31 enero 2006

NUESTRO VERDADERO NOMBRE, de Luis Durán.
Durán es a día de hoy uno de los valores más sólidos de la historieta patria, un estajanovista de la mesa de dibujo, incansable, que produce obras a una velocidad de vértigo. Y además esa ingente producción es personal, autoral. Para entendernos, más cerca de (no es comparar, entiéndanme y salven todas las distancias del mundo) Bergman que de "Misión Imposible". Autor por tanto no apegado a una industria del entretenimiento (lo que sería loable igualmente, ojo) sino a ese modelo de autor comprometido con su visión, única y personal, de la realidad.
Su obra (lo leído, mejor dicho, pues no la abarco completa, ni mucho menos) se vale de los géneros, con predilección por el histórico, para contar fábulas sobre el crecimiento personal, y cómo el mundo prosaico y real se ve mediatizado por una cierta magia, un misterio, formado de casualidades y repeticiones, de mitos y fábulas nacidas en la imaginación del hombre. También nos habla del papel del azar, del destino, de la ciencia versus la creencia y de muchas otras cosas que, seguro, se me escapan.
Tanta alforja, quizá, puede ser un handicap en su viaje artístico. Hay peligro de que Durán se guste a sí mimo en su discurso, y termine en el amaneramiento vacuo (algo, por ejemplo, que le ha ocurrido al cineasta Julio Medem).
Afortunadamente, eso no ocurre en Nuestro Verdadero Nombre.
En este tebeo se cuenta cómo unos turistas perdidos (esos mapas de carretera, invento del anticristo) recalan en un pueblecito de la costa inglesa donde acaban de varar cientos de calamares gigantes, presagio para los lugareños de fortuna. El relato se nos cuenta desde este presente y se retrotrae dos siglos, hasta la primera vez que tal fenómeno sucedió en la zona. Con esta premisa argumental Durán nos sumerge en unos personajes complejos para enfrentar la percepción racional del mundo con otra oscura, de símbolos y signos.
Todo ello contado con pulso, con un ritmo pausado pero que te arrastra, con numerosa metáforas sugeridas, que no explicadas, y con diálogos acertados, de poso literario pero que no sepulta en un ejercicio de estilo cierta sensación de verismo.
El dibujo, como siempre, es hermético, no invita, más bien al contrario. La planificación de la página, agarrotada y no excesivamente inventiva, tampoco ayuda a entrar en los universos de Durán. No obstante, merece la pena el pequeño esfuerzo: una vez que hemos entrado en su laberinto, superado el reto de la imaginería visual del dibujante, su universo atrapa y encandila.Publicadas sus más de 90 páginas en Octubre, ya tiene un nuevo trabajo en la calle, “La ilusión de Overlain”.
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30 enero 2006

para reir hasta hartarse...................................
En el blog de Gonzo leo este enlace DESCACHARRANTE:Una página que adivina la canción que le propones ¡¡¡marcando el ritmo en el tabulador!!!

¡¡¡Y FUNCIONA!!!!

lA CIENCIA, CIERTAMENTE, NO TIENE LÍMITES

29 enero 2006


...y sin embargo,
se mueve..............................................................
Pues de acuerdo: son cosas de niños, son marranadas y guarradas, son (los Mangas) cosas de chinos (o japos, que para el caso...) o son apología de la violencia.
Mientras tanto, consulten aquí la lista de libros de bolsillo más vendidos esta semana. Porque, amiguitos, el SEGUNDO libro más vendido en ese año... no es un libro. Y, eso sí, es excelente, una lectura obligada para toda persona que se quiera culta e inquieta.

26 enero 2006

¡¡¡conjuntivitis!!!............................................................

