31 julio 2005

RUBIA DE VERANO, de Adrian Tomine.


De los diversos caminos que el cómic ha tomado en los últimos quince años, posiblemente las historietas surgidas del cómic alternativo sean las más afortunadas, o cuanto menos, las que a mí más me interesan.
No es oro todo lo que reluce, naturalmente, pero las premisas de esa forma de entender el arte que en los noventa se englobó bajo la etiqueta de independiente son, a priori, las más interesantes: Hablamos de obras surgidas al margen de intereses industriales, que se mueven por necesidades artísticas, autorales, antes que por el factor ventas; de cómics donde se transparenta una forma de ver el mundo, un mundo interior.
Entre la autobiografía, el costumbrismo, la observación descreída de lo que nos rodea o la terapia confesional, autores como Seth, Ware, Burns o Clowes han parido obras fundamentales, personales y claramente adultas, donde por tal no se entiende acumlación de violencia, sexo gratuito y provocación gratuita, sino profundidad, reflexión y emoción.
Adrian Tomine puede muy bien ser el paradigma definitivo de esta corriente:
Jovencísimo, con los veinte recién cumplidos, sus cómics mostraron una madurez asombrosa, un retrato de jóvenes desorientados, grises, vacíos. Son protagonistas anodinos captados en un flash, en relatos, nunca historias, donde nada empieza ni termina, en una deconstrucción de la norma tópica de desarrollo-nudo-desenlace, dicen que a la manera de la moderna narrativa americana (Carver a la cabeza, si alguien lo ha leído, que compare y ya me dirá).
"Rubia de Verano" reúne cuatro cuentos de tacto gélido, de personajes grises y patéticos, de vidas anodinas y fondo miserable, retratadas con una mirada distanciada (Tomine no juzga), y de retrogusto agrio y perdurable (cada cuento se deposita en tu cabeza, hurga ahí dentro y no se diluye), para certificar que en esta sociedad del bienestar algo tiene que ir (muy) mal.
Todo con un exquisito gusto por la elipsis, por contar sugiriendo (fijaos en la maravillosa portada, leedla atentamente), por capturar diálogos naturalistas, por ser literario sin entorpecer con ello la fluidez y expresividad de la narrativa gráfica (a la postre, verdadero, intrasferible lenguaje del cómic).
Por ser uno de los mejores autores de los últimos años.
Y este, de los mejores tebeos (y a buen precio) que te podrás leer este año.
Quiero más Tomine.
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27 julio 2005

ENTRE COPAS, de Alexander Payne.

Ya me había llamado la atención con su anterior “A propósito de Schmidt”, por su tono amargo y una evidente capacidad para la dirección de actores (meter en vereda al histriónico Jack Nicholson debe ser más arduo que dirigir a mil extras en una de romanos). Y temo que con esta “Entre copas” pasa directamente a mi lista de autores a rescatar, ya que aquí estamos ante la prueba definitiva de que Payne es autor de un cine interesante, personal, con cosas que contar y de factura más próxima al tono de lo alternativo (de “Lost in traslation”, del cómic “David Boring”…) que a la sensiblería mainstream de “Tomates verdes fritos”.
Esta escapada de dos amigos por los viñedos USA filtra a través de su tono amable una disección de frustraciones del americanito medio, busca un sentido a la vida, entre catas, polvos locos, vacío existencial y fracasos no asumidos, y retrata a dos personas tan encantadores como disfuncionales, incompletos. Todo contado con un estilo fílmico elegante y sobrio, que te lleva de la comedia desternillante (para el recuerdo, el allanamiento de morada más simpático que recuerdo) al drama agrio (los dos protagonistas masculinos llegan a dar pena) con sutileza y buen hacer.
Algunas soluciones no me han convencido (innecesario partir la pantalla en varios cuadros simultáneos, truco que Ang Lee sí usó con acierto en Hulk) pero con momentos de buen cine como la melopea que se pilla el aspirante a escritor, resaltando el desenfoque fotográfico no sólo la cogorza, sino la sensación de fracaso y falta de rumbo que experimenta el personaje.
De la sabiduría de esta película también nos dice el acierto de su final, un final muy indie, por cierto.
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23 julio 2005

LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS, de Zhang Yimou

















Hero fue, visualmente, una maravilla. Su sentido plástico, su fotografía, valían por el resto de la película. De hecho, no había mucho más que valorar. Yimou ahogó toda pretensión discursiva para ofrecernos una delicatessen para los sentidos.

