Alrededor de Alice Donut florecían bastantes bandas del sello que los editaba (Alternative Tentacles, del gran Jello Biafra, padre del punk estadounidense, o casi), que por supuesto caté y disfruté (mención de honor a Nomeansno) pero desde otros lares una cabeza inquieta del punk montaba otra vía para el core.
Frente al desmadre que movía a cierta sonrisa de los Donut (tanta locura en el fondo arrastraba mucho humor) Steve Albini era, es, cosa de poco jajá. Desconociendo su obra previa pero adorando un puñado de sus producciones (Pixies, PJ Harvey...) cuando montó otra banda en el 92 (ya había tendio dos antes) tenía que ir a por aquello.
Y aquello es canela fina... Albini,junto a Bob Weston y Todd Trainer, vinieron a redefinir el hardcore. El gafas ya lo había hecho en los ochenta con Big Black y con Rapeman, pero Shellac (que parte de estos últimos en su sonido) va un paso más allá. Frente a otros postcoretas, lo suyo no es explosivo, ni loco. Tampoco cerebral a la Fugazi, sino una suerte de rock con ganas de causar estragos con los mínimos útiles posibles.
Todo suena áspero en la banda, y cada sonido cae como un martillo o como un cuchillo en el punto justo para hacer el mayor daño posible. No tiene nada que ver con la furia velocípeda del core ochentero, ni con los requiebros del postcore (aunque los tiene), sino con una especie de rock cabreado cantado por un psicópara desde su celda. Sabe que no puede matarte, pero va a demostrarte, con una simple mirada, que es, justamente, lo que querría hacerte.
El Octavio Pasajero
30 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 06
Etiquetas:
musicosillas
27 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 05
Entropía: medida de la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema o materia. Alguien definió como entropía la música de Alice Donut. La verdad, los neoyorkinos son pasto para definiciones rebuscadas.
Artcore es la más exacta.
Adalides del frikismo y del mal gusto, locos, agresivos, caóticos, enervantes, tremebundos, el quinteto (en origen, hoy son trío) vomitaban (en presente, siguen activos) una música amorfa, como si en el estudio de grabación todo dios improvisase puesto hasta las cejas de ácido... pero con una coordinación internaespeluznante. Nada sobra en su caos a medio camino del hardcore y el hard rock... entrópico, sí. Una vorágine de energía que no lleva a nada. Acaso a una locura placentera que discurre amarrada a sus historias de dirty realism casi gore...
Son legendarias (en círculos muy, mjuy selectos y pequeños, claro) sus versiones sustituyendo la voz por trombón: Helter Skelter, War Pigs, Where is my mind, Waiting room... pero lo mejor es su caos desaforado, el que practicaron en los primeros noventa. Frontman carismático de voz irritante (y de origen cubano.. algún tema de los Donut, como pasaba con los Pixies, es en castellano), guitarras enervantes, bajos hípermusculosos, vena melódica. Combustiones espontáneas.
Y trombones. Hardcore con trombón, para fliparlo...
Si te ves los primeros 20 segundos de este vídeo sin arqueo de cejamen (o risa maliciosa), no eres de este mundo
Artcore es la más exacta.
Adalides del frikismo y del mal gusto, locos, agresivos, caóticos, enervantes, tremebundos, el quinteto (en origen, hoy son trío) vomitaban (en presente, siguen activos) una música amorfa, como si en el estudio de grabación todo dios improvisase puesto hasta las cejas de ácido... pero con una coordinación internaespeluznante. Nada sobra en su caos a medio camino del hardcore y el hard rock... entrópico, sí. Una vorágine de energía que no lleva a nada. Acaso a una locura placentera que discurre amarrada a sus historias de dirty realism casi gore...
Son legendarias (en círculos muy, mjuy selectos y pequeños, claro) sus versiones sustituyendo la voz por trombón: Helter Skelter, War Pigs, Where is my mind, Waiting room... pero lo mejor es su caos desaforado, el que practicaron en los primeros noventa. Frontman carismático de voz irritante (y de origen cubano.. algún tema de los Donut, como pasaba con los Pixies, es en castellano), guitarras enervantes, bajos hípermusculosos, vena melódica. Combustiones espontáneas.
