31 marzo 2006

JACKIE-O MOTHERFUCKER-Flags of the sacred harp

Hay músicos que, definitivamente, no son para todos los públicos. Hay bandas que, más aún, son claramente minoritarias. Y las hay que podríamos tachar de radicales. JOMF bien pueden caber en este último género. En su música hay que hablar de una suerte de improvisaciones free con más disonancias que afinaciones. Crescendos casi imperceptibles, ruidismo cacofónico, y una base folk que muchas veces costaba reconocer. Un hueso duro, muy duro de roer.
Sin embargo en su última obra nos han sorprendido con una orientación más ortodoxa. Su música ha girado hacia conceptos más, si se quiere, convencionales. Podemos, por una vez, hablar de canciones, ya no solamente de paisajes desquiciados, amorfos o amnióticos. JOMF, efectivamente, hunde su experimentalismo radical en fantasmas de lejano folk, en psicofonías de blues, en música americana tradicional (esto es, anterior al rock), pero enfrentando ese legado desde la experimentación.
"Flags of the sacred harp", sin ceder un milímetro en espíritu avant-garde, se aplica a investigar en lo melódico, el protagonimo vocal, incluso las estructuras ordenadas (estribillos, coros...) que hasta ayer eran rechazados o minimizados (al menos en Changes, único que conozco de sus más de diez discos).
Como si de un grupo post-rock se tratara (ojo, no lo son), "Flags of the Sacred harp" se articula orgánicamente, alrededor de los más de once minutos centrales de "Spirits", tema eje del disco, verdadero salto al vacío, a lo abstracto, al free más duro, a cuyo alrededor se disponen los anclajes más ortodoxos: temas como el gospel-blues "Hey Mr. Sky", la zambullida en ruido psicodélico de "Louder roared the sea" o el folk mántrico de "Nice One". Siete largos temas, cuatro de ellos versiones de músicas tradicionales, donde el revival arqueológico se da la mano con la investigación con un pie en el futuro.
Es curioso, este disco me recuerda, en su actitud, al EVOL de Sonic Youth: lo que aquél hizo con el rock lo logra "Flags of the secred harp" con el folk: hermanar una tradición sonora con una mirada visionaria. De hecho me cuesta pensar en otro Lp donde dos conceptos tan separados (la tradición más lejana y profunda, la música de los campos de algodón, y la vanguardia más radical y futurista) convivan con semejante armonía, naturalidad y perfección.
Resumiendo, una obra maestra.
UUUUU

30 marzo 2006

placeres discretos

Sé que nadie en mi entorno, ni los ocasionales o habituales lectores de esta bitácora, se esperan este tipo de entrada. Me da igual, ésto es una confesión: de los muchos vicios y adicciones que el mundo nos regala, la patata frita, su ingesta puntual periódica, es el que yo puedo confesar como propio.
Sí, soy un gourmet de la patata frita de bolsa ( a falta de freiduras cercanas). En mis no pocos viajes por la piel de toro, han sido las sorianas las que se llevan la palma por su indiscutible calidad: artesanas, ecológicas y fritas en aceite de oliva, finamente cortadas... sí, soy un adicto.
Pero desde mi retirada a tierras limítrofes, finis terrae, y eso, no he vuelto a catar tal manjar. Hasta ayer. Porque por fin el vicio llega a Galicia vía Corte inglés, y aunque la marca que distribuyen no sea la que yo compraba con compulsión, estas Patatas Añavieja son del mismo palo, exquisitez y delicia.
Gran día el de ayer, sí señor.
Bocata di cardinale.

27 marzo 2006

bip bip, Be Bop

Charlie Parker en El Faro, ayer.
El creador, en cierto modo, del "Jazz culto", la senda que seguirán los Coltrane, Davis y el Free.No soy yo un seguidor del jazz, y la de Parker ya es, hay que admitirlo,una música algo más dificil que un Armstrong o una Ella. Pero eso sí, su música es faro y referente del pasado siglo.
Como siempre, el doble Cd se acompaña de una breve historieta sobre el músico. Ahora bien:
¿Ven ésto?
¿Y ésto?

