11 abril 2006

¿Me gustan las mallas?

Hace tiempo, aquí, les participaba de mi querencia por los super-héroes. Ha llegado, no obstante, el tiempo de la reflexión tras la enumeración que en su día les escribía (y que mantengo: aquellos son todos excelentes tebeos, gratificantes lecturas).

Por supuesto que sigo comprando y leyendo tebeos de superhéroes, pero me gustaría analizar, quizá sólo como ejercicio reflexivo para mi propio provecho, qué tebeos de superhéroes y qué conclusiones extraigo de esas lecturas, en principio ligeras.
¿Por qué me interesan hoy y con mis canas esos divertimentos? Bueno ,como diría el poeta, lo he mamado, estoy pues en la cadena, entiendo sus códigos, fórmulas y maneras herméticas que puede ser alejen al lector ocasional, pero que el asiduo al género reconoce (y le divierte, en principio, si bien del modo más superficial).

Está también una lectura de fondo, que apela a los valores subliminales del género.
Y, hombre, también hay que reconocer que un autor bueno lo puede ser en cualquier género, y así o la etapa de Grant Morrison (hace meses finiquitada) en los New X-men ha sido notable, y punto: Bien narrado, de diálogos chispeantes, inventivo y ocurrente, divertidísimo tebeo sobrado en imaginación. ¿Para qué pedir más?. Aceptemos el objetivo logrado: Un tebeo de acción, que tiene su punto de fuga en lo venidero, no en el pasado, y así resultó un cómic que sorprende, que nos trae nuevos personajes, nuevas situaciones que desprecian la “Continuidad”.

Si, continuidad: En esos universos coloridos hay que contar con el peso del pasado en unas historias que, como la vida, no olvidan lo ocurrido. Y eso, a estas alturas, ya no es tanto un logro como una rémora. ¿Para qué preservar una incordiante e imposible "coherencia histórica" si con ello se sacrifica la libre creatividad?.


Recapitulemos ahora mis compras mensuales:
Ashtronishing X-Men es un cómic bien escrito y dibujado, inteligente e impactante visualmente. Pero sus aventuras estiran lo que no acaba de atrapar (acaso el mac-guffin es moderadamente interesante, pero ni sorprende ni emociona).
Viejos personajes vuelven al grupo, antiguos muertos resucitan, y los clásicos del equipo hablan como siempre hacen, sin que el guión los cuestione o profundice en su esencia.
Entretenido, pero no más.

Ultimate Nightmare/Ultimate Secret es, uff, un cero a la izquierda que sólo justifico porque actualiza uno de los personajes que alumbraron mi infancia: Galactus el Devorador. Pero no nos engañemos, lo publicado merece el reciclaje como único fin (dibujantes nefastos, que de paginacón y narrativa secuencial saben lo que yo de budismo, argumento mínimo estirado hasta el exceso, aburridos diálogos y estúpidas situaciones).

Repesco también por estas fechas el Daredevil de Bendis y Maleev. Excelente ilustrador, Maleev, si bien atado a los manierismos de un guionista que se cree estrella y genio… pero que no lo es. A veces brilla con eficacia y hay que reconocer que en ocasiones escribe diálogos logrados. Pero otras, demasiado a menudo, su estilo es acartonado, despista y nos aleja de todo propósito de verosimilitud (que en el fondo es lo que pretende). El guión destaca en un esforzado (y eficaz) juego de flash backs, y alarga una anécdota vergonzosamente “Corleoniana” (familias y asesinatos) y descuida al superhéroe en aras de potenciar ese tono noir. Pues vale. Otra vez, insuficiente. No obstante, seguimos leyendo esta (larga) etapa.
He tanteado superhéroes de la competencia, como Wonder Woman pero sigo encontrándome lo mismo… variaciones sobre melodías conocidas de antemano, poca valentía.
Así si tengo que defender algún título sin reservas, acabo girando la vista hacia obras donde los géneros se mixturan (Gotham Central o Sandman Mistery Theatre tienen poco de esquijamas), o a X-Statix (un tebeo que usó al género para hablar de nuestra sociedad amoral e hiper-mercantilizada, salvo en su saga final, donde aporta su definición de lo heróico), Los Invisibles: Contando hacia la nada (Morrison y Phil Jimenez) o Shade, tebeos de los que ya he dicho (enlaces al final) y que en conjunto articulan el quid del asunto:
Los tebeos de superhéroes contemporáneos, los hechos hoy, se vuelven interesantes bien cuando buscan la esncia del propio género (como el final de los citados X-Statix, o los primeros Authority) o cuanto más se apartan de su canon, sus estigmas y sus mecanismos autorreferenciales.

Así, el género aún es válido como vehículo de la mirada personal y única de un autor, reflejo de su propio mundo y de cómo ve el mundo exterior, que es el de todos.
Es algo que aprendí con el más grande, el clásico de los 60 y 70 Jack Kirby (de él es la primera imagen de este post -no, la de la cabecera no, lumbreras, la siguiente-), quien ya sólo con su modo de dibujar ese mundo exterior (ciclópeo y marmóreo, pero cinético) nos abre una puerta al suyo.


De algunos de los tebeos señalados esto he dicho en su día (enlaces):

Gotham Central
Los Invisibles
Shade, el hombre cambiante
Sandman Mistery Theatre

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