Y trombones. Hardcore con trombón, para fliparlo...
Si te ves los primeros 20 segundos de este vídeo sin arqueo de cejamen (o risa maliciosa), no eres de este mundo
Etiquetas:
musicosillas
26 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 04
Y en el 92/3, el hardcore de verdad irrumpió en mi vida, ya sin filtros, de cara. O no... yo francamente nunca he sido de escuchar glorias pasadas, más bien me empapo de mi tiempo sin dejar de atender (deformación de estudiante de Historia) al pasado, así que no se piense nadie que en el quinto centenario me puse con Cristobal Colón.. o que, en fin, en tiempos de Fugazi me dio por Minor Threat.
Fugazi son el hardcore de los noventa. La banda liderada por Ian McKay (ex Minor, pioneros del Washington DC Hardcore más clásico) supuso un arrebato sonoro y ético, una renovación absoluta de los parámetros de ese punk acelerado, desde una insobornable autogestión (ellos comandan el sello Dischord Records, desde donde publican toda su obra, sin más intermediario ni jefe tomando decisiones respecto a su música).
Fugazi son una banda muy hardcore, pero nada hardcore. Porque su música decelera el estilo, lo somete a cambios de ritmo bruscos, a silencios tensos, a diálogos vocales iracundos, a bajos capitales (para menda, no hay banda en la que el bajo tenga semejante importancia). Un sonido reflexivo y frío pero también tempestuoso y al rojo vivo. Una bomba cuya sombra sigue hoy alumbrando al estilo, que durante un tiempo pareció no saber escapar del toque Fugazi (y es lógico, a priori parece muy difícil llevar una fórmula tan simple como velocidad, ruido y furia, más allá del elaborado cóctel de la música de Fugazi). Hoy siguen sonando ásperos y arrolladores.
Fugazi son el hardcore de los noventa. La banda liderada por Ian McKay (ex Minor, pioneros del Washington DC Hardcore más clásico) supuso un arrebato sonoro y ético, una renovación absoluta de los parámetros de ese punk acelerado, desde una insobornable autogestión (ellos comandan el sello Dischord Records, desde donde publican toda su obra, sin más intermediario ni jefe tomando decisiones respecto a su música).
Fugazi son una banda muy hardcore, pero nada hardcore. Porque su música decelera el estilo, lo somete a cambios de ritmo bruscos, a silencios tensos, a diálogos vocales iracundos, a bajos capitales (para menda, no hay banda en la que el bajo tenga semejante importancia). Un sonido reflexivo y frío pero también tempestuoso y al rojo vivo. Una bomba cuya sombra sigue hoy alumbrando al estilo, que durante un tiempo pareció no saber escapar del toque Fugazi (y es lógico, a priori parece muy difícil llevar una fórmula tan simple como velocidad, ruido y furia, más allá del elaborado cóctel de la música de Fugazi). Hoy siguen sonando ásperos y arrolladores.
Etiquetas:
musicosillas
25 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 03
Ya han sido citados. Sonic Youth, la madre del cordero, casi el principio de todo, la amalgama de ruido, psicodelia, avantgarde y, cómo no, hardcore, en una poción que ya ha creado escuela.
Su música (como la de Pixies) es core sólo tangencialmente, en el sentido de la virulencia melódica, como tangencias tiene con la psicodelia (sus guitarras te pueden dar un buen viaje sin hipodérmica) y con el pop (sus caramelos envenenados a menudo ensconden preciosas canciones).
En 1992 dieron la contrarréplica imposible al "Nevermind" de Nirvana. Se les esperaba, tras el bombazo mediático de los de Cobain (otros que emplastaron hardcore con indie, y con hard rock setentero, en su caso) y el doble "Dirty" demostró que lo de 'la Juventud Sonora' va por delante. En talento, claro, y en radicalismo musical.
