15 febrero 2006


PRÍNCIPE VALIENTE 4: La polémica eterna

Bien: Príncipe Valiente se reconoce como un clásico entre clasicos, y en cualquier lista de los más grandes tebeos de la historia, raro es que el nombre de Foster no aparezca, con su saga medieval, entre los diez primeros.
Sin embargo, cuando Álvaro Pons nos hablaba de Valiente en sus “Tebeos Favoritos”, terminaba su artículo diciendo:
Queda aparte la anécdota de muchos que siguen sin entender la magna obra de Foster, afirmando que “no era un tebeo”, por incluir los textos a pie de viñeta. Y me permitiréis que ante semejante afirmación sólo pueda decir: “menuda gilipollez”.
(aquí tienen enlazado el artículo entero)

Casi parece una sentencia a la defensiva, ¿verdad?.Y ¿por qué?. Bueno, veamos una página de Príncipe Valiente (os cuelgo una en blanco y negro, dejemos el color para futuras entradas de la “serie”).


Es obvio que Foster no utiliza aquí bocadillos de texto, los globos de diálogo que son parte consustancial (o casi) al medio. El tema es que Foster prescinde de ellos en toda, toda la obra, en favor de esos textos de apoyo bajo las estampas/viñetas. Y ésto, tan excepcional, levanta ligeras ampoyas entre los críticos. Los hay que mantienen que Valiant es cómic, los hay que defienden lo contrario.
Por ejemplo, Pepo Pérez, crítico de la cosa y dibujante de comics, defiende a Foster como autor NO de cómic, sino de Cuento Ilustrado. Dice además que:
Cuento ilustrado no significa tampoco nada peyorativo para mí. Ni implica que Foster no supiera usar los planos como el mejor. Pero lo que hacía era mayormente cuento ilustrado (…) Que uses distintos planos y compongas la página no quiere decir que estés usando el lenguaje puro del cómic. (…)Si usas un texto a pie de viñeta tipo, digamos, opción A) reiterar lo que ya se ve en el dibujo, estás redundando, justo como en los cuentos ilustrados.
O bien Si usas un texto opción B), es decir, un texto donde te cuentan cantidad de acciones y tú sólo ves una sola en el dibujo, eso sigue siento relato ilustrado.
Los textos tipo A) y tipo B) son los que podemos encontrar en PV.


Pepo razona con argumentos poderosos, y sus razones, al completo, las podéis leer en este enlace , o en su propio blog, donde el tema trajo cola igualmente. Lo recomiendo.

Pero, frente a Pepo, Álvaro Pons argumenta:
Me parece exagerado, y mucho, decir que por el hecho de que los textos de apoyo repitan lo que se ve en el dibujo estamos ante un relato ilustrado. Se puede decir del PV, pero también de la mayoría de los tebeos de época (…)Yo creo que el análisis debe ir mucho más allá: tenemos una secuencialidad gráfica evidente, el ritmo del relato es llevado por el apartado gráfico, no por el texto y existe una composición de página global. Yo no creo que se pueda diferenciar entre relato ilustrado e historieta sólo por la repetición de los textos, sino por el análisis narrativo de las secuencias, que me parece evidentísimo que en Príncipe Valiente son de historieta. Te puedo aceptar que, al principio, existe un ritmo más de relato, pero pronto se conviert en una historieta con una fuerza narrativa implacable.
Lo dice en los comentarios (son muchos, pero jugosos) de este enlace (hacia el final, por si alguien lo busca).

Rafa Marín también defiende a Valiente cono Historieta, lo hace así
Prince Valiant está contado como está contado porque no se puede contar de otra manera. Cuando se ha intentado en España ponerle bocadillos, han matado la historia.Foster es un maestro de narradores. Experimenta continuamente. (…) Foster está haciendo épica, está haciendo un western medieval, y sabe que eso implica planos largos y serenidad, no montajes enloquecidos y personajes llenos de angst.Sin los textos no se entienden los dibujos. Sin los dibujos, no se entienden los textos.
(lamentablemente no puedo enlazar a este comentario, se han perdido en el limbo blogoesférico... suerte que me guardé los comments en su día, emocionado con la discusión, de categoría)

Por otro lado, en la excelente revista digital Tebeosfera --, Francisco Ruiz escribe:
Sí es cierto que existen una serie de características en Foster que lo convierten en un dibujante con tendencias arcaizantes y que dan fundamentos para que su obra resulte discutida, esta antigua discusión sobre si su obra es o no historieta está básicamente fundamentada en su renuncia voluntaria a una de las herramientas mas características de este lenguaje, el bocadillo, utilizando por el contrario la didascalia como recurso narrativo.

Y servidor, bocazas, también dijo algo al respecto, aquí (Aviso, mi texto es un poco puro habano, pero creo que se me entiende…). Básicamente:
Yo con Foster alucino, muchísimo más, por ejemplo que con el FLASH GORDON de Raymond, que sí veo acartonado. ¿Por qué? Pues porque en Foster veo una violentación del recurso base del cómic: la elipsis que generan las calles, los`gutters´ entre viñetas. Lo normal es que esas elipsis sean breves, más o menos. Que se juegue con esos interludios. Los japoneses, se sabe, suelen aplicarse a minimizar la elipsis entre viñetas (pueden tirarse dos tomos para dibujar una caída por las escaleras). Y eso se señala positivamente. Foster ataca desde el lado inverso, en busca de un efecto monumental, epopéyico y bíblico. No hay más que un único juego con la elipsis, y es raro en Foster que éstas no sean siempre muy grandes: la viñeta en sí representa tiempos largos, con lo que toma un recurso pictórico para las viñetas, y en una sola "cuenta" lo que otro autor contaría en varias. Pero, si se contara en varias, se perdería sentido épico.

Aademás eso contrasta con los textos de apoyo, menos elípticos entre viñetas en su efecto aglutinador... los textos guían la acción, los "cuadros" las escenifican, pero completando su sentido desde esa experiencia estética de la que ya hemos hablado. Porque en Foster la contemplación de una sola viñeta pide detenerse, porque comprime un tiempo largo, lo magnifica, le da sentido mayestático. Cuenta muchas cosas desde una sola escena, más simbólica que real (no es una foto de un instante). No olvidemos que PRINCE VALIANT se publicaba a razón de una página por semana, y Foster lo sabía, y lo usaba. En fin, creo que VALIENTE nos es extraño de leer en principio porque su opción es única en la historia, y desconozco a otro autor que la haya sabido continuar: viñetas-cuadro, e igual que los cuadros de David, cargados de contenido, síntesis de escenas completas, separados por fuertes elipsis, que no lo son tanto entre sus textos de apoyo.

El debate, claro, no está zanjado (y me atrevo a sentenciar que es en la polémica donde se esconde una de las razones de la vibrante vigencia del Príncipe Valiente). Pero ¡qué más quisieran que éste fuera el único asunto polémico en la obra de Foster!.
En Valiant, como en todo tebeo clásico, siempre hay un debate: El que nace en cada nueva re-edición.
Y la de Planeta ha sido de traca.

2 comentarios:

Pedro Vecino dijo...

Qué bonito queda en blanco y negro el PV. Yo también creo que es una historieta, a un modo muy peculiar. Quizá esa peculiaridad es la que hace monumental a la obra.

Señor Punch dijo...

Hola Pedro, bienvenido.
Sí, son unas tintas preciosas. pero, aún así, yo defiendo la necesidad del color en Valiente, pues le aporta monumentalidad, sentido épico y telúrico (esos paisajes maravillosos...). Y bueno, qué contras... es en color :)