Voy a romper mi habitual discreción, en lo que a mi vida privada respecta, para adelantándome a los reporteros de Salsa Rosa confesaros algo.
Hoy, y por primera vez en mi vida (creo que de niño fui llevado, pero ni lo recuerdo)... ¡he ido al oculista!
Pues sí, tras tirarme llorando cuatro días,pero literalmente, he claudicado y pasé por el aro oftalmológico.
¡Tengo conjuntivitis, sí señor!. Alérgica para más señas.
Reflexión: al hilo de los acontecimientos me prometo, cual vía crucis, buscar, encontrar y ver aquella peli de Roger Corman, cita inevitable tras lo ociurrido.
¿Cómo era...?

Eso, El Hombre con rayos X en los ojos.

25 enero 2006

CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE, de Tim Burton.

Reconozcamos, y metedme en el saco, que a la hora de valorar determinadas películas (discos, cómics, libros…) no siempre hilamos fino. Especialmente con autores de tan marcada impronta como Tim Burton: A la que en los títulos de crédito nos regala un tejado con forma de cucurucho, dos son las posturas que surgen como acto reflejo; o nos sonreímos, satisfechos de reconocer la firma del autor, y ya casi estamos dando el aprobado a la peli, o por ese mismo e inmediato reconocimiento lo rechazamos.

Faltan dos horas para el final de la película, y hemos visto tres minutos…pero casi casi ya tenemos perfilado en un % nuestro veredicto. Sin embargo creo que ante una obra de arte la actitud debería ser otra. Deberíamos, siempre, hacernos dos preguntas bien sencillas (de respuesta intrincada): “Qué” y “Por qué”. O analizar lo que se nos brinda y cómo se nos ofrece, y pensar por qué su autor elige unas formas, unas soluciones, un estilo para contarnos, y no otras. De lo contrario sólo pasamos por empatizar con unos códigos previamente asumidos (o rechazarlos por reconocerlos como marca del autor) sin más. Porque uno ve y se pregunta: ¿hay motivo para que un mismo autor adapte una novela de un modo tan ombliguista y pocos años antes recomponga El Planeta de los Simios desde un estilo desprovisto de esa personalidad inconfundible?. Pienso que sí.

Porque: ¿Qué nos ofrece Burton en Charlie y la fábrica de chocolate?. Pues más atrezzo burtoniano que nunca, desde luego. Una historia que le pega que ni con cola, y, lo más significativo, mucho vacile. Porque a mí esta peli me recuerda en cierto sentido a su Mars Attack, no en la forma, que se acerca más a la plástica de Sleepy Hollow o sus motion pictures, sino en su clara predisposición a reírse de algo. En la de marcianos, de todo y de todos (bueno, de su país). En la adaptación de Dahl, de sí mismo y de su estilo, ya agarrotado, ya “marca de la casa” y por tanto inocuo y sabido. Y Del cine en general y posiblemente de ese espectador tipo que comentábamos.

Lo peor de esta película es que, al final, aburre más que entretiene, que, obviamente su imaginario ya nunca sorprenderá, que Deep acentúa el histrionismo hasta niveles difícilmente soportables, y que la moralina no le hace ningún favor a su sustrato gamberro y cachondo.

Lo mejor, que afortunadamente su estética aún es preciosa, y que aquí, sí, hay mala baba. Burton viene de pisar fuerte y cosechar éxito con Big Fish, así que ahora se echa unas risas, vacila, mete musical, coreografías, citas absurdas (la más, a 2001, de Kubrik) y acentúa todos sus vicios…porque le da la real gana. Porque sí. Y punto. A divertirse. Y en ese sano espíritu (algo infantil, otro san benito del director) juega la mano ganadora de Burton.

Por otro lado la invención de un pasado para el chocolatero Wonka nos recuerda que en ese mundo florido hay sitio para la gótica y el vitriolo (otro recurso habitual en Burton, claro).

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23 enero 2006

IPop......................................................................................

Hacía años, muchos, que en la pública (las privadas que hagan de su capa un sayo, pero esta es De Todos) no prestaba atención periódica y en un horario normal a la música pop. Jesús Ordovás, histórico creador del Diario Pop que en los ochenta abanderó radiofónicamente la Movida (y hasta hoy sigue,ahí, en el candelero), dirige IPop,un magazine diario que, a las 20,00 y durante media horita de Lunes a Viernes, nos trae música en vivo, clips, noticias y otras hierbas. Esperemos que no defraude, en cinco días opino. Por ahora, se anuncia actuación de Los Planetas (¡bien!)y de Amaral (¡mal,mal!).

