28 abril 2006

Henriette

Acaba de salir publicado por Alfaguara. No lo he leído, pero dados sus autores, no me cabe duda que merece la pena.12'25€, 64 páqinas a color, tapa dura (cartoné, vamos)
Queda dicho y ustedes avisados desde el más insensato de los desconocimientos (pero también desde la más sensata de las intuiciones)

24 abril 2006

DOGVILLE, de Lars von Trier

Bien, otra vez rallando la más candente actualidad, el otro día vi (nada de “otra vez”) Dogville, la muy celebrada y polémica cinta protagonizada por una magnífica y bellísima Nicole Kidman.
Reconozco que albergaba dudas y temores, pues Trier me ha dado tantas alegrías como sinsabores. Europa hipnotiza en su acabado formal pero se sostiene en un andamiaje argumental más endeble, deudor de demasiadas referencias (la primera, Hitchcock) para considerar la cinta más allá de su impactante artificio. Rompiendo las olas turba por lo descarnado de su mensaje, una oda al sacrificio como vía salvadora. Su factura cruda preludia toda una forma de entender el cine, el Dogma, lo que al final se revela, pues, como otra forma de artificio: la supuesta pureza de Rompiendo las olas se revela entonces como impostada.
Bailando en la oscuridad (Los Idiotas lo la llegué a ver) desenmascaró, por repetición, las debilidades argumentales y de discurso de "Rompiendo": en esencia Trier nos vuelve a calzar su historia de mujer débil (y tonta) azotada por un destino atroz. Mucho drama mal asimilado, pues se diría que al danés no le interesa reflexionar sobre lo narrado, sólo que, a toda costa, nos conmueva hasta el sufrimiento (esto no tanto en Rompiendo como en la hueca Bailando, que sólo despunta en su aproximación valiente al musical).
Así nadie debe pensar que estaba yo especialmente entregado de antemano al ver Dogville.
Y Dogville, ladies and gentlemen, ha resultado una de las pocas obras maestras que he tenido el placer de ver en este comienzo de siglo. Porque en ella diría que Lars von Trier ha asimilado lo mejor de sus anteriores películas reparando las imperfecciones, hilvanando, aquí sí, una historia con un propósito que va más allá de la conmoción por la conmoción, y nos la sirve con recursos formales tan sorprendentes como los birlibirloques de Europa, pero ahora con clara intención narrativa. La iluminación, el montaje (muy sutil, estudiado), la cámara en hombro, la bella fotografía, la voz en off, la ausencia de realismo, desnudo el artificio, tienen el propósito de distanciarnos de lo narrado. Ni siquiera se esfuerza el director en perfilar más que lo necesario a sus personajes-signo. Así no se debe entender Dogville si no como parábola, metáfora y símbolo, nunca como la historia de una chica angelical que se esconde de unos gangsters etc. etc.
Por otro lado cierto es que no se evita el tono descarnado, martirizante, pero esta vez sirve para construir un cuento moral sobre la naturaleza humana (y estadounidense, pero claramente universal) donde el final nos brinda un festín de respuestas y dudas que poco tienen que ver con el dramón a bocajarro, y mucho con el cine como algo libre y a completar por el espectador: La zozobra moral que provoca, incómoda, poco tiene que ver con la conmiseración, sufrida pero en el fondo reconfortante, que dejaban en el cuerpo otras cintas de Trier.
·····

En fin, ya se ha estrenado Manderlay, segunda entrega de una “Trilogía americana”, a ver si esta vez no me despisto tanto.

21 abril 2006

el día del tebeo

El 23 es el Día del libro y, por qué no, de la historieta. Por eso os ofrezco (no seré hoy el único) cinco propuestas que intentan tocar palos diversos pero que creo adecuados para hacer de presentación, desmitificación y, un poquito, revelación. Tebeos entre clásicos y obvios, que creo pueden gustar a quien descubra aquí el 9º arte, y que abarca diversas fórmulas (la tira humorística, el álbum europeo, la serie mensual...) y lectores (para hijos y padres, nietos y abuelos):



El último libro de Calvin y Hobbes, la tira de prensa más desternillante. Cualquier tomo de Ed B es excelente, pero esta antología viene anotada y comentada por el autor.

Corto Maltés, la balada del mar salado, tebeo de género y personal a un tiempo, verdadero eslabón , pues Corto está entre los clásicos y la modernidad.La balada es su primera y maravillosa aventura (Norma Editorial). Maus el cómic incontestable, el que desarticula los tópicos en contra del medio, uno a uno.La difícil relación entre el autor y su padre, se funde con un relato de la memoria contra la barbarie nazi. Un tebeo que hace la mejor diana al demostrar que la historieta es narración antes que ilustración. Una obra maestra. El tebeo del Premio Pulitzer. (Ed Planeta).
Carlitos Fax, el punto de fuga más directo a la línea recta de nuestros tebeos, la trazada por el TBO, Mortadelo, Superlópez… Historieta juvenil o infantil (de esa que a los canosos no nos da reparo admirar y disfrutar, y encontrar en sus entrañas subtexto) hecha aquí, por uno de nuestros mejores autores de nueva hornada. Edita El Jueves.