Y evidentemente vió que la cosa cojeaba. porque esta nueva incursión en el cine de aventuras se salda superando la anterior.

Continúa el sentido de la estética, la fascinación por la imagen. pero no por ello se descuida (se sacrifica, como en Hero) la historia. Historia trágica y shackespeariana (toma palabro), de amor imposible, de engaños, de guerra... historia, esta vez sí, maravillosa.

Un apunte que destaca la sabiduría de Yimou tras la cámara: contrástese el tono, mágico, sutil, leve y coreográfico de todas las peleas, con el duelo final entre los dos guerreros, violento, planificado a hachazos, sangriento y visceral, donde los cuerpos lejos de volar pesan, y donde los colores se desintegran en una nieve premonitoria, simbólica..

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21 julio 2005

PERSÉPOLIS, de Marjane Satrapi.
Al hilo de la salida hoy y mañana de los dos primeros volúmenes de Persépolis, y como esos son, precisamente, los dos que yo me leí en su día, rompo una regla autoimpuesta con la obra de Marjane Satrapi; me había decidido a no hablar aquí de la excelente selección de tebeos que el País brinda a sus lectores, a riesgo de volverme loco o simplemente de acabar hasta los mismos, pues hablamos de un coleccionable de más de 30 tebeos, ninguno desdeñable.
Pero Persépolis es especial, en tanto que será una revelación para todo el no iniciado en esto de los tebeos.
Hace tiempo me comentaba una buena amiga (quizás me lea, desde Daroca) que no le gustaban los cómics, por infantiles, o sexistas, o violentos.
Pues le recomiendo Persépolis.
Aquí Satrapi narra una autobiografía de esas que son realmente necesarias, interesantes y didácticas, y lo hace con un estilo donde sencillo es lo opuesto a simple. Su dibujo es sencillo, infantil, limpio, acaso torpe. Nunca simple. Expresivo, poético, delicado, espontáneo. Jamás "malo".
Su vida es la de una familia progresista en el convulso Irán de los setenta.
El relato autobiográfico se cuenta desde la perspectiva de la niña que entonces era.
Satrapi no es una maestra del cómic. Su estilo titubea y se ve demasiado influido por el genial David B. y la nueva BD francesa (BD,de Banda Diseñada, nombre franchute a los tebeos).
Pero su obra destila verdad y emoción como pocas.
Corred, la edición de El País es mucho más barata que la original (que, por cierto, se completa con cuatro volúmenes, de los que El País sólo editará los dos primeros).
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20 julio 2005

THIS ISLAD EARTH,de Joseph N. Newmann, 1955

La verdad es que tengo en la recámara varias películas para ver que visten mucho más que esta: "Entre copas", por ejemplo, y otros títulos de Autor que, seguro, terminaré comentando por aquí.
Pero qué le vamos a hacer, mi capacidad neuronal pedía a gritos algo como este añejo clásico de la serie B, ramal ciencia ficción.
Y dado lo que me pedía el cuerpo sólo puedo hablar bien de este disparate maravilloso, donde tenemos de todo, como en botica: era atómica, investigadores contactados, viaje interespacial, mundos lejanos y maravillosos pero decadentes, otros extraterrestres que amenazan a éstos y a los que nunca vemos, y unos bichos muy feos y muy malos.
Todo interpretado poco y mal, y con unos efectos especiales dignos de su tiempo y del bajo presupuesto de la serie B.
Por comparar con la comentada por aquí "El Enigma de Otro Mundo", aquí todo es tan simple que no cabe (casi) la doble lectura, ni militarista ni no militarista, y eso contribuye a que no se me salgan los colores.
Pero por otro lado, lo que en aquella película había de buena dirección, de claustrofóbica y cuidada puesta en escena, aquí brilla por su ausencia. Todo es encantadoramente plano y convencional.
Para pasar un ratito tonto y echarte unas risas, vamos.
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19 julio 2005

