18 julio 2005

SLEATER KINNEY: THE WOODS Posted by Picasa


Supongo que lo necesitaba. Creo que lo estaba buscando. Lo llaman rock, pero no lo encuentro.
Desde hace años ese nervio, esa excitación de guitarras en llamas que sólo mira hacia atrás para tomar carrerilla y lanzarse a bocajarro hacia adelante, esa fuerza, yo no la encontraba. El post-rock lo quemó todo, con su música cerebral, difícil, rica en estructuras, en densas y largas composiciones. Fue una buena época, pero si lo que quieres es rock and roll directo, crudo, indomado, te podías aburrir buscando. Y en eso llegaron The Strokes, White Stripes y un pelotón que fotocopiaron, con más o menos fortuna. No inventaron nada pero estaban bien, y además aún podías buscar en los ya clásicos sonidos de Sonic Youth, siempre una alegría, o en el underground francés de los tremendos Experience, en bandas a prueba de fallo como Low, o el clasicismo experimental de Wilco…
Pero, como gritaban (qué tiempos) Sebadoh…¡¡¡Gimme indie Rock!!!
¿Dónde coño está el grito, las tripas en la garganta, la guitarra ardiendo?.
Pues en tres chicas con aspecto repollino y pijo, con una carrera de diez años a sus espaldas y que a cada nuevo disco mejoran. Bueno, menda las conoce desde el anterior, y en su nuevo regalo/arañazo, pues mejoran lo que ya era sublime.
Rock. Caña. Al estómago. A la yugular. Un discazo que ya abre a bocajarro, con un “The Fox” que te tumba desde el primer segundo (no exagero) , que escupe punk con corazón pop, que se disuelve en ruidoso free-blues, que pasa por el mortero a Led Zeppelín y Hendrix hasta hacerlos polvo.
No, no confundamos las cosas. Ellas están aquí para aclarárnoslas: Se puede, sí, hacer ROCK con una batería, dos guitarras y unas cuerdas vocales de vértigo. Y se puede hacer (se debe hacer) conociendo y respetando a los grandes. Pero llevándolo todo un pasito más allá.
Que este filete crudo y sangrante lo haya cocinado el productor estrella Dave Fridman, conocido por especiar sus producciones con delicados adornos instrumentales, sólo indica dos evidencias: Que las Sleater sabían bien qué querían (innovar desde su fiereza habitual), y que Fridman es un gran productor, capaz de desterrar su sello de preciosismo bucólico a favor de una producción “a la brasa” para potenciar la personalidad de la banda, mejorando su pegada.
Sí, en la línea creciente de sorpresas iniciada con los Arcade Fire, este bestial “The Woods” llega al techo de lo que podré esperar del 2005 en materia rock.
Como diría el gran Steve Albini (otro gurú en tiempo presente del rock más vivo), diez putas estrellas.
UUUUU

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