22 enero 2006

SHADE, EL HOMBRE CAMBIANTE, de Milligan y Bachalo.
Planeta, la editorial, está recuperando ya no unos determinados tebeos sino, casi, una época y una forma de entender el cómic mainstream (lean "comercial") USA que caracterizó los últimos ochenta y los primeros noventa. Con la recuperación del catálogo de la DC Comics, nos brinda la oportunidad de redescubrir obras ya publicadas pero descatalogadas como Animal Man, de Grant Morrison, o prácticamente inéditas como el Hellblazer de Delano o este Shade de Milligan.
Ya hemos contado por aquí de esa ola británica que inyectó dosis de madurez en los tebeos de superhéroes, con ideas desafiantes, reflexiones de todo pelaje, estilo narrativo sobrecargado de literatura y de citas cultas escondidas en pieles de corderos/superhéroes que, de fondo, plantean crítica social, o cuestionan el sentido de la vida, o nos hablan del ser humano, o... Fue, en fin, una época en que la voz personal, autoral, se impuso, al menos durante un tiempo quimérico, a la maquinaria comercial que siempre había sido/volvió a ser el tebeo de superhéroes al uso.
De los diversos títulos surgidos al rebufo de "La Cosa del Pantano", verdadero Big Bang de esta revolución adulta del mainstream, Shade, el hombre cambiante es un referente y una lectura obligada.
Ya se han editado tres números, tres volúmenes de 9 € cada uno, que con cadencia bimestral (el 4º, este mismo mes) reunen en cada libro cuatro números americanos en un coleccionable regular y que, esperemos, abarcará toda la colección (sobre 70 números americanos). Dos son los principales dibujantes del asunto: Chris Bachalo, y en un futuro Duncan Fegredo. Pero el autor real del tebeo es, como siempre en este tipo de cómics, el guionista, Peter Milligan.
Británico cínico y descreído, observador notable, buen dialoguista y mejor prosista, Milligan plantea esta recuperación de un añejo y olvidado superhéroe como una disección de los estados Unidos de América en este primer y largo arco argumental. Vayamos al argumento para centrarnos:
Imaginemos que en la tierra campa una amenaza extraterrestre incorpórea, una suerte de íncubo que desata las pesadillas, la locura de quien posea allá por donde pasa. Imaginemos que esa Locura se contagia. Y por último imaginemos que, del planeta Meta, nos envían a la Tierra a alguien para hacerle frente. En principio tendremos un pastiche de supercachas y ciencia ficción muy cutre. Pero en manos de Milligan los clichés de serie B son una excusa para tratar, desde la aparente intrascendencia del grueso argumental, de los temas más profundos. En Shade la Locura (su nombre, significativo juego de palabras intraducible, es The American Scream, perversión del Amercican Dream -grito/scream, sueño/Dream-) infecta la realidad de los delirios conspiratorios del americano medio, pudre (más) la industria de Hollywood, se fija en las bolsas de pobreza de la tierra de la libertad y pervierte el sueño hippy.
Shade por su parte no es menos espíritu íncubo, y vive en el cuerpo recién ejecutado (ya saben la pena de muerte americana...otro american scream) de un psicópata, teniendo por único ailado a la mujer a cuyos padres y novio acaba de asesinar. Ambos se embarcan en un road -cómic delirante por la mierda estadounidense, mostrando con ello el autor su repugna y al tiempo su fascinación (tan british) por el amigo americano.
La serie, que comienza un poco mareante, va tomando cuerpo, va centrándose poco a poco en el elemento humano, en sus protagonistas, una vez que los autores parecen conformes con su despacho al American Way of Life, con lo que la obra no pierde mordacidad crítica y gana en hondura. También, poco a poco,va remitiendo la fuerte empanada psicodélica (digna del Morrison más desatado), lo que indica que la obra crece, se mueve buscando caminos paralelos a lo ya trazado.
Si a todo ello sumamos los lápices de un primerizo Chris Bachalo (hoy es una estrella del mundillo... hechada a perder, por cierto) que es imaginativo, que experimenta con moderación, que controla los mecanismos de la narración en viñetas perfectamente, y que además mejora número a número (y seguirá mejorando en las posteriores entregas) pues parece que todo cuadra en un cómic que, si bien es una lectura que pide su tiempo, que no es fácil (aunque tampoco impenetrable, ojo), se perfila como un pequeño tesoro (algo punk, vale) en toda biblioteca.
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21 enero 2006