The Sandman. Lo más dificil será convencer al no lector de las bondades de una serie periódica, mensual, como un Spiderman o, para el caso, este Sandman (75 números, la colección completa). Sin entrar a discutir su calidad (que yo la defiendo, sin ser una obra de diez ni de ocho) es indudable que es una propuesta que ha apasionado a lectores y, ojo, lectoras, que poco más conocen del mundo de los cómics. Quizás sea por algo. Hay aún lujosos tomos recopilatorios (Norma) en el mercado, y en breve Ed. Planeta la relanza desde el número uno, en edición popular y mensual, de quiosco. Así, pueden probar un tomo en edición de lujo (les recomiendo el titulado "País de sueños", con cuatro relatos breves que introducen con acierto en el particular universo de Sandman),o esperar unos meses y adquirir su número uno, con una historia gótica y posmoderna que les dejará con ganas de más.



Y de postre, porque va a ser el día del libro,les regalo un micro cómic (descubierto, hace ya, en La Cárcel de Papel) para deleite del lector: se trata de dos páginas de Frederik Peeters, una coda inédita a su maravilloso tebeo biográfico Píldoras Azules (que perfectamente podría recomendar arriba), un paseo bajo la lluvia, una conversación tranquila empapada en pequeños/grandes temores cotidianos, dudas y cariño. Disfruten la lectura. Y lean. De todo(también ésto, haciendo clik en cada página la verán a gran tamaño...espero):


Por cierto, otros les recomendarán hoy más tebeos (pásense por aquí o aquí, dos blogs que centralizan esta iniciativa y enlazan a todas las bitácoras que hoy les recomendarán algún tebeo).

20 abril 2006

otra forma de celebrarlo


Mañana les doy cinco ideas, para todos los públicos, edades y gustos . Meditadas para quien NO lee tebeos, apostando que generarán la sorpresa de ese lector que de las viñetas piensa que son cosas de críos etc.
Si se animan y prueban, ya me cuentan luego...
(El bonito logo, obra de Lafuente & Busquets)

19 abril 2006

MOGWAI: Mr BEAST


Mogwai fue durante un tiempo el rey del mambo. O, para el caso, del post-rock. Y más aún, con Rock Action fueron El Grupo del momento, al que todos dirigieron su atención, a cuyo impactante directo todos se rindieron boquiabiertos (y sordos: hora y media de Mogwai-live puede ser un abismo de volumen insólito).
Pero la historia del rock es mercantil, ergo fugaz, y ya pocos daban un duro por los de Glasgow. Su estilo instrumental, de largas piezas donde el paisajismo de los crescendos y remansos era la marca de fábrica, parecía ya agotado con un Happy songs for happy people que si bien mantenía el tipo tras su obra maestra, presagiaba acomodo y abandono a lo audiobello. Mogwai, los Señores del Ruido, embelesados por efectos de primor y sobreproducción. Se apagó la chispa, decían. Sombra de sí mismos, les señalaban.
Yo, conste, adoro a Mogwai. Su único tropiezo, a mi entender, fue su segundo largo, Come on die young. Larguísimo. Eterno. Plomizo. Su Rock Action, por el contrario, es ya un clásico de esta década. Su debut (Young team) fue una brasa feroz que demostraba que se podía inyectar al post-rock, cerebral y orgánico, altas dosis de intensidad y fragor. Happy songs…, efectivamente, los muestra acomodados, pero aún sugerentes y evocadores.
Y en éstas andamos, ante un nuevo disco que, posiblemente, los alejase más del centro del huracán. Otro paso en la caída, por la escalera de la repetición y la indulgencia narcisista.
Pues a cambiar el chip, amigos, porque Mr. Beast nos devuelve a unos Mogai en plena forma. Plenísima.
Abren con “Auto Rock”, donde una melodía prototípica de la banda crece sobre una sencilla base marcial, a piñón fijo, novedosa en su currículo. Algo se mueve, sí, pero el bombazo te estalla con el segundo corte, “Glasgow Mega-Snake”, a bocajarro, concreto y feroz, diría post-core, por momentos.
Y es que Mr Beast nos revela dos cosas: que los escoceses mueven ficha, avanzando desde el preciosismo (intacto en los cortes más tranquilos) hasta encarar con desparpajo su gusto por el ruido blanco, las guitarras en napalm y las pedaleras echando chispas. Y que su arma definitiva sigue siendo su innata capacidad de sujerencia, su habilidad a la hora de crear atmósferas, sean de ensueño o pesadillescas. Aquí tenemos diez temas que, salvo Friend of the Night (un vals de azufre, single perfecto), nunca excede los cinco minutos. En Mogwai (al contrario que en sus decenas de plagiadores) la clave no está en el minutaje. No precisan de sinfonismos (terreno que dominan como nadie) para pincelar paisajes sonoros altamente evocadores. Desde baladas narcóticas (Acid Fool) o arañazos de metal extremo (We’re no here), musicando poemas etéreos (I choose Horses, en japonés) o reinventando los muros de My Bloody Valentine (Travel is dangerous), su magia sin trucos ni birlibirloques se demuestra sin parangón. Hoy como ayer.
UUUUU


