la escala que sea (de un pequeño pueblo asediado, a toda Europa), las fichas no son hombrecitos de madera coloreada sino que suelen ser fichas que enumeran los ejércitos en sus características (vamos, que una ficha de un avión "vuela" y una de barco "navega", y el disparo de un batallón no es el disparo del cuerpo de infantería).
Partida a un wargame (foto tomada de My Little Wars, partida a "Conflict of heroes")

Por otro lado los juegos "europeos" han buscado (en términos generales) unas mecánicas de partida amigables muy asumibles por cualquiera, sobre todo "no jugones", con mecánicas en la que los participantes no son eliminados, la disputa es tangencial (sumado de puntos obtenidos adquiriendo cartas, negociación entre los jugadores, acumulación de cosas como cubitos de, yo qué sé, de instrumentos para la navegación en un juego sobre descubrimientos oceánicos...). En un juego de guerra evidentemente te estás poniendo en la piel de un ejército histórico en pugna con otro emulando hechos verídicos, y bueno, Wellington no venció a Napoleón acaparando fichitas de trigo, maíz y patatas para venderlos en la casilla del mercado 😄
Asumido que un juego de guerra recrea la historia (no la glorifica ni es en sí mismo un panegírico al militarismo, sino una reproducción, nada más, un punto de partida para conocer la historia y reflexionarla), y que la historia que recrea en un wargame es muy cruel y abominable como toda guerra, no cabe otra cosa que saber que el "mood" es el que es. Juegos con un punto descarnado, tensos, y que nos van a iluminar sobre hechos verídicos mucho más que cualquier otro tipo de juego de mesa (con matices: hay wargames de futuros distópicos y cosas así, pero hablamos de lo normal)
Stalingrado, Inferno en el Volga es un juego de guerra puro, uno que recupera para uno a tres jugadores la más terrible batalla de la II GM, el asedio nazi a Stalingrado.
 Cartas marcadas, olvida la recolección de madera para hacer graneros, aquí llevas un ejército y tienes que conquistar o resistir. La cuestión entones es: ¿logra el juego trasladarnos la sensación de crueldad, espanto, tensión y sufrimiento bélico del marco histórico recreado? Pues para mí, que no soy ningún entendido en juegos de este palo (ni de otro palo, pero de war, menos), sí que lo logra, sí.
En primer lugar por su tablero. Para confeccionarlo, los diseñadores no se han contentado con extender masas de colores y líneas de frontera bajo una retícula de hexágonos: se han escaneado las fotografías aéreas que la luftwaffe realizó de Stalingrado y alrededores horas antes de iniciar los ataques, se han "tuneado" añadiendo color y "legibilidad" han propiciado un marco para la batalla tan hiperrealista como inmersivo. Una zambullida:
Ataque de la aviación alemana a Stalingrado


Añadamos unas cartas que como la portada del juego utiliza fotografías del conflicto y el buen aprovechamiento de un sistema de juego ya de sobras conocido para el gremio de los "huargameros" (que yo había probado una única vez, hace meses): el sistema de bloques y la "niebla de guerra".

Soldado con ametralladora rusa PPSch 41 a cubierto entre los escombros.
Finales de otoño de 1942. Te suena, ¿verdad?
Los Stuka entran en la confrontación.
Una carta de las muchas que tiene el juego