Pues lo de El Faro... no se corresponde con esta presentación, ni con ese cómic.Que, por otro lado, he comprobado que son los originales en Francia.
Perplejo ando, sí...

26 marzo 2006

grapas curiosas

Bondad graciosa. Las editoriales de tebeos superheróicos buscan el prestigio fuera del gremio: cineastas como Kevin Smith (Clerks, Persiguiendo a Amy...), autores televisivos como Wheddon o Strazsinsky, novelistas domo Rucka (especializado en novela negra)...
Pues la última cusiosidad se incorpora a esta versión Ultimate (remozada, vamos, para los XXI Century Boys)del clásico Hombre de Hierro que guioniza (o destroza, no lo he leído, ni francamente voy a hacerlo), Orson Scott Card, afamado escritor de ciencia ficción (buscar en Google es perderse en miles de entradas).
Les informo, por la cuiosidad, de que el asunto ya está en los quioscos y librerías especializadas. Si algún lector tiene a bien comentar los resultados, bienvenido sea. Yo, ni idea (y ni ganas, repito).

25 marzo 2006

SEÑOR JEAN


Dupuy y Berberian conforman una sugerente pareja creativa. Autores a cuatro manos, guionizan y dibujan ambos sus tebeos, sin que se aprecien dos manos al pincel ni dos cerebros a la hora de plasmar historias. Compenetración, lo llaman. En sus páginas podemos encontrar uno de los trabajos más o menos inaugurales de la nueva BD francesa, lo que significa, en primer término, frescura e inteligencia. Desde sus inicios la serie Señor Jean se ha conformado como un fresco sobre la vida de un treintañero normal y corriente. Jean puede ser tu colega, tu vecino, tu hermano, y en su historia no suceden más aventuras que las que podrías identificar como propias. Jean es escritor. Presenta su libro en los foros indicados. Viaja. Se enamora. Tiene insomnio. Echa un polvo. Le dan calabazas. Tiene que recoger al hijastro de un amigo al colegio por echarle un cabo, la portera le esconde la correspondencia…
Dupuy y Berberian enfocan esta cotidianeidad desde una lente amale, de comedia dulce. Señor Jean es todo lo que no pudo ser Friends: un retrato de la Juventud Real, con protagonistas cercanos, que identificamos en sus situaciones, que reconocemos como amables caricaturas de algún conocido.
Durante tres álbumes (los tres primeros: El amor, la portera; Noches en vela, y Las mujeres y los niños primero) asistimos a una progresión fenomenal. Número a número se afianza un estilo gráfico, elegante, a medio camino de la línea clara de Hergé y la caricatura dysneyana pasada por el tamiz de Uderzo. Sus relatos comienzan anecdóticos y autoconclusivos, para poco a poco ganar peso, ligándose en una continuidad que llega a conformar álbumes unitarios. En éste sentido “Las mujeres y los niños primero”, pese a persistir en el formato de capítulos, es ya una historia completa.