un flash de tebeos ................
Miradas Dos, el telediario cultural que nos regala televisión Española de lunes a viernes, no sólo es uno de los mejores espacios que puedes encontrar entre las 625 líneas de tu pantalla, sino también de los pocos donde el cómic es tratado con el respeto que se merece. El pasado miercoles nos brindó un reportaje sobre Santiago Valenzuela. Si quieren saber más al respecto, pinchen en la imagen (detrás podréis ver el citado reportaje enterito)
Y que no se me escape, que estos días soy el blogger retrasado (por tardón, no por discapacidad):
La mejor bitácora en castellano sobre ésto de los tebeos abre, un año más, sus premios anuales, donde podréis votar tebeos y blogs favoritos. Para entrar en La Carcel de Papel, ckik en esta otra imajen. Tampoco es mal consejo pasarse dor La Carcel de vez en cuando, si se quiere estar informado de cómics en este país..

18 enero 2006



(a veces) sí que es grande, sí...

Los actores, un plantel de los que ya no quedan.
Los personajes, estilizados, clásicos.
La situación, la claustrofobia, la tensión, el calor húmedo e insoportable.
Y un hombre en lucha con sus fantasmas y, a la vez, dominando la situación.
Qué peliculón que me he visto (en dos sesiones, cosas de la vida moderna, que diría, efectivamente, que los hombres grises de Momo nos roban el tiempo), señor, qué peliculón.

17 enero 2006

DEVENDRA BANHART-Cripple Crow (2005)

Resacas musicales del año que se fue.
Banhart ha sido el gran descubrimiento de 2004. Sorprendió en su directo silvestre, encandiló con dos discos (sí, dos en un año, los dos buenos) y un activismo musical que le llevó a recuperar joyas ignotas del folk más profundo de Estados Unidos y a colaborar con sus amigos en sus respectivos trabajos, aportando esa dosis de magia que su garganta trémula domina tan bien. Era, es, un hippy folkie poseído por el espíritu blues de los viejos campos de algodón. Su obra recuperaba unas formas de la música popular anteriores al rock y las hacía presente vivo, con una capacidad expresiva que se mira a los ojos con los cientos de bluesman del Misisipi, fantasmas que, seguro, habitan la cabeza, tan llena de pájaros, del desgarbado folk-singer.
Su nuevo paso era una prueba de fuego. Ya no se trata de la última sensación. Se impone un algo, un más difícil que a priori se me antojaba imposible:¿cómo evolucionar y no perder la frescura?. O ¿cómo insistir en su estilo y no parecer agotado, reiterativo?.
Pues pudo, vaya si pudo.
Cripple Crow mantiene la magia, el aire casual, desgarbado. Pero también gana en matices. Su expresividad, trémula y ligeramente pirada, no merma, al contrario, expande su abanico de estilos y regala sus mejores canciones hasta hoy. Sigue hippy, loco, amigo de sus amigos (que se diría, o esa es la sensación que transmite, que entran y salen por el estudio de grabación como Pedro por su casa…y Devendra tan contento).
Estamos ante un CD generoso, no sólo en calidad, sino también en cancionero (22 temas) y minutaje. Comienza el viaje con el blues rural y folk marca de la casa(“Now that I know”) y pronto empieza la sorpresa, abriendo el abanico hasta extremos insospechados: aquí te vas a encontrar con aromas a Sargento Pimienta (“Heard somebody say” ) y otras especias psicodélicas, influencias de Caetano Veloso (“Pensando en ti”… hay cinco temas deliciosos cantados en castellano), rock and roll (“I feel just like a child”), country vacilón (“Some people ride the way”), o lo que le dé la real…y siempre haciendo diana.
Devendra Banhart ha dejado atrás un cierto estatus, el de dotado geniecillo, el del don innato (esa expresividad que pone los pelos como escarpias cada vez que abre la garganta, aunque sea para toser) y se adentra en el club de los grandes, los que, en estado de gracia, conducen ese talento, ese regalo de la naturaleza, por los caminos que le vengan en gana, y que al final resultan los más acertados, el vehículo perfecto para mostrar el estado de gracia en que, aquí y ahora, se encuentra su talento. Quizá llegue el día en que nos cansemos de sus aires excéntricos, o que su talento se convierta en impostura. pero ese día no ha llegado. devendra Banhart vive su gran momento, está en lo más alto. Que le dure (y que haga una gira por el noroeste, por favor)
UUUUU

