19 marzo 2006

El Padrino, Coppola


El Padrino no es carne de blog. Poco se puede contar de esta obra maestra a la que ya se han dedicado libros y monografías en una bitácora de aficcionado, así que tras verla una vez más gracias (a pesar, más bien, mira que castigan con publicidad) a cuatro, y vía VHS (claro, lo bueno siempre de madrugada) sólo comentar impresiones personales, debilidades:
-La música (Rota, claro).
-Pacino, enorme y como nunca, ni en las secuelas.
-La fotofrafía, especialmente la de primeros planos de rostros (desde el primer segundo de la película, con ese lento travelling desde el rostro que abre el film me subyuga cómo Coppola filma las caras).
-Ese comienzo perfecto, la forma de presentar y caracterizar a cada pieza de este puzzle.
-Brando, el actor más grande en su mejor interpretación.
-Y el final, posiblemente el más redondo de la historia del cine.

Sí, Coppola en los setenta era el más grande, un gigante en estado de gracia plena.
Y el Padrino, de nuevo, se revela una necesidad, a la que todo amante del cine debe acudir cíclicamente.
(Y atentos a los próximos viernes de la cadena, pues van a completar la trilogía)

2 comentarios:

javi dijo...

A riesgo de parecer un friki fan fatal lo digo: Obra maestra en el genuíno sentido de la expresión. Magnífica. Excepcional. Todos los actores, del primero al último, perfectos. Y la segunda parte, y el final de ésta, demoledores.

Un saludo.

Señor Punch dijo...

Ah ah ah... no val3e adelantarse, que este viernes (mañana) nos ponen la dos, y el siguiente la tres.
Ya diré, ya...
:)
Un saludo (y de friki nada, buen gusto)