A lo dicho se suman unos diálogos brillantes, un perfecto dominio del tempo narrativo (pausado pero nunca moroso), y la idea, genial, de usar el recurso de mezclar la realidad y la imaginación en solucciones siempre ingeniosas y desternillantes. En este sentido es habitual que, como metáforas de las situaciones que suceden al señor Jean, convivan en el mismo plano lla realidad con metáforas disparatadas (un señor Jean rey feudal que es asediado por un ejército de... ¡pizzas!, o un Señor Jean Negativo que martiriza desde el subconsciente al pobre escritor).
Y cuando parecía haber llegado a su cenit, sucede la revolución.
Los autores se embarcaron, al tiempo que realizaban su tercer álbum de Jean, en hacer un diario (Diario de un álbum, editado por planeta y absolutamente recomendable) donde se sinceran y ofrecen un tebeo de trazo libre, suelto, casi se diría que imporvisado. Un aquí te pillo aquí te dibujo. No es cosa de ponernos aquí a diseccionar el diario (da para un post entero) pero hay que recalcar cómo esta obra supone un punto de inflexión. A partir de aquí su dibujo se suelta, pierde el acabado y gana nervio, frescura, espontaneidad. E increiblemente, Señor Jean sale ganando. Esto es, mejorando.
La teoría de los solteros es su siguiente paso, un álbum que desafía los cánones que la industria gala impone. Formato libre, libertad en el número de páginas, blanco y negro. Son, como en los viejos tiempos, relatos breves, anécdotas sencillas contadas con ese nuevo aire casual, fresco.
Pero, pese al cambio impactante y los resultados, en comparación con lo que viene parece un mero calentamiento. Y lo que viene es el cuarto número oficial de la serie, otra vez en color, formato álbum de 48 páginas. Con Vivamos felices sin parecerlo Señor Jean toca su techo. Y es un techo que está muy muy alto.
Con su cuarto album Dupuy y Berberian, que ya han aceptado una revolución en su estilo gráfico, giran del costumbrismo amable a una reflexión profunda y descarnada sobre las constantes propias de esta generación de treintañeros de cambio de siglo, basculando entre la inestabilidad, la duda y la conciencia clara de que no se puede ser un adolescente toda la vida. Jean sabe, forzado por sus circunstancias, que ha de tomar decisiones, que ha de decidir un camino y que no hay vuelta atrás. Que la felicidad, en definitiva, se consigue a base de pequeñas y grandes renuncias. Y que al renunciar, también nos alejamos de otro ideal de felicidad (ese que se decide rechazar en la asunción de que ya no se tienen 20 tacos, y que no se puede vivir como si el reloj no avanzase). En definitiva, vivimos felices sin parecerlo.
Realmente, y tras leer el quinto (y último número publicado por estos lares) de la sensación de que casi todo queda dicho en el anterior. No obstante, si aquél fue magistral, perfecto, Como quien oye llover es magnífico, y en él también seguimos escalando el monte de la madurez de este escritor desastre, descreido, majo, cercano. El estilo de su dibujo sigue la senda de lo que ya conocemos: libertad y espontaneidad, frente al acabado más trabajado de sus primeros álbumes. Aire casual que viene a hablarnos de una pareja de dibujantes que dominan absolutamente sus armas como ilustradores y narradores.
Jean es un tebeo más fresco en su madurez que en su adolescencia, y eso dice de lo enorme del trabajo de Dupuy y berberian. Que además este quinto tomo se centre en las vicisitudes de la paternidad puede hacer al combinado lo suficientemente atractivo para toda una generación de posibles lectores. Señor Jean tiene un potencial público, toda una generación que si no descubre esta obra, es solamente por la triste endogamia que atenaza a la historieta en España.
lástima por ellos. Menos mal que tú ya sabes de Jean.

El amor, la portera (((((
Noches en vela (((((
Lar mujeres y los niños primero (((((
La teoría de los solteros (((((
V ivamos felices sin parecerlo (((((
Como quien oye llover (((((
Todos los álbumes de Sr. Jean están editados por Norma, excepción de "La Teoría de los Solteros", por Bang Ediciones.

24 marzo 2006

sin bombas

Carpe diem. Por ahora.
Ya más adelante se verá si la cosa fue una trampa, si sale bien o sale mal, y por qué.
Ya, si todo se tuerce o todo es falso, saldrán contentos los aprendices de agorero, con sus "yo ya...".
Por ahora, pues oye, comienza un tiempo sin bombas. Y eso es bueno.

