27 enero 2005



DEVENDRA BANHART

Una voz temblorosa, versátil, aguda. Una guitarra. Un acompañante
haciendo una segunda voz y guitarra.Todo acústico, los dos sentados en taburetes, en el escenario de una carpa.
Así fue el concierto en que descubrí a Devendra Banhart, en mayo, dentro del festival en que tocarían Pixies, P J Harvey y Primal Scream. Pero fue ese bardo pirado quien se llevó el gato al agua, y suyo el concierto más vibrante del Primavera Sound (bueno, de los que pude ver, claro...).
Sus dos discos del 2004 (Rejoicing in the hands y Niño rojo) no capturan la vibrante expresividad de su directo, pero sí transmiten ese aire casual, el sentimiento a flor de piel, una voz fabulosa, y esa sensación de encontrarnos ante la música de un hippie algo chalado y poseído por los sonidos más tradicionales de los USA, anteriores al rock de los cincuenta. En esa garganta subyugante anida el sabor a campos de algodón, blues rural y folk tradicional, pero vivos, presente puro y con proyección de futuro.
Si llegáis a escucharlo seguro que os embriagan sus melodías con sabor a añejo, su grabación, rústica pero endulzada y enriquecida con discretos acompañamientos (violines ocasionales, piano...
Además (si bien él es lo más destacado) Devendra no deja de ser la cabeza visible de un pelotón de bandas y solistas agrupados bajo la etiqueta de nuevo folk. De los que yo conozco, todos son magníficos, así que, parece, por una vez se da la coincidencia de que el movimiento de moda reúne lo más interesante que puedes echarte al oído.
UUUUU
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26 enero 2005

MAR ADENTRO, DE ALEJANDRO AMENABAR .........................................................


Pues siguiendo mi tónica de no estar a la última y ver las cosas (o leerlas) cuando tercia, por fin he visto esta película que, seguro, va a arrasar en los Goya en unos días.
Y hombre, sin llegar a ponerla a la altura (abisal) de otros bluffs de nuestra prestigiosa filmografía reciente, me temo que otra vez tengo que decir que no me ha llenado en absoluto.
No sé si la culpa la tienen los medios de masas, empeñados en que cada año tiene que haber una obra maestra en nuestro cine, que además es trascendente como las tragedias de Shakespeare todas juntas y sumadas, que versa sobre esos temas de indudable altura (tan indudable como facilota, cuando se expone a bocajarro y sin mediar el matiz, esa ciencia tan necesaria) como es el derecho a la muerte digna (y a la vida digna). No se si seré más terco y ciego que una mula, pero me mosquea de antemano escuchar a señores en la radio, en la tele, o en la prensa, que disertan engolados sobre Mar Adentro, sentando cátedra, y esos mismos la semana pasada me intentan vender la moto de, por ejemplo, Estopa. Pienso que hay intereses que nada tienen que ver con el espíritu crítico, si no con la maquinaria publicitaria.
Pero bueno, ante la pantalla pongo la mente en blanco y quiero disfrutar. Y de verdad disfruté. Mucho con Bardén, que está enorme, y con todo el reparto, muy muy bien. Y eso hace bastante, como que me tragué la peli cómodamente, sin resoplar ni mirar la hora.
Así que por la parte positiva, una historia que no aburre, soberbiamente interpretada.

Y por la negativa Amenabar. No porque sea mal director. Desde luego sabe construir una historia, pulsando las teclas que quiere y usando los recursos y sobre todo los trucos que considera necesarios para llevarnos, en un suspiro, por un viaje de más de hora y media. Pero si te fijas un poco ves que esos trucos están dispuestos con demasiada evidencia: No se molesta en esconder el truco, le interesa potenciarlo, para forzar una reacción rápida pero superficial en el espectador. Eso vale en una de terror, donde un grito a tiempo y una banda sonora pueden ciertamente asustarte (y en él es un mérito, Los Otros no necesitaba más para dar yuyu). Pero en un drama, no es suficiente. Es tan obvio el objetivo que persigue cada entrada musical, cada resignada sonrisa, cada frase de guión, cada panorámica del paisaje, que me distrae. Recalca demasiado, pero no profundiza en los personajes. Y eso que el papel de Belén Rueda tiene potencial, pero todo queda en esbozo rápido, no cuaja el sentimiento, sólo se escribe en letras brillantes.
Por eso destacan los apuntes humorísticos, más fáciles que el drama interior de los muchos personajes que pueblan la cinta. El hermano, el sobrino, la cuñada, el marido de la abogado, se desaprovechan y se definen en dos trazos.