(Más Devendra en Estodigo, aqui)

15 enero 2006

mirándose los pies/mirándose el ombligo

Ayer tocaba comidita, en buena compañía. Resultó tan agradable como suelen ser estas reuniones. Durante el viaje, en el coche hice sonar alguno de aquellos grupos que mezclaban, en los primeros noventa, ruido y melodías planeadoras. Shoegazer, lo llaman, pues la actitud de esas bandas en diracto consistía en desatender al respetable y fijar la vista en sus propos zapatos (en realidad, en la surtida pedalera de efectos y distorsiones de sus guitarras).
Un grato reencuentro con los discípulos, más o menos aventajados, de Psychocandy (que NO era shoegazer, ojito,ni falta que le hacía).
Y también "disfruté" del afamado J. C. Fernandes, autor de tebeos luso que me ha defraudado enormenmente: La Oficina de Deshechos Postales (5º, ojo al dato, número de la serie La Peor Banda del Mundo)me parece, sinceramente,un globo pedante, una nadería pretenciosa que no conduce a nada, sólo al cultivadísimo ombligo de su autor. Todas ese poso cultísimo, todas sus referencias literarias...¿qué me cuentan? Nada, pequeñas tonterías pseudointelectuales... mal narradas, eso sí (exceso literario y despersonalizados diálogos en bocas de personajes que ni llegan a serlo, que no son nada, no existen) ¿Por qué? Para demostrarme qué culto, sensible, surrealista y poético que es. Pues vale.
Eso sí, Jose Carlos Fernendes es un enorme dibujante. No obstante su narrativa, tampoco es para tirar cohetes.

11 enero 2006


Kevin Smith y Superman (o cómo cambiarle el look a un superhéroe)
Esta maravilla la conocí en el blog conCdearte:
En este enlace se puede ver un vídeo (desternillante, de verdad) donde el Director (Clerks, Persiguiendo a Amy...)y guionista de cómics Kevin Smith nos relata sus negocios con la Warner a propósito de un guión para una peli de Superman, en principio a dirigir Tim Burton.

Todo, claro, quedó en agua de borrajas (nota, el video dura un rato, pero de verdad que vale la pena).

10 enero 2006



un Flash variadito..................................

Está en los quioscos, y lo anuncian en la tele. Será semanal, a 7 €, poco menos. Planeta saca un coleccionable con una antología de la Literatura de Ciencia Ficción, para censar sus cien años largos (novela fundacional, Frankenstein o el moderno Prometeo). Su extensión es la incógnita: en la web de la editorial se habla de doce novelas, en el anuncio, la letra pequeña dice 40.

En cualquier caso por el coleccionable circulan títulos incontestables que trascienden lo genérico ("Un mundo Feliz", "1984") y clásicos para los que de ésto saben como "El Juego de Ender" o más célebres gracias a su traslación al cine ("Dune").

