18 febrero 2006

PRÍNCIPE VALIENTE 7: Restaurando cómics.

Como dije, la nueva y polémica restauracción que se hizo de Príncipe Valiente fue criticada por todo tipo de voces: desde la del comprador hasta la del experto en tebeos. No la del restaurador de arte.
Hasta que menda se dedicó a intercambiar algunas cartas con Álvaro Pons (La Carcel de Papel) y, posteriormente remití la misma misiva a Pepo Pérez, ya que por su conCdearte se me hacía un guiño en calidad de restaurador aquí, y a propósito de la nueva edición de Valiente por parte de Planeta (por cierto, la foto es de la red, no me busquen en ella ni me pregunten por qué obra se restaura en la imagen).
La carta de marras, la que sigue:
Hola Álvaro.
El asunto Príncipe Valiente está al rojo, je... y yo que aún ni lo tengo, apenas puedo pronunciarme.
Sin embargo, sólo por lo poco visto (publicidad) y leyendo los ya muchos comentarios, sí que puedo permitirme deir de lo que conozco.
Me fascina la recuperación de clásicos, pues evidencia lo particular del medio. Pero ante todo quiero advertir que habría que hablar de recuperación, o recreación. No restauración. Porque se restaura sólo original artístico. La mano del técnico irrumpe con osadía en el espacio físico de la obra: limpia sus barnices, recupera el soporte perdido, asienta esas policromías que en su día fueron aplicadas con maestría y que hoy están a punto de caerse, como un polvillo reseco.
Y luego, tras Conservar (impedir y frenar las causas del deterioro), viene la labor de Restaurar (devolver la undida y los valores de la obra), siempre escapando de falsificar (la mano del restaurador nunca se confunde con la del artista dentro de la obra restaurada). Una vez devuelto el esplendor a lo que el artista nos dona, se debe conseguir que lo perdido (esos blancos en medio de un cuadro) no se vea como insultantes pérdidas, agujeros que rompen la unidad. Ésto, por no falsificar, se hará SIEMPRE recurriendo a técnicas diferentes a las empleadas por el artista (ergo, no usarás óleo para restaurar pérdidas en un óleo, optando por acuarela, maymeris o lo que sea)
En restauraciones cinematográficas, donde también existe un soporte físico concreto (recuerdo la aparición hacia el 84 en un frenopático de una bovina original de la Juana de Arco de Dreyer, su recuperación-estudio-restauración nos permite hoy conocer esa maravilla), también podemos hablar de trabajo de restauración, con particularidades, seguro.
Bueno, al final quiero explicar que en los cómics el arte no es 100% Un Objeto, porque el resultado final es una mezcla (página de lápiz, otras de entintado, a veces el color es mecánico, indicado a “fábrica”…) y todo junto impreso en cientos de soportes...vamos, es, más que otros muchos, un arte industrial. Hombre a veces no, cada plancha es dibujo-tinta-color directo. Podrá restaurarse cada página, entonces.
Se puede restaurar, en este sentido, un original de Foster.
Pero ¿cómo se restaura Prince Valiant? (miles de páginas, originales, supongo, perdidos…). No, no es eso... se puede Recuperar el cómic, sus valores. Eso ha hecho García (pues supongo que ni se acercó con un hisopo, disolventes y pinceles a las planchas de Foster). Ha estudiado originales, ha buscado fuentes y ha reinterpretado la obra, las Sundays, desde su criterio, respetuoso o blasfemo, eso no lo puedo decir.
Y sigo pensando que hay en todo ésto un campo de estudio, en la recuperación de cómics, en metodología y criterios, que está absolutamente virgen. Como muy bien has defendido en otras ocasiones, son necesarias cátedras, estudio universitario. Y no hay (¡¡¡Ay!!!)
(Príncipe Valiente, contra los restauradores)

Ya tengo, finalmente, el tebeo de marras (3 números), polémico y esplendoroso. ¿Y? ¿Estamos ante una recuperación fiel de una obra añeja?¿O ésto es otra cosa? ¿Qué me parece todo este meollo?
Bueno, mañana será otro día. Final y concluyente.

3 comentarios:

Urbs dijo...

"En restauraciones cinematográficas, donde también existe un soporte físico concreto (recuerdo la aparición hacia el 84 en un frenopático de una bovina original de la Juana de Arco de Dreyer, su recuperación-estudio-restauración nos permite hoy conocer esa maravilla), también podemos hablar de trabajo de restauración, con particularidades, seguro."

Pero si se puede restaurar con exito una película sin tocar para nada el original (repicando o mejor aun, digitalizando) ¿estariamos hablando de restauración?

Señor Punch dijo...

Hola Urbs, bienvenido :)
Bueno, digamos que sobre el cine he pasado pisando huevos, pues resulta una materia muy particular (y que se me escapa, claro...) En cualquier caso, y ahí veo el meollo, seguro que sobre el tema hay un sólido cuerpo "doctrinal". Estoy convencido de que existen artículos, bibliografía, ponencias de cursos, estudios específicos en los que se trata no sólo la técnica sino los criterios... eso es lo que "denuncio" en la carta que envié a Álvaro: falta investigación sobre la restauración de Historiea. Es un tema del que se habla mucho de boquilla, cada vez que sale una reedición, pero no por quien debería hacerlo (historiadores, restauradores...).
Es necesario que exista, ya no digo en España, que eso es ciencia ficción, una cátedra sobre tebeos que aborde todos los temas que, al final, sólo son tratados por aficcionados (dicho desde el respeto, pero me entiendes, ¡verdad?).

Urbs dijo...

Te entiendo perfectamente. ¿Quién mejor que un restaurador para restaurar algo?

Investigación, cátedras sobre cómic... Uf. Sería estupendo que algún día llegaramos a ver eso. Pero -y hago esta pregunta con tristeza- ¿llegaremos a verlo?