Las tropas son efectivamente tacos de madera (negros los alemanes, rojos los rusos) a los que pegamos una etiqueta de la unidad que representa. Por una única cara... de modo que tú ves tus tropas, y el número de tropas que se te echa encima... pero no la identidad de las mismas, ni si vienen a tope de fuerza o hechos una mierdecita (lo miden los circulitos del perímetro de la pegatina)
Tú (unn bloque muy fuerte, otro debilitadísimo) contra... ellos (no sabemos quienes ni su fuerza).
A mayores, el mecanismo del juego en solitario (funciona maravillosamente bien como reto solitario; se puede jugar uno contra uno, o dos -alemanes- contra Rusia, o tres, dos alemanes, uno ruso... ¡de to!) hace la travesía de los alemanes un verdadero suplicio, entrando triunfales en la partida, sí, pero siendo minados poco a poco por los sucesos y circunstancias. Recordemos, por cierto, que Stalingrado fue el primer Gran Revés de los nazis en la II Guertra Mundial, así que de eso se trata. No es imposible ganar con el manejo de los nazis, pero fácil no lo tienes,
Terminemos con generalidades ¿Es un juego duro? ¿Es impenetrable, una frikada para jugones y jugones-de-juegos-de-guerra? A esto último, no: es un juego asumible. A lo primero, a ver, no es el Monopoli, amigos/as. Ni un Catán. Es sencillo pero hay que contar con las variables de las cartas, por ejemplo, que puede obligar a tener cerquita el liebro de reglas para consultar bastantes veces qué posibilidades te da tu baraja a la hora de meterte a repartir castañas (disparos extras, aportación repentina de hombres y cosas así). Pero no es un juego especialmente hermético y como suele decirse, el esfuerzo (muy moderado) tiene recompensa: matices, tensión creciente, cierto toque de azar, y una sensación que solo sucede con las buenas experiencias de juego. Tras la partida te quedas rumiando lo sucedido, y curioseando la historia verídica de la batalla de Stalingrado.
El cerco, la batalla

20 octubre 2018

FLASHER, Constant image

¿Y si al postcore le inyectamos una querencia pop que le resta toneradas de virulencia?¿Y si comenzamos un disco con "Go", un arsenal de guitarras a lo Kevin Shields (My Bloody Valentine) en un tema que podría durar infinito pero se amputa antes de cumplir los dos minutos?¿Y si mezclamos voces femeninas y masculinas en temas pegadizos?¿Y si mantenemos el nervio core y punk en melodías trotonas, en bajos densos como mercurio, crescendos intensos y guitarras nervudas como ataques nerviosos?
Flasher.
Flasher.
Flasher.
Y "Constant Image", un debut de podio.
El debut hardcore melódico del año. El grupo hardcore del año. Y se alejan tanto del género que puedes ponérselo a tu cuñao en el coche: melodías de la escuela Buzzcocks, aires (muy fuertes) a la new wave, sonido crudo pero que no acuchilla (esto no es Shellac, vamos). Y pepinazos. "Material" es intensa como Fugazi sin derramar sangre, "Pressure" es un doctorado cum laudem en estribillos con pegada, "Business unusual" cierra con un espíritu expansivo sereno en el que cobra importancia un saxofón ambiental. El equilibrio entre la esponteneidad y lo cerebral es magnífico y omnipresente en todo el disco.
Redondeamos con letras comprometidas (otra faceta hardcore) y en definitiva tenemos un caramelo agrio pero azucarado perfecto.

¡Mátame camión! 3: Roi

Parece que sí, que como reza el tópico los gallegos son trabajadores... los tres primeros concursantes de OT2017 que han sacado single propio son de Galicia ¿trabajadores cualificados? Ya hemos sentenciado a Cepeda y Miriam. Vamos con el vivaracho Roi.

Datación: publicado en You Tube el 15 de junio de 2018

Imagen: el clip es tan cutre que de momento me parece el mejor. Al menos es un dislate debajo presupuesto (porque como hayan gastado en esto mi ma), un espacio neutro con iluminación pobre en el que el cantante mira a cámara y gente que pasaba por allí baila.

Canción: ¿Escucho un autotune? Es lógico, ese olorcillo pitufal le va a la canción menos moñas de las tres aparecidas en esta serie. Pero menos moñas no equivale a mejor. Un ritmillo de charanga, en plan oye subidón que te pasas de fiestas populares, y un Roi haciendo las labores del oteísmo: empezamos bajo como un gatito para estallar como las fallas de Valencia a media canción. Otro cero a la izquierda en "¡Mátame camión!"



¿Antídoto? Creo que metidos en esta harina se pide más horterez, más bailoteo, menos navegar entre dos aguas (para el caso, la pista de baile y el after para los agarraditos). Vamos, para aguantar esto, "Lo malo" mejor: más machacón, más hortera, más blanquito y obvio aún... o tiramos la casa por la ventana y nos vamos al "Duro de pelar" de la sin par Rebeca, gay-friendly y motor turbo para cualquier party de todo a cien.
[Si quieres ver los clips que he ido viendo, dale al tag "¡Matame camión! Los singles de los Triunfitos", y date el festín y el fiestón d ela música]

12 octubre 2018

¡Mátame camión! 2: Cepeda

Venga, segundo single "Triunfo". Cepeda, el gallego de cariña triste.