ME GUSTAN LAS MALLAS Posted by Picasa

No se me malinterprete. De la fascinación que hablo no es de la muy fetichista querencia por la licra y otras prietas materias del vestir más fashion, sino simple y llanamente (que no es poco) por esos héroes de la modernidad metropolitana, Hércules e Ícaros del siglo XX, que han poblado las viñetas de los tebeos de mi infancia, mi adolescencia y mi achaquez mundana y presente. Porque me gustan las mallas, coloridas, ajustadas y justicieras, a continuación rindo homenaje, en forma de breve comentario, a los títulos que, siendo del infame género, no deben faltar en tebeoteca alguna y han de reconocerse como obras maestras del medio.

0-Superman, de Siegel y Shuster. Años treinta
Bueno, no es que me guste, sino más bien el reconocimiento a la idea fundadora de un género que, sorpresa, tiene más años de lo que parece. En 1933 dos chavales dieron con la idea (y con el diseño, ese disfraz con capa que ya es un icono del siglo XX).(((((
1-Spiderman, guión de Lee, Thomas y Conway y dibujos de Romita y Kane. Años sesenta.
Qué decir de él. ¿Uno de los personajes más encantadores creados por la imaginación del siglo XX?. Quizás.
Tras un tebeo para niños se esconde una radiografía de la juventud de los sesenta. Estudiante universitario en tiempos "hipis", casi siempre mal de pelas, inferior en poder a sus enemigos, considerado amenaza y no héroe, Peter es el chico tímido que se hace a sí mismo, que crece y termina con La Chica, la más guapa y rubia, sólo para perderla a manos de su peor enemigo. Una tragedia de colores chillones, difuminada entre aventuras trepidantes, retrato social (algo simple, pero en tiempo real) de una época tan fascinante como los sesenta. Y dibujada por dos monstruos de la cosa.
Una buena muestra, los números 49 a 52 de la colección John Romita Spiderman, de Planeta. (((((

2-Los Cuatro Fantásticos, guión de Lee, dibujo de Kirby. Años sesenta.

Sí: Hay magia en la fórmula, creada por el guionista Stan Lee. Los 4F son un grupo donde las trifulcas campan a sus anchas, con continuas discusiones internas, y sus poderes (versiones de típicos héroes pretéritos, poco innovadores pues) no se ocultan en identidades secretas.
Pero la fuerza de este cómic, lo que a mí me puede, es el dibujo. Acartonado pero cinético, ajeno al realismo, abandonado al colosalismo (que Kirby redefinió con su estilo marmóreo), se ajusta a historias cercanas a la ciencia ficción o de lleno pertenecientes al género, desarrollando arcos argumentales que culminan en la batalla de los héroes contra un trasunto del Dios temible y omnipotente del Antiguo Testamento en la forma tecno de Galactus (cuyo nombre se inicia con la G de God) y su angel de plata.
Fantasía para niños que despierta asombos escondidos en los adultos.
Biblioteca Marvel números 4 a 7, de Ed. Planeta recoje su mejor época (((((

3-La Patrulla X, guión de Claremont, Dibujo de Byrne. Años setenta y primeros ochenta.

He aquí el canon. Para muchos de mi quinta, este es el cómic que destila la esencia del género: historias de lectura adolescente, plenos de acción non-stop. Grandes personajes con grandes villanos, disparatados toques pop (el supergrupo llega a ser derrotado por un villano para ser tratados como un grupo de bebés por un robot-niñera…), drama con mayúsculas donde se intuye la permeabilidad del guionista ante formatos televisivos, y siempre imprevisibilidad. Por supuesto, y a imagen del tebeo anterior, todo culmina con un “más grande que la vida” donde uno de los héroes deviene el angel de la muerte, una versión oscura de Galactus. El fin del destino. La conclusión sólo podrá ser, claro, un gran drama.
Que de fondo se desarrolla una bienintencionada metáfora del racismo americano, sólo ennoblece al producto.
Hay una reedición de esta época, al rebufo de las películas, bajo el nombre X-Men. (((((

