27 julio 2005

ENTRE COPAS, de Alexander Payne.

Ya me había llamado la atención con su anterior “A propósito de Schmidt”, por su tono amargo y una evidente capacidad para la dirección de actores (meter en vereda al histriónico Jack Nicholson debe ser más arduo que dirigir a mil extras en una de romanos). Y temo que con esta “Entre copas” pasa directamente a mi lista de autores a rescatar, ya que aquí estamos ante la prueba definitiva de que Payne es autor de un cine interesante, personal, con cosas que contar y de factura más próxima al tono de lo alternativo (de “Lost in traslation”, del cómic “David Boring”…) que a la sensiblería mainstream de “Tomates verdes fritos”.
Esta escapada de dos amigos por los viñedos USA filtra a través de su tono amable una disección de frustraciones del americanito medio, busca un sentido a la vida, entre catas, polvos locos, vacío existencial y fracasos no asumidos, y retrata a dos personas tan encantadores como disfuncionales, incompletos. Todo contado con un estilo fílmico elegante y sobrio, que te lleva de la comedia desternillante (para el recuerdo, el allanamiento de morada más simpático que recuerdo) al drama agrio (los dos protagonistas masculinos llegan a dar pena) con sutileza y buen hacer.
Algunas soluciones no me han convencido (innecesario partir la pantalla en varios cuadros simultáneos, truco que Ang Lee sí usó con acierto en Hulk) pero con momentos de buen cine como la melopea que se pilla el aspirante a escritor, resaltando el desenfoque fotográfico no sólo la cogorza, sino la sensación de fracaso y falta de rumbo que experimenta el personaje.
De la sabiduría de esta película también nos dice el acierto de su final, un final muy indie, por cierto.
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1 comentario:

yahel dijo...

Fantástica, extraordinaria, genial