Datación: publicado en You Tube el 1 de junio de 2018

Imagen: La primera imagen del cantante en el clip es en medio del bosque con los brazos más o menos en cruz, como un Bono pocho de comarcas. El hobbit Bono. Al final, creo que el mozo tiene una patología que le impide pegar los brazos al torso, de lo que abusa del gesto. Muy cuqui la foto y los paisajes, eso sí. También salen una chica y un chico bailarines. Un clip para los 40 (aunque hoy eso ya ni cuenta, tenemos You Tube para la promo)

Canción: Madre mía en qué cosas me meto, quién me manda a mí... bueno, aquí tenemos un descarte de un disco de Orozco con toquecitos italover a lo Dalma. Un eficaz purgante, sí, con su estribillo in crescendo, que te entran ganas de lanzarte por la ventana rápido.


¿Antídoto? Imprescindible limpiar el organismo de todo resto de esto. Aconsejo como eficaz sustituto, al pope absoluto del drama en castellano, Raphael, sobre todo la versión joven del maestro del gestus y el arrebato.
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11 octubre 2018

¡Mátame camión! 01: Miriam, "Hay algo en ti".

["¡Mátame camión!", la serie, se explica aquí]
Comenzamos el repaso (¿tortuoso?) por los primeros pasos (pasos, repasos, jajajojojiji) de la power woman gallega de la Academia, que fue, si no me equivoco ni lo hacen mis fuentes rigurosas, la 1ª en destapar el tarro de la creación propia (y compuesta por ella misma).
Datación: publicado en You Tube el 20 de abril de 2018
Imagen: el clip... yo creo que es una de esas naderías de Malú o así, y digitalmente la han borrado e incrustado a Rodríguez. Mujer fuerte mirando con ojos entrecerrados a pantalla, muchos filtros, cámaras lentas, planos generales... el vacío, vamos.
Canción: otra nadería, una balada hortera con una letra sonrojante de puro obvia.

¿Antídoto? Muy necesario. Mi consejo es no darle al play al vídeo, sin más (me he autoimpuesto calzar los clips de todos estos debuts, pero desde luego en el caso que nos ocupa desaconsejo verlo). Otra opción es irse a una verdadera diva del pop melodramático. ¿Malú? No, joder, Lorde, cualquier tema de Lorde, por ejemplo "Perfect Places".
[Si quieres ver los clips que he ido viendo, dale al tag "¡Matame camión! Los singles de los Triunfitos, y date el festín y el fiestón d ela música]

¡Matame camión! Los singles de los Triunfitos, analizados

Dios nos coja confesados. Ayer he caído en un single de una triunfitadora y se me pasó por la cabeza tragarme todos los publicados (dentro de mis placers culpabilísimos está un -moderado- interés por este renovado OT de escasa calidad musical, interés sociológico por el pelotazo mediático, y una singular ganadora de 2017... pero desde luego, no había prestado la más mínima atención a las "carreras" de los concursantes post concurso). 

Así que me he dicho: si aquí a veces hablo de música, ¿porqué no escucharme con la mayor sobriedad los sencillos de los concursantes de OT17, y opinar, sin poses de autenticidad, con la mayor de las objetividades? Si soy capaz de reconocer que "Despacito" me tiene su aquel, o la última Shakira, sin que mi entereza indie se despeine, podré acercarme al summun de la antipose que serán las carreras de estos/as chavales/as.
Un apriorismo me inunda inevitablemente: un OTeito sale a la carrera con un caballo determinado: se quiere ganador, y pese a la cháchara post concurso (es un mundo difícil, algunos lo lograréis, otros no, el éxito en la academia no significa nada, bla bla bla...) la realidad es que aquí la compañía discográica de turno ha invertido un dinerito y va a intentar amortizarlo. Esto marca las cartas, de partida. ¿Pero son buenas las canciones triunfitas en el contexto de una producción que no buscará aristas personales y apostará por unas canciones que querrán llenar pistas y minutos de Los 40? Tras constituir un fenómeno televisivo y casi sociológico en 2017/18, los concursantes del programa televisivo tienen que crecer en el mundo real y dar pruebas de su mayor, menor, colosal o nulo talento.
AQUÍ LA 1º ESCUCHA!!!