22 marzo 2006

no es poco que amanezca

Hoy parece que sale el sol, acaso un poquito. Es un prudente amanecer que puede desembocar en algo bueno, si nuestros políticos se quitan sus narices de payaso y trabajan por la paz, y no para el escaño.
Con la luz, claro, se pueden ver mejor a los cuervos negros
Ahora mismo, justo ahora, están los cuervos graznando ofendidos.
Pero aunque aleteen con vehemencia, amanece. Veremos qué sucede.

21 marzo 2006

más jazz, más cómic

Impresionismo bitacoril: unas postales, la primera con retraso, del volumen de Armstrong, que como les dije es un elegante lujito.

Y el pasado Domingo, para caminar sobre las nubes descalzo, sintiendo cosquillas de algodón y a veces un soplo de aire frío, nos trajo a Ella Fitgerald. Maravillosa. Ésta fue la portada (si ya no se encuentra, recomiendo a quien no sepa de esta dama se busque la vida, merece la pena mucho)
Y éste, segunda postal, el elegante cómic que acompaña a la reina del scatch.
Aquí, claro, traducido al castellano, no se asuste nadie...

19 marzo 2006

El Padrino, Coppola


El Padrino no es carne de blog. Poco se puede contar de esta obra maestra a la que ya se han dedicado libros y monografías en una bitácora de aficcionado, así que tras verla una vez más gracias (a pesar, más bien, mira que castigan con publicidad) a cuatro, y vía VHS (claro, lo bueno siempre de madrugada) sólo comentar impresiones personales, debilidades:
-La música (Rota, claro).
-Pacino, enorme y como nunca, ni en las secuelas.
-La fotofrafía, especialmente la de primeros planos de rostros (desde el primer segundo de la película, con ese lento travelling desde el rostro que abre el film me subyuga cómo Coppola filma las caras).
-Ese comienzo perfecto, la forma de presentar y caracterizar a cada pieza de este puzzle.
-Brando, el actor más grande en su mejor interpretación.
-Y el final, posiblemente el más redondo de la historia del cine.

Sí, Coppola en los setenta era el más grande, un gigante en estado de gracia plena.
Y el Padrino, de nuevo, se revela una necesidad, a la que todo amante del cine debe acudir cíclicamente.
(Y atentos a los próximos viernes de la cadena, pues van a completar la trilogía)

18 marzo 2006

EN COMPAÑÍA DE LOBOS, de Neil Jordan


Miren la cartelera en su periódico y marquen las películas de terror en exhibición. Hubo un tiempo en que el género era un portal a la reflexión, una forma de interrogarse, la obra y el espectador, sobre cuestiones profundas, acaso no siempre agradables, consustanciales a la naturaleza humana. El mal que anida bajo la superficie (Freaks), la pulsión sexual como elemento liberador de los corsés de la sociedad (el Dracula de Fisher)... Hoy sin embargo, presa del encanto de los efectos especiales, de las nuevas éticas mercantiles (todo es mero entretenimiento y profundizar es ser un pedante) y, por qué no decirlo, del mal momento que vive el cine comercial, en el cine de terror no encontramos nada más que sustos, efectos digitales y gore desprovisto de toda carga revulsiva (sangre de papel cuché).
En 1982 Jordan ralizó una cinta de culto que nos concilia con ese cine que busca y hurga, que hace pensar. Hablamos de En compañía de lobos, de la que poco conocía, por lo que se puede decir que, pese a los años que tiene, ha sido una experiencia virginal, propia de quien acude a un estreno.
Jordan bucea en las raices del terror, en el subconsciente, y saca a la luz una historia donde confluyen varias a modo de muñecas rusas, todas ellas en torno a las figuras primigenias que alumbran los más ancestrales relatos infantiles (Caperucita Roja a la cabeza). Y evidentemente, en todo cuento para niños subyacen imágenes del terror más atávico, y flota una tensión sexual, la propia de ese momento en que la infancia nos abandona y los miedos cambian de pieles: los lobos más peligrosos, como se dice en el largometraje, son los que tienen pelo por dentro. Los monstruos ya no quieren devorarnos sino poseernos, posesión, claro, de orden sexual.
Hay efectivamente en “En compañía de lobos” un profundo discurso en sus formas de cuento desestructurado, en sus fantasmagóricas imágenes rodadas en estudio y en sus envaradas actuaciones, que lo alejan todo de la realidad. Ésto es una metáfora, y poco importa el verismo. Jordan no quiere “asustarnos”, sino que nos hace reflexionar sobre el miedo, sus raices tradicionales y ancestrales.
Claro, aquí hay efectos especiales (se notan los años, y aún así impactan… dirección, lo llaman), y sordidez garantizada. Pero son el medio, no el fin. No, “En Compañía” no es un ejercicio de miedo y asco gratuíto. Es una reflexión, atinada, enormemente imaginativa, y por supuesto, ya clásica dentro el género del fantástico cinematgráfico.
·····

