11 julio 2005

Perdidos..................................................................................................................... Posted by Picasa


La verdad, no soy muy amigo de las teleseries. Nunca me gustan del todo. Por ejemplo, las españolas, tan queridas por todo el mundo. Nada, ni una. Vale, “Aquí no hay quien viva” tiene un pase, por las claras concomitancias con la escuela Bruguera y muy especialmente con 13 Rúe del Percebe, esa joya de nuestras viñetas. Pero hasta ese trasunto de los viejos tebeos españoles pierde fuelle, se desgasta temporada tras temporada en la repetición de los mismos chistes y en el acartonamiento de sus interpretaciones. Bueno, por lo menos su punto de partida es original, anclado en la idiosincrasia del españolito medio, una mirada entre tierna y cínica de nuestra mediocridad (representada en un cosmogónico patio de vecinos).
Pero ¿qué me dicen de todas esas fotocopias de material americano? Periodistas, médicos, policías, todos sustituyendo la trascendencia por diálogos pomposos recitados con el rostro tenso, como cuando se tiene caca (con perdón). Luego está ese remedo ibérico de Friends que era Siete Vidas y que ha degenerado en chistes previsibles y cameos disparatados (¿Qué Shakira saca un disco?, pues a meterla en Siete Vidas). Y finalmente tenemos el asunto Los Serrano, donde hemos descubierto que actuar bien es igual a recitar los diálogos tartamudeando.
Por no hablar de lo evidente de unos decorados de estudio. Eso no es problema, pero siempre, siempre pasa lo mismo. Es como si para la productora sí que lo fuera, como una vergüenza derivada de la escasez de presupuesto, así que en la 2ª o 3ª temporada, cuando ya es serie de éxito, pues, hombre, hay que sacar al equipo a la calle. Que se note. Que aquí hay dinero. Y vengan cámaras al hombro, y vengan grúas y panorámicas que ni aportan nada ni se justifican más allá de la vistosidad. Como si en esas escenas lo único importante fuera decir “eh, tío, mira, que son escenarios reales, que esto lo estamos rodando en la calle y con una cámara en una grúa, que eso ya son pelas”. Pero nada más, porque ni la grúa de las narices ni los exteriores reales como la vida misma se integran con naturalidad.
Pero gusta. Porque es de aquí. Pues vale. El lodo en la carretera también es de aquí, y sinceramente, nunca me he revolcado.
Por suerte, hay dos series, no españolas, claro, que sí que me gustan, o al menos entretienen: Mujeres Desesperadas y muy especialmente ésta otra.
Ahora que finalmente he podido recuperar los capítulos que me faltaba por ver, lo puedo decir alto y claro: Qué peazoserie nos está regalando en Ente (el público, el de todos) los Jueves, a las 22,00 por la primera.
Hablo, claro, de Perdidos, esa maquinaria perfectamente engrasada con una única función: Enganchar.
Y lo consigue, carai si no. Una docenita de náufragos, tridimensionales, todos con un pasado turbio. Una isla que se diría un imán para misterios y peligros (esa terrible presencia invisible, ese oso polar en medio de una isla tropical…), una convivencia que hecha chispas... Hombre, cabe el miedo de que estiren la trama sin sentido, pero por ahora hablamos de una serie de nuevo cuño, que va por su segunda temporada y que, desde luego en los capítulos que TVE nos ofrece, está en su apogeo, da la sensación de tener cuerda para rato, y se ve de todo menos agotamiento.
Y todo, claro, bien rodado (magnífica fotografía), bien interpretado (aquí te los crees, no sólo son actores recitando, sobresaturando una interpretación con gestualismo de relleno) y con medios de sobra, no para demostrar nada, sino porque la serie lo necesita, y se enriquece con esos medios, empleados siempre con un fin cinematográfico (para emocionar, para asustar, para sacar la lagrimita…)
Sólo espero que estéis todos enganchados, como Fa y yo, porque esta es la serie más adictiva y “enganchante” que recuerdo desde Twin Peacks (y eso son palabras mayores).
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1 comentario:

Ignacio dijo...

Estupenda serie, sí señor, y a diferencia de otras, que sólo enganchan, ésta está bien hecha. Y poco a poco los guionistas se van librando de la férrea estructura de los primeros episodios, centrándose en uno de los personajes cada vez y que corría el peligor de llegar a aburrir. Lo único que da un poco de miedo es cómo resolverán esos pequeños misterios que van dejando por ahí. Por que a mí, lo del señor Locke (el calvo cazajabatos) todavía me tiene con los ojos como platos.