12 mayo 2005

ENIGMA.........................................................................................................................................................


Si por un lado me apetecía contaros sobre Enigma, el cómic de Peter Milligan y Duncan Fegredo, por otro me daba pereza: No me parece nada fácil soltar tres comentarios a vuelapluma y creer que eso refleja la compleja densidad de lo que el guionista desarrolla en esta obra. Si simplemente enumero la cantidad de temas que Enigma aborda, ya da yuyu: El poder del acto creativo, la necesidad de encontrarse a uno mismo, el sexo y las relaciones de pareja, el vínculo que se crea entre un creador y su público, el poder del subconsciente y de la infancia como modeladores del hombre adulto, la enfermedad del fanatismo más friki, la homosexualidad, la familia Como fuente de disfunciones personales...¡si incluso podemos hablar de revisión adulta de los tebeos de superhéroes!.
No, es mucho, y casi no me atrevo a escribir sobre el tebeo, porque en Enigma se tratan todos esos temas, y se tratan a fondo, nada de capas de cebolla, no: Este cómic es denso desde su primer suspiro, y nada se toca de refilón en unas páginas donde todo es tesis. La obra te zambulle en un mar de preguntas desde un estilo sucio, agresivo, se diría espontáneo (aunque se nota el trabajo de guión y se ve lo elaborado del dibujo, todo parece un visceral regurjitar; esa es su grandeza). Pocas veces se compenetran así un guión con su plasmación gráfica, resultando un tebeo imprescindible, de esos que gustan de varias relecturas, que se queda dentro escarbando en la cabeza, que se lee (mejor: que te hace leerlo) de un plumazo, de una tacada.
Estamos ante uno de aquellos típicos tebeos de superhéroes que revolvió el panorama del cómic comercial estadounidense entre los últimos 80 y los primeros 90, siguiendo la estela de Alan Moore (autor de Watchmen, una lectura im-pres-cin-di-ble), con su fuerte carga literaria ( en este caso, de estilo seco y duro, nada almibarado) y de ilustraciones que desafían al tópico dibujo de superhéroes (Fegredo, que comenzó con un estilo pictórico, aquí se desata con unas tintas expresionistas, feroces, veloces).
Leer Enigma me hace volver a pensar que, realmente, aquel cambio de década fue una buena época: La Cosa del Pantano -Moore-, Orquídea Negra -Gaiman-, Animal Man -Morrison-, este Enigma... comics de autor, de guionistas con intención de ser una voz propia en La Industria, en el sentido de reflejar, todos ellos, una forma de entender los géneros, el arte, las cosas y la vida.
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Posted by Hello

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