4-Batman, el regreso del señor de la noche, guión y dibujo, Frank Miller, 1986

Miller es un gran autor que durante unos seis años no hizo un cómic de menos de nueve sobre diez. Pero si hay que darle una Matrícula de Honor, una sólo, ha de ser por esta fantasía de un Batman viejo y retirado que retorna tras una ausencia de años. Por su repercusión más allá del gueto, por renovar formatos de edición en estados Unidos (formato cosido, 45 páginas, cercano a los cómics europeos), por revolucionar en el uso del color (impresionante Lynn Varley) y sobre todo por reventar el lenguaje del cómic y elevar al discurso de los adultos un género claramente adolescente ( si no infantil).
Obra oscura, política, de pulso electrificado, de prosa certera y trazo poderoso, releerlo (lo hice hace poco) revela su perfección, y asombra, porque el paso del tiempo no le ha restado ni una de sus virtudes: Este tebeo vibra en tus manos. (((((

5-Watchmen, guión de Alan Moore, dibujo de Dave Gibbons, 1986
Deslumbró de tal modo que en su tiempo todo el mérito se lo llevó el guionista. Error. Gibbons resulta indispensable. Su capacidad de captar atmósferas enrarecidas, su personalísimo estilo, deben ser tenidos en cuenta.
Dicho esto hay que rendirse al trabajo de Alan Moore: Watchmen, se ha dicho hasta la saciedad, es un perfecto mecanismo de relojería. Un mapa sin puntos oscuros. La obra de un demiurgo.
La búsqueda de un asesino de superhéroes es un pretexto para retratar un mundo plausible, una especulación realista, oscura y desazonadora de un mundo con superhéroes (retrato de varias generaciones, retrato coral) desprendidos de todo heroísmo.
Puede que en relecturas varias, los trucos de guión canten donde en una primera lectura asombran, pero la fuerza de la historia, sus personajes perfectamente trazados, la enorme inteligencia de un guión que no deja nada al azar (todo lo que no importa, el mac Guffin, queda revelado mucho, pero mucho antes de lo que te imaginas), la hondura reflexiva… convierten Watchmen en otro imprescindible punto de fuga en la historia del género.
Por otro lado hay quien sostiene que esto no es superhéroes puros si no ciencia ficción, de esa de “cómo sería el mundo si…”. Bien, pero también se puede decir que es una de las poquísimas obras que piensa en el género sin pensar en niños o adolescentes y sin lastrarse voluntariamente por una tradición (abarrotada de códigos y fórmulas propias, endogámicas y a la postre, ya ridículas) (((((

6-The Autority, guión de Warren Ellis y dibujo de Brian Hitch. 1999

Los noventa fueron un desierto. Primero, cegados por el tono (más que por el espíritu) de Watchmen y El Regreso del Señor de la Noche, florecieron los superhéroes oscuros, violentos y pretendidamente adultos, pero vacíos de contenido.
Despues tocó volver a un clasicismo que no aportó gran cosa.
Y finalmente fue un inglés macarra quien devolvió brío al género, Warren Ellis, en The Authority.
En este tebeo lo más destacable es su autoconsciencia: En The Autority todo es iconografía del género condensada en doce números: los héroes que componen al grupo recuperan al prototipo hercúleo (el Superman), al héroe oscuro (tipo Batman), al cyborg o al mago, y al tiempo que los homenajea y cuestiona, los pone a pelear contra amenazas cada vez mayores, en tres arcos argumentales que comienzan con un villano fumanchunesco y terminan enfrentándolos con Dios (otra vez, pero ya sin metáforas: aquí es Dios Dios, nuestro creador).
Poco que contar, con un espectacular dibujo, para encerrar la esencia de lo que son los superhéroes, su sustrato mitológico, su fundamento fascista, su fin último como género literario (entretenimiento superficial y eficaz a costa de contenidos). Pocas veces la simpleza autoimpuesta (repito, minimalismo argumental) es contenedora de tanta tesis (aunque sea sobre los superhéroes).
Todo aderezado con una mala leche francamente divertida.
Luego, de la serie se encargó otro equipo, y la cosa no bajó de calidad, si bien ya era, pues eso, otra cosa (más política, más cafre e igual de divertida, pero diferente).
Editado por Planeta. (((((