En directo (magisterio en las tablas, virtuosismo destroyer) y con una Kim Gordon rompiendo la pana. Al loro, contaba en este vídeo con 51 primaveras... la Gran Madame del indie, sin duda
En 1992 dieron la contrarréplica imposible al "Nevermind" de Nirvana. Se les esperaba, tras el bombazo mediático de los de Cobain (otros que emplastaron hardcore con indie, y con hard rock setentero, en su caso) y el doble "Dirty" demostró que lo de 'la Juventud Sonora' va por delante. En talento, claro, y en radicalismo musical.
En directo (magisterio en las tablas, virtuosismo destroyer) y con una Kim Gordon rompiendo la pana. Al loro, contaba en este vídeo con 51 primaveras... la Gran Madame del indie, sin duda
Etiquetas:
musicosillas
23 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 02
En el cambio de década (quiero decir, de los 80 a los 90's) no me gustaba el hardcore... ¡pero menudas hardcoretadas empezaba a escuchar! Es cierto que los ortodoxos aún no me interesaban, los veía como una especie de secta, un estilo-molde ya superado, un heavy sin mamoneos pero, a fin de cuentas, rutinario. Velocidad y voceras y "la sociedad es la culpable". Yo estaba ahí, con las tangencias, con bandas como Pixies y Sonic Youth que se rozaban aquí y allá con el género pero lo mixturaban con otros estilo (los duendes con el surf, el pop y el post punck, por ejemplo). Sonic Youth eran la otra variación, pero me atraían más por sus paralelismos con la Velvet Underground y los "noisers" británicos (ya saben, The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine etc.) que por sus lametazos core (que los tenían pero, cándido aún, no los apreciaba... me quedaba con el soundmaking antes que con el riot-singing de los neoyorkinos, para entendernos).
Sin embargo, qué poco separa al hardcore del foxcore... como que lo core estaba ahí, para subrayar el parentesco...
El foxcore fue y no fue.. casi se trata de la casualidad de dos amigas,Kat Bjelland y Courtney Love, que tienen un grupo y luego se separan fundando cada una su propia banda. La de la viuda de Cobain no necesita presentación. La de Kat, era más afilada, feroz, hiriente. No mejor (o sí, pero por ahí andan ambas, no se trata de una competición) pero sí menos fácil para las masas. Babes in Toyland no lograron trascender hasta que suavizaron drásticamente su música (con una versión domesticada y simpatiquísima de "We are family"), y sus dos primeros discos son zarpazos furiosos e histéricos gracias a una voz de las que rompe cristales. No eran velocidad pura a lo Washingtoncore, sino como los Pixies, una poción de melodía y furia, con toques no wave quizá, y con mucha ira. "He's my thing", menudo título, fue lo primero que escuché de ellas. Mal vídeo, sonido aceptable. Live in Toyland.
Sin embargo, qué poco separa al hardcore del foxcore... como que lo core estaba ahí, para subrayar el parentesco...
El foxcore fue y no fue.. casi se trata de la casualidad de dos amigas,Kat Bjelland y Courtney Love, que tienen un grupo y luego se separan fundando cada una su propia banda. La de la viuda de Cobain no necesita presentación. La de Kat, era más afilada, feroz, hiriente. No mejor (o sí, pero por ahí andan ambas, no se trata de una competición) pero sí menos fácil para las masas. Babes in Toyland no lograron trascender hasta que suavizaron drásticamente su música (con una versión domesticada y simpatiquísima de "We are family"), y sus dos primeros discos son zarpazos furiosos e histéricos gracias a una voz de las que rompe cristales. No eran velocidad pura a lo Washingtoncore, sino como los Pixies, una poción de melodía y furia, con toques no wave quizá, y con mucha ira. "He's my thing", menudo título, fue lo primero que escuché de ellas. Mal vídeo, sonido aceptable. Live in Toyland.
