20 noviembre 2005

HELLBLAZER, de Jaime Delano y John Ridgway
A mediados de los ochenta hubo una editorial de cómics que se cansó de ser vieja. DC era la casa de los superhéroes más añejos que el mercado tenía (tiene), con el inaugural Superman a la cabeza y seguido de Batman, Flash, Wonder Woman... incluso fue pionera con el primer gran supergrupo, la Liga de la Justicia. Pero desde la irrupción en los sesenta de la bomba Marvel (Spiderman y compañía) no había sabido renovarse. Que moría lentamente, vamos.
Hubo, por supuesto, buenos tebeos DC en los setenta, autores sobresalientes e ideas competentes, pero la vieja editorial necesitaba un revulsivo, y éste no se dió hasta bien entrados los años ochenta, cuando un golpe de timón propició una conveniente tábula rasa con sus colecciones clásicas, y sobre todo la búsqueda de nuevas voces más allá de su propio territorio... eso es, buscar inspiración en plumas curtidas en Inglaterra. Alan Moore renovó el panorama con varias obras, una, la Cosa del Pantano, reconvertida en serie de terror angustiante, psicológico y escatológico.
En sus páginas creó un mago atípico, un inglés cínico y rodeado de misterio y pasado por descubrir. Jon Constantine caló profundo y se ganó su propia cabecera, cedida la pluma al no menos británico Jaime Délano. De su larga etapa se nos ha privado hasta hoy, si bien tenemos posteriores aportaciones de guionistas diversos. Pero todos sabíamos (frikilandia es pequeño) que Delano era la madre del cordero. Así que la noticia de que Hellblazer ("el que trae el infierno", o así) se publicaba desde su número 1 en serie mensual, ha levantado algo más que expectación.
Pues chimpum, y ya lo tengo. Un primer número que les comento por ser un pequeño cuento autoconclusivo, unas 60 páginas al noble precio de 3,50 €. Una ganga, caramelo de cata obligada para satisfacer la curiosidad.
Bueno, estos primeros números sí que fueron publicados, hace años, y están descatalogados. Y en mi caso olvidadísimos, de modo que casi es nueva lectura.
¿Y?.
Pues Hellblazer es, cómo no, un relato de terror puro, bien entendido, que maneja los hilos de la desazón a través de imágenes tan perturbadoras como la de ese cura poseído que se abalanza a comer la figura del Cristo crucificado de su altar. Terror que es grima, que repta por la columna y pesa en el cacumen. No sustos o borbotones sanguinolentos, eso no vale para los tebeos.
Delano plantea a Constantine como lo que es, un enigmático hijo de puta, cínico, bebedor, fumador empedernido y metido en magia negra. Un tipo con un pasado rico que, quizá, nos será desvelado poco a poco, entre historias de terror malsano con trasfondo social, como esta primera, la de un Íncubo que proviene de Africa y posee a los cuerpos consumiéndolos en un hambre insaciable.
Por su parte, John Ridgway ilustra las pesadillas urbanas de Delano con un estilo turbio, con carencias académicas (anatomía, perspectiva) que no empañan su labor de planificación de página, perfecta, su dominio del encuadre dentro de la viñeta, su entintado expresivo, sucio, perfecto dando el tono del relato.
Así pues, si gustáis del terror, de ése que te hace pensar mientras te corta un poco la respiración por su poder perturbqador, dadle una oportunidad a Hellblazer (pero, eso sí, no te hagas amigo de Jon, acabarás mal). Número uno ya en tu librería especializada más cercana. Número dos a la venta este mismo mes.
(((((

3 comentarios:

El Nota dijo...

¡Cojones! ¿Va a ser quincenal?

Señor Punch dijo...

Mensual, supongo... pero si consultas la página de Planeta, intuyo o un retraso en la distribución del uno, o un arranque a todo gas... de hecho anuncian para Noviembre... el tres!!!

El Nota dijo...

¿Para noviembre; noviembre? Pero si ya estamos en la segunda mitad y aquí justico acaba de llegar el primer número.

¡¡¡¡Aaaaaaaarrrrggggg!!!!