7- X-Force/X-Tatix guión de Milligan, dibujo de Allred, 2001 a 2004

Sin duda la mayor revolución del género en los últimos diez años.
X-Force era un cómic anodino sobre (otro) suergrupo mutante. Paseaba sus escasas ventas con más pena que gloria cuando se la ofrecieron a Peter Milligan, otorgándole libertad total. El cuento se repetía, y como Miller y Daredevil, o Simonson y Thor, un autor revitaliza una serie moribunda.
Milligan fue radical, y el número 116 de X-Force comienza en medio de una batalla campal , con personajes nuevos, haciendo, literalmente, tábula rasa.
Y X-Force ofreció, como los viejos tebeos de los sesenta, acción a raudales, peleas internas en el seno del supergruo, diseños chispeantes y personajes tridimensionales. Pero eso no era nada; Milligan planeaba mucho más que una simple recuperación de los valores de antaño para los superhéroes.
Primero elevó el grado de incertidumbre en esas aventuras de colores cantosos, simplemente cargándose, en el primer número, al 80% del equipo que acababa de crear en esas mismas páginas. Y sobre todo, convirtiendo la colección en la más vitriólica sátira de la sociedad del siglo XXI, al convertir al supergrupo en una suerte de Operación Triunfo donde las misiones son un inmenso tongo, donde la muerte de un miembro de X-Force depende de sus niveles de audiencia, donde lo héroes sólo son avariciosos individuos, drogadictos, inseguros patológicos y obsesos por la fama (desternillante esa pareja que, harta de ser segundones mediáticos , se finjen homosexuales…y que acaban siéndolo).
Todo reflejado con el fabuloso dibujo de Allred, cruce imposible del sentido de la maravilla de Kirby con los enfermizos, hieráticos personajes del autor underground Daniel Clowes.
La serie cambió de título, pasando a llamarse X-Tatix, ante las protestas de fans imbéciles que no estaban de acuerdo con los cambios en Su tebeo, pero eso no significó nada más. De hecho, cuando la serie parecía patinar por la repetición y la desaparición del efecto sorpresa, al bandarra de Milligan se le ocurrió reírse, más aún, de todo, incluyendo al mayor ídolo mediático en el grupo, como un mutante renacido:¡Lady Dy!. Aún se ríe, si bien las protestas de la Casa Real británica lograron que la editorial censurase la idea (el mundo está loco loco). Pero todos sabemos quién es realmente esa chica morena que aparece en sus páginas. (((((


En fin;
Es un listado pequeño, restringido a los mejores entre los mejores (gustos personales, claro), y descartando algunos excelentes tebeos que no respetan la pureza del género ( Nik Furia, de Steranko, es más superespías que superhéroes, si bien su calidad no desmerece a las reseñadas). Tampoco quiero ir de pedante y reconozco mis lagunas: Una obra en teoría capital (Green Lantern/Green Arrow, de Adams y O’ Neal) no puedo incluirla en mis favoritas…si no la he leido (bueno, la he leido, parcialmente, hace muchos años, así que no vale).
Y hay muchas más que no bajan de Excelente. Pero para mí estas son la cúspide.

Ya está. Ala, a ponerme mallas.

18 julio 2005

SLEATER KINNEY: THE WOODS Posted by Picasa


Supongo que lo necesitaba. Creo que lo estaba buscando. Lo llaman rock, pero no lo encuentro.
Desde hace años ese nervio, esa excitación de guitarras en llamas que sólo mira hacia atrás para tomar carrerilla y lanzarse a bocajarro hacia adelante, esa fuerza, yo no la encontraba. El post-rock lo quemó todo, con su música cerebral, difícil, rica en estructuras, en densas y largas composiciones. Fue una buena época, pero si lo que quieres es rock and roll directo, crudo, indomado, te podías aburrir buscando. Y en eso llegaron The Strokes, White Stripes y un pelotón que fotocopiaron, con más o menos fortuna. No inventaron nada pero estaban bien, y además aún podías buscar en los ya clásicos sonidos de Sonic Youth, siempre una alegría, o en el underground francés de los tremendos Experience, en bandas a prueba de fallo como Low, o el clasicismo experimental de Wilco…
Pero, como gritaban (qué tiempos) Sebadoh…¡¡¡Gimme indie Rock!!!
¿Dónde coño está el grito, las tripas en la garganta, la guitarra ardiendo?.
Pues en tres chicas con aspecto repollino y pijo, con una carrera de diez años a sus espaldas y que a cada nuevo disco mejoran. Bueno, menda las conoce desde el anterior, y en su nuevo regalo/arañazo, pues mejoran lo que ya era sublime.
Rock. Caña. Al estómago. A la yugular. Un discazo que ya abre a bocajarro, con un “The Fox” que te tumba desde el primer segundo (no exagero) , que escupe punk con corazón pop, que se disuelve en ruidoso free-blues, que pasa por el mortero a Led Zeppelín y Hendrix hasta hacerlos polvo.
No, no confundamos las cosas. Ellas están aquí para aclarárnoslas: Se puede, sí, hacer ROCK con una batería, dos guitarras y unas cuerdas vocales de vértigo. Y se puede hacer (se debe hacer) conociendo y respetando a los grandes. Pero llevándolo todo un pasito más allá.
Que este filete crudo y sangrante lo haya cocinado el productor estrella Dave Fridman, conocido por especiar sus producciones con delicados adornos instrumentales, sólo indica dos evidencias: Que las Sleater sabían bien qué querían (innovar desde su fiereza habitual), y que Fridman es un gran productor, capaz de desterrar su sello de preciosismo bucólico a favor de una producción “a la brasa” para potenciar la personalidad de la banda, mejorando su pegada.
Sí, en la línea creciente de sorpresas iniciada con los Arcade Fire, este bestial “The Woods” llega al techo de lo que podré esperar del 2005 en materia rock.
Como diría el gran Steve Albini (otro gurú en tiempo presente del rock más vivo), diez putas estrellas.
UUUUU

11 julio 2005

Perdidos..................................................................................................................... Posted by Picasa


La verdad, no soy muy amigo de las teleseries. Nunca me gustan del todo. Por ejemplo, las españolas, tan queridas por todo el mundo. Nada, ni una. Vale, “Aquí no hay quien viva” tiene un pase, por las claras concomitancias con la escuela Bruguera y muy especialmente con 13 Rúe del Percebe, esa joya de nuestras viñetas. Pero hasta ese trasunto de los viejos tebeos españoles pierde fuelle, se desgasta temporada tras temporada en la repetición de los mismos chistes y en el acartonamiento de sus interpretaciones. Bueno, por lo menos su punto de partida es original, anclado en la idiosincrasia del españolito medio, una mirada entre tierna y cínica de nuestra mediocridad (representada en un cosmogónico patio de vecinos).
Pero ¿qué me dicen de todas esas fotocopias de material americano? Periodistas, médicos, policías, todos sustituyendo la trascendencia por diálogos pomposos recitados con el rostro tenso, como cuando se tiene caca (con perdón). Luego está ese remedo ibérico de Friends que era Siete Vidas y que ha degenerado en chistes previsibles y cameos disparatados (¿Qué Shakira saca un disco?, pues a meterla en Siete Vidas). Y finalmente tenemos el asunto Los Serrano, donde hemos descubierto que actuar bien es igual a recitar los diálogos tartamudeando.
Por no hablar de lo evidente de unos decorados de estudio. Eso no es problema, pero siempre, siempre pasa lo mismo. Es como si para la productora sí que lo fuera, como una vergüenza derivada de la escasez de presupuesto, así que en la 2ª o 3ª temporada, cuando ya es serie de éxito, pues, hombre, hay que sacar al equipo a la calle. Que se note. Que aquí hay dinero. Y vengan cámaras al hombro, y vengan grúas y panorámicas que ni aportan nada ni se justifican más allá de la vistosidad. Como si en esas escenas lo único importante fuera decir “eh, tío, mira, que son escenarios reales, que esto lo estamos rodando en la calle y con una cámara en una grúa, que eso ya son pelas”. Pero nada más, porque ni la grúa de las narices ni los exteriores reales como la vida misma se integran con naturalidad.
Pero gusta. Porque es de aquí. Pues vale. El lodo en la carretera también es de aquí, y sinceramente, nunca me he revolcado.
Por suerte, hay dos series, no españolas, claro, que sí que me gustan, o al menos entretienen: Mujeres Desesperadas y muy especialmente ésta otra.
Ahora que finalmente he podido recuperar los capítulos que me faltaba por ver, lo puedo decir alto y claro: Qué peazoserie nos está regalando en Ente (el público, el de todos) los Jueves, a las 22,00 por la primera.
Hablo, claro, de Perdidos, esa maquinaria perfectamente engrasada con una única función: Enganchar.
Y lo consigue, carai si no. Una docenita de náufragos, tridimensionales, todos con un pasado turbio. Una isla que se diría un imán para misterios y peligros (esa terrible presencia invisible, ese oso polar en medio de una isla tropical…), una convivencia que hecha chispas... Hombre, cabe el miedo de que estiren la trama sin sentido, pero por ahora hablamos de una serie de nuevo cuño, que va por su segunda temporada y que, desde luego en los capítulos que TVE nos ofrece, está en su apogeo, da la sensación de tener cuerda para rato, y se ve de todo menos agotamiento.
Y todo, claro, bien rodado (magnífica fotografía), bien interpretado (aquí te los crees, no sólo son actores recitando, sobresaturando una interpretación con gestualismo de relleno) y con medios de sobra, no para demostrar nada, sino porque la serie lo necesita, y se enriquece con esos medios, empleados siempre con un fin cinematográfico (para emocionar, para asustar, para sacar la lagrimita…)
Sólo espero que estéis todos enganchados, como Fa y yo, porque esta es la serie más adictiva y “enganchante” que recuerdo desde Twin Peacks (y eso son palabras mayores).
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05 julio 2005