15 marzo 2006

Un brindis por el cómic

La noticia saltaba ayer a la blogosfera. Es de suponer que hoy algún periódico se haga eco. parece que poco a poco algo se mueve. Les adjunto la nota de prensa:
El Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados ha presentado una Proposición no de ley para que el Gobierno instituya un premio nacional dedicado al cómic. Una disciplina artística de gran arraigo en España que se ha ido diluyendo en los últimos años por los cambios en los gustos de ocio, la aparición de internet, o simplemente, por el aislamiento que ha sufrido la vida cultural del país. Por este motivo, la iniciativa pretende poner en su sitio al cómic con un galardón de relevancia, para que tanto los creadores de reconocido prestigio internacional como los proyectos editoriales vean recompensado su trabajo con el de los otros autores o disciplinas artísticas.En la iniciativa se define al cómic –cuya historia supera ya un siglo de existencia- como un producto cultural propio de la modernidad , cuya aparición está estrechamente ligada a la aparición de la imprenta y a la difusión de la prensa en los últimos años del siglo XIX. Lo que le otorgó un gran poder de comunicación como nueva forma de expresión artística.El ‘noveno arte’, como se conoce también al cómic, se ha reciclado poco a poco y en los tiempos de la tecnología ha encontrado un hueco en exposiciones de centros de arte mundiales, como el Louvre de París o el Museo de Los Ángeles. La iniciativa, en la que se insta al ministerio de Cultura su presentación al Gobierno, está firmada por la diputada socialista y vicepresidenta del Congreso, Carme Chacón.
(La página que ilustra, del famoso Maus (Art Spiegelman), premio Pulitzer 1992)

14 marzo 2006

Miss PP de Galicia.

Os juro, por la gloria de mi madre, que es cierto, que lo he leído aquí, en el fenomenal blog Periodistas 21.
Se ha montado un miss Nena PP, o algo así.Entra y vota!!!
Es que son Divinas.

12 marzo 2006

Jazz y cómic en El Faro de Vigo


Desde hoy, y durante diez domingos, El Faro ( perteneciente al grupo Prensa Ibérica, con lo que cabe desear que otras cabeceras regionales se apunten al coleccionable) ofrece esta curiosa serie de discos de Jazz: cada entrega, un doble CD de un clásico, con un libreto-cómic: La primera entrega se dedica (una diana asegurada) a Louis Armstrong,padre del jazz moderno (amén de figura mediática del siglo XX)y el tebeo que ilustra su vida es una primorosa miniatura (más cercana al mundo de la ilustración que a la narrativa ortodoxa) de Camilo Sanin (para mí, un total desconocido).
La idea, claro, viene de Francia, por lo que cabe esperar una calidad alta tanto en la selección musical como en los autores de Bd.