07 octubre 2018

Nostromo 002

Nuevo podcast pasajero. Cambio de rumbo a lo bruto, si en nuestro estreno me las di de moderniqui y feminista, ahora muerdo fuerte una pipa y charlo con el espacio profundo sobre bandas sonoras de cine de ciencia ficción. En algún momento, con un catarro otoñal  bien godo.
No vamos a desvelar qué títulos sonarán, pero hay curiosidades, famoseo, experimentación y hasta vaciladas.
Escucha Nostromo 02 aquí.

23 septiembre 2018

WINNER`S CIRCLE, hagan sus apuestas (hípicas)

¿Cómo siente la carrera un apostador? ¿Podemos ponernos en la piel de esos personajes ya icónicos que se desvelan por su caballo favorito, en ciertas películas (la más famosa, El Golpe, pero el subgénero proliferó en el Hollywood clásico, con parada impepinable en los hermanos Marx, claro)? Podemos suponer que en la observación de una carrera hípica hay una mezcla de emoción, rivalidad, velocidad, y vértigo, pero parece improbable que un juego de mesa consiga transmitir esas sensaciones, o muy difícil. Desde luego no tengo ni idea de si Winner's Circle lo logra, pues no frecuento circuitos de carreras de caballos, pero sí puedo asegurar que la sensación de carrera trepidante, incertidumbre (difícil imaginar el ganador) y equilibrios de buen apostante... son cosas que Reiner Knizia ha sabido trasladar al tablero.
Fuente: Misut Meeple 

Como siempre, las reglas a buscarlas a You Tube (hasta el portal de la editorial las ha colgado), aquí te hablo de sensaciones, calidades de materiales, y esas cosas. Respecto a lo segundo, en general hay que dar un buen y fuerte aplauso a MasQueOca, aunque echo en falta un tablero montado (esto es, duro, recio) y pasar del efectismo de la doble cara. Sí, anverso y reverso del tablero ofrecen dos versiones, pero para lo mismo, esto es, la elección de una u otra cara del tablero no repercute en dificultad o reglas del juego.
Las dos caras de un tablero (fuente: Misut Meeple )

Las figuras de los caballos montados son detallistas, y si bien la gama cromática puede resultar confusa (¿cuál avanza, el verde oscuro, el verde pálido o el verde terroso?) la verdad es que la composición estética resultante de verlos en mesa merece la pena.



Y en fin, dados y tarjetas y fichas de apuestas y demás cartón están muy bien, con grosores en el caso del cartón excelentes y, todo, con una estética acorde a la portada del juego: elegante y sobria.

Un resumen rápido de reglas: no jugamos con un caballo, sino que apostamos a un caballo. Dejamos nuestras apuestas ante el perfil que describe al caballo que creemos ganador y, eso sí, con la tirada de dados decidimos qué caballo en la carrera hacemos avanzar. Al final de la carrera (de tres vueltas al circuito) se computan los caballos ganadores y los perdedores y se pagan las apuestas ganadoras para ver quién gana la partida. La tensión servida en bandeja: cada jugador potenciará o perjudicará a caballos al galope según sus propias apuestas.
Añadimos las múltiples reglas opcionales y tenemos un juego que permite muchísimas partidas, combinando esas posibilidades que ofertan las propias reglas: una partida básica (da un juego muy sencillo, prácticamente de aprendizaje), una con setos que hay que saltar, con apuestas-farol, hasta con boicots (drogas a un caballo a tu elección :O).
Como siempre no trato de explicar el juego, estoy intentado transmitir esa sensación que se consigue en el jugador, que para el caso sería verse como una especie de tahúr, de apostador, de tramposo a veces, mientras usas los dados para hacer avanzar a los caballos por el hipódromo/tablero de un modo muy táctico en beneficio propio, de tus apuestas iniciales. Hay una sensación de tensión más o menos constante bien lograda en Winners Circle.
Muy recomendado, y aunque solo lo hemos podido probar a 4 jugadores, creo que este juego para 2 -6 participantes (a partir de 10 años y con partidas de menos de una hora) funciona mejor cuantos más se apunten. Así que a seis apostadores puede ser canela...