19 enero 2005

THE SANDMAN: UN JUEGO DE TÍ......................................................
Acabo de leerme el cómic "Un juego de tí", quinto arco argumental de la serie The Sandman, obra del guionista Neil Gaiman y varios dibujantes.
The Sandman comenzó su andadura en Enero de 1989, estrenándose en España, en Julio de 1990, merced a la editorial Zinco. Esa era la encargada de brindarnos los cómics de la americana DC. O sea, los Superman y Batman de toda la vida, así como otros títulos de ese universo infantil, de superhéroes sempiternamente enfrentados a archienemigos.
Pero en aquellos últimos años ochenta algo se movía en DC, y frente a su directo rival, Marvel (los de Spiderman, X-Men y Hulk), abordó una política editorial atrevida, experimental, adulta más allá del cliché para adolescentes, publicando trabajos personales de autores como Alan Moore, un inglés que entró como un huracán en DC. Los éxitos del británico o de Frank Miller en su reconstrucción del hombre murciélago lleva a DC a una política de contratación de autores como Gaiman, británico al igual que Moore y claramente su discípulo. Y con The Sandman, tras tanteos como la serie limitada de tres números "Orquidea Negra", le cedieron libertad creativa para retomar un viejo superhéroe de la casa y actualizarlo en una serie regular. Esa era la práctica por entonces: La Cosa del Pantano, Animal Man, Superman... todos tuvieron su recreación y actualización, más o menos acertada, según casos. El caso de Sandman será muy otro. De la nada, y despreciando al viejo superhéroe que se supone sería el objeto de su trabajo, el británico con aspecto de rock-star creó un personaje que era el Señor del sueño, el Señor de los sueños, Sueño mismo. No era un superhéroe. Era un Dios. Un Dios posmoderno, del siglo XX, y su mundo y circunstancias iban a desarrollarse, según el propio guionista, en unos 45 números mensuales (que finalmente serán 75).
Como Spiderman o Los Nuevos Titanes, The Sandman era el típico tebeo de cadencia mensual, cómics de veinte y pico páginas a color, grapados, y con su sección de correo para los lectores. Pero como ningún otro (mentira, pero podemos decir como muy pocos tebeos comerciales) planteado desde su número uno como un todo, y con un final previsto desde el principio. Gaiman sabía lo que quería contar, tenía una idea básica y troncal de su historia de Sandman y sus hermanos los Eternos, y a los pocos meses (merced al éxito de la serie) podía hacerlo: The Sandman narraría la crepuscular historia de Sueño de los Eternos.
Y The Sandman se convirtió en superventas y Gaiman en una estrella.
¿Fue para tanto? ¿Es The Sandman para tanto?
Cuando compré la serie en su primera edición española caí claramente rendido a ella. Era el tebeo mensual, de continuidad, que más disfrutaba, y siempre te dejaba deseando que llegara el mes siguiente y el próximo número. Como un tebeo de Spiderman en un chiquillo, pero con el adulto que ya era. Un placer que hoy día sólo los lectores de tebeos pueden experimentar. Pero los últimos trabajos de Gaiman (casi siempre mucha alforja para poco viaje), el recuerdo de algún cómic del inglés que vale bien poco, y un reconocimiento de sus numerosos tics sembraron mis dudas y cierto miedo a releer la historia de Morfeo.




Pero tras estas lecturas de la edición de lujo que está llevando a cabo Norma, creo que tengo las ideas más claras. Vamos a ello.