10 marzo 2006

MADRE, VUELVE A CASA, de Paul Hornschemeier

Lectura de hace meses, por fin encuentro un sitito para comentaros sobre este cómic (pienso que con el serial de Valiente ya teníamos tebeos para rato y quería dejaros descansar de viñetas).
Éste es otro de esos tebeos, cada vez afortunadamente más habituales, que tiene la clara intención de buscar su público natural más allá del consumidor habitual de viñetas. Su argumento, asunto introspectivo de pérdidas y asunciones, quizá irrite al fan freak de (por ejemplo) Marvel, que acusará rápidamente al producto (y peor, a su defensor) de “Gafapasta”. Sí, amigos, bienvenidos al mundo del mamoneo (digamos, a la contra, que un Gafapasta que se ría desplicente de un “Pijamero” –creedme, no invento nada…estos nombres se usan en el mundillo, con alegría y sin vergüenza- comprador de superhéroes participa del mismo defecto).
La verdad es que cualquier ficción debe ser criticada en función de su calidad. No por su argumento. Y eso voy a hacer con la obra de Hornschemeier, independientemente de que su argumento sea un divertimento pop o el descenso a los abismos personales, una historia cómica, vodevilesca, o un fresco político histórico.
Y Madre, vuelve a casa me parece un tebeo con resultados dispares, a ratos fenomenal, otras veces (en otros aspectos) titubeante.
Hornschemeier nos relata la historia (no autobiografía, ojo, aunque algo hay, según sus propias palabras) de Thomas, que con siete años debe afrontar una doble pérdida: La muerte de su madre, y la paulatina inmersión en la locura de su padre, quien no puede sobrellevar la desaparición de su esposa. Ambas las encara bajo el disfraz que usa, cual superhéroe, para enfrentarse a sus particulares peligros. Con una capa roja y la careta de un león, el niño transita y vigila los lugares comunes que frecuentaba su madre, y poco a poco asimila así una tercera pérdida, tan inevitable como la materna: Bajo la protección de la careta el niño poco a poco debe morir, para como adulto (como el adulto que, invariablemente, no puede ser aún con siete años), recuperar a su propio padre.
Es una historia atractiva, que se enriquece de significados y matices gracias a acertados recursos narrativos y a un dibujo voluntariamente esquemático, que enfría el peligro del melodrama barato y distancia al lector de lo contado, para evitar el lagrimón fácil. Ésto, a Dios gracias, no es Amenabar, y Hornschemeier no gusta de recrearse en facilonadas sensibleras. Empero la dureza sin tapujos convierte a “Madre” en un cómic doloroso, durísimo y de una profundidad que provoca el escalofrío no pocas veces: es curioso que una obra tan fría logre tal empatía con su lector. Cierras este precioso libro y en la cabeza persisten sus imágenes, su ritmo moroso, su dolor contenido pero incontenible.
Pesan, lástima, algún amaneramiento literario (abundan textos que personalmente me sobran…podríamos hablar ahora sobre el poder que tiene una imagen sóla, a la que tú, lector, debes buscar significados, frente al sobresubrayado que a veces puede ser un texto de apoyo), una influencia demasiado obvia de Cris Ware que distrae, y la premeditada afectación no siempre ayuda a entender esta historia de vocación desafectada (y así más agria).
Son peros que no empañan sus virtudes: Madre vuelve a casa es un tebeo que merece mucho la pena, una lectura que no se olvida, y, por cierto, un objeto-libro precioso.
(((((

