10 mayo 2006

PALOMAR, de Beto Hernandez

Cenicientas freak: Eran tres hermanos, de raíces latinas, que se hacían su cómic en casa. Como tantos, intuyo. Los hermanos, los Hernendez, mandan un ejemplar a un crítico. El crítico alucina en colores, les propone la edición de su trabajo, y la revista, Love and Rockets, se convierte en un punto de referencia inevitable para entender la historia del medio de los últimos 30 años.
En Love and rockets editaban sus historias de gente común los tres hermanos. Mario fallecerá pronto, pero la cabecera se mantiene con la creatividad bicéfala de Beto y Jaime. Éste, el más joven, deslumbra. Su pluma es la de un virtuoso. Sus Locas, urbanitas, punkis, jóvenes, llaman la atención por su fenomenal dibujo. Cuesta separar la vista de sus sencillísimos pero exactos trazos. Locas será en breve editado por La Cúpula y es una obra fundamental.

Beto es el patito feo. No dibuja con la soltura de Jaime, es más…simple, tosco. Pero sabe narrar en viñetas. Y lo que narra…
Palomar abre los ojos: Leyendo las historias de Beto te darás cuenta (si no lo has hecho aún) de que la historieta es el arte de NARRAR con imágenes. Que esas imágenes estén primorosamente dibujadas, puede llegar a ser secundario. Importa el tono de ese trazo, la expresividad que pide lo contado y si el dibujante responde a esa necesidad. Y Beto responde con un dibujo de acentos expresionistas, funcional, sencillo, de gran capacidad para diferenciar rostros y reflejar estados de ánimo.
Con ello nos cuenta la historia coral (decenas y decenas de personajes) de un pueblo mejicano, fronterizo, tercermundista, diran los extrangeros. Un laberinto de vidas cruzadas en un espacio mágico, único, telúrico. La tierra moldea el carácter hosco, pragmático, levemente derrotista de sus habitantes.
No hay argumento que explicar: Palomar (dos volúmentes de bellas y descriptivas portadas) acumula desde largas hisorias de corazones rotos a pequeños apuntes panorámicos, más descriptivos. Y poco a poco, magia, quieres conocer Palomar, perderte en sus calles de tierra y polvo, besar la mano de la pequeña Carmen, hablar de Macondo con Heraclio, su marido, acostarte con Tonantzin, o ir a visitar en la carcel a Jesús, dejarte bañar por la matriarcal Luba y, de ser una señorita, desafiar a la sheriff Chelo luciendo falda por encima de las rodillas (lo que está prohibido en Palomar). Y saludar al fantasma del Pintor, que descansa a la sombra de un arbol.
Palomar es una obra maestra. Hay pocos cómics como éste, y les aseguro (sé del caso) que gusta incluso a los que albergan todo tipo de prejuicios hacia los tebeos).
Palomar es una lectura densa, pide detenerte, volver sobre las páginas leídas para recordar a cada personaje y hacerte con su forma de ser, para entender sus actos. Es coral de un modo vertiginoso (lo repito, decenas de personajes, todos con alma), de variadísimos estilos y tonos narrativos, y en una viñeta, en una esquina, puede aparecer una anónima figura llorando con un libro en las manos, y estarás avocado a releer, identificar a esa chica, buscarla en las densas páginas, saber de ella… pero quizá Beto no te lo quiera enseñar, y la búsqueda es en vano. Persistirá entonces la magia, la fuerza de esa imagen en principio inocente, para que Palomar también lo lompletes tú.

Acabo de terminar el primer libro. Habrá que comprar el segundo, y completar la recopilación íntegra de una obra monumental que sólo en parte teníamos editada en castellano.
(((((

5 comentarios:

Juanma Sincriterio dijo...

Sin duda, la palabra clave para definir Palomar es magia. Uno de esos casos en los que la suma de palabras y dibujos dan como resultado algo mucho mayor.

Un saludo!

Iñaki dijo...

eyr estuve buscando informacion sobre palomar para comprarlo en breve, y hoy veo que has puesto una reseña, me encantan estas cosas

El Nota dijo...

Una magia que recuperas intacta cada vez que relees la obra una y otra vez. Te lo dice uno que tiene sus ediciones ajadas de tanto pasar las hojas.

Cunqueiro dijo...

Sr. Punch, es usted un crack!!!!

Señor Punch dijo...

gracias, Cunqueiro... pero no me lo diga más, que tiendo al rubor :)

De verdad, este blog nació para los amigos, que espero sigan leyéndome (porque lo que es escribir aquí...), y no tengo pretensiones, no más que mantener vivo el contacto con gente de lejos. Y siendo tan noble su fin, no pretendo que haya otro. Si de paso gusto a otros muchos, halago que me hacen al leerme. Yo, siempre muy agradecido :)