Etiquetas:
musicosillas
Silogismos de blogger
Quiero mostraros una foto del otro día, del gestor de Blogger donde se ve el número de visitas que recibe cada entrada de este blog.
Lo habitual ronda 20/40. Más hacia el 20, la verdad. Por ejemplo, hoy, mi post sobre, ni más ni menos que Enrique Bunbury, lo han visitado 36 personas.
Lisabö son un grupo de hardcore extremo que cantan en vasco. Lisabö no parecería a priori, un reclamo para las masas. Tú mismo decídelo con este bello canto para los 40:
Entonces, ¿cómo puede ser que el silogismo termine con un 429 visitas para Lisabö?
Lo suyo serían 10 visitas, dada mi media y la relevancia popular de los vascos...
Lo habitual ronda 20/40. Más hacia el 20, la verdad. Por ejemplo, hoy, mi post sobre, ni más ni menos que Enrique Bunbury, lo han visitado 36 personas.
Lisabö son un grupo de hardcore extremo que cantan en vasco. Lisabö no parecería a priori, un reclamo para las masas. Tú mismo decídelo con este bello canto para los 40:
Entonces, ¿cómo puede ser que el silogismo termine con un 429 visitas para Lisabö?
Lo suyo serían 10 visitas, dada mi media y la relevancia popular de los vascos...
22 enero 2012
mi historia hard coccori core, parte 01
Nunca fui un pureta del hardcore pero desde los últimos ochenta me instalé en la carretera de los sonidos menos, digamos, mimosos. Una ascensión que te lleva a subir un peldaño tras cada escalón que descubres, cada ves un poco más allá, cada vez más "caña"... hasta que, quizá, pierdas el norte y te instales en músicas ya inaudibles... creo que nunca me ha pasado (o casi, quizá sí por la zona post rock, donde me tragué cada empanada caducada que...) y que la música "cañera" que he escuchado ya se tiene hoy por hoy por clásicos del rock.
Posiblemente tras una andanada de noise pop donde descubrí a angelitos que se dedicaban a emparedar melodías de Sessame Street entre toneladas de ruido (The Jesus and Mary Chain, Loop, Ride etc), los primeros bichos salvajes que me incaron bien fueron cuatro duendes bostonianos. Pixies lo tenían todo: look normal y corriente (nada de aspectos amenazantes, nada de divismo rock tampoco) que te entraban con melodías cristalinas para romperlas, de golpe y sin aviso, con hardcore al rojo vico. "Doolittle" es uno de mis discos de cabecera, y allí se alojaba esta perla sangrante, un tema que se hizo adictivo... ese susurro, esos alaridos que ni Iggy Pop en sus mejores tiempos, esa guitarra afilada, esos coros femeninos jadeantes... No era hardcore puro, claro que no, era otra cosa.
Pero escocía más que un disco entero de Black Flagg (a los que no conocía yo por entonces, la verdad)
Pero escocía más que un disco entero de Black Flagg (a los que no conocía yo por entonces, la verdad)
Etiquetas:
musicosillas
21 enero 2012
tres números, un corto. Brillante
Bartual petándolo: un corto de tres minutos que vale más que toda la producción "cinematográfica" de Antena 3, Tele 5 y TVE en 2011 junta.Intento desde hace días subirlo al blog pero (me) es imposible, asíq ue da igual: pinchar, pinchad malditos!
http://www.notodofilmfest.com/index.php?...
Etiquetas:
pelis del Octavio pasajero
20 enero 2012
Bye Bye Megaupload
La bomba informativa del día es el cierre y prisión de la empresa gestora de Megaupload, el maná internauta de cine, series, etc., posiblemente el lugar al que toda página de contenidos descargables está ligada.
La cosa tiene tela, mucho matiz y no seré yo quien lo desentrañe, pero sí, telegráficamente, quisiera soltar cuatro o cindo ideas al viento.
