21 agosto 2006

Revisitando PERDIDOS

Ya he dicho hace mucho que Perdidos me tenía enganchado. Por entonces la serie, en su primera temporada, apenas había alcanzado su ecuador (en su emisión por TVE), y ahora acabo de repasarla entera, seguida, a razón de un par de capítulos por día (o más…ante tanto incendio y humo, encerrarse en casa fue la mejor opción la semana pasada).
Del visionado me gustaría reafirmarme en mi admiración por las desventuras de los supervivientes del Vuelo Oceanic, y recalcar que, más allá del qué se cuenta, me ha sorprendido, gratamente, el cómo se nos cuenta. Porque sí, es verdad que el argumento es tramposo, tanto como adictivo, y que el final huele a cachondeo (algo que es muy relativo…se plantean cinco temporadas, resolviéndose todos los misterios de la isla con la tercera… ésto está planificado, sin duda), o que gran parte del coral reparto parece sacado de un desfile de modelos. Peros que son pequeñeces, de hecho hasta esto último, si quieren los guionistas, podría tener su explicación, dado el trasfondo de paranoia y misterio que rodea a Perdidos.
Realmente, lo que pesa es ese complicado engarzado que es, en su conjunto, la serie. Cada capítulo maneja con eficacia presente y pasado, y al tiempo diverge en varias líneas argumentales, sin que los cuarenta minutos que dura se conviertan en un caos o un galimatías. Y mirada en conjunto, como un todo, se siente que hay planning, estructura. Lo que se revela y lo que se oculta, lo que aparentemente “se olvida” y lo que perdura, todo parece dispuesto con eficaz premeditación.
Hay más cosas a destacar: la impresionante fotografía vence la tentación de ser una colección de estampas paradisíacas para convertir la isla en un entorno con vida propia, por momentos paraíso (la playa), Edén (esas cuevas), peligro intangible (la abrupta geografía) o presencia vigilante (la selva). Pocas teleseries cuidan de tal modo el “decorado”, normalmente mero atrezzo para el lucimiento de sus actores. Y eso, los actores en Perdidos, tampoco está descuidado: serán guapos, pero sobre todo no son malos. Te los crees, cada actor no sólo recita con complacencia (como nuestros actores españoles, todos, del Perea al Resines) sino que incorpora para su personaje una gestualidad propia, de las sonrisas enigmáticas, inquietantes, del misterioso Locke, a los silencios elocuentes de la fugitiva Kate y los gestos nerviosos del doctor Jack . Sí, aquí se dibujan con mimo los caracteres, todos turbios, con pasado (los flashbacks), presente (sobrevivir en la isla) y futuro (del filtreo al embarazo pasando por tensiones conyugales y adicciones, todos los protagonistas proyectan posibilidades para dramas venideros).
Otro toque de atención merece la banda sonora, magnífica. Atender a su empleo en cualquier capítulo, al azar, es un placer. Destaca, por supuesto, ese juego de Banda Sonora que es la música de un walkman, hasta que, en una pirueta genial (metalenguaje puro) las pilas mueren, para disgusto de su dueño.
También, en aspectos técnicos, hay que reconocer la eficaz dirección. Por ejemplo, en una época en que parece que la “cámara en mano” se impone por moda, signo de modernidad (lo que me parece absurdo), en Perdidos la cámara obedece a la escena. Hay mucho frenesí, por supuesto, pues estamos hablando de una serie de aventuras, misterio y terror, pero también plácidas panorámicas, significativos ralentís, desenfoques estratégicos (el juego de la profundidad de campo, otro acierto) y numerosos recursos a descubrir (otro, los encadenados entre escenas, muchas veces fabulosos).
Y un asunto menor, pero curioso: alejándose otra vez del común de las series televisivas, los créditos son tremendamente sobrios: frente a los cuidados planos que abren House, A dos metros bajo tierra o Mujeres desesperadas, collages brillantes y muy modernos (o siendo maliciosos, condenados a envejecer) Perdidos ya tiene un icono tan eficaz como sencillo, el ojo en primer plano abriéndose y ese cartel, “Perdidos”, en cuya oscuridad se hunde la cámara para adentrarnos en el abismo de la isla.
Concluyo repitiéndome: si atendemos al cómo se cuenta la historia, no podemos esconder lo obvio: Perdidos es, hoy, la mejor serie televisiva en emisión (Fox… los mortales sin satélite, ya saben por donde encontrarla).
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Post Data:Perdidos segunda temporada.

En casa ya estamos viéndola. Diría que el tono varía, se potencia la continuidad, frente al aire semi cerrado de cada capítulo de la primera temporada, y se vuelve más claustrofóbica, subterránea. Veremos (y lo contaremos, claro).

3 comentarios:

El Nota dijo...

Excelente serie, sí señor, aunque estira demasiado el suspense. Sin destriparte nada, verás como en la segunda temporada las paranoias empiezan a salirse de madre.

Sin embargo a mí me preocupa el efecto pernicioso que pueda ejercer en las tiernas mentes de infantes y adolescentes a través de la identificación con los personajes principales pues estos, claramente se encuadran en una de estas dos categorías: la gente "corriente" (Jack, Claire, Michael, Hurley, Locke) y aquellos con un pasado más o menos "oscuro" (Kate, Sawyer, Ana Lucía, Sayid). Curiosamente, los primeros son unos capullos y los segundos los que tienen, digamos, una actitud más razonable, enfrentándose a los problemas más juiciosamente y menos quiméricamente. Así, nuestros niños tenderán a identificarse más con fugitivos, estafadores, asesinos y torturadores (uy, no, especialistas en obtención de información, creo que es el nuevo término políticamente correcto) en vez de con médicos de provecho, madres y padres preocupados por sus hijos, personas que se superan a sí mismas... No sé como el G.P.C.P.P.L.S.M.D.S.H. no se ha manifestado en contra de la emisión de esta serie.

Señor Punch dijo...

Bueno Nota.. como nos conocemos en el "real world" entiendo que hay ironía en tu "preocupación" :)
En todo caso has advertido otro punto positivo (subvertir el orden establecido, que el mejor es siempre quien lo pervierte y no quien borreguilmente lo acata...) que yo no había considerado.

Por cierto, Perdidos 2 ya está prácticamente visto entero (voy por el capítulo 22). No voy a hablar del tema, simplemente apunto que ésto pide, ya, una conclusión: esperemos que la tercera temporada, realmente, ate todos los cabos, porque ya no se puede estirar más esta trama (que aún funciona, ojo).
Pero dejo la serie en barbecho, habida cuenta de que la van a emitir, por TVE, en Octubre. Para después algo diré.

El Nota dijo...

Es que a es mismo me refería...