25 enero 2006

CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE, de Tim Burton.

Reconozcamos, y metedme en el saco, que a la hora de valorar determinadas películas (discos, cómics, libros…) no siempre hilamos fino. Especialmente con autores de tan marcada impronta como Tim Burton: A la que en los títulos de crédito nos regala un tejado con forma de cucurucho, dos son las posturas que surgen como acto reflejo; o nos sonreímos, satisfechos de reconocer la firma del autor, y ya casi estamos dando el aprobado a la peli, o por ese mismo e inmediato reconocimiento lo rechazamos.

Faltan dos horas para el final de la película, y hemos visto tres minutos…pero casi casi ya tenemos perfilado en un % nuestro veredicto. Sin embargo creo que ante una obra de arte la actitud debería ser otra. Deberíamos, siempre, hacernos dos preguntas bien sencillas (de respuesta intrincada): “Qué” y “Por qué”. O analizar lo que se nos brinda y cómo se nos ofrece, y pensar por qué su autor elige unas formas, unas soluciones, un estilo para contarnos, y no otras. De lo contrario sólo pasamos por empatizar con unos códigos previamente asumidos (o rechazarlos por reconocerlos como marca del autor) sin más. Porque uno ve y se pregunta: ¿hay motivo para que un mismo autor adapte una novela de un modo tan ombliguista y pocos años antes recomponga El Planeta de los Simios desde un estilo desprovisto de esa personalidad inconfundible?. Pienso que sí.

Porque: ¿Qué nos ofrece Burton en Charlie y la fábrica de chocolate?. Pues más atrezzo burtoniano que nunca, desde luego. Una historia que le pega que ni con cola, y, lo más significativo, mucho vacile. Porque a mí esta peli me recuerda en cierto sentido a su Mars Attack, no en la forma, que se acerca más a la plástica de Sleepy Hollow o sus motion pictures, sino en su clara predisposición a reírse de algo. En la de marcianos, de todo y de todos (bueno, de su país). En la adaptación de Dahl, de sí mismo y de su estilo, ya agarrotado, ya “marca de la casa” y por tanto inocuo y sabido. Y Del cine en general y posiblemente de ese espectador tipo que comentábamos.

Lo peor de esta película es que, al final, aburre más que entretiene, que, obviamente su imaginario ya nunca sorprenderá, que Deep acentúa el histrionismo hasta niveles difícilmente soportables, y que la moralina no le hace ningún favor a su sustrato gamberro y cachondo.

Lo mejor, que afortunadamente su estética aún es preciosa, y que aquí, sí, hay mala baba. Burton viene de pisar fuerte y cosechar éxito con Big Fish, así que ahora se echa unas risas, vacila, mete musical, coreografías, citas absurdas (la más, a 2001, de Kubrik) y acentúa todos sus vicios…porque le da la real gana. Porque sí. Y punto. A divertirse. Y en ese sano espíritu (algo infantil, otro san benito del director) juega la mano ganadora de Burton.

Por otro lado la invención de un pasado para el chocolatero Wonka nos recuerda que en ese mundo florido hay sitio para la gótica y el vitriolo (otro recurso habitual en Burton, claro).

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3 comentarios:

madeinpetare dijo...

muy buena tu critica
sè que ese de analisis
no lo hace cualquiera sino
alguien que haya seguido las pelis
de tim
ok soy culpable al decir que soy altamente sorprendible menos en los finales que son muy faciles de averiguar desde el comienzo ya que las pelis de ahora sobretodo las gringas son tan vacias qeu no valen la pena ya verlas--
ok me gusta tim su estilo dark y gotico le da un toque diferente a las pelis..en esta peli de la fabrica..
lo que me gusta es que una pelicula altamente imaginativa y de niños la convirtio en algo lugubre y con poca claridad que si niño la ve solo vera colores pues no entedera nada..
cierto el hecho que la marca de la casa esta registrada es totalmente cierto y solo me queda decir qeu estoy de acuerdo contigo..
sin embargo siempre dire que me encanta las mayorias de las peliculas de el..tal vez por mi favoritismo a peliculas con algo mas que choques

Señor Punch dijo...

Gracias por leerme.

Sí, he visto mucho Burton, pero, de todas formas, eso tiene una importancia relativa.
Quiero decir que el hecho de conocer toda la filmografía de un dire no te da más puntos, que al final es cuestión de gustos. Fíjate, hace unas semanas hablaba de Assayas, de quien sólo he visto demonlover, y tan ricamente opino.
Lo importante es vre mucho cine, leer de cine, y opinar sobre razones, lo más objetivas posibles.
Un saludo

El Nota dijo...

Partiendo de que todavía no he visto esta película, por lo leído me da la sensación de que tanto esta como El Planeta de los Simios son productos de encargo. La diferencia es que esta Fábrica de Chocolate sintoniza más con los gustos y la personalidad de Burton que la de los monos.

Por otro lado, es cierto que tanto público como autores tienden a acomodarse en una serie de rasgos identificativos y más o menos personales del autor, el llamado estilo. Pero esto es normal. Un autor va depurando su técnica, viendo qué funciona y qué no funciona; dejar eso de lado y empezar de cero con otro estilo es bastante difícil. Además, permite abordar obras menos personales de una manera menos arriesgada y más cómoda.

Y los espectadores van a lo que van. En el caso de Charlie... uno espera ver una pelícua de Tim Burton y cualquier desviación de lo esperado no suele recibirse con agrado.