La primera por delante: el uso, en términos generalísimos, que se hacía de Megaupload no es limpio. Se trata de descargarte lo que ayer se emitió por HBO, o esa filmación pirata del último blokbuster, o el DVD de estreno... y hacerlo por la patilla, a una velocidad de vértigo, y sin pagar un duro al creador (beneficiario legítimo) de ese producto. Bien es cierto que en ello podemos entender una animación cultural que provoca un conocimiento mayor, una dinamización del mercado legal: ¿alguna regla de tres define que tras descargar no te interese comprar el pack en DVD o Blue Ray? en principio, no, claro. Pero esto no ocurre, ya lo sabemos. El internauta medio baja para no comprar con posterioridad en El Corte, que está mu cara la vida.
La segunda, es que esa "cosa" sirve para más temas: alojamientos voluntarios de propucción propia e independiente, archivos personales y copias de seguridad... y que, en fin, algo como Megaupload no lo montan cuatro chachos en un garage, y no dudo que el invento esté (en principio) MUY bien atado legalmente para que no se le pueda meter mano como si se estuviese pillando in fraganti a un carterista del metro de Bilbao.
Esto me lleva a otra reflexión (sobre la base solidísima de que no tengo ni idea del asunto más alá de los titulares): las acciones del FI me recuerdan a priori a las de una policía estatal de una dictadura bananera. ¿Presunción de?¿hay una sentencia legal que determine que efectivamente Megaupload es ilegal y delictivo como producto, objeto, servicio...? No se soluciona esto con un "venga vamos, todos sabemos que.." que sería, en todo caso, el soporte de mi primera consideración. Quiero decir, para que la poli entre a patadas en mi casa y me encarcele y destroce a martillazos este ordenata (imagen figurada), tiene que tener las cosas bien atadas, y no sé si el FBI las tiene. Y no sé si choca con la presucnión de inocencia, tampoco. Lo repito: no lo sé...
Por otra parte, el hecho de que ahí estén tan pimpantes aún Fileserver, RapidShare, MediaFire,Uploaded, Filesonic, Gigasize, FileJungle, i-Filez... me hace pensar ¿porqué Megaupload sí y , por ejemplo, Rapidshare no? Que alguien me explique que la diferencia no es cuantitativa, por el número de usuarios. Porque convertir la cantidad en lo importante (no en el delito en sí mismo, en abstracto) no me gusta demasiado.
Más cosas: el sistema es irreversible, la Industria es quijotesca (pero innoble, no como el hidalgo) y parece negarse a ofrecer servicios como el Streaming a bajo coste (cuotas anuales, por ejemplo) o a bajar de precio un producto físico que ya no vende el estuche, el disco a 40 €...). Su pelea es tenaz, como los carboneros en la reconversión industrial... que levante la mano quien tiene estufas de carbón en su vivienda, please...
Y finalmente la actitud de la sociedad, que se palpa en el aire, como un perfume barato... hay que frenar, hay que ser personas, no rellenadores de cajones de descargas que no se aprovechan, no se ven, no se valoran y no se disfrutan. El arte es negocio y eso hay que defenderlo. Pero el arte es cultura, y eso hay que paladearlo, conocerlo, apreciarlo... no deglutirlo. Lo decía aquí, hace siglos y aún lo pienso, se está sustituyendo el conocer y disfrutar por el "Lo tengo"..
Y hablamos de negocio, sí, pero no de especulación, usura. Un ejemplo, la cantidad de años que dura la protección de la obra hasta que pasa a ser "universal" excede la medida de un tiempo lógico... brevedad que la propia industria creay fuerza, con su voraz regurgitar de novedades, quemando los estrenos. ¿Cuánto dura en tu pueblo el blockbuster en pantalla?¿Cuántos años duran los derechos de autor de ese blockbuster?. Si yo hago algo y me lo justipagan, entendiendo en ello un tiempo lógico, de índole comercial (con su publicidad, con su distribución, con su trabajo de prensa...) ¿no debería ser suficiente? ¿Porqué El Padrino (70's) debe seguir protegido en 2012, me pregunto? Por la pela. Con lo que quizá podamos entender que se malpaga al artista, además, "porque ya con los derechos sacarás beneficios" (y así la empresea sí se lleva cachos de tarta). NO digo que sea así, pero podría, y ante la duda, el sistema debe cambiar... espíritu 15M, claro que sí.
