13 septiembre 2006

HISTORIA DE CYANN 3: AÏEÏA DE ALDAAL, de F. Bourgeon

Bourgeon es un autor que fue celebrado por su mirada escrupulosa a la historia. Sorprendió en los finales setentas sus Pasajeros del viento (su primer trabajo como autor completo), como luego fascinó su recreación del medievo en Los Compañeros del crepusculo.
Su última obra es un trabajo de ciencia ficción pura y dura, donde el autor, auxiliado al guión por Lacroix, explora mundos y sociedades inventadas (se dirían de un lejano futuro donde la humanidad ha conquistado el cielo) con idéntico amor por el detalle que demostró en sus recreaciones históricas: Lo mejor del Ciclo de Cyann es ese dibujo virtuoso ante el que es dificil no caer embobado (y quienes preferimos a un buen narrador, Bourgeon no falla, sabe su oficio). Cada plancha de este tercer libro (que puede ser una lectura autónoma de los dos que lo preceden, o prácticamente) asombra y sorprende, y en ello se disfruta al francés. Poco más.


Porque, y eso ya sucedía en los dos anteriores, lo peor del último Bourgeon es esa sensación de que no nos cuenta nada, sólo, a la manera de esos reportajes de viajes con famosillo ante la cámara, aprovecha una excusa argumental para perderse en su detallismo, llevarnos de la mano por la geografía, la flora, la fauna y la antropología de mundos de ficción. A veces intenta engancharnos con recursos de guión, apuntes sensibles, escenas de acción. No lo consigue, porque hace tiempo que este paseo cósmico nos ha aburrido.
Como mucho, el viaje es soportable si aceptamos el juego que nos propone y en el que no se precisa (o el autor desestima) un guión trabajado, un argumento que atrape o unos personajes sólidos. No los busquen, ésto sólo es un “falso documental”, punto. Asómense a las ventanas para ver paisajes maravillosos y no pidan más: entonces entenderán y disfrutarán del viaje. Bueno, lo disfrutarán si consiguen obviar el erotismo patatero, recalcitrante, cansino y fuera de tono del que hace gala la obra.
En definitiva, estamos ante un Bourgeon que sigue dibujando como los ángeles, pero que se muestra aburrido, vacío e incluso irritante (lo repito, ¡ese erotismo vacuo, esos diálogos pretendidamente provocadores!). ¿Dónde está el autor de El último canto de los Malaterre o Isa?. Veo, reconozco (y se supera… ahora sólo le falta dibujar bien los rostros, algo en lo que nunca destacó y en lo que ha empeorado) al ilustrador…pero ¿qué fue del contador de historias y personajes que sientes como personas?
Pues como hace meses (aquí), tras leer este cómic releí El Eclipse Azul. Busquen al mejor Bourgeon en esta saga (Los compañeros del crepúsculo), que confirmo como una obra maestra, y por ser bondadoso con quien tan maravillosa lectura me ha dado, concluyan que los males de Cyann y su descafeinado periplo universal habrá que atribuirlos a la perniciosa influencia de Lacroix. Es un consuelo, porque la otra opción (más probable) es pensar que el francés se ha perdido en su propio virtuosismo.

(((((

3 comentarios:

toni dijo...

Tengo un recuerdo de juventud, allá por los lejanos 80 (qué lejos quedan) cuando un primo mío algo mayor me pasaba los cimoc (aparte de los primeros comics de forum que tuve. Allí trabé contacto con "Los pasajeros del viento" y sobre todo con "Los compañeros del crepúsculo". Alucinaba con la representación de la Francia medieval, sobre todo la suciedad y el ambiente carnavalesco (con los osos de feria, los monjes, las representaciones teatrales...). Y qué decir d eaquel tétrico bosque con los duendecillos lascivos... Obra maestra. Pena da leer que Bourgeon cae en la nadería y la superficialidad, pero bueno, le pasa a los mejores.

PD. Por cierto, un coleguilla me dice que ha visto Alatriste y puaghhh. La lista crece.

Little Nemo's Kat dijo...

Es usted un juez inflexible, que duro se me muestra con este artesano francés. Comparto la fascinación por Los Compañeros del Crepúsculo y me ha quitado usted las ganas de acercarme a éste (aunque sólo por recrearse en las miniaturas de este pintor de vidrieras, ya valdría el viaje). Esperaré a los fondos de biblioteca.
Y no me sea usted tan cruel con nuestros héroes de juventud, amigo Punch, que nos va a robar los sueños ;)

Señor Punch dijo...

jajaja...otros me dirán suave, porque al menos confieso que las estampas me fascinan.
Bueno, es mi recomendación: mucha alforja, poco viaje y tebeo caro.
Y sí, Toni, Los OCmpañeros aguanta fenomenalmente una revisión (y mia que la leí receloso, tras lo de Cyann)