07 marzo 2006

Médicos sin fronteras


Las series de médicos me aburren soberanamente.
“-¿La loperamida y la loratadina no van a ser eficaces: nos enfrentamos a una filariasis múltiple, Doctor Grumpius, y cabe el riesgo de una catafilaxis!!
-¿Y si le practicamos una ultrasonografía endoscópica?”
Yo no sé lo que acabo de escribir, he pillado cinco palabras de la red y las he empalmado… y esa misma sensación (absurda y plúmbea, vacía) es la que tengo cuando veo Urgencias (es un decir, je… no la veo) o sus muchos sucedáneos. Hasta las aproximaciones humorísticas (Scrubs) me aburren de lo lindo.
House, al menos, cuenta a su favor con una puesta en escena muy fashion, muy CSI (también muy Investigation el tonillo misterio a resolver), y, sobre todo, con un protagonista que es todo mala baba, ironía y eficacia.
Y, claro, un actor, Hug Laurie que vale mucho, tanto como para hacer su personaje (en otras manos, un histrión) totalmente creíble. De hecho, por momentos, hasta genera cierta empatía, el muy cabrón...
Eso sí, la terminología en los diálogos, como siempre, más aburrida que el mensaje navideño de su majestad etc etc.

05 marzo 2006

ARCTIC MONKEYS- Whatever people say I am, that’s what I’m not

¿Malos o buenos tiempos para el rock?. Siempre, ok, podemos señalar a los francotiradores, nombres que no se pueden obviar, verdaderos faros de calidad, pero, como panorama general…¿cómo está la cosa?.
Desde Gran Bretaña resplandece esta nueva hola de rock que se inspira en el post punk de finales de los setenta, una tribu que capitanea con orgullo, y ya empaque de superventas, Franz Ferdinanz. Justo debajo de esta antorcha, hay numerosas bandas que enarbolan la urgencia, los ritmos sincopados, las melodías arrebatadoras y el ímpetu como bandera.
No invenatan nada. Nadita. Pero al menos aportan energía y ganas. No parece pose, como aquella ya lejana nueva-nueva ola (Elástica y compañía, ¿quién se acuerda ya?).
Bueno, para inclinar la balanza hacia el lado “Siempre Positiva” no hay más que escuchar a estos púberes que responden al ingenioso nombre de Arctic Monkeys. Cuatro casi niños de 19, nada fashion, normalitos, con sus espinillas de anuncio de toallitas milagrosas, creciendo concierto a concierto, boca a boca. Cuatro chavales regalando sus maquetas, colgando gratuitamente en la red su repertorio. Y arrasando, consiguiendo un contrato discográfico y, algo usual en la isla, reverenciados como los salvadores del rock antes de sacar su primer largo.
Otros para la lista de los nuevvos salvadores.
Pero, ah, esta va a ser la buena. Porque “Whatever people say I am, that’s what I’m not”, verdaderamente, parece el disco que va a dar oxígeno a la música popular de aquí a mucho mucho tiempo. Bueno, no tanto. Digamos que son unos fenomenales surferos que se suben a la ola de los Ferdinanz…pero los muy condenados la cabalgan tan bién, con tal brío, arrojo y soltura, que pierdes de vista la ola y sólo te quedan ojos para la tabla y sus admirables cabriolas.
Este disco, desde que arranca hasta que cae mudo, es una perfecta clase de rock urgente, vital, exuberante, vibrante, pletórico y melódico. "No inventan nada" ,"esto suena a…"... Vale, tampoco pretenden nada. Esto es revival, pero del bueno: aquí hay mucha, muchísima personalidad. Igualmente, influencias notables pero bien sintetizadas (Buzzcocks, el post punk de los setenta, y en los momentos de bajón, ecos de The Smiths, y también sonidos más contemporáneas como Fran Ferdinanz, The Libertines o The Strokes). Pero, más que en una mera amalgama de logros ajenos, aquí hay vida. Escuchar a Arctic Monkeys es queer dar saltos, subir el volumen y rejuvenecer diez años (porque ya no tenemos 20, ni 25...) para revivir lo que sus letras nos cuentan (noche, sexo, chicas, excesos, baile, frustraciones…) con el ímpetu con que nos lo cuentan.
Todo con el manojo de melodias más redondo que nos da el rock desde hace años. Merece la pena disfrutarlos, sin complejos. ¿Primerizos?. No, magníficos.
UUUUU

04 marzo 2006

Modesty Blaise

No es por recomendar, ni nada. De hecho, si bien es un tebeo conocido, un semi clásico de los sesenta, poco me interesan las aventuras de esta versión femenina de James Bond.
Modesty será, sin duda, mejor opción que muchas viñetas que inundan el mercado. Será un espejo de una época en que el papel de la mujer está en pleno cambio. Y el dibujo de la tira,sí, es interesante como poco.
Pero vamos, yo sólo llamo la atención de las portadas de la edición de Planeta. Bonito diseño.

