24 febrero 2005

EL VIAJE, deBaudoin


Este cómic era uno de esos tebeos de los que hace años había leído maravillas, y ahora que ya está editado por Astiberri en la piel de toro, tocaba leerlo. Y la verdad es que, ciertamente, se trata de una obra preciosa. ¿Perfecta?, mmm, no diría yo tanto, sus intenciones poéticas a veces amaneran el conjunto, en unos diálogos pelín empalagosos y en el empleo de ciertos tópicos, aunque muy bien tratados, eso sí, como lo son el viaje iniciático, los secundarios con frase necesariamente brillante y lírica, cargada de sabia verdad casi porque sí.
Bueno, pues no desmerece. De hecho el libro es un relato precioso sobre la necesidad de encontrarnos a nosotros mismos y de dar sentido a nuestro entorno más allá de la rutina, que no deja de ser una cárcel de cómodas estancias. Y sobre esta idea Baudoin despliega un talento gráfico que enriquece El Viaje hasta límites de belleza plástica osados.
No sólo porque su pincel, sus tintas rotundas y expresivas son, en su aparente suciedad, exquisitas (fijaos en las preciosas recreaciones de los ambientes rurales), si no por los recursos narrativos que emplea el autor. Antes hablé de acento poético, y este está sobre todo en las imágenes que transforman este tebeo en algo parecido a una pieza musical. Las formas se despliegan y trazan un baile que desfigura la representación de lo real. La cabeza del protagonista, por ejemplo, es un embudo abierto, del que manan sus pensamientos y sentimientos en forma de dibujo, no de manera verbal. Y ese embudo transforma su entorno, y nos hace partícipes de sus sentimientos.
El lenguaje del cómic, el lenguaje de cualquier arte. Su dominio siempre es la varita mágica para hacer un buen trabajo. Baudoin domina su medio, y lo explora, valiente. Y con ese uso imaginativo del lenguaje del cómic plasma, además, una historia adulta, sobre la amistad, el amor, el sentido de la vida.
Si le echais un vistazo, no os de miedo la impresión inicial. Leedlo un poco, y pronto sentiréis la necesidad de acabar el viaje (chiste malo). Y seguro que, a las pocas páginas, os encontrais admirando ese bellísimo dibujo que, curiosamente, hace un segundo os hechaba hacia atrás.
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Posted by Hello

14 febrero 2005

San Valentín: Amor en tiempos de tebeos

Pues sí, hoy es el bello día. Hagan caso a sus áreas comerciales favoritas y enamórense.
Y de paso, lean algún tebeo, forma de arte repleta de Amor.
Para todos vosotros una imagen, Valentín total, de mi arácnido favorito, quien como veis hacía algo más que pillar a los malos.

Por cierto, estupenda excusa para escuchar, a todo volumen, el CD Loveless (traduce algo así como sin-amor) de MY BLOODY VALENTINE, y perderme en sus olas de maravilloso ruido. ¿Alguna vez os conté que el ruido puro es bello como un beso enamorado? Vale, mañana dejo de ser cursi, lo prometo. Es por la onomástica, de verdad.

12 febrero 2005

LCD Soundsystem

Sí, este es el disco del momento. Si no lo conoces, no sabes de música. Luego te gustará o no, pero hablar hoy de rock es girar la cabeza hacia el debut homónimo de LCD Soundsystem, la banda que originó hace tres años el revival post-punk con el single "Losing my edge". Una intro maquinal, una cacofonía urbana que daba paso a un beat irresistible. Baile sin fin para los sótanos del rock. Recitados insolentes y agresivos, ritmo metronómico, cíclico y obsesivo. Punk y tecno, envoltorio de brillante papel rasposo para una letra que casi insulta al oyente. James Murphy recita (¿cantar?, no me jodas) que ya no está a la última en una letanía que finalmente te escupe: "¿Pero has visto mi colección de discos?.This Heat, Pere Ubu, The Outsiders, Nation of Uliness, Mars, The Trojans, Los Black Dice, Todd Ferry"... y así hasta casi cincuenta bandas que seguramente desconozcas en un 80 %.
Y tres años después, llega por fin un LP de esos que se hacen esperar. Revoluciona el mercado para quedarte tres años callado, goteando maxis, dando la espalda a las expectativas. Sólo por eso, un respeto. Pero además su debut homónimo es una bomba, un discazo de rock, baile, punk, ritmo, distorsiones, baladas y psicodelia sixties que vuelve a reírse de las expectativas de sus seguidores, ampliando el espectro de lo que los maxis precedentes dejaban ver. Por cierto, en la primera edición, gratis un segundo cd con esos maxis llenapistas.
En fin, reconozco que en 2002 estaba yo muy pillado con ese revival rock (Strokes, White Stripes) que está bien pero no quema, con los últimos coletazos del post-rock que han valido la pena, y con la reserva francesa (Dominique A, las secuelas de Diabologum). Me lo perdí entonces, pero me engancho ahora.Tener treinta y tantos y verte planchando mientras no puedes dejar de bailar "Daf Punk is playing in my house" (título del año), eso sí que es un lifting, sí señor.
UUUUU

10 febrero 2005

FREAKS, LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Este pasado fin de semana he visto una de esas películas, pocas, que pueden llamarse Obra Maestra, así, con mayúsculas.
La verdad es que llamar a algo obra maestra, hoy, es barato, y de hecho cada año tenemos que oír la coletilla en alguna peli. Que si Amenabar, que si "Los Lunes al Sol", que si Hero... Y por supuesto, de Estados Unidos todos los años nos llegan, al rebufo de los Oscares, un puñadito de obras maestras. No es que sean buenas, o notables, o excelentes, no. Para el poderoso aparato publicitario (anuncios, críticas en prensa/radio convenientemente untadas, programas de televisión donde no se critica, sólo se publicita...) son obras maestras. La última, la de "Largo domingo de noviazgo", por ejemplo (que no digo nada, que ni la he visto), y ahora que los Goya han pasado, pronto desde el grupo Prisa nos venderán otra obra maestra española, que hay que vender. Yo, bueno, creo que se es muy generoso. Que la perfección es escasa e implica, pues eso, perfección, sin tacha.
Por eso resulta muy sano enfrentarse a una barbaridad de la categoría de "Freaks", de Tod Browning, para calibrar la ligereza de decir que todas esas peliculitas de temporada están a la altura de los más grandes. Porque esta es una película de las que puedo colocar en una lista de las diez mejores de la historia, sin rubor. Porque es una Obra Maestra de cabo a rabo, sin fisuras, o de tenerlas, demasiado pequeñas en comparación con sus logros. Una película breve de 1932, que se ve con idéntico asombro, admiración y espanto en 2005, sobre lo humano y lo monstruoso. Una peli sobre cómo la belleza que brilla en el firmamento puede esconder la monstruosidad auténtica y
cómo los monstruos de circo, siempre a ras de suelo, saben castigar al mal. Sólo por sus escenas finales, la consumación de su justicia, bajo la tempestad y entre el fango, vale la pena.
Y por supuesto, es imposible no enmudecer ante el reparto. Auténticos tullidos y deformes circenses que nos dan lecciones de humanidad.
Hay que verla. Es una obra maestra.
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