Es por tanto una ocasiónpara volver a darle una oportunidad a un género que, en general, no abunda en ejercicios de estilo, pero que en lo tocante a contenidos sabe interrogarse sobre los temas más trascendentes. Yo, quizá picotee de entre lo editado.

También visto en la catódica, la continuación de Vientos de Agua va confirmando mis buenas vibraciones. Campanella (sí, el de El Hijo de la Novia, bonito cuento), detrás del proyecto (produce y guioniza) nos da una colleja en la inversión de roles. Se busca la reflexión de un país que fue masivamente emigrante y hoy, ajeno a los puntos grises de su pasado, es el señorito, cruel y déspota, que recibe (es un decir)a quienes no tienen o no pueden, en un alarde de amnesia histórica vergonzante. Por ahí van los tiros, y lo aplaudo. Por lo demás, factura y reparto impecables, buen montaje alterno, y un guión que se desliza suavemente, sin pasarse, por los mecanos del culebrón, lo que no debería extrañarnos: esto es tele.Y dentro de la producción española, sin duda de lo mejor que te puedes encontrar en la parrilla. (Mientras, en la recámara, acumulo capítulos de Roma..habrá que ponerse algún día).

Y por último, una relativa decepción musical. A la espera de que nuevas escuchas dejen un poso definitivo, me ha parecido demasiado tibio el Zebra de Anari, cantautora valoradísima por la prensa especializada que aquí viste su folk intimista de rock robusto. Se desprende de la escucha que, para raspar, hay que haber vivido. Y que ésto, por mucho que lo intente, no es Come, una de las grandes bandas de los noventa, experta, esta sí, en echar sal a la herida. Bueno, de todos modos, es una primerísima escucha, démosle tiempo a ver.

VINIERON DEL ESPACIO, de J. Arnold (1953)

El bajón adrenalínico y digestivo de estas fechas post navideñas ha propiciado el encuentro, siempre bienvenido, con esa querencia friki por la ciencia ficción de serie B que, de vez en cuando, me absorbe y sólo puede ser saciada, claro, viéndome una de esas pelis añejas y encantadoras. En esta ocasión le ha tocado a “Vinieron del Espacio” ( It Came from Outer Space suena aún mejor), del reputado director Jack Arnold. Todos hemos visto alguna vez su célebre “Increíble Hombre Menguante”, entre otras, pero pocos conocen este auténtico paradigma del cine de ciencia ficción de la guerra fría, sección “encuentros en la 3ª fase”.
La cinta responde a todos los tópicos paranoides y trascendentaloides de la época, y nos ofrece una historia basada en un relato de Ray Bradbury, maravilloso escritor que, seguro, puede dar más de sí. Aquí tenemos un atractivo ovni que se estrella. Un testigo (a la sazón reputado científico) y un derrumbamiento de rocas que ocultan al extra-terrestre bajel (no sin que de su interior, inadvertidos por los testigos, hayan escapado unos cuantos marcianos) y una sociedad que, of course, no se creen ni una palabra de lo que el protagonista les advierte. Los alienígenas, por supuesto, adoptan forma humana y están entre nosotros. No obstante, aquí la fábula es menos paranoide y más pacifista. Los visitantes tan solo quieren irse en paz.
Pues ya está. Una peli suficientemente breve, ingenua, entretenida, bien contada, con Moogs ululando a diestro y siniestro, y con unos efectos especiales de categoría (es un decir). Hay cintas de mayor empaque (hasta a color), y otras de un disparatado mucho más subido (inenarrables, vamos, como This Island Earth). Las hay con mensaje reaccionario (The Thing), y con un acabado más impactante (los tonos noir de Ultimátum a la Tierra). It Came from Outer Space no es más que un producto dignamente realizado, propio de una época, un estilo y una mentalidad concretas, y que puede ser vista con simpatía (y hasta celebrar algunos logros en la dirección, hecho para el cual he carecido de la concentración necesaria, lo admito).
Eso sí, hay que fijarse en el cartel para ver lo mejor: esta peli es…¡¡¡en 3 D!!!. ¡Quién tuviera trece años en el 53 y unas gafas bicolor y un buen cine de barrio a mano!
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07 enero 2006

