22 octubre 2005

operación triunfo
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Contestaba yo ayer, metiéndome en conversación ajena, y a la frase "OT,¿pero ves esa mierda?", que a ver qué pasa por ver, más aún, por seguir ese programa. Yo lo he visto (que no seguido). No comparto su estética del éxito ni su concepto de lo musical, pero como un karaoke, y desde la ironía...¿dónde está el problema?. Como si, ante la neurona agotada, me dedico a ver "Donde estas frijolito", o "Amor en tiempos revueltos" (que no me lo pierdo, mira qué mal lo pasaban en la postguerra franquista, cómo llora todo el mundo, hasta el perro). Lo importante, digo, será otorgar a cada cosa su valor real, y su función en tu vida. OT, pues como lo que es, no ofende si lo ves como un concurso de aspirantes a dobladores de las canciones Disney, por ejemplo...otra cosa es el circo del pelotazo que se genera nada más acabar el concurso.
Ala, ya lo he dicho, ya no soy "cool"

5 comentarios:

Eduard dijo...

Hombre, a mí sí que me indigna OT y creo que hay razones de sobra. Entiendo lo que dices en cuanto a que hay tomárselo como dobladores de canciones de Walt Disney, pero indigna porque ocupan una cuota de pantalla excesiva a todas luces. Porque adocenamiento en la música ha habido siempre, claro está, pero esto es aplicarlo con manual sin ningún tipo de disimulo (y mal y no han inventado nada: esto, a falta de las cámaras, ya lo hacía la Motown en los 60 y, bueno, la comparación les haría saltar los colores). Porque están hasta en la sopa, que hay gente con la que no puedes hablar sin que saquen el programa a colación. Porque no es sólo el programa sino que,luego todos los medios de comunicación se retroalimentan con el tema. Porque, sinceramente, a uno que escucha muchísima música y tiene (literalmente) miles de discos en casa, y que está cansado de que, al igual que con el cómic, por ejemplo, las publicaciones "serias" escriban una sandez tras otra sobre la música pop con un absoluto desprecio por esta forma de expresión(salvemos a Víctor Lenore en La Razón, pero ninguno más, que estoy harto de ver tan estrambóticas como una reseña de un disco de los Beatles analizando canciones que no están en ese álbum), pues a alguien así le tiene que fastidiar coger esos diarios y ver que en la sección de cultura hablan de OT, y encima elogiándolos, cuando nunca o casi nunca se dignan a hablar de la gente que de verdad que va a perdurar.

Señor Punch dijo...

Hola Eduard.
Déjame, primero, corta-pegar la "conversación" citada en el flash. Fue en Con C, el blog de Pepo, no recuerdo con quien, no me contestó:

"OT. ¿Acaso sigues esa mierda de programa?)". ¿Y?. Si se ve, digo. ¿Pasa algo?. Yo tengo discos de Programme,Banhart, Glenn Branca, Lambchop, Cap Beefheart, Low y Thitd Eye Foundation. No considero que OT tenga nada que ver con mi concepto de lo que es música de calidad, pero el karaoke OT, según días, pues me río, sin darle mayor importancia.
El rollito auténtico, lo dejo para recomendar la trilogía del Culo de Alice Donut, si no la conocen,no sabe lo que vale un peine.

Por competar.
Lo único que mantengo es que, si todos valorasen en lo (poco) que vale el asunto, pues esa indignación está de más. OT, que no es, no debe ser, referente musical (cultura musical cero) ni ético (pelotazo, lo llaman a triunfar así), si careciese de esa fuerza como plataforma, si no existiese como el vehículo para carreras discográficas indignas, como plataforma de expresión mediática de la SGAE, como ninguneo de una Hª, la de la música popular, que se merece un respeto...
...se deja ver. Pero eso, nada más. No es una ofensa a los ojos, como puede ser Gran Hermeno o La máquina de la verdad, o... No es el concuro donde reside el problema, es en su magnificación. Y en la ignorancia.
Vamos, que lo considero inocuo, frente a los altares que esa prensa que citas le dedica a personajes que visten su mediocridad de Gran Autor, Gurus De La Música, como Rosana o Sabina, mientras la gente de Talento Real, como Alfaro, malvive con su música y es ninguneada por esos medios. OT es un circo inocuo, la Cabra Mecánica, o Amaral, un concepto a erradicar y sustituir por Manta Ray, Anari o Sr. Chinarro.
No se si me explico, el sentido de que no me ofende OT y sí lo hace Melendi.
Y desde luego, te hablo desde una discoteca que debe ser del estilo de la tuya (tres ceros, desde luego...algunos ya irremediablemente perdidos).

Señor Punch dijo...

Osea... algo de ironía me habrás notado en el post... sino mal lo hice. Pero mantengo que per se, el programa se puede ver como entretenimiento. No ofende en la escala moral que lo hacen otros reálitis. Otro tema es lo que despues se refleje en los medios...quiero decir,¿si OT fuera un codificado del plus al que la prensa ningunea o pone en su correcto sitio (lo que dije, de casting-concursopara un musical de Moreno Productions), lo verías con esa "virulencia"?. No, porque con tu control de la música,estarías por encima de eso, igual que no te afectan los discos de, por ejemplo, Raul. Esa es la idea

Eduard dijo...

