24 julio 2006

ISAAC EL PIRATA, de Blain

La lectura (¡¡por fin!!) del cuarto volumen de las aventuras de Isaac, pintor del siglo XVII metido a marino, pirata y aventurero, es un excelente motivo para haceros una llamada de atención a todo el que no conozca esta serie (con cuatro álbumes ya editados en España).
Isaac el pirata es un cómic que , integrante de la nueva ola francesa, no desdeña la tradición gala que dominó en los ochenta, la del tebeo de género, y en primera instancia nos entrega una historia de aventuras, de piratas y descubridores ultramar, de corte histórico, con personajes bien definidos, entornos escrupulosamente estudiados (arquitecturas, vestuario…), que atrapa por esa aventura prodigiosa, dura, a veces inhumana, otras pincelada con amable sentido del humor.
Pero claro, Blain es autor de su tiempo, y, otra vez (empiezo a ser monotemático, en lo de las viñetas…) activo integrante de la Nouvelle Bd. Ésto quiere decir que nadie debe esperar en sus páginas academicismo, sino expresividad y espontaneidad.
Siendo Blain un excelente dibujante (y cada nuevo album mejora, el muy bandido) nos sorprende con un estilo suelto, se diría más cercano a las reglas del boceto que a las del acabado relamido. Su pluma es espontánea y veloz, su dibujo expresivo, sus panorámicas más atmosféricas que descriptivas. Al menos esa es la apariencia, la primera impresión, pues realmente Blain combina en su dibujo estilos opuestos, contrarios, que hermana prodigiosamente el realismo y la caricatura, abarcando del impresionismo a la pintura más clásica, el paisajismo atmosférico de la escuela inglesa e incluso el retrato costumbrista barroco.
Pero sobre todo, Blain es un gigante donde debe serlo: en la planificación, en el dificil, intangible arte de narrar en secuencia de imágenes, en el encuadre interno de la viñeta y el diálogo entre éstas, y hace también diana en unos diálogos maravillosos, vivos. Hay, sí, mucha vida en esta historia, donde además en un profundo fondo hay un poso, un deseo autobiográfico (Blain e Isaac, ambos artistas amantes del mar y sus misterios) que da un sesgo contemporáneo al cómic.
Si a un novato en principio ese grafismo deslabazado puede chocarle, le recomiendo que se deje empapar de su atmósfera, y pronto podrá oler la sal, sentir el frío polar, el fragor de la batalla y la chispa del amor o del deseo que se desprende de sus prodigisas páginas. Caerán rendidos, comprarán el primer tomo (ojo, es éste un cómic de continuidad y hay que empezar por el nº 1) y seguro que acabarán completando la serie, una de las mejores que se editan hoy en día (o la mejor, no sé…según el día en que me pillen).
(((((

2 comentarios:

Elisabetta dijo...

Últimamente estoy muy enganchada a los autores franceses de esta 'nueva ola' (Sfar, David B., Larcenet....). Creo que el motivo es la frescura de sus historias; la falta de ampulosidad o pretenciosidad en el modo de contarlas; el punto de cachondeo que mantienen...
Isaac el pirata también es una historia fresca, viva, intensa. Y divertida.

Señor Punch dijo...

creo que vivimos una época de definitiva madurez en los tebeos. No se puede negar el calado ni de este Isaac, ni de los que nombras, ni de tantos otros.
Es tiempo de reivindicar con orgullo estos cómics, de decirle a la cara a quien descalifica la historieta desde su desconocimiento que es eso lo qe es, un ignorante. Ignorante de un medio con un siglo de historia,que tiene mucho que ofrecer a quien quiera descubrirlo. Si no es intransigente, ese ignorante tiene un buen montón de tebeos que le van a encantar. Como a nosotros.