14 agosto 2005

U2 VERTIGO TOUR Madrid, 11-08-05
El Calderón, a eso de las diez de la tarde, ya es un hormiguero humano. 55.000 almas esperan a su nuevo Papa, su Jesús pop, cuando la música ambiente sube el volumen y empieza a atronar de The Arcade Fire. Pues sí: U2 han elegido una canción de los canadienses para anunciar su entrada. Bien mirado los Fire poseen ese algo grandioso y propio para los estadios.
Hacia el final de la canción, que todos corean porque todos saben ya lo que significa, aparece la banda. Griterío, y Bono, vacilón y carismático, comienza a canturrear “Hola hola” mientras la banda se sitúa en su puesto, la retaguardia. Y Bono sigue “uno, dos, tres…catorce!”. Y todo son luces, una impresionante explosión de naranja y efectos. Y comienza el espectáculo.
Realmente hay que hablar de espectáculo, sí. Porque eso es el Vertigo Tour. Si lo miro como concierto rock falta espontaneidad, peligro. Pero como gran teatro, como representación…entonces todo cuadra, y el Vertigo Tour triunfa: Bono es un líder antes que un cantante de rock (que también, claro). Su impostura, su magnetismo, sus personajes, funcionan como una representación. Sabe ser mesiánico, y sabe ser rock star, y también, en los bises, vuelve a representar a ese personaje cachondo e irónico de la época Zooropa (ahora con guiño a “Teléfono rojo” de Kubrick incorporado). Es un mago, y aunque sabemos que todo son trucos, los ejecuta como nadie y sabe meterse a su público en el bolsillo. Coge una cámara del gentío y se saca fotos (trampa, teatro…se trata de la cámara de un periodista del Mundo, que publica la foto al día siguiente). Parece robarle un trapo a alguien desde el escenario y anudarlo a la frente (falso, es un bonito eslogan sobre la reconciliación entre las religiones). Provoca respuestas en la masa, habla con las primeras filas porque no recuerda un nombre, y termina acercándoles el micro para que el estadio lo grite. Pide un mar de teléfonos móviles y aparenta emocionarse (y pienso que lleva emocionandose por lo mismo cincuenta conciertos o más).
Y además Bono canta. Y eso, no lo dude nadie, sigue siendo digno de ver. El de U2 sigue siendo un vocalista excepcional, que emociona al interpretar su cancionero y reflota sus últimos temas de estudio (mejor en directo que en disco). Además, el show de luces resulta impactante (realmente nunca ví cosa igual…supongo que sólo los Rolling Stones se permiten algo a este nivel). Y el sonido, huelga decirlo, es perfecto.
Así que ya tenemos al lider mediático llevando de calle a miles de fans y convenciendo desde el artificio bien entendido (buen gusto, ironía, capacidad para comunicar) a quien, como yo, no es público entregado. Todo gracias a un espectáculo de luces verdaderamente impresionante, a un escenario que parece la nave de ET pero en grande, y a un dominio de la arena (13 metros de largo, no es moco d e pavo) que pocos artistas poseen.
¿Y el rock?. Pues en una actuación tan medida, tan teatral, tan sumisa a su público (lo facil es cantar “Vertigo”, “Sunday Bloody Sunday” o “With or without you”…¿para cuando una banda dinosaurio desafiará a sus fans con un live cargado de caras B y rarezas, obviando sus hits y pidiendo algo más a su rebaño?), podría fallar el nervio, la bilis rock. The Edge, discreto siempre, es quien sostiene a su banda en el filo (perdón por la bobada). Si U2 resultan creíbles como máquina de rock es gracias a su guitarrista, cero en pose, diez en concentración y ejecución.
Y mucho, mucho rock cuando, en el tercer tema, a Bono le falla el micro. Entonces desaparecen el mesías de las causas justas, el lider sexy y rockero o el personaje gamberro (tipo Zooropa, digo), y aparece el Jefe. Grita, se gira y con violencia destroza el micrófono contra el suelo. Y mientras no le acercan otro que funcione, se lanza al frente como un miura, fiero, indomado, e increpa al público, suelta adrenalina y demuestra que, aún sin poder cantar, desnudo en un macro escenario, sigue siendo una bestia escénica.

También hubo dos teloneros, Kaiser Chiefs, divertidos y entregados, muy post-punk/new age, y Franz Ferdinanz, serios, concentrados y con magníficas canciones bajo el brazo.

3 comentarios:

kalyn112joan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
yahelona dijo...

Pero qué clas4e de comentarios te dejan?????que es estooooooo....
En fin, muy bueno, lo he recomendado entre gente q fue al mismo concierto a ver si alguién dice algo...yo por mi parte decir que son geniales, estupendo, mágicos...pero en Londres el concierto fue una tomadura de pelo, no por su puesta en escena, no por el sonido(magistral)...sino por la dureción, que unos históricos solo esten en escena 1'30hr me parece q casi es para poner una denuncia en la oficina del consumidor.

El Nota dijo...

Pues ese comentario es un spammer que se le ha colado. A ver qué pasa. A Sin CIty todavía no han llegado, pero...