19 julio 2005

ME GUSTAN LAS MALLAS Posted by Picasa

No se me malinterprete. De la fascinación que hablo no es de la muy fetichista querencia por la licra y otras prietas materias del vestir más fashion, sino simple y llanamente (que no es poco) por esos héroes de la modernidad metropolitana, Hércules e Ícaros del siglo XX, que han poblado las viñetas de los tebeos de mi infancia, mi adolescencia y mi achaquez mundana y presente. Porque me gustan las mallas, coloridas, ajustadas y justicieras, a continuación rindo homenaje, en forma de breve comentario, a los títulos que, siendo del infame género, no deben faltar en tebeoteca alguna y han de reconocerse como obras maestras del medio.

0-Superman, de Siegel y Shuster. Años treinta
Bueno, no es que me guste, sino más bien el reconocimiento a la idea fundadora de un género que, sorpresa, tiene más años de lo que parece. En 1933 dos chavales dieron con la idea (y con el diseño, ese disfraz con capa que ya es un icono del siglo XX).(((((
1-Spiderman, guión de Lee, Thomas y Conway y dibujos de Romita y Kane. Años sesenta.
Qué decir de él. ¿Uno de los personajes más encantadores creados por la imaginación del siglo XX?. Quizás.
Tras un tebeo para niños se esconde una radiografía de la juventud de los sesenta. Estudiante universitario en tiempos "hipis", casi siempre mal de pelas, inferior en poder a sus enemigos, considerado amenaza y no héroe, Peter es el chico tímido que se hace a sí mismo, que crece y termina con La Chica, la más guapa y rubia, sólo para perderla a manos de su peor enemigo. Una tragedia de colores chillones, difuminada entre aventuras trepidantes, retrato social (algo simple, pero en tiempo real) de una época tan fascinante como los sesenta. Y dibujada por dos monstruos de la cosa.
Una buena muestra, los números 49 a 52 de la colección John Romita Spiderman, de Planeta. (((((

2-Los Cuatro Fantásticos, guión de Lee, dibujo de Kirby. Años sesenta.

Sí: Hay magia en la fórmula, creada por el guionista Stan Lee. Los 4F son un grupo donde las trifulcas campan a sus anchas, con continuas discusiones internas, y sus poderes (versiones de típicos héroes pretéritos, poco innovadores pues) no se ocultan en identidades secretas.
Pero la fuerza de este cómic, lo que a mí me puede, es el dibujo. Acartonado pero cinético, ajeno al realismo, abandonado al colosalismo (que Kirby redefinió con su estilo marmóreo), se ajusta a historias cercanas a la ciencia ficción o de lleno pertenecientes al género, desarrollando arcos argumentales que culminan en la batalla de los héroes contra un trasunto del Dios temible y omnipotente del Antiguo Testamento en la forma tecno de Galactus (cuyo nombre se inicia con la G de God) y su angel de plata.
Fantasía para niños que despierta asombos escondidos en los adultos.
Biblioteca Marvel números 4 a 7, de Ed. Planeta recoje su mejor época (((((

3-La Patrulla X, guión de Claremont, Dibujo de Byrne. Años setenta y primeros ochenta.

He aquí el canon. Para muchos de mi quinta, este es el cómic que destila la esencia del género: historias de lectura adolescente, plenos de acción non-stop. Grandes personajes con grandes villanos, disparatados toques pop (el supergrupo llega a ser derrotado por un villano para ser tratados como un grupo de bebés por un robot-niñera…), drama con mayúsculas donde se intuye la permeabilidad del guionista ante formatos televisivos, y siempre imprevisibilidad. Por supuesto, y a imagen del tebeo anterior, todo culmina con un “más grande que la vida” donde uno de los héroes deviene el angel de la muerte, una versión oscura de Galactus. El fin del destino. La conclusión sólo podrá ser, claro, un gran drama.
Que de fondo se desarrolla una bienintencionada metáfora del racismo americano, sólo ennoblece al producto.
Hay una reedición de esta época, al rebufo de las películas, bajo el nombre X-Men. (((((

