12 febrero 2006

PRÍNCIPE VALIENTE 2: La mayor aventura.

Príncipe Valiente es un tebeo clásico, una obra nacida en 1937 que, pese a los años, se lee con encanto y poco a poco te maravilla. Ésto es así por la fuerza del dibujo de Foster, en primer grado: Foster asombra. Cada una de sus viñetas pone en ridículo a la mayor parte de dibujantes realistas. Su clasicismo, su capacidad de fijar con limpieza cada detalle y todo detalle, sin que de ello resulten composiciones agarrotadas, el conocimiento de la anatomía, que plasma con exactitud en todo tipo de gestos (desde los exagerados y operísticos hasta los más sencillos gestos cotidianos), siguen hoy tan vigentes como el primer día.
Pero, también y quizá más importante para el lector, atrapa sobre todo por su maravillosa historia. Y en este punto déjenme dar voz a Álvaro Pons y a Rafa Marín.

En La Cárcel de Papel, Pons, el mejor carcelero de los posibles, comenta de Valiant:

“Descubrí una obra que hablaba del proceso de madurez de la persona, de la búsqueda de la felicidad, así, con minúsculas, porque es la que se encuentra en las pequeñas cosas, la que nace de estar en armonía con los demás.
Foster supo cómo atraparme, llevándome desde la épica de Cámelot, del Rey Arturo y sus aventuras al camino sin retorno de la maduración del ser humano. De las terribles luchas por reconquistar su reino natal de Thule a maravillarse con la naturaleza, con una puesta de Sol. Un camino que hubiera sido imposible sin la magistralidad de Foster. Su dominio apabullante del dibujo (es posible afirmar, sin miedo, que Foster ha sido el dibujante que mejor ha entendido la figura humana en la historia del tebeo) le permitió trasladar al lector la pasión de sus protagonistas, la calidez de unos paisajes que nos transmiten la brisa de las praderas, el olor del mar…
Supo mezclar con habilidad la leyenda con la documentación histórica para crear el mundo perfecto para que sus personajes crecieran, protagonizando el primer gran “slice of life” (historias de lo cotidiano) de la historia (medieval, pero cumpliendo fielmente las claves de este género).”
(Puede leerse el texto entero de Álvaro aquí)

Por su parte Rafa Marín, escritor, autor de textos y de libros sobre la figura de Foster, también cayó bajo el influjo del Príncipe y nos lo cuenta.
“Era un tebeo diferente. La fascinación de los dibujos más perfectos que jamás haya ofrecido la historia de la historieta, la llegada a un Camelot que desde entonces no puede ser sino como lo retrata Harold Foster, la amistad de un caballero pícaro como Sir Gawain, el tutelaje de Merlín el mago, el enfrentamiento y luego la amistad con el otro príncipe, el rubio Arn (…) Con trece o catorce años, mientras yo devoraba cada semana estas aventuras que me marcarían para siempre, poco imaginaba yo que Príncipe Valiente era algo más que la obra biográfica de un solo hombre. El paso del tiempo me ha enseñado a comprender que la saga aventurera de Val, su periplo vital, sus alegrías y sus desencantos, sus grandes hazañas y sus momentos de miseria son las mismas por las que cualquiera de sus lectores pasarían luego: porque si hay un protagonista en este cómic de cómics es el tiempo, la vida, el fugaz destello de la gloria y el reflejo de tantas características comunes a todos los seres humanos.”
(y enlazo a Bibliópolis, donde Marín "publicó" su texto)

En general, son opiniones que todos compartimos: gran parte de la grandeza de Príncipe Valiente radica en la belleza de su hondo humanismo, en su lección vital. Así que, y contando con lo que vendrá (las polémicas varias que la red agranda como una caja de resonancia, y de las que aquí nos haremos eco), quiero recalcarlo: PV es una obra maestra, una lectura gozosa, un regalo que además puede catarse en oferta de lanzamiento: Su primer número, sus primeras noventa páginas, en la calle ya, por 2 ridículos euros. No lo dejes escapar.

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