09 marzo 2005

LOW-"The Great Destroyer".........................................................................................................


1994. Eran tiempos de ruido y furia de postín, de ritmos pesados y rotundas distorsiones guitarreras, entre el punk y el hard rock. Eran tiempos de desaliño y rollito chungo-existencial de a 20 duros para una generación X inventada por las multinacionales. Eran tiempos de Grunge: Mercadotecnia a partir del carisma de un cantante rubio que escupía su confusión imitando a sus ídolos. Un chico honrado frente a una industria amoral. Una etiqueta estúpida y montañas de grupos vacíos pero muy pomposos. Al chico rubio le gustaban Fugazi, y despreciaba a Peral Jam.
Apuesto a que también le gustarían Low.
Un matrimonio mormón y un bajista forman la banda Low en tiempos de grunge, para hacer una música discreta, mínima, de lentitud rompenervios. Salmos susurrados desde el silencio. El trío fue puliendo su fórmula, para ahora, con su último disco, expandirla extraordinariamente. Diría que tras llevar a la perfección su estilo (lentitud extrema, predominio del silencio, sentido religioso, trascendente, de la música) lo han aplicado a los postulados del clásico rock americano, generando un LP a la vez clásico y personal, innovador pero no rupturista. Un disco con ecos de Velvet Undreground, Galaxie 500, Neil Young, Codeine, Spacemen 3, Yo La Tengo o la oscuridad solemne de Joy Division. Precioso, de expansivas distorsiones y sugerentes remansos , repleto de matices (ahí la producción, siempre sabia, de Dave Fridmann), místico y grave como siempre en ellos y, por fin en su trayectoria, con magníficos singles potenciales. "Monkey"abre la función con su estribillo perfecto y su sonoridad envolvente. Le sigue otra melodía perfecta y se confirma el brío guitarrero del nuevo disco, que se mantiene hasta "Silver rider", deudora con su pasado de calma tensa. Hay más momentos álgidos, como , "Step", que parece robada a un sueño de los Flaming Lips, "When I Go Deaf" con su violenta tormenta final, o la despedida, un "Walk into the Sea" perfecto que te hace desear que este disco no acabe nunca. Son sólo detalles de un disco que no se agota. De hecho apuesto a que "The Great Destroyer"es de los que perdura.
UUUUU
Posted by Hello