29 diciembre 2004


Sobre las fuentes.

A propósito Sky Captain y el mundo del mañana me pongo a reflexionar sobre la idea, antigua, de la nobleza de las fuentes en la historia del arte.
Si habéis visto la peli, ya sabéis que, básicamente, se trata de un escaparate de referencias posmoderno que rinde tributos varios a unas fuentes muy precisas. Esas fuentes son la literatura pulp de los treinta, las revistas de Ciencia Ficción, el cine de aventuras y el bélico de los 40, los tebeos clásicos, y demás materia digna de la serie B.
¿Son estas fuentes razón suficiente para poner a caldo el film? Y por el contrario ¿el uso de referentes más, por así decirlo, dignos, propios de lo que se entiende por Alta Cultura, da mayor interés al relato en que se reflejan esas fuentes? Responder afirmativamente a esas dos preguntas es, pienso, un error. Insistir condescendiente en que una revisión de Homero tiene, per se, más calidad que un homenaje a Flash Gordon, es un signo, si no de incultura (y me atrevo a apoyar esa tesis), cuanto menos de acartonamiento, pedantería, lagunas en el concepto de lo artístico, y academicismo, ese mal que constriñe al verdadero artista (y si no lean sobre el neoclasicismo).
Cuando se mira las fuentes, o el tema, y se anteponen en el juicio al resultado de la película, mal vamos. ¿Quién dicta qué es alta cultura y qué baja cultura? Yo no me atrevo, y pienso que el camino correcto, honrado e inevitable en el proceso de la creación es considerar toda fuente como digna, por el sencillo hecho de ser un hilo, uno más, en el rico tapiz de nuestro legado. Por eso una película como Sky Captain me ha gustado (al menos me entretuvo, y no pretende más) y Peral Harbour será siempre una caca. Porque me da igual que el referente sea la historia contemporanea o el Mago de Oz, ya que el cine, como el cómic, la arquitectura o la ópera, no es tema, ni referencias: Es lenguaje, que el artista domina y que, en sus manos, deviene sublime.
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Posted by Hello

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