17 enero 2006

DEVENDRA BANHART-Cripple Crow (2005)

Resacas musicales del año que se fue.
Banhart ha sido el gran descubrimiento de 2004. Sorprendió en su directo silvestre, encandiló con dos discos (sí, dos en un año, los dos buenos) y un activismo musical que le llevó a recuperar joyas ignotas del folk más profundo de Estados Unidos y a colaborar con sus amigos en sus respectivos trabajos, aportando esa dosis de magia que su garganta trémula domina tan bien. Era, es, un hippy folkie poseído por el espíritu blues de los viejos campos de algodón. Su obra recuperaba unas formas de la música popular anteriores al rock y las hacía presente vivo, con una capacidad expresiva que se mira a los ojos con los cientos de bluesman del Misisipi, fantasmas que, seguro, habitan la cabeza, tan llena de pájaros, del desgarbado folk-singer.
Su nuevo paso era una prueba de fuego. Ya no se trata de la última sensación. Se impone un algo, un más difícil que a priori se me antojaba imposible:¿cómo evolucionar y no perder la frescura?. O ¿cómo insistir en su estilo y no parecer agotado, reiterativo?.
Pues pudo, vaya si pudo.
Cripple Crow mantiene la magia, el aire casual, desgarbado. Pero también gana en matices. Su expresividad, trémula y ligeramente pirada, no merma, al contrario, expande su abanico de estilos y regala sus mejores canciones hasta hoy. Sigue hippy, loco, amigo de sus amigos (que se diría, o esa es la sensación que transmite, que entran y salen por el estudio de grabación como Pedro por su casa…y Devendra tan contento).
Estamos ante un CD generoso, no sólo en calidad, sino también en cancionero (22 temas) y minutaje. Comienza el viaje con el blues rural y folk marca de la casa(“Now that I know”) y pronto empieza la sorpresa, abriendo el abanico hasta extremos insospechados: aquí te vas a encontrar con aromas a Sargento Pimienta (“Heard somebody say” ) y otras especias psicodélicas, influencias de Caetano Veloso (“Pensando en ti”… hay cinco temas deliciosos cantados en castellano), rock and roll (“I feel just like a child”), country vacilón (“Some people ride the way”), o lo que le dé la real…y siempre haciendo diana.
Devendra Banhart ha dejado atrás un cierto estatus, el de dotado geniecillo, el del don innato (esa expresividad que pone los pelos como escarpias cada vez que abre la garganta, aunque sea para toser) y se adentra en el club de los grandes, los que, en estado de gracia, conducen ese talento, ese regalo de la naturaleza, por los caminos que le vengan en gana, y que al final resultan los más acertados, el vehículo perfecto para mostrar el estado de gracia en que, aquí y ahora, se encuentra su talento. Quizá llegue el día en que nos cansemos de sus aires excéntricos, o que su talento se convierta en impostura. pero ese día no ha llegado. devendra Banhart vive su gran momento, está en lo más alto. Que le dure (y que haga una gira por el noroeste, por favor)
UUUUU

(Más Devendra en Estodigo, aqui)

No hay comentarios: