12 diciembre 2006

INVASIÓN


He visto unos diez capítulos de la primera temporada de Invasión, y aunque no es ni la mitad de la serie osaré comentaros, ya, algunas impresiones.
Es curiosa esta forma de hacer ciencia ficción, maquillada de modo que se desviste de sus principales atributos para abarcar más público del natural de este tipo de ficción. Aquí está todo, pero nada se ve. Hay extraterrestres, hay naves invasoras y hay suplantadores espaciales, pero todo intuido bajo una normalizadora capa de serie B. Por tanto no cabe más que ver Invasores como se ven aquellas cintas, de la Invasión de los ladrones de cuerpos a la serie de televisión Los Invasores (1967), donde las carencias de presupuesto no eran obstáculo a la imaginación.
Hombre, entonces se remarcaba a veces una dirección notable, llena de hallazgos cinematográficos, y eso no lo van a ver en esta serie. Al contrario, aquí abundan los tópicos, la dirección muy plana, televisiva en el peor de los sentidos, el alargar tramas sin medida hasta donde ya aburre, e incluir otras subhistorias sin sentido, lo que también cansa. Así, hay que poner en la balanza todos los peros, que no son pocos (añadimos más, como unos actores normalitos, una puesta en escena que desaprovecha el marco pantanoso anulando todo su potencial…), y en el otro lado el misterio bien llevado, que va revelando poco a poco el intríngulis en vez de estirarlo ad eternum (y eso es muy bueno), o ese aire, decíamos, de Serie B, que deja ver modestia aunque se goce de un gran presupuesto.

Al final la balanza bascula a uno u otro lado según días, según humores o cansancios, y se queda entre lo meramente entretenido o un producto malogrado. Si me ponen, no obstante, en el brete de posicionarme, diría que no aprueba, pero no es un desastre.
En resumen: ¿voy a continuar viendo esta de marcianos o lo dejaré pasar? Pues, también, según el día pienso una cosa diferente al respecto.

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