02 agosto 2006

PET SHOP BOYS en vivo

Tengo que reconocer mi admiración por la música de Neil Tennant y Chris Love, si bien apenas tengo tres de sus ya muchos discos (del último, Fundamental, se habla en términos de recuperación, por cierto). Su música ha sido pasto de la ignorancia de los "auténticos" más retrógrados, cuando realmente su cancionero se revela como el pop pluscuamperfecto, amalgamando toda la tradición de la música popular y festiva (del music hall y la sinfónica a los iconos del pop del siglo XX) adaptada a los frívolos ochenta, los descreídos noventa y este airado nuevo siglo. Y, por supuesto aceptado el hecho de que la electrónica es el presente y el futuro, han reconvertido el "wall of sound" de Phil Spector en un tsunami de ritmo imbatible, inigualado aún (temas arrolladores como "Left to my own devices", "So hard" o su versión petarda de "Where the streets have no name" y "You are allways on my mind" atestiguan esta condición).
Se ha acusado al duo de artificial en una ceguera afortunadamente superada hace décadas, pero ése será siempre su sanbenito. Y otro es que son enlatados, que lo suyo es darle a un botón. Esta premisa es, simplemente, no entender la música tal como ha sido en los últimos treinta años (pongamos desde Kraftwerk), y no nos merece el esfuerzo intentarle explicar tres décadas de historia de la música popular a nadie: dejémos que sean felices en su desconocimiento y ceguera, mejor.
Bien, pues lo que está claro es que un dúo que practican un pop electrónico, si pretende ser La Banda De Pop Más Grande se tiene que plantear su Live como algo más que un karaoke. Sabíamos que Pet Shop Boys eran un espectáculo en vivo, pero descubrirlo en carnes suma puntos en el respeto que les tenía. Muchos puntos.
Pet Shop Boys en directo son una experiencia que sobrepasa los márgenes más comunes de lo que entendemos por show en vivo: lo suyo es un espectáculo total donde se nivelan en importancia un repertorio imbatible, un escenario minimal pero impactante, disfraces varios, proyecciones irónicas, coreografías, hombres-maniquí, coros, bailarines, un diván de psiquiatra y un acertado juego de luces. Lo dicho, el espectáculo total. Tennant es el oficiante pero nunca el divo, comunicativo pero sobrio es la voz, el guía, pero siempre alejado de los clichés nunca desentona ni acapara, lo que en el vanidoso mundo del rock es muy de agradecer. Lowe, el obrero a la sombra, en una esquina, coordinando el vendaval sonoro, casi corpóreo, palpable.
Todo pues dispuesto para articular un espectáculo multiforme (sobre el escenario, unea especie de cubo de Rubick de unos cinco metros de alto y siempre cambiante hacía las veces de pantallas de vídeo o tarima para los bailarines), sorpresivo, elegante, irónico (esa flema british), diría que el Espectáculo más brillante (por gusto e imaginación, humor y clase) al que haya asistido hasta ahora. Y créanme, he asistido a unos cuantos.

PD: intentaremos actualizar el post si encontramos fotos más decentes... culpen del soserío visual al Faro de Vigo Digital (por otra parte, el único que ya cubrió el evento a estas horas)


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