LIVE8: BUENAS ACCIONES/MALAS CANCIONES

Este fin de semana se ha producido uno de esos eventos en los que lo musical capitaliza la atención de los medios generalistas y a la vez, paradójicamente, se sitúa en lugar secundario: el Live8, ese (otro) macroconcierto donde los nombres de siempre unen fuerzas con las nuevas figuras de la radiofórmula para llamar la atención sobre la situación del tercer mundo, en un maratón de mini actuaciones.
Sigue al asunto la tópica discusión de fondo:¿sirven de algo estas cosas?. ¿Es ética u oportunismo lo que afianza todo el evento?. Indudablemente aparecer en un bolo retransmitido en todo el mundo, ante un público masivo, no es plato de mal gusto. Tocas tus quince minutos, sueltas tres frases muy conspicuo, y a casa a meterte un tirito, que es lo que te gusta. Pero también cabe ser bienpensante, y reconocer que en este ajedrez las piezas mueven en una dirección digna, y que montar un belén festivo para recordarnos que este mundo va mal, muy mal, pues no es censurable. Al contrario (y ver cosas como esos hombres cociendo ¡piedras! para engañar al hambre de sus hijos, o pone los pelos de punta, o eres un hijoputa).
¡Ah, otra vez la balanza! ¿Buenas acciones o macromovimiento promocional de los de siempre? Supongo que según casos, y cada participante es un mundo: U2 y sus circunstancias nada tienen que ver con Dido y las suyas. Es más sospechosa la aparición (deseada, perseguida) de unos Coldplay que buscan el podio con su nuevo disco, que la de R.E.M., o los citados U2, de comprobada tradición comprometida (o política, si se quiere) y sin intereses de mercado (ya lo tienen, de sobra).
En último término, es una pena que todo este montaje devenga un colosal paseo circense, un despilfarro de oropel donde lo que realmente no importa es la calidad de lo estrictamente musical, que, a juzgar por el cartel, brilla por su ausencia. Sería bonito que alguien, alguna vez, aunara un discurso político, altruista y elogiable como este, con una buena idea musical que trascienda la nada que nos brindó Bob Geldof y su corte de amigos de la alta sociedad musical.