15 enero 2006

mirándose los pies/mirándose el ombligo

Ayer tocaba comidita, en buena compañía. Resultó tan agradable como suelen ser estas reuniones. Durante el viaje, en el coche hice sonar alguno de aquellos grupos que mezclaban, en los primeros noventa, ruido y melodías planeadoras. Shoegazer, lo llaman, pues la actitud de esas bandas en diracto consistía en desatender al respetable y fijar la vista en sus propos zapatos (en realidad, en la surtida pedalera de efectos y distorsiones de sus guitarras).
Un grato reencuentro con los discípulos, más o menos aventajados, de Psychocandy (que NO era shoegazer, ojito,ni falta que le hacía).
Y también "disfruté" del afamado J. C. Fernandes, autor de tebeos luso que me ha defraudado enormenmente: La Oficina de Deshechos Postales (5º, ojo al dato, número de la serie La Peor Banda del Mundo)me parece, sinceramente,un globo pedante, una nadería pretenciosa que no conduce a nada, sólo al cultivadísimo ombligo de su autor. Todas ese poso cultísimo, todas sus referencias literarias...¿qué me cuentan? Nada, pequeñas tonterías pseudointelectuales... mal narradas, eso sí (exceso literario y despersonalizados diálogos en bocas de personajes que ni llegan a serlo, que no son nada, no existen) ¿Por qué? Para demostrarme qué culto, sensible, surrealista y poético que es. Pues vale.
Eso sí, Jose Carlos Fernendes es un enorme dibujante. No obstante su narrativa, tampoco es para tirar cohetes.

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