02 marzo 2006

Bourgeon revisitado


Con motivo de la adquisición del tercer tomo de la última saga del autor de historietas francés, recupero el primer libro de esta Historia de Cyan, saga que tengo demasiado olvidada como para retomarla alegremente y sin releer sus dos primeros tomos.
Y me sorprendo encontrando demasiados amaneramientos en un autor que recordaba con admiración, uno de los Grandes.
Se sabe que los años no pasan en balde, que nos hacemos mayores y descreidos y que lo que ayer era la 9ª maravilla... en fin. Sólo me quedaba contrastar este libro, La fOntana y la sOnda...
...con algo más antiguo de Bourgeon. Por ejemplo, El sortilegio del bosque de las brumas, primero de su trilogía medieval (que tenía, yo, por una de las cumbres de esto de las viñetas).
Alivio: el paso del tiempo no toca lo que, esta vez sí, era y sigue siendo maravilloso.
Nada, quede este post como recomendación (quien no conozca la saga medieval -Los Compañeros del Crepúsculo-, que corra a buscarla) y como anuncio de que seguiremos leyendo el segundo libro de la aventura futurista de Cyan, y descubriendo su último y nuevecito tercer álbum, para contales con más detalle.

01 marzo 2006

EL MERCADER DE VENECIA

Siempre me ocurre con el cine reciente que adapta a Shakespeare un poco lo mismo: al final, el calibre del original se antepone a las cuestiones fílmicas, de modo que es el valor del texto el que me justifica, a menudo, el tiempo empleado (y el esfuerzo, no es el dramaturgo autor de chicles para consumo rápido). No suelo dejarme distraer, en este sentido, por los ardides cinematográficos, sino que es la magia del texto, esa perfecta coreografía de palabras, así como la solidez de sus argumentos, los que me embelesan.
“El Mercader de Venecia” se adapta perfectamente a esta premisa y así esta historia que se balancea entre suaves toques de comedia y tenso drama consigue atraparme desde unas interpretaciones justas (y algo más en el caso de Al Pacino, que da una lección de buen hacer, alejado de sus maneras histriónicas que tanto gustan por ahí adelante). La música elegante, la producción a todo trapo (bella ambientación, vestuario cuidado), una fotografía cálida y agradecida, y por supuesto una Venecia de época primorosamente recreada, idílica, de postalita… todo ayuda, si no te pones pijotero, a dejarse llevar por el placer de una historia que, por otro lado, resulta para la sensibilidad de hoy un tanto… políticamente incorrecta. En este sentido se pueden buscar en la cinta de Michael Radford resonancias en su discurso con el presente, lecturas políticas antisemitas o entender que aquí se suaviza lo que de agrio tiene en el original el personaje del usurero… o no, pues, francamente y ante un producto de esta modesta enjundia cinematográfica (eficaz, sí, pero no pidan más al mercader fílmico), quizá no valga la pena el mínimo esfuerzo de buscar segundas lecturas.
Por supuesto que la cosa es francamente mejorable; acudan a las adaptaciones de Mankievitz, Laurence Olive o, por descontado, Welles.
Claro, ésto sólo es un producto estandar, que no pretende más que recrear al de Northampton con corrección y oficio. No da mucho más.
En fin, que ya saben… no fíen con una libra de su propia carne ni a su mejor amistad. Shakespeare les explica por qué, y en esta película lo cuentan con correción.
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