25 agosto 2006

THE TWILIGHT SINGERS: Powder Burns

Son cosas que pasan: un grupo se disuelve, y aunque sea uno de tus bandas favoritas (o al menos de los que para uno han parido un par de discos magistrales), aunque sepas que Greg Dulli era el cerebro del invento, te desentiendes de sus otras aventuras musicales. Aquellos eran The Afghan Whigs. Ahora, turno de arrepentimientos, Dulli sigue siendo mucho Dulli para que sus Cantantes del Crepúsculo sean menos que notables.

Nunca es tarde para re-engancharse a su garganta tirante, a sus guitarras volcánicas y a su rock de alto voltaje teñido de soul negro. Pocos blancos se apropian del legado de la Motown con tal convencimiento, carisma y honradez. Ni con tanto acierto al impregnarlo de rock blanco, ese que practicaron Nirvana y aún redondea Bob Mould.

Powder Burns suena borracho de intensidad, elegante, ardoroso y abrasivo, delicado, sensual y salvaje. Como los mejores momentos de Afghan, pero nuevo, haciéndose contemporáneo en su producción, detallista y ampulosa (verdadero rock para estadio, pero del que no hay, del bueno), llena de arreglos sorpresivos.

Y Greg Dulli gana su batalla al mostrar una versatilidad vocal increíble (y para mí inaudita en él): cada tema tiene su tono interpretativo, su estilo propio, y el vocalista-guitarrista no tiene miedo a probar timbres nuevos.

Luego está el repaso a las canciones, todas exceletes: de un eufórico I am Ready a la épica There´s been an accident, la pantanosa 40 dollars, o ese pelotazo bailable que es la sensual My time (has come). Si, estamos ante un LP sin desperdicio. Cireto que no existe ya el factor sorpresa de oirlo por primera vez con un disco como Gentlemen (93), tercero de Afghan Whigs, pero que nadie diga que este señor ya no es lo que era.

UUUUU


2 comentarios:

Juanma Sincriterio dijo...

Vaya con las coincidencias... Yo también perdí la pista de Dulli cuando finiquitó los Afghan Whigs, y también he descubierto hace poco sus trabajos con los Twilight singers, y estoy encantado con ellos. Dulli sigue teniendo clase y personalidad como para parar un tren.

Saludos!

Señor Punch dijo...

hola Juanma.
Sí, es lo que dices... puede que suene a ya conocido, que no vaya a dar una obra del calibre de Gentlemen o 1965 (mi favorito), pero cuando hay ese algo innato (clase, y sobre todo esa intensidad al interpretar, al alcance de poquísimos), no puede defraudar, ¡y no lo hace! :)