Y en fin, sigan leyendo, todo periódico está en ello, y las redes sociales, pero allí no se puede pensar, Una frase no da para todo este ladrillo qeu les solté, por ejemplo...
La cosa tiene tela, mucho matiz y no seré yo quien lo desentrañe, pero sí, telegráficamente, quisiera soltar cuatro o cindo ideas al viento.
La primera por delante: el uso, en términos generalísimos, que se hacía de Megaupload no es limpio. Se trata de descargarte lo que ayer se emitió por HBO, o esa filmación pirata del último blokbuster, o el DVD de estreno... y hacerlo por la patilla, a una velocidad de vértigo, y sin pagar un duro al creador (beneficiario legítimo) de ese producto. Bien es cierto que en ello podemos entender una animación cultural que provoca un conocimiento mayor, una dinamización del mercado legal: ¿alguna regla de tres define que tras descargar no te interese comprar el pack en DVD o Blue Ray? en principio, no, claro. Pero esto no ocurre, ya lo sabemos. El internauta medio baja para no comprar con posterioridad en El Corte, que está mu cara la vida.
La segunda, es que esa "cosa" sirve para más temas: alojamientos voluntarios de propucción propia e independiente, archivos personales y copias de seguridad... y que, en fin, algo como Megaupload no lo montan cuatro chachos en un garage, y no dudo que el invento esté (en principio) MUY bien atado legalmente para que no se le pueda meter mano como si se estuviese pillando in fraganti a un carterista del metro de Bilbao.
Esto me lleva a otra reflexión (sobre la base solidísima de que no tengo ni idea del asunto más alá de los titulares): las acciones del FI me recuerdan a priori a las de una policía estatal de una dictadura bananera. ¿Presunción de?¿hay una sentencia legal que determine que efectivamente Megaupload es ilegal y delictivo como producto, objeto, servicio...? No se soluciona esto con un "venga vamos, todos sabemos que.." que sería, en todo caso, el soporte de mi primera consideración. Quiero decir, para que la poli entre a patadas en mi casa y me encarcele y destroce a martillazos este ordenata (imagen figurada), tiene que tener las cosas bien atadas, y no sé si el FBI las tiene. Y no sé si choca con la presucnión de inocencia, tampoco. Lo repito: no lo sé...
Por otra parte, el hecho de que ahí estén tan pimpantes aún Fileserver, RapidShare, MediaFire,Uploaded, Filesonic, Gigasize, FileJungle, i-Filez... me hace pensar ¿porqué Megaupload sí y , por ejemplo, Rapidshare no? Que alguien me explique que la diferencia no es cuantitativa, por el número de usuarios. Porque convertir la cantidad en lo importante (no en el delito en sí mismo, en abstracto) no me gusta demasiado.
Más cosas: el sistema es irreversible, la Industria es quijotesca (pero innoble, no como el hidalgo) y parece negarse a ofrecer servicios como el Streaming a bajo coste (cuotas anuales, por ejemplo) o a bajar de precio un producto físico que ya no vende el estuche, el disco a 40 €...). Su pelea es tenaz, como los carboneros en la reconversión industrial... que levante la mano quien tiene estufas de carbón en su vivienda, please...
Y finalmente la actitud de la sociedad, que se palpa en el aire, como un perfume barato... hay que frenar, hay que ser personas, no rellenadores de cajones de descargas que no se aprovechan, no se ven, no se valoran y no se disfrutan. El arte es negocio y eso hay que defenderlo. Pero el arte es cultura, y eso hay que paladearlo, conocerlo, apreciarlo... no deglutirlo. Lo decía aquí, hace siglos y aún lo pienso, se está sustituyendo el conocer y disfrutar por el "Lo tengo"..