Con todo, Amenabar es un excelente relojero, monta su mecano con talento, nos atrapa, te interesa la historia lo suficiente, te ríes o te acongoja (aunque sigo pensando que el mérito aquí es de los actores) y sabe llevarnos cómodos hasta ese último plano del mar; curiosamente, una panorámica de la superficie, nunca de su profundidad, que describe mejor la película que su título.
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Posted by Hello

19 enero 2005

THE SANDMAN: UN JUEGO DE TÍ......................................................
Acabo de leerme el cómic "Un juego de tí", quinto arco argumental de la serie The Sandman, obra del guionista Neil Gaiman y varios dibujantes.
The Sandman comenzó su andadura en Enero de 1989, estrenándose en España, en Julio de 1990, merced a la editorial Zinco. Esa era la encargada de brindarnos los cómics de la americana DC. O sea, los Superman y Batman de toda la vida, así como otros títulos de ese universo infantil, de superhéroes sempiternamente enfrentados a archienemigos.
Pero en aquellos últimos años ochenta algo se movía en DC, y frente a su directo rival, Marvel (los de Spiderman, X-Men y Hulk), abordó una política editorial atrevida, experimental, adulta más allá del cliché para adolescentes, publicando trabajos personales de autores como Alan Moore, un inglés que entró como un huracán en DC. Los éxitos del británico o de Frank Miller en su reconstrucción del hombre murciélago lleva a DC a una política de contratación de autores como Gaiman, británico al igual que Moore y claramente su discípulo. Y con The Sandman, tras tanteos como la serie limitada de tres números "Orquidea Negra", le cedieron libertad creativa para retomar un viejo superhéroe de la casa y actualizarlo en una serie regular. Esa era la práctica por entonces: La Cosa del Pantano, Animal Man, Superman... todos tuvieron su recreación y actualización, más o menos acertada, según casos. El caso de Sandman será muy otro. De la nada, y despreciando al viejo superhéroe que se supone sería el objeto de su trabajo, el británico con aspecto de rock-star creó un personaje que era el Señor del sueño, el Señor de los sueños, Sueño mismo. No era un superhéroe. Era un Dios. Un Dios posmoderno, del siglo XX, y su mundo y circunstancias iban a desarrollarse, según el propio guionista, en unos 45 números mensuales (que finalmente serán 75).
Como Spiderman o Los Nuevos Titanes, The Sandman era el típico tebeo de cadencia mensual, cómics de veinte y pico páginas a color, grapados, y con su sección de correo para los lectores. Pero como ningún otro (mentira, pero podemos decir como muy pocos tebeos comerciales) planteado desde su número uno como un todo, y con un final previsto desde el principio. Gaiman sabía lo que quería contar, tenía una idea básica y troncal de su historia de Sandman y sus hermanos los Eternos, y a los pocos meses (merced al éxito de la serie) podía hacerlo: The Sandman narraría la crepuscular historia de Sueño de los Eternos.
Y The Sandman se convirtió en superventas y Gaiman en una estrella.
¿Fue para tanto? ¿Es The Sandman para tanto?
Cuando compré la serie en su primera edición española caí claramente rendido a ella. Era el tebeo mensual, de continuidad, que más disfrutaba, y siempre te dejaba deseando que llegara el mes siguiente y el próximo número. Como un tebeo de Spiderman en un chiquillo, pero con el adulto que ya era. Un placer que hoy día sólo los lectores de tebeos pueden experimentar. Pero los últimos trabajos de Gaiman (casi siempre mucha alforja para poco viaje), el recuerdo de algún cómic del inglés que vale bien poco, y un reconocimiento de sus numerosos tics sembraron mis dudas y cierto miedo a releer la historia de Morfeo.




Pero tras estas lecturas de la edición de lujo que está llevando a cabo Norma, creo que tengo las ideas más claras. Vamos a ello.



Hasta "Un Juego de Tí", los libros que componen la saga del señor del Sueño son los siguientes:
-Preludios y Nocturnos, que engloba los números 1 a 7: Presenta al personaje y su entorno. La historia toca diversos géneros y se inserta en el universo de los superhéroes de la editorial (con invitados como el Detective Marciano o Constantine). El guionista piensa honradamente que la serie no va a tener éxito, y acepta todos los ases que le ofrece la editorial. Cameos y un tono de terror gótico marcan este libro. Destaca un capítulo donde se desata una historia de terror físico y mundano, una pesadilla de autodestrucción desasosegante.
-La casa de Muñecas (números 8 a 16): Gaiman ya sabe que lo tiene. Tiene crédito para hacer su historia, y no titubea, y arranca seguro desplegando sus ideas en un libro fascinante en su inventiva y en su dominio de distintos registros (narrador versatil, aborda el terror con idéntica capaciad que el cuento ancestral).
-Pais de Sueños (números 17 a 20): cuatro relatos breves,en los que Gaiman comienza a dar muestras de su maestría como contador de historias, de relatos pequeños, modestos, pero siempre cargados de referencias y citas cultistas, unas obvias, otras veladas, pero que nunca entorpecen la narración. Por primera vez, el dibujante marca el tono del tebeo, y merced a su talento aporta una atmósfera gótica y oscura. Kelley Jones merece ser reseñado en este sentido, como también Charles Vess, cuya línea evoca el cuento clásico para una representación shakesperiana en la inglaterra del s. XVI.
-Estación de nieblas (números 21 a 28). Otro arco argumental de peso. Si hasta aquí la obra va perfilando un mundo y sus personajes, ahora comienzan a atarse tramas insinuadas, y así la historia del número 8 deviene desencadenante de todo un libro; éste. Claramente se percibe que este no es un viaje a la deriva. Por otro lado, el efecto de "continuará" se lleva a su perfección y refinamiento (si alguna vez me mordí las uñas, fue en esta época).
Hasta este punto, la editorial Zinco pudo publicar el cómic en su formato estandar, mes a mes. Pero las ventas impusieron nuevos formatos y periodicidades más aleatorias. Además el cierre de la editorial dejó un vacío que sería cubierto por Norma, quien terminará la publicación de The Sandman y hoy reedita la obra entera, en formatos de lujo.
Con esto quiero dar a entender que éste fue un punto de inflexión. La sensación de barco a la deriva que daba Zinco no presgiaba nada bueno, y los siguientes arcos argumentales son los menos leídos (por mí, y en comparación al número de relecturas que sufrieron los 28 primeros episodios, claro). Así que volver a leer Un Juego de Tí, el siguiente volumen de la saga, supone un reencuentro con un material semiolvidado.
The Sandman queda como una serie que expone magníficas ideas, personajes a veces maniqueos (lesbianas guais, escritores con oscuros secretos, un Lucifer que atrae por su carisma holliwoodiense, más lesbianas...(no se qué fijación tiene este hombre con el tema... ), otras magníficamente trabajados (Sueño y sus hermanos los Eternos). Gaiman maneja perfectamente distintos tonos y es virtuoso en el relato breve. Además sus diálogos se balancean entre la maestría y el maniqueismo. En fin: luces y sombras. Aciertos y fallos.
¿Qué nos encontramos en "Un Juego de Tí"?
Pues más luces y sombras.
Por un lado vuelve a pesar a su favor la imaginación de Gaiman, sus diálogos siguen siendo brillantes pero forzados, y sus textos de apoyo no redundan en lo dibujado; lo complementan con un buen estilo literario (aunque hay quien piensa lo contrario). El tono bascula entre géneros una vez más, entre la fantasía de Tolkien , y Lewis Carroll, con interferencias de terror crudo. El dibujo no es nada del otro jueves pero se ajusta al tono fantástico y la galería de personajes sigue componiendo un generoso tapiz, entre nuevos secundarios de quienes podemos esperar apariciones futuras, y antiguos que aquí cobran protagonismo.
Es una época bisagra, entre una exposición y el desarrollo de la historia principal en el arco "Vidas Breves" y siguientes. Quizá por eso se contagia de cierto aire desenfadado, cierta ligereza que lo beneficia, como si Gaiman tomase aire antes de comenzar a subir la montaña, atar cabos y escalar hasta la cumbre, el último número de la serie.
En este sentido, argumentalmente es refrescante dejar atrás al mismísimo Ángel Caído Lucifer, para enfrentarnos al Cuco (por cierto, en el fondo mucho más terrible), los estrambóticos protagonistas (animales parlantes y antropomórficos) se alejan de las cortes angélicas o las convenciones de psicópatas, y todo el asunto apenas reclama la atención de Sueño de los Eternos; tan leve resulta. Por úlimo el adiós final a los ca,idos es emotivo, y las gotas de terror que salpican la historia, bastante desagradables. El británico, otra vez, sabe moverse entre géneros y jugar con ellos a su antojo.
Este enfoque liviano es el punto que veo más atractivo, pues difumina los peros y potencia los logros de una obra desigual, que suele brillar mientras resbala y cae al suelo. En el futuro nos espera, tras una recopilación de relatos breves, un retorno a la familia eterna, alguna muerte, mucha destrucción y un final que desafió los criterios comerciales (ventas por las nubes) a favor de los artísticos (aquí termina, aquí debe terminar). Seguro que me apunto al viaje, ya os contaré si me gusta o no.
Ah, por cierto, las portadas de Dave McKean, son un lujo. Impactantes y osadas para la época, casi abstractas a veces, siempre ricas en sujerencias y texturas, marcan un punto de fufa en la historia, o sub historia, del arte de las portadas para publicaciones (me encantaría encontrar un estudio completo del arte de los portadistas en la historia, desde los autores de revistas pulp hasta hoy en día).
(((((
Posted by Hello

