29 julio 2006

LAS COLINAS TIENEN OJOS, de A. Aja

Se pueden leer, por la red de redes, numerosos comentarios despectivos contra la recreación que Aja hace de la cinta de Craven (que no he visto, conste): Que si tópica, que si personajes planos, que si…No desenfoquemos, por favor: Las Colinas Tienen Ojos es lo que es, una de horror sin contemplaciones donde una familia que viaja por el desierto en caravana es asediada por otra, caníbal y monstruosa. Quiere ser una experiencia brutal y emplea todos los recursos del arte cinematográfico para este fin. No importa al director francés ni los matices ni la caracterización de nadie, sólo una visceralidad que realmente consigue gracias a su puesta en escena (fabuloso ese amenazante pueblo poblado por maniquís quemados y polvorientos, o el fabuloso empleo del plano general)
La cinta es un viaje a un infierno en la Tierra (después de todo los desiertos son lo más cercano que tenemos al imaginario de lo infernal, ¿no?), una pesadilla ilógica que desata los temores de la familia media americana, esa que se sabe parte de la nación más poderosa, pero que, lógicamente, puede sucumbir si se la perturba con eficacia. Y eso es lo que ocurre tras una primera media hora de tensión creciente (lograda con una fotografía asfixiante, por ejemplo, pese a no abundar en primeros planos sino en panorámicas de alucinantes paisajes más marcianos que terrestres), cuando la violencia estalla de modo extremo entre crucifixiones y llamas, gritos, vejaciones y terrores de todo pelaje (hay ambientes de espaguetti western, hay misterio contenido,hay atmósferas malsanas, y por supuesto hay gore por un tubo, pero un tubo bien gordo).
Al final del horror sólo se saldrá (si es que se sale) asumiendo el infierno y adoptando sus modos, esto es, desarmándose uno de su pátina civilizada, asumiendo la visceralidad de la sangre.
Y de fondo, más: una disección de la clase media típicamente USA en un juego de espejos entre los asediados y los agresores acertadísimo, y un alegato antimilitarista y anti nuclear que no por fácil u obvio es menos enriquecedor.
Mas no nos descentremos, y volvamos al principio: con sus capas y lecturas paralelas, que ahí están, esto es, principalmente, lo que pretende en primera instancia: Una salvajada que acojona primero, repugna después y, como espectadores, nos libera, como a sus protagonistas, en el goce (intelectual, se entiende, nadie me salga corriendo a por un hacha, por favor) de la violencia extrema, pura.Para buscar otras cuestiones, no busquen en Aja, porque ni el propio cineasta quiere encontrar otra cosa. Ahora, mal, chungo, se pasa un rato (un buen rato, claro… bueno, ya me entienden).
·····

No hay comentarios: