11 julio 2006

PROSOPOPUS, de Nicolás de Crecy

Curiosa lectura, este tebeo sin palabras.
Nicolas de Crécy es un dibujante virtuoso, cruce imposoble del atmosférico Miguelanxo Prado y la locura barroca de Bouq. Y afortunadamente también es un excelente narrador en imágenes, a la postre lo importante... y hay que ver cómo lo hace el francés, cómo interactúan las viñetas entre sí en una narración dinámica y vertiginosa… y claro, si es cierto que en historieta narrar y saber hacerlo es lo importante, siempre es bienvenida esa sensación de asombro que provoca el virtuosismo.
De Crécy, con esas armas, nos brinda un relato donde, de la sangre de hombres muertos, humo de tabaco y esperma derramado, se conjuga una especie de disparatado Barbapapá con vocación de Pepito Grillo que seguirá a un asesino a sueldo, a quien ama y defiende muy a su pesar.
A la espera de que se edite alguna obra definitiva del francés (intuyo que lo poco editado del galo no es lo mejor en su haber), éste es un tebeo extraño, surreal, por momentos salvaje, que de fondo reflexiona sobre el poder del subconsciente sobre la moralidad de nuestros actos. Todo ésto en una lectura poco más que entretenida. No es poco, pero insuficiente cuando te cosquillea esa intuición de que otros trabajos inéditos pueden asombrar.
Eso sí, un prodigio gráfico y narrativo (¿ya lo había dicho?, bueno, pues lo repito y os dejo dos páginas de muestra).
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