21 octubre 2005

HIERRO-3, de Kim Ki-duk.....................................................
La crisis del cine,sí. Hay que reconocer que Hollywood como industria del entretenimiento hace décadas que sólo se contenta con eso. Si acaso. Cine "de palomitas", soufflés proyectados sobre una pantalla, todo naderías cuyo único objetivo es el entretener. Objetivo, todo sea dicho, que pocas veces es alcanzado. Hay que reduscar por otros caminos, desde luego, para encontrar arte. Arte pedante y pedorro, sí. Arte gafapasta, vale, pero el único que realmente te conmociona, te sorprende, te violenta porque se queda dentro, hurgando, obligándote a reflexionar sobre esa nueva experiencia que ha supuesto el contacto con esa obra, con ese autor y su mundo, único, personal.
El cine se mueve rara vez por esas coordenadas, y más raramente lo hace sin renunciar al imperativo del embelesamiento. "El cine europeo es un coñazo" reza la máxima vox- populi. Y podemos añadir que el americano comercial es basura, que el independiente es previsible, que el filón latinoamericano ya huele... pues a la vista de Hierro-3, no todo está perdido. Oriente sigue siendo refugio. Y Hierro-3, una maravilla.
Kim Ki-duk, el cineasta surcoreano que ya suena, gracias sobre todo a "Primavera, verano, otoño, invierno...y primavera", plantea en Hierro-3 una película de admósferas inquietantes, sensuales, hermosas y desasosegantes. Su relato es una reflexión en forma de metáfora sobre esta sociedad peligrosamente aburguesada y donde ser y tener devienen una misma cosa. Nada más lejos de la realidad de ese joven ocupa, cuya única posesión es la voluntad de colarse en las pertenencias ajenas (sus casas, y de paso sus vidas, su memoria...) para mejorarlas (repara los electrodomésticos rotos, limpia, hace la colada).
Ese es el punto de partida de una historia dificilmente explicable en unas líneas (además, sería un error: hay que verla con la mirada virginal) que propone una bellísima historia de amor, de una sensualidad que nos es extraña en un panorama cinematográgico tan vacío como el presente, un canto al poder casi subliminal de la imagen en movimiento, una reflexión última sobre el cine como arte de lo fantástico: Hierro--3, con su inicial apariencia hiperrealista, es cine fantástico, en el fondo como todo el cine en su voluntad de encuadrar, ergo, seleccionar fragmentos de un todo (y con ello falseando). Salvo que ustedes conozcan a alguien que nunca jamás emite una palabra.
Si quieren ver cine de ese que emociona, sorprende, subyuga y desasosiega (esa capacidad de ser lírico, turbio y sensual a un tiempo, por cierto, queda perfectamente reflejada en ese cartel de la película que he encontrado en Google, el mejor amigo del blogger), cine del que pide un espectador activo (no es una película fácil,desde luego, exige atención, su discurso es abierto y flexible, nunca al dictado) dispuesto a enfrentarse a algo nuevo, valiente... Hierro-3 no os va a defraudar.
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4 comentarios:

El Nota dijo...

Todavía tengo que verla, pero las películas de Kim Ki DUk que he visto no me han defraudado nada. Aunque su siguiente película la han puesto a caldo en Dirigido.

Señor Punch dijo...

pues ya me contarás, creo que te va a gustar. A todos, de hecho.

El Nota dijo...

Y este jueves nos hechan en Off Cinema Hana-Bi, de Kitano. Otro de esos autores orientales que hay que seguir.

Señor Punch dijo...

¿LO HAN OIDO TODOS?
Hana-Bi, el jueves. Cita obligada (yo aún no la ví, así que...)