10 febrero 2005

FREAKS, LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Este pasado fin de semana he visto una de esas películas, pocas, que pueden llamarse Obra Maestra, así, con mayúsculas.
La verdad es que llamar a algo obra maestra, hoy, es barato, y de hecho cada año tenemos que oír la coletilla en alguna peli. Que si Amenabar, que si "Los Lunes al Sol", que si Hero... Y por supuesto, de Estados Unidos todos los años nos llegan, al rebufo de los Oscares, un puñadito de obras maestras. No es que sean buenas, o notables, o excelentes, no. Para el poderoso aparato publicitario (anuncios, críticas en prensa/radio convenientemente untadas, programas de televisión donde no se critica, sólo se publicita...) son obras maestras. La última, la de "Largo domingo de noviazgo", por ejemplo (que no digo nada, que ni la he visto), y ahora que los Goya han pasado, pronto desde el grupo Prisa nos venderán otra obra maestra española, que hay que vender. Yo, bueno, creo que se es muy generoso. Que la perfección es escasa e implica, pues eso, perfección, sin tacha.
Por eso resulta muy sano enfrentarse a una barbaridad de la categoría de "Freaks", de Tod Browning, para calibrar la ligereza de decir que todas esas peliculitas de temporada están a la altura de los más grandes. Porque esta es una película de las que puedo colocar en una lista de las diez mejores de la historia, sin rubor. Porque es una Obra Maestra de cabo a rabo, sin fisuras, o de tenerlas, demasiado pequeñas en comparación con sus logros. Una película breve de 1932, que se ve con idéntico asombro, admiración y espanto en 2005, sobre lo humano y lo monstruoso. Una peli sobre cómo la belleza que brilla en el firmamento puede esconder la monstruosidad auténtica y
cómo los monstruos de circo, siempre a ras de suelo, saben castigar al mal. Sólo por sus escenas finales, la consumación de su justicia, bajo la tempestad y entre el fango, vale la pena.
Y por supuesto, es imposible no enmudecer ante el reparto. Auténticos tullidos y deformes circenses que nos dan lecciones de humanidad.
Hay que verla. Es una obra maestra.
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