![]() |
| "Derechos adquirido", Fontdevila metiendo el dedo en nuestra llaga |
Y hablamos de negocio, sí, pero no de especulación, usura. Un ejemplo, la cantidad de años que dura la protección de la obra hasta que pasa a ser "universal" excede la medida de un tiempo lógico... brevedad que la propia industria creay fuerza, con su voraz regurgitar de novedades, quemando los estrenos. ¿Cuánto dura en tu pueblo el blockbuster en pantalla?¿Cuántos años duran los derechos de autor de ese blockbuster?. Si yo hago algo y me lo justipagan, entendiendo en ello un tiempo lógico, de índole comercial (con su publicidad, con su distribución, con su trabajo de prensa...) ¿no debería ser suficiente? ¿Porqué El Padrino (70's) debe seguir protegido en 2012, me pregunto? Por la pela. Con lo que quizá podamos entender que se malpaga al artista, además, "porque ya con los derechos sacarás beneficios" (y así la empresea sí se lleva cachos de tarta). NO digo que sea así, pero podría, y ante la duda, el sistema debe cambiar... espíritu 15M, claro que sí.
Y en fin, sigan leyendo, todo periódico está en ello, y las redes sociales, pero allí no se puede pensar, Una frase no da para todo este ladrillo qeu les solté, por ejemplo...
Etiquetas:
política fricción
19 enero 2012
Bunbury en directo
El caso Bunbury es, cuanto menos, especial, y quizá único en este país.
Es lo más cerca que estamos, en 2012, de tener un divo rock nacional. Nuestro "Bono", nuestro Dave Gahan.
Y lo es porque está convencido y obra en consecuencia, mide el gesto y acaricia la mueca, potencia el histrión y estudia cómo cubrir él solo un escenario. Cada detalle de su show está calculado, al milímetro. Cada acercamiento al foso a repartir manos, cada agradecimiento, cada pequeño baile, cada señal a la banda de su mano capitana... luce como la gran estrella nacional. Lo es. El convencimiento propio por un lado, y la entrega fervorosa de sus feligreses por otro dan fe de su condición.
Y ese camino, en lo musical, ha sido contradictorio y pone al icono en un brete que no tiene tampoco igual en la música de este país. Porque aquí hay dos polos: mierda en las listas donde Pereza o los mediocres Amaral pasan por autenticidad y calidad respectivamente (ejem, ay, que me atraganto) o una (esta sí, a menudo excelente) escena alternativa, underground, al margen, donde franquear la barrera parece un sacrilegio. Hay que resistir ahí en la catacumba.
Los Planetas (que vuelven a este blog casi con cualquier excusa) serían el único ejemplo de banda de sonido exigente que triunfa en cierto grado. Pero no tiene nada que ver con las bunburiada. Ni por riesgo 'sónico' (muy superior el de los Psychojondos) ni por actitud escénica (ya se sabe, los granadinos poco gesto a la galería aportan). Y por otra parte, aunque los de 'J' tienen su legión, está lejos, mucho, de la entrega apostólica, sacra, que viví ayer en el auditorio Mar de Vigo.
Bunbury canta como Dios, se mueve como Satán y pone a sus fielaes a cantar cada estribillo como La Pantoja (toma trinidad metafísica), decide su papel ("soy un Grande") y lo borda.
Luego tenemos la música y la relación de Enrique con la música: ¿cómo un mismo ser humano puede alabar a Micah P. Hinson, compartir escenario y grabación con Nacho Vegas, y luego "descubrir" a los mediocres Amaral o invitar ayer a Iván Ferreriro a las tablas? Esta es la diferencia. Bunbury llama a Ferreriro (¿hace falta decirlo? otra mediocridad) y Los Planetas a Isa de Triángulo de Amor Bizarro. ¿Que Galicia me quedo, la del "gallego universal" en palabras de Enrique, o la de "un grupo guay" que decía "J"? Coño, la duda ofende.