GREGORY, de Mark Hempel.
Gregory es un niño encerrado en un manicomio, viviendo en su celda acolchada, preso en una camisa de fuerza. Loco. Autista.
Lo demás, en Gregory, hay que ponerlo en duda. No nos deja del todo claro Hempel si la compañía, la negra rata Herrman Vermin, locuaz y vitriólica, es producto de su imaginación; si todo lo que rodea a Gregory no es producto de su locura o si estamos ante una fábula, una suerte de anti-parábola en que realmente un roedor muere y resucita continuamente. O si no debemos plantearnos nada, sólo dejarnos llevar por la narración, por esos relatos breves, crueles, disparatados y tiernos a la vez, que ponen en solfá la bondad humana, la sensatez de los adultos, la eficacia de la sanidad en Estados Unidos, el valor de la auténtica libertad personal, y otros asuntos de similar enjundia. Siempre,eso sí, todo deformado por ese humor disparatado digno de un Groucho Marx desatado, atiborrado de anfetas y psicotrópicos, delirante.
Gregory, la reciente edición de Planeta, recopila los varios tomos editados en Estados Unidos desde los últimos ochenta, y testimonia que, dentro de esa industria del ´comic-boock de ética y valores artísticos tan parecidos a los de Hollywood (creatividad escasa+beneficios económicos rápidos) existen francotiradores con ganas de contar cosas, desde su óptica, que será opaca o irritante, para según quien, pero, indudablemente, es personal y única.
Si además resulta que Hempel es un monstruo del dibujo (sencillo, escueto, pero de máxima expresividad) y un portentoso diseñador de páginas donde hay que destacar su puesta en escena, sus angulaciones violentas, los numerosos hallazgos en la construcción de viñetas que va de lo clásico a la clara voluntad rupturista... pues nos encontramos, finalmente, ante un tebeo inmejorable (bueno, no: es mejor Tug & Buster, o casi, otra obra de...Marc Hempel).
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05 enero 2006


histórico................................................

Sonido directo, se escucha al público bajo un adorno melódico de percusiones y guitarras flamencas. Una intro para la voz de Morente, Enrique, el más importante cantaor vivo. Algún acople no enturbia el cante, hondo y grave. Pero poco a poco, de fondo, ese zumbido persistente se instala para quedarse. Se vuelve consustancial a la pieza. Mientras, Morente y su banda gobiernan, la voz impresiona. Y el zumbar de fondo da un tono sepia y amargo al cuadro. Y así, subiendo en intensidad, de pronto y no sabes cómo, el flamenco queda sepultado en un océano de ruido blanco, terrible y feroz. Ya no se oye al público, sólo un mantra de ruido en el que flota, herido, el quejío del Maestro. Casi se palpa la concentración del cantaor y los retorcimientos sobre sus guitarras de la banda neoyorkina, y se intuye el pasmo del respetable ante esta demostración de libertad creativa.

28-X-05. Heineken Greenspace Festival. “Martinete”, de Morente con Sonic Youth. Cópula e incesto prohibidos, momento mágico, único. Impresionante.

04 enero 2006

ya vienen, ya............................................
... y yo, pues se imaginan: Paquetes, ideas para no gastar, regalos creativos... liados, andamos. Y participar el la blogosfera como señor punch, que me he tomado un día de relax puro.
Y lecturas sencillas, de coloridos pijamas (Wonder Woman, un número 1 de presentación del nuevo guionista que es poca cosa, sí, poco -nada- original, cierto, pero bien contada, no ofende y maneja tópicos con humor y criterio...a ver cómo sigue).


