03 enero 2006

DEMONLOVER, de Oliver Assayas. .................................................
Assayas no es ningún recién llegado a esto del cine; en su haber se cuentan dieciséis films de los que he visto la nada despreciable cantidad de... uno.
Y es que Assayas, hasta hace poco, era un perfecto desconocido para las distribuidoras españolas, y acaso como mucho podemos salvar de la completa ignorancia Finales de Agosto, principios de Septiembre (1998). Se intuye la necesidad de un estudio, de una biografía sobre el autor (existe, me consta, es cuestión de buscar), y por descontado de una recuperación de sus obras, dado lo poderoso de las imágenes, las ideas y las consideraciones estéticas que suscitan este Demonlover que con tanto retraso nos ha llegado.
Es esta una película de contenidos turbadores, cercana en no pocos momentos a la filosofía de la Nueva Carne de Cronemberg en cine o Charles Burns en historieta, donde una trama de espionaje industrial es la excusa para ahondar en la sociedad en que vivimos, apegada a la imagen, a la que despoja de hondura y convierte en turismo fácil, donde lo aberrante se viste de cuché para satisfacer la curiosidad de aburguesados adolescentes (ni siquiera ya es Lo Terrible sustento del desvío o de la pura maldad: Un website dedicado a satisfacer pasiones sado voyeurísticas tiene como cliente al cibernauta curioso y ocioso).
Pero la imagen (o por lo mismo) es también fascinación, hipnosis, y así Assayas viste su fábula de una pulcra y fría belleza, de planos muy breves y numerosas pero leves elipsis que transforman en fábula, en fantastique, esta historia de empresas del entretenimiento pornográfico, con espías y contraespías, que se va diluyendo poco a poco, haciendo difícil seguir lo que te cuentan, para que asumas el mensaje de fondo. Una táctica elogiable, pero que no domina el galo como Lynch en su Mudhollan Drive, y que, pienso, tiene en Hitchcock a su padre lógico, habida cuenta que el cine del británico desnaturaliza argumentos plausibles para, en relatos en el fondo inverosímiles, hablar, contar, de asuntos más abstractos y oscuros.
Lástima, repito, que Assayas no llegue (o no sepa llegar) al atrevimiento del autor de Cabeza Borradora, ni que, huelga decirlo, sepa conjugar lo que relata con lo que nos cuenta con la maestría del autor de Vértigo. Demonlover falla en la trama de espías fashion, pues por el motivo que sea (falta de arrojo, de habilidad o de enfoque) el asunto termina por aburrir. Quedémonos mejor con el discurso de fondo, la alegoría de la sociedad contemporánea, transformada, para bien o para mal, por la dictadura de la imagen.
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2 comentarios:

El Nota dijo...

Perro. Te me has adelantado. La vi anunciada en Días de Cine cuando se estrenó en cine y después en DVD. Estuve intentando verla en Cineuropa, pero duraba más de dos horas y las dos únicas sesiones eran a partir de las doce de la noche, con lo que al final pasé.

Por cierto, en el video club me aseguraban que está a la venta por 11€, pero había un par de cosas que me hacían desconfiar de que fuera esa: 1) salía como Demon Lover y 2) el tipo me decía que el protagonista era el de Transpotting (supongo que otro aparte de E. McGregor). ¿Es eso cierto?

Señor Punch dijo...

Como decía mi abuelita...no te fíes de los dependientes de videoclub. No todos son Tarantino. Me temo que no hay relación entre Demonlover (juntito, nada de separar) y Trainspotting. Bueno, eso creo, que si otro me baja del guindo, lo acepto.
Te dejo, de todas formas, un enlace a la ficha de la peli, de All Movie Guide.
http://www.imdb.com/title/tt0284034/