05 julio 2005

LIVE8: BUENAS ACCIONES/MALAS CANCIONES

Este fin de semana se ha producido uno de esos eventos en los que lo musical capitaliza la atención de los medios generalistas y a la vez, paradójicamente, se sitúa en lugar secundario: el Live8, ese (otro) macroconcierto donde los nombres de siempre unen fuerzas con las nuevas figuras de la radiofórmula para llamar la atención sobre la situación del tercer mundo, en un maratón de mini actuaciones.
Sigue al asunto la tópica discusión de fondo:¿sirven de algo estas cosas?. ¿Es ética u oportunismo lo que afianza todo el evento?. Indudablemente aparecer en un bolo retransmitido en todo el mundo, ante un público masivo, no es plato de mal gusto. Tocas tus quince minutos, sueltas tres frases muy conspicuo, y a casa a meterte un tirito, que es lo que te gusta. Pero también cabe ser bienpensante, y reconocer que en este ajedrez las piezas mueven en una dirección digna, y que montar un belén festivo para recordarnos que este mundo va mal, muy mal, pues no es censurable. Al contrario (y ver cosas como esos hombres cociendo ¡piedras! para engañar al hambre de sus hijos, o pone los pelos de punta, o eres un hijoputa).
¡Ah, otra vez la balanza! ¿Buenas acciones o macromovimiento promocional de los de siempre? Supongo que según casos, y cada participante es un mundo: U2 y sus circunstancias nada tienen que ver con Dido y las suyas. Es más sospechosa la aparición (deseada, perseguida) de unos Coldplay que buscan el podio con su nuevo disco, que la de R.E.M., o los citados U2, de comprobada tradición comprometida (o política, si se quiere) y sin intereses de mercado (ya lo tienen, de sobra).
En último término, es una pena que todo este montaje devenga un colosal paseo circense, un despilfarro de oropel donde lo que realmente no importa es la calidad de lo estrictamente musical, que, a juzgar por el cartel, brilla por su ausencia. Sería bonito que alguien, alguna vez, aunara un discurso político, altruista y elogiable como este, con una buena idea musical que trascienda la nada que nos brindó Bob Geldof y su corte de amigos de la alta sociedad musical.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Va a ser que sí, que tienes razón... y puestos a seguir, no te olvides de todo el merchandising(o como demonios se escriba el palabro) que posteriormente servirá de recordatorio/promoción/recaudación, 3 en 1.
En fin, si finalmente vale para algo bien está, pero eso es algo de lo que no nos enteraremos nunca.
Te volveré a leer el mes que viene pues en el RDL.
YRS