También suena el último Paul McCartney, que no reluce lo que las crónicas cuentan, pero se deja escuchar. Y se agradece ese cierto tono oscuro, tristón.Y la portada, potita.
Y ayer nos ojeamos la nueva de Telecinco,Vientos de agua, que el elenco de actores auguraba algo. No sé qué, pero algo. Y, sí, parece, por lo visto (ya saben cómo se ven ahora las teleseries:

Se empieza por la tele y a la 2ª tanda de anuncios le das al vídeo y a otra cosa), que puede haber chicha, ya que se aprecian, al menos, tres cosas a aplaudir: buenas interpretaciones, factura técnica impecable, y pequeñas osadías de espaldas a la galería como el uso de Bable subtitulado o la alternancia de dos tiempos distintos sin más aviso o aclaración. Tiempos, lugares...demasiado distintos como para que uno se pierda, diría yo... pero como los mass cada vez se esfuerzan menos, ésto ya parece una osadía. Vale, no es descubrir la pólvora, pero frente al aborregamiento general de la producción televisiva nacional, donde todo es mediocre y bien masticadito, no sea que el televidente zapée, por ahora lo aplaudo. Si evitan un poco el tópico argumental, puede ser una cita semanal. Si no, siempre nos quedará Hector Alterio. hay, no obstante, un poso de descreimiento. Pocas teleseries de las que se emiten aguantan el embite de lo novedoso, y terminan reiterativas y aburridas.

03 enero 2006

DEMONLOVER, de Oliver Assayas. .................................................
Assayas no es ningún recién llegado a esto del cine; en su haber se cuentan dieciséis films de los que he visto la nada despreciable cantidad de... uno.
Y es que Assayas, hasta hace poco, era un perfecto desconocido para las distribuidoras españolas, y acaso como mucho podemos salvar de la completa ignorancia Finales de Agosto, principios de Septiembre (1998). Se intuye la necesidad de un estudio, de una biografía sobre el autor (existe, me consta, es cuestión de buscar), y por descontado de una recuperación de sus obras, dado lo poderoso de las imágenes, las ideas y las consideraciones estéticas que suscitan este Demonlover que con tanto retraso nos ha llegado.
Es esta una película de contenidos turbadores, cercana en no pocos momentos a la filosofía de la Nueva Carne de Cronemberg en cine o Charles Burns en historieta, donde una trama de espionaje industrial es la excusa para ahondar en la sociedad en que vivimos, apegada a la imagen, a la que despoja de hondura y convierte en turismo fácil, donde lo aberrante se viste de cuché para satisfacer la curiosidad de aburguesados adolescentes (ni siquiera ya es Lo Terrible sustento del desvío o de la pura maldad: Un website dedicado a satisfacer pasiones sado voyeurísticas tiene como cliente al cibernauta curioso y ocioso).
Pero la imagen (o por lo mismo) es también fascinación, hipnosis, y así Assayas viste su fábula de una pulcra y fría belleza, de planos muy breves y numerosas pero leves elipsis que transforman en fábula, en fantastique, esta historia de empresas del entretenimiento pornográfico, con espías y contraespías, que se va diluyendo poco a poco, haciendo difícil seguir lo que te cuentan, para que asumas el mensaje de fondo. Una táctica elogiable, pero que no domina el galo como Lynch en su Mudhollan Drive, y que, pienso, tiene en Hitchcock a su padre lógico, habida cuenta que el cine del británico desnaturaliza argumentos plausibles para, en relatos en el fondo inverosímiles, hablar, contar, de asuntos más abstractos y oscuros.
Lástima, repito, que Assayas no llegue (o no sepa llegar) al atrevimiento del autor de Cabeza Borradora, ni que, huelga decirlo, sepa conjugar lo que relata con lo que nos cuenta con la maestría del autor de Vértigo. Demonlover falla en la trama de espías fashion, pues por el motivo que sea (falta de arrojo, de habilidad o de enfoque) el asunto termina por aburrir. Quedémonos mejor con el discurso de fondo, la alegoría de la sociedad contemporánea, transformada, para bien o para mal, por la dictadura de la imagen.
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