4-Batman, el regreso del señor de la noche, guión y dibujo, Frank Miller, 1986

Miller es un gran autor que durante unos seis años no hizo un cómic de menos de nueve sobre diez. Pero si hay que darle una Matrícula de Honor, una sólo, ha de ser por esta fantasía de un Batman viejo y retirado que retorna tras una ausencia de años. Por su repercusión más allá del gueto, por renovar formatos de edición en estados Unidos (formato cosido, 45 páginas, cercano a los cómics europeos), por revolucionar en el uso del color (impresionante Lynn Varley) y sobre todo por reventar el lenguaje del cómic y elevar al discurso de los adultos un género claramente adolescente ( si no infantil).
Obra oscura, política, de pulso electrificado, de prosa certera y trazo poderoso, releerlo (lo hice hace poco) revela su perfección, y asombra, porque el paso del tiempo no le ha restado ni una de sus virtudes: Este tebeo vibra en tus manos. (((((

5-Watchmen, guión de Alan Moore, dibujo de Dave Gibbons, 1986
Deslumbró de tal modo que en su tiempo todo el mérito se lo llevó el guionista. Error. Gibbons resulta indispensable. Su capacidad de captar atmósferas enrarecidas, su personalísimo estilo, deben ser tenidos en cuenta.
Dicho esto hay que rendirse al trabajo de Alan Moore: Watchmen, se ha dicho hasta la saciedad, es un perfecto mecanismo de relojería. Un mapa sin puntos oscuros. La obra de un demiurgo.
La búsqueda de un asesino de superhéroes es un pretexto para retratar un mundo plausible, una especulación realista, oscura y desazonadora de un mundo con superhéroes (retrato de varias generaciones, retrato coral) desprendidos de todo heroísmo.
Puede que en relecturas varias, los trucos de guión canten donde en una primera lectura asombran, pero la fuerza de la historia, sus personajes perfectamente trazados, la enorme inteligencia de un guión que no deja nada al azar (todo lo que no importa, el mac Guffin, queda revelado mucho, pero mucho antes de lo que te imaginas), la hondura reflexiva… convierten Watchmen en otro imprescindible punto de fuga en la historia del género.
Por otro lado hay quien sostiene que esto no es superhéroes puros si no ciencia ficción, de esa de “cómo sería el mundo si…”. Bien, pero también se puede decir que es una de las poquísimas obras que piensa en el género sin pensar en niños o adolescentes y sin lastrarse voluntariamente por una tradición (abarrotada de códigos y fórmulas propias, endogámicas y a la postre, ya ridículas) (((((

6-The Autority, guión de Warren Ellis y dibujo de Brian Hitch. 1999

Los noventa fueron un desierto. Primero, cegados por el tono (más que por el espíritu) de Watchmen y El Regreso del Señor de la Noche, florecieron los superhéroes oscuros, violentos y pretendidamente adultos, pero vacíos de contenido.
Despues tocó volver a un clasicismo que no aportó gran cosa.
Y finalmente fue un inglés macarra quien devolvió brío al género, Warren Ellis, en The Authority.
En este tebeo lo más destacable es su autoconsciencia: En The Autority todo es iconografía del género condensada en doce números: los héroes que componen al grupo recuperan al prototipo hercúleo (el Superman), al héroe oscuro (tipo Batman), al cyborg o al mago, y al tiempo que los homenajea y cuestiona, los pone a pelear contra amenazas cada vez mayores, en tres arcos argumentales que comienzan con un villano fumanchunesco y terminan enfrentándolos con Dios (otra vez, pero ya sin metáforas: aquí es Dios Dios, nuestro creador).
Poco que contar, con un espectacular dibujo, para encerrar la esencia de lo que son los superhéroes, su sustrato mitológico, su fundamento fascista, su fin último como género literario (entretenimiento superficial y eficaz a costa de contenidos). Pocas veces la simpleza autoimpuesta (repito, minimalismo argumental) es contenedora de tanta tesis (aunque sea sobre los superhéroes).
Todo aderezado con una mala leche francamente divertida.
Luego, de la serie se encargó otro equipo, y la cosa no bajó de calidad, si bien ya era, pues eso, otra cosa (más política, más cafre e igual de divertida, pero diferente).
Editado por Planeta. (((((