Hasta "Un Juego de Tí", los libros que componen la saga del señor del Sueño son los siguientes:
-Preludios y Nocturnos, que engloba los números 1 a 7: Presenta al personaje y su entorno. La historia toca diversos géneros y se inserta en el universo de los superhéroes de la editorial (con invitados como el Detective Marciano o Constantine). El guionista piensa honradamente que la serie no va a tener éxito, y acepta todos los ases que le ofrece la editorial. Cameos y un tono de terror gótico marcan este libro. Destaca un capítulo donde se desata una historia de terror físico y mundano, una pesadilla de autodestrucción desasosegante.
-La casa de Muñecas (números 8 a 16): Gaiman ya sabe que lo tiene. Tiene crédito para hacer su historia, y no titubea, y arranca seguro desplegando sus ideas en un libro fascinante en su inventiva y en su dominio de distintos registros (narrador versatil, aborda el terror con idéntica capaciad que el cuento ancestral).
-Pais de Sueños (números 17 a 20): cuatro relatos breves,en los que Gaiman comienza a dar muestras de su maestría como contador de historias, de relatos pequeños, modestos, pero siempre cargados de referencias y citas cultistas, unas obvias, otras veladas, pero que nunca entorpecen la narración. Por primera vez, el dibujante marca el tono del tebeo, y merced a su talento aporta una atmósfera gótica y oscura. Kelley Jones merece ser reseñado en este sentido, como también Charles Vess, cuya línea evoca el cuento clásico para una representación shakesperiana en la inglaterra del s. XVI.
-Estación de nieblas (números 21 a 28). Otro arco argumental de peso. Si hasta aquí la obra va perfilando un mundo y sus personajes, ahora comienzan a atarse tramas insinuadas, y así la historia del número 8 deviene desencadenante de todo un libro; éste. Claramente se percibe que este no es un viaje a la deriva. Por otro lado, el efecto de "continuará" se lleva a su perfección y refinamiento (si alguna vez me mordí las uñas, fue en esta época).
Hasta este punto, la editorial Zinco pudo publicar el cómic en su formato estandar, mes a mes. Pero las ventas impusieron nuevos formatos y periodicidades más aleatorias. Además el cierre de la editorial dejó un vacío que sería cubierto por Norma, quien terminará la publicación de The Sandman y hoy reedita la obra entera, en formatos de lujo.
Con esto quiero dar a entender que éste fue un punto de inflexión. La sensación de barco a la deriva que daba Zinco no presgiaba nada bueno, y los siguientes arcos argumentales son los menos leídos (por mí, y en comparación al número de relecturas que sufrieron los 28 primeros episodios, claro). Así que volver a leer Un Juego de Tí, el siguiente volumen de la saga, supone un reencuentro con un material semiolvidado.
The Sandman queda como una serie que expone magníficas ideas, personajes a veces maniqueos (lesbianas guais, escritores con oscuros secretos, un Lucifer que atrae por su carisma holliwoodiense, más lesbianas...(no se qué fijación tiene este hombre con el tema... ), otras magníficamente trabajados (Sueño y sus hermanos los Eternos). Gaiman maneja perfectamente distintos tonos y es virtuoso en el relato breve. Además sus diálogos se balancean entre la maestría y el maniqueismo. En fin: luces y sombras. Aciertos y fallos.
¿Qué nos encontramos en "Un Juego de Tí"?
Pues más luces y sombras.
Por un lado vuelve a pesar a su favor la imaginación de Gaiman, sus diálogos siguen siendo brillantes pero forzados, y sus textos de apoyo no redundan en lo dibujado; lo complementan con un buen estilo literario (aunque hay quien piensa lo contrario). El tono bascula entre géneros una vez más, entre la fantasía de Tolkien , y Lewis Carroll, con interferencias de terror crudo. El dibujo no es nada del otro jueves pero se ajusta al tono fantástico y la galería de personajes sigue componiendo un generoso tapiz, entre nuevos secundarios de quienes podemos esperar apariciones futuras, y antiguos que aquí cobran protagonismo.
Es una época bisagra, entre una exposición y el desarrollo de la historia principal en el arco "Vidas Breves" y siguientes. Quizá por eso se contagia de cierto aire desenfadado, cierta ligereza que lo beneficia, como si Gaiman tomase aire antes de comenzar a subir la montaña, atar cabos y escalar hasta la cumbre, el último número de la serie.
En este sentido, argumentalmente es refrescante dejar atrás al mismísimo Ángel Caído Lucifer, para enfrentarnos al Cuco (por cierto, en el fondo mucho más terrible), los estrambóticos protagonistas (animales parlantes y antropomórficos) se alejan de las cortes angélicas o las convenciones de psicópatas, y todo el asunto apenas reclama la atención de Sueño de los Eternos; tan leve resulta. Por úlimo el adiós final a los ca,idos es emotivo, y las gotas de terror que salpican la historia, bastante desagradables. El británico, otra vez, sabe moverse entre géneros y jugar con ellos a su antojo.
Este enfoque liviano es el punto que veo más atractivo, pues difumina los peros y potencia los logros de una obra desigual, que suele brillar mientras resbala y cae al suelo. En el futuro nos espera, tras una recopilación de relatos breves, un retorno a la familia eterna, alguna muerte, mucha destrucción y un final que desafió los criterios comerciales (ventas por las nubes) a favor de los artísticos (aquí termina, aquí debe terminar). Seguro que me apunto al viaje, ya os contaré si me gusta o no.
Ah, por cierto, las portadas de Dave McKean, son un lujo. Impactantes y osadas para la época, casi abstractas a veces, siempre ricas en sujerencias y texturas, marcan un punto de fufa en la historia, o sub historia, del arte de las portadas para publicaciones (me encantaría encontrar un estudio completo del arte de los portadistas en la historia, desde los autores de revistas pulp hasta hoy en día).
(((((
Posted by Hello

1 comentario:

Int dijo...

Hoy he leído "Un juego de ti" y es mi saga favorita hasta el momento. Me parece admirable la capacidad de Gaiman de saltar del relato fantástico a lo Tolkien y Carroll al universo macabro y cárnico de Clive Barker sin que la cosa chirríe. Por no hablar de la capacidad de rescatar personajes secundarios o incluso casuales de manera coherente, controlada (el personaje de la lesbiana Judith, que aparecía sólo en el nº 6). Además del atrevimiento de que Morfeo apareza solo en unas pocas páginas a lo largo de 5 nº.
Eso sí, que c#!%*n es George Pratt.
Un saludo.