17 noviembre 2005

GALACTICA 2003..............................................
Al principio fue un lugar muy lejano, donde se libró una Guerra de las Galaxias que (nos) marcó a toda una generación de infantes. Luego vinieron las calcamonías baratas. De ellas destacó, es un decir, una patosa serie de televisón, de la que por aquí nos colaron en pantalla grande el capítulo piloto. Por supuesto, fue otro éxito de taquilla, pese a que aquella historia de tintes bíblicos y plagios evidentes no se sostenía ni por un reparto patético ni por unos efectos especiales de verguenza ajena.
Pero, poderosa industria, en 2003 alguien decidió, no sin tino, que aquella historia que mezclaba la huída de Egipto del pueblo judío con el arca de Noé tenía su aquel, y que podía hacerse tábula rasa para hacer una nueva Galáctica desde cero y bien hecha. Y mira, algo hemos ganado, porque no está mal, la criatura...
Galácica se beneficia de un presupuesto holgado, que revierte en efectos especiales excelentes y un diseño de producción impecable. También de una hitoria pensada, con ideas interesantes, con personajes bien urdidos. Y de una tradición (ya no un único referente inmediato y a exprimir) y toda la imaginería de la ciencia ficción: Aquí hay trazos de la saga de Lucas, sí, pero también de Terminator, Babylon 5, Dune (o al menos esa enrarecida malsana sexualidad que supuran ciertas escenas, tan sórdidas, tan Lynch), o Blade Runner. También se agradece un plantel de actores que va de lo meramente correcto al carisma innegable de Edward G. Olmos (sí, el teniente Castillo de Miami Vice). Por beneficiarse, hasta se beneficia de la presencia turbia e hipnótica de una dama de muy buen ver, personificación de la nueva generación de robots Cylon, que sin duda ha mejorado desde los setenta (¿recuerda alguien aquellas latas de conserva con luz a lo coche fantástico en el visor? -ver fotito- ).


Pesa, eso sí, una estructura evidentemente televisiva, en la profusión de escenas paralelas y en la construcción de nudos dramáticos de acuerdo con las pausas publicitarias (fundidos en negro de ¡varios segundos!).
Y se puede ver que de aquí a, pongamos, quince años, esta Galáctica va a quedar como claro ejemplo de una época, la crisis post 11-S, por su clara filiación militarista, por su forma de contemplar sin cortapisas la destrucción, la hecatombe, por ese gusto por representar la noblezqa del pueblo agredido (¿vencido?), por su patriotismo de raíz republicana (culto a la figura presidencial), por ser un claro producto bélico de una nación, los U.S.A., que de hecho han inventado para este siglo XXI una nueva forma de guerra, diferente a lo visto hasta el siglo XX (pero ésto es ya otro tema).
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