29 diciembre 2006

más listo que el tebeo 4: de puño y letra

En el último Más listo que el tebeo hablaba de que la integración de imagen y texto en un mismo espacio no es algo tan nuevo como pudiera parecer. Sin embargo en los tebeos el elemento texto recibe un tratamiento especial y personal. En este sentido calibramos la importancia del rotulista, que, sea el propio dibujante o un tercero unido al equipo creativo, se ocupa de escribir las letras de los textos de un cómic. Esta escritura es parte fundamental, y acerca el trabajo del escribano occidental a lo que se entiende por un caligrafista oriental, por ejemplo, donde el escribir es en sí un arte, o casi.
La letra en una página de cómic tiene un ritmo, un mimo por la forma que tiene su trazado, un imbricarse en harmonía con su entorno, que la acerca en su aspecto plástico a lo musical, si se quiere, y que modera el tono gráfico general. La letra, sí, es dibujo también. Hay en este cuidado del rotulista cualidades que el profano no advierte en un primer contacto. Y sin embargo, comparen por ejemplo este original de Astèrix...

...con la versión española del mismo tebeo, donde la rotulación manual se cambia por la mecánica, de imprenta:

Falla todo: rompe el ritmo, carece de elegancia, muere la dinámica, la ágil viveza del original.

Lo mismo ocurre, a decir de Álvaro Pons, en la reciente edición española del clásico Krazy Kat, y lo ilustra comparando. No hace falta ni leer, sólo observar las letras y las palabras como algo plástico para apreciar las diferencias, notables, entre el original y la versión española:


En definitiva, la letra en la historieta ha de ser una parte tan importante como la que más, y debe valorarse el papel fundamental que una buena rotulación cobra en el conjunto de la página entendida como un todo gráfico:


Y en fin, me permito citar a uno de nuestros autores capitales, Max, para concluír con una frase certera todo lo que mis divagaciones intentan articular:

La rotulación manual de un autor forma parte de su grafismo
e interactúa con su estilo de dibujo, cumpliendo por tanto un papel “gráfico-narrativo” al igual que los otros elementos de composición gráfica de la viñeta, e independiente de lo que el texto diga.

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4 comentarios:

Little Nemo's Kat dijo...

Muy interesantes estos posts. Sí, el cómic es un vehículo de naturaleza verboicónica en el que (pese a lo que digan algunos) no existe una jerarquía clara entre la imagen y la palabra. Por eso, el caso de las palabras que adquieren un peso icónico (rotulación, tipografía e incluso onomatopeyas) es digno de estudio e indagación. Algún día habrá que profundizar en ello, ¿no cree? Hasta entonces nos quedamos con su interesante acercamiento.
Seguro que ya la conoce, pero si no, visite esta dirección y viaje por sus páginas: http://bugpowder.com/andy/index.htm
¡Es la repera! Mire esto: http://bugpowder.com/andy/earlycomics.html

Señor Punch dijo...

grsacias, Gat@ de Nemo, si bien creo que mis divagaciones son muy superficiales, apuntes y poco más. El objetivo es ilustrar un poco, hacer caer de la burra a quien pueda pensar que "los tebeos so (añádase cualquier prejuicio)". Vamos, que para usted y otros que me frecuentan sé que son de perogruyo. pero quería decirlas :)
Miraré los enlaces, a la vuelta del año nuevo, no lo dude, y gracias por ellos.

Señor Punch dijo...

...de hecho ya lo acabo de hoojear. Muy apetecible, si bien yo soy de los que creen que los cómics son un arte del siglo XX nacido a fines del XIX. Arte industrial, ligado a medios reprográficos industriales.
Otra cosa, como dije ya, es que sus mecanismos de lenguaje se puedan rastrear, porque pienso que el narrar en imágenes es innato al hombre.
Volveremos sobre el tema, claro, y yo, en cuanto pueda, bucearé por ese enlace, que no conocía y parece apasionante (para un historiados y restaurador como yo, más aún ;))

Anónimo dijo...

no podría estar más de acuerdo. y en cuanto a las traducciones/adaptaciones, será más costoso -eso lo juzgarán las editoriales-, y no permite el chequeo ortográfico automático -como cuando el texto está en un documento del que luego se va a copiar y colar-, pero... qué gozada cuando te compras un tebeo reciente y está rotulado a mano. hay autores como manel cráneo o david rubín que tienen una letra preciosa y que se adapta como un guante a todo el aporte visual del conjunto de sus páginas. ojalá no se pierda, al menos completamente, la rotulación manual.
-k.b.