7- X-Force/X-Tatix guión de Milligan, dibujo de Allred, 2001 a 2004

Sin duda la mayor revolución del género en los últimos diez años.
X-Force era un cómic anodino sobre (otro) suergrupo mutante. Paseaba sus escasas ventas con más pena que gloria cuando se la ofrecieron a Peter Milligan, otorgándole libertad total. El cuento se repetía, y como Miller y Daredevil, o Simonson y Thor, un autor revitaliza una serie moribunda.
Milligan fue radical, y el número 116 de X-Force comienza en medio de una batalla campal , con personajes nuevos, haciendo, literalmente, tábula rasa.
Y X-Force ofreció, como los viejos tebeos de los sesenta, acción a raudales, peleas internas en el seno del supergruo, diseños chispeantes y personajes tridimensionales. Pero eso no era nada; Milligan planeaba mucho más que una simple recuperación de los valores de antaño para los superhéroes.
Primero elevó el grado de incertidumbre en esas aventuras de colores cantosos, simplemente cargándose, en el primer número, al 80% del equipo que acababa de crear en esas mismas páginas. Y sobre todo, convirtiendo la colección en la más vitriólica sátira de la sociedad del siglo XXI, al convertir al supergrupo en una suerte de Operación Triunfo donde las misiones son un inmenso tongo, donde la muerte de un miembro de X-Force depende de sus niveles de audiencia, donde lo héroes sólo son avariciosos individuos, drogadictos, inseguros patológicos y obsesos por la fama (desternillante esa pareja que, harta de ser segundones mediáticos , se finjen homosexuales…y que acaban siéndolo).
Todo reflejado con el fabuloso dibujo de Allred, cruce imposible del sentido de la maravilla de Kirby con los enfermizos, hieráticos personajes del autor underground Daniel Clowes.
La serie cambió de título, pasando a llamarse X-Tatix, ante las protestas de fans imbéciles que no estaban de acuerdo con los cambios en Su tebeo, pero eso no significó nada más. De hecho, cuando la serie parecía patinar por la repetición y la desaparición del efecto sorpresa, al bandarra de Milligan se le ocurrió reírse, más aún, de todo, incluyendo al mayor ídolo mediático en el grupo, como un mutante renacido:¡Lady Dy!. Aún se ríe, si bien las protestas de la Casa Real británica lograron que la editorial censurase la idea (el mundo está loco loco). Pero todos sabemos quién es realmente esa chica morena que aparece en sus páginas. (((((


En fin;
Es un listado pequeño, restringido a los mejores entre los mejores (gustos personales, claro), y descartando algunos excelentes tebeos que no respetan la pureza del género ( Nik Furia, de Steranko, es más superespías que superhéroes, si bien su calidad no desmerece a las reseñadas). Tampoco quiero ir de pedante y reconozco mis lagunas: Una obra en teoría capital (Green Lantern/Green Arrow, de Adams y O’ Neal) no puedo incluirla en mis favoritas…si no la he leido (bueno, la he leido, parcialmente, hace muchos años, así que no vale).
Y hay muchas más que no bajan de Excelente. Pero para mí estas son la cúspide.

Ya está. Ala, a ponerme mallas.

2 comentarios:

JCP dijo...

pues a mí la selección me parece muy acertada. Entendiéndola como tal, como una selección meramente representativa de ciertos epítomes del tebeo de SH. SE pueden poner unos cuantos títulos más, claro, pero los que están, creo, son representantivos de lo que quieres resumir en este guapo post.

Ben Day dijo...

SISEÑOR!

A mi me gustan todos, quiza authority no demasiado, porque me pegó mucho a la primera salida(y ahora no), pero son tebeos bien de bien!
Ah... tengo que releerme un día los de la Patrulla!