[te llamo estodigo o señor punch, es que casi que estoy más acostumbrado a lo segundo, jejeje], por supuesto que Gran Hermano, la prensa rosa, etc está más allá en el nivel de basura. Pero yo juzgo OT más como producto musical que en su contexto televisivo: quiero decir, que yo no sigo casi TV y, en ese sentido, me da igual si sale mejor o peor parado en el contexto de la parrilla televisiva; soy, en cambio, muy aficionado a la música, y, en consecuencia, me siento más ofendido (entiéndeme, es una manera de hablar: tampoco me paso toda las noches despierto y lamentándome). Por supuesto, que el control de lo que escucho es sólo mío y que no me afecta pero, en la vida diaria, me veo muchas veces en esa situación de encontrarme con gente que tira por tierra mis gustos y me canta las bondades de estos pseudocantantes. Y no pasa nada porque cada uno es bien libre de escuhar lo que quiera, pero hay un problema, y es que la "masa" (me estoy poniendo muy elitista y no quiero parecerlo, pero quiero llevar la situación al extremo para que se me entienda) tira por tierra los discos que me entusiasman sin ni siquiera escucharlos: ¿quién de los aficionados a OT sabe qué es, por ejemplo, Yankee hotel Foxtrot de Wilco o From the basement on the hill de Elliott Smith? Pues igual, cogen el CD, le hace una mirada por encima y lanzan un "bah!, que raro que eres! A mí me gusta [el Triunfito de moda durante esos 3 ó 4 segundo que dura la conversación]. El colmo de la argumentación.

Ah, y mira, coincido en eso que dices de Melendis, Cabras Mecánicas, Amarales, etc. Esos son peor todavía porque, efectivamente, porque pasan por ser propuestas razonables y son igualmente basura. Lo que pasa es que yo cuando pienso en prensa especializada, no pienso en Rolling Stone (en los 70 tenían sus cositas, pero algunos redactores geniales; ahora se ha convertido en un Superpop con fachada de algo más) sino, por ejemplo, en Rockdelux (ahora sí que ya me he puesto cool de verdad, jejeje, pero, a pesar de que no es la Biblia en pasta en absoluto) es la mejor publicación musical en castellano. Y pienso en páginas web como Popmatters o Pitchfork. Incluso en la revista The Wire, aunque la tomo cum grano salis porque creo que juegan mucho, y se les nota el plumero a veces, a la pura pose. Vamos, que sí, que me hace mucha gracia cuando se habla de grupos con reverencia de ciertos artistas por parte de supuestos periodista especializados: "la crítica ha alabado el último disco de [quien sea]", y pienso, ¿però qué entiende esta gente por prensa especializada? Yo no la he visto en ninguna de las revistas o webs que leo (por cierto, un palo también para el New Musical Express: hay ver lo que fueron y lo que son ahora los legendarios semanarios británicos: el Melody Maker ya cayó, y el NME va camino de lo mismo).

Por cierto, permíteme que derive un debate del concepto OT como música cormercial de calidad: vamos, que es lo que te venden, pero que, cuando pienbsas en la Motown, te dan ganas de reír. Una de las cosas que más ha cambiado la industria es el divorcio definitivo de uno y otro concepto, de música comercial y de calidad. A ver, basura ha habido en todas épocas, y al final perdura sólo un pequeño porcentaje, pero en los 60, algo menos en los 70, algo menos en los 80, y definitivamente nada en los 90 y en lo que llevamos de siglo (siempre puede haber honrosas excepciones, claro, pero hablo en términso generales) era posible, no ocurría siempre, pero era posible que los mejores discos del momentos llegaran a puestos altos en las listas. Por ejemplo, The Kinks acabaron perdidos en las listas de venta y hoy son más un grupo de culto que otra cosa, pero en su momento tuvieron sus 3 números 1 en single. Dylan tuvo 3 LP's seguidos en el número 1 en Inglaterra entre el 65 y el 66, y luego tres más en EEUU entre el 75 y el 76. En la Inglaterra de los 80, The Smiths tenían buenas ventas. ¿Cosas así son posible ahora? Pet Sounds fue top 10 en su momento en EEUU y fue visto como un fracaso: ¿a qué puesto podría aspirar hoy en día un disco como ése? Algo ha ocurrido cuando, por ejemplo, los Beatles vendían millones y millones de discos y hoy en día su legado (me refiero a la escuha atenta de todo su catalogo, no a aquellas personas que diecen que les gusta el grupo y lo que quieren decir realmente es que tienen Yesterday en una cinta vieja, que le grabó su primo, allá hacia el final de la cara B) está presente no en los artistas mainstream sino en gente como Teenage Fanclub, Ron Sexsmith o, por ejemplo, en los pianos de un disco que tú pusiste por las nubes (merecidísimamente) como A ghost is born de Wilco (puro Lennon por momentos, y muy bien asimilado). Por ponerlo más sencillamente: ¿un grupo con los deseos de evolución y la ambición de los Beatles de la segunda etapa, sobre todo, pasarían hoy en día por superventas o serían parte del entramado indie? ¿O, incluso, podrían crecer siquiera un poco desde el mainstream o deberían salirse? ¿Es viable otra historia de ese tipo? Y cuando digo un grupo como los Beatles, no me refiero al sentido estético sino a paralelismos cuanto a ambiciones, etc.

Saludos

Señor Punch dijo...
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