14 febrero 2006

PRÍNCIPE VALIENTE 3: Contexto y valores de un clásico.

La saga de Valiant es, si bien no inaugural, sí la culminación de una vía, la realista, que hasta Foster era, acaso, balbuciente.
Los comics en Estados Unidos, en aquellos días, eran mayoritariamente publicados en periódicos, en tiras diarias en blanco y negro (Como Mafalda muchos años más tarde, para entendernos), y, el domingo, a modo de “regalo especial”, a toda página y a color.
Hasta los treinta, estos tebeos eran de índole cómica, burlesca, costumbrista, y lógicamente el estilo gráfico idóneo era el caricaturesco. Os pongo como ejemplo Barney Google de B. DeBeck, típica tira humorística realizada con un dibujo muy propio de su época (años 20) .


En esta postal vemos un individuo y su caballo dibujados, maravillosamente, con un estilo caricaturesco que en sí mismo fuerza la sonrisa, antes incluso de "leer" el chiste que nos propone. Esa es su grandeza.

Pero pronto las posibilidades de la tira fueron llevadas más allá, pues era tentador incluír algo más que una anécdota chistosa: las tiras de aventuras trajeron consigo la continuidad, ardid comercial para “atar” al comprador, que seguía a diario su tira favorita (y que siempre le dejaba “in albis”, a la espera de la continuación el día siguiente), pero también significó un reto artístico. La aventura, el peligro, esos asuntos parecían requerir una plasmación, más grave, realista.

Aquí llegamos a esa escuela, la del tebeo de dibujo clásico, que culmina con Foster, y sobre todo con su epopeya Príncipe Valiente.
Ya veis, otro hombre y su caballo. Ni mejor ni peor que el de De Beck. Radicalmente distinto, pensado desde motivaciones opuestas (aquí el efecto es homérico, heróico)

Príncipe Valiente demuestra definitivamente que el cómic admite más de un único estilo gráfico, y por extensión, los admite todos. Vale, todos suelen asociar “de cómic” con “simplón y caricaturesco, de dos brochazos” (como si eso, entendido como vía estética, fuera fácil de hacer... intentad, por favor, hacer algo parecido a Barney Google y a ver qué os sale).

Pero, a quien así piensa, de modo despectivo hacia la historieta...bueno: Lean a Foster y callen. Porque, además, si Valiant es aventura realista, si PUEDE haber un tebeo realista, como lo hay humorístico, eso abre todas, todas las puertas, temas y estilos. En efecto, hoy puedes comprar cómics de planteamiento realista, cómico, expresionista, fuertemente literaturizados, de cualidades pictóricas, y por supuesto de todos los temas y tonos imaginables.
Harold Foster fue, en su día, pionero en esta apertura de miras: demuestra que el cómic, como forma de arte, admite todos los desafíos, todos los retos. Luego, el talento del autor particular hará de su trabajo algo olvidable o memorable.
En el caso de Príncipe Valiente, estamos ante historieta memorable.
¿Historieta? ¿Seguro?.

4 comentarios:

El Nota dijo...

Interesante serie. Me la voy guardando para leer con calma cuando tenga tiempo.

Señor Punch dijo...

quedan cinco entregas, más, todas esperando ser editadas en breve (a ver si puedo una al día...)

El Nota dijo...

Si sólo son cinco entregas tampoco tiene tanta importancia el que halla una interrupción de dos días entre una y otra. Puedes tomártelo con un poco de calma.

Señor Punch dijo...

es más sencillo, Nota...
simplemente se trata de editar: los textos ya están en borrador.
Soy un Demiurgo :)
Otra cosa es que un día me líe y no tenga ni ocasión de acercarme al ordenata, pero en general siempre hay un hueco.