09 enero 2005


Gotham central.......................................................................................................................................
Una nueva lectura, un nueva recomendación. este es uno de esos casos en que compras más desde la intuición y ese cosquilleo que te produce lo que te apetece, que desde el conocimiento previo. No había leido nada ni a favor ni en contra de este tebeo, si bien los guionistas son una buena garantía y el dibujo de Lark es, como siempre, magnífico. Pero nada me indicaba que esta historia de la comisaría de Gothan me podría pillar como lo hizo. Porque estoy pillado, lo admito.
Gotham Central trata la vida de la policía de la ciudad más friki de los tebeos: la Gothan de Batman y sus disparatados villanos.
Por tanto estamos ante un reparto coral, donde los numerosos personajes son magníficamente definidos por unos diálogos excelentes y un dibujo sintético y claroscuro que potencia el gestualismo.
De hecho, aunque se desarrolle en un marco tan imaginario, el tono, el estilo, es puro "Noir". Crímenes e investigaciones son el hilo argumental por el que discurren las vidas de unos policias y detectives que, además, tienen que lidiar, a disgusto, con un Batman que personifica su propio descrédito (una policía más centrada en resolver antes de que el murciélago asome sus narices que en llamar a su salvador superhéroe para que le enmiende la plana).
Es un planteamiento original, que genera distintos focos de tensión (las relaciones entre los numerosos protagonistas, la resolución de un caso, la interferencia del hombre murciélago, el peligro de los supervillanos que infectan la ciudad...) en un tebeo que se devora por su acertado dibujo (pura atmósfera, brillante paginación, perfecto encuadre dentro de la viñeta, dominio de la anatomía...).Claramente los guionistas (Brubaker y Rucka) no pretenden más que hacer un tebeo comercial, de entretenimiento puro y de base fuertemente genérica (cómic negro, que recuerda a Canción triste de Hill Street cruzado con C.S.I.) . Y ciertamente lo consiguen.
Gotham Central está siendo editado por Norma en tomitos no demasiado baratos, pero la calidad y la relectura jugosa garantizada son motivos suficientes para recomendar su compra.
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Posted by Hello

05 enero 2005


Se ha ido un genio.
La muerte de Will Eisner deja al mundo del cómic sin uno de sus más grandes autores, sino el mayor, y, sin ningún género de dudas sin el más importante autor vivo, sin que se pueda citar nombre alguno, vivo y en activo (o retirado), que pudiese hacer sombra al Maestro.
Clásico que comenzó a publicar en la edad dorada, en la década de los treinta, se hará famoso por su serie The Spirit en los 40, que alcanzará categoría de obra maestra tras volver en el 45 de su forzosa incorporación al ejército desde 1943, en una etapa sencillamente prodigiosa.
Ya sólo por esta época maravillosa, su nombre cuelga en la orla de los más grandes, y ha sido comparado con Orson Welles por su valentía en la exploración del lenguaje del medio. Pero su legado no acaba aquí, pues en los setenta, y hasta el triste día de ayer, Eisner volvió a la mesa de dibujo, para reinventar el concepto de cómic en Estados Unidos, popularizando, por no decir inventando, el formato de Novela Gráfica. Desde entonces el maestro ha bordado nuevas obras maestras, libres de imposiciones caducas y restrictivas (en estas novelas gráficas aborda en Eisner cualquier tema, siempre adulto, siempre reflexivo, sin acotarse a un formato o número de páginas).
Y su creatividad se mantuvo intacta (con lógicos altibajos, pero con celebrados despuntes) hasta que un corazón demasiado pequeño para contener toda la humanidad desbordante que atesoraba se paró, cansado quizá por el peso de sus 87 años, satisfecho, sin duda, del trabajo vertido con humildad en unos tebeos que siempre nos hablan de su amor por los hombres, especialmente los más humildes.
Cualquier amante del cómic se para hoy un segundo, hace memoria de los buenos ratos que le brindó el Maestro, y sólo puede pensar: Joder, se ha ido el más grande.


Todo Eisner está publicado por Norma editorial. Vale la pena cuanto menos hojear su Sìrit (si bien la edición en tomos aún no ha alcanzado su mejor época), Contrato con Dios o Viaje al corazón de la tormenta, o a trabajos que si bien yo no he leido, se citan entre sus obras maestras, como Avenida Dropsie o Pequeños milagros o las reglas del juego.
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