Y finalmente, para ilustrar la contradicción, está la obra del ex "Héroes del Silencio". A mí no me disgusta la música de Bunbury ni su valor al despegarse del sonido morcillón de los silenciosos. Es su National Geographic particular y es más intenso cuanto más se aleja de ese rock "auténtico" y fofo de los citados Pereza y similares, para acercarse a los arrabales tangueros, a los telúricos balcanes o al tequila mexicano. Pero en su pócima falta algo, falta mandar a tomar por culo esa aspiración (lícita y bien emprendida) de ser El Artista, despedir a su banda (otra mediocridad rozándose con el zaragozano) y convencer a, yo que sé, a su amigo Nacho Vegas y aquellas Esferas Invisibles, para que le musiquen como dios manda.
Como Cristina Rosenvinge 8que un día tuvo la actitud y la decisión del cambio total, no sólo de estilo de música sino de "target" de oyentes), dejará de sonar en los 40, pero mejorará lo que no está escrtito.
Es lo más cerca que estamos, en 2012, de tener un divo rock nacional. Nuestro "Bono", nuestro Dave Gahan.
![]() |
| Soy Dave Gahan, frontman de Depeche Mode. El mundo está a mis pies. |
Y lo es porque está convencido y obra en consecuencia, mide el gesto y acaricia la mueca, potencia el histrión y estudia cómo cubrir él solo un escenario. Cada detalle de su show está calculado, al milímetro. Cada acercamiento al foso a repartir manos, cada agradecimiento, cada pequeño baile, cada señal a la banda de su mano capitana... luce como la gran estrella nacional. Lo es. El convencimiento propio por un lado, y la entrega fervorosa de sus feligreses por otro dan fe de su condición.
![]() |
| Soy Bunbury, soy grande |
Los Planetas (que vuelven a este blog casi con cualquier excusa) serían el único ejemplo de banda de sonido exigente que triunfa en cierto grado. Pero no tiene nada que ver con las bunburiada. Ni por riesgo 'sónico' (muy superior el de los Psychojondos) ni por actitud escénica (ya se sabe, los granadinos poco gesto a la galería aportan). Y por otra parte, aunque los de 'J' tienen su legión, está lejos, mucho, de la entrega apostólica, sacra, que viví ayer en el auditorio Mar de Vigo.
Bunbury canta como Dios, se mueve como Satán y pone a sus fielaes a cantar cada estribillo como La Pantoja (toma trinidad metafísica), decide su papel ("soy un Grande") y lo borda.
Luego tenemos la música y la relación de Enrique con la música: ¿cómo un mismo ser humano puede alabar a Micah P. Hinson, compartir escenario y grabación con Nacho Vegas, y luego "descubrir" a los mediocres Amaral o invitar ayer a Iván Ferreriro a las tablas? Esta es la diferencia. Bunbury llama a Ferreriro (¿hace falta decirlo? otra mediocridad) y Los Planetas a Isa de Triángulo de Amor Bizarro. ¿Que Galicia me quedo, la del "gallego universal" en palabras de Enrique, o la de "un grupo guay" que decía "J"? Coño, la duda ofende.
Y finalmente, para ilustrar la contradicción, está la obra del ex "Héroes del Silencio". A mí no me disgusta la música de Bunbury ni su valor al despegarse del sonido morcillón de los silenciosos. Es su National Geographic particular y es más intenso cuanto más se aleja de ese rock "auténtico" y fofo de los citados Pereza y similares, para acercarse a los arrabales tangueros, a los telúricos balcanes o al tequila mexicano. Pero en su pócima falta algo, falta mandar a tomar por culo esa aspiración (lícita y bien emprendida) de ser El Artista, despedir a su banda (otra mediocridad rozándose con el zaragozano) y convencer a, yo que sé, a su amigo Nacho Vegas y aquellas Esferas Invisibles, para que le musiquen como dios manda.
Como Cristina Rosenvinge 8que un día tuvo la actitud y la decisión del cambio total, no sólo de estilo de música sino de "target" de oyentes), dejará de sonar en los 40, pero mejorará lo que no está escrtito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