18 abril 2006

niñas ricas y doctores perspicaces

Vale, mientras unos (muchos) adoran a un grupo de mujeres Idiotas y Desesperantes (más que desesperadas), y a sus historias absurdas, exageradas, bastante agresivas, en el fondo, hacia las virtudes de las féminas (tontas, egoistas, manipuladoras...¿sóis así realmente?) y, a poco que nos fijamos, mal interpretadas (histriónicas, planas...)
Otros (muchos, también) nos rendimos a un doctor cabrón y muy listo, un tipo a la vez admirable y reprovable, adicto a los fármacos, tan sensible como hiriente, y torturado por un pasado que poco a poco vamos adivinando, interpretado por un mayúsculo Hugh Laurie, al podio de los grandes ya.
Si además observan los créditos, descubriran quién está detrás de House (el mismísimo Brian Singer, director de las notables X-men y la fabulosa Sospechosos habituales, entre otras).
De cuando descubrí House, aún con reticencias, hablé aquí.
Hoy martes comienza la segunda temporada.

16 abril 2006

Juegos de mesa: parchís, damas...




¿Cuántos años hacía?. Más de diez, hasta ayer.
Una casualidad, un proponérselo... y volví a desplegar el juego de mesa Civilización.
Qué gozo, qué distinto a un pc Game... porque, píntese como quiera, nada tiene que ver el abrir la vieja caja, desplegar el tablero, ordenar las cartas, mover tus fichas y mercadear con tu baraja, todo sutilmente impregnado del olor de lo que ya es antiguo, polvo y cartón dormidos... nada que ver ésto.
Con extraer el disco, insertarlo en tu disco duro y ejecutar.
Vamos, hombre, como comparar las cogorzas etílicas de un Hoollygan a la suave y picante cata de un caldo añejo.

14 abril 2006

V de Melómano

V y la música. "Destino", la emisión sempiterna gubernamental, versus una juckebox prohibida...
Si ayer les comentaba de las virtudes y carencias de V de vendetta, el film, hoy quiero comentarles de su banda sonora, donde me ha sorprendido (gratamente) la inclusión de dos pistas de buen gusto: Cat Power y Antony and the Johnsons (pinchando el nombre les reenvío a sendós posts de ambos)

13 abril 2006

V DE VENDETTA, DE James McTeigue

En 1982 Alan Moore y David Lloyd comenzaron la publicación seriada en la revista británica Warrior de V de Vendetta. Su publicación se vio interrumpida por la muerte de la revista, y no sería retomada hasta 1988, desde la editorial americana DC. Para la ocasión se exigió que el cómic debía ser a color, de lo que se encargó el propio Lloyd con resultados aceptables.
No me extenderé más respecto al tebeo, dejamos lo dicho como marco para entender la película.
Bueno, sí: V de Vendetta es una obra maestra.
Los hermanos Wachovsky vienen del mundo del cómic, antes de arrasar en al cine con Matrix, y son, en su faceta de productores, los responsables de trasladar las páginas al celuloide. V de Vendetta, el film, no es una obra maestra. Quede claro. Sin embargo tampoco podemos decir que sea mal cine, ni siquiera una traición al espíritu y en buena medida al cuerpo del la obra original.
Si comparamos, tenemos que reconocer que la plástica del dibujante, claustrofóbica, oscura e irreal, ha sido respetada. También el contenido político, un alegato contra los autoritarismos puro y (muy) duro, un cuento, una fábula donde se pone a prueba, en su discurso, los límites morales del espectador: ¿La libertad debe ser a cualquier precio? Que James McTeigue (director de la peli a la sombra de sus productores) refresque una historia enmarcada en la guerra fría y la era Thacher con constantes alusiones a la situación política actual (diría tan convulsa éticamente, al menos, como aquella) es lógico, y está bien hilvanado.
Por otro lado, y en aras a su exhibición para un público mayoritario (la cinta es para mayores de 13, no de 18, pese a su cruda violencia) se suavizan demasiados aspectos. Hay en V una mujer que, encarcelada, escribe un diario. Es uno de los momentos más bellos del relato (en ambos medios). Lo hace en papel de váter, y lo esconde en el propio inodoro. En la cinta. En el cómic, lo hace en su cuerpo. Es un detallito, sin importancia pero significativo del difuminado de las aristas, ásperas, que el tebeo no teme: V en más humano, en el film. Incluso sensible y afectuoso. Hasta bufo (esa escena, con un delantal de flores friendo huevos…). V en el papel es cruel, duro, inhumano. Pero valiente, idealista, igualmente sensible mas nunca blando. V es un símbolo, y es símbolo de Anarquía, concepto vetado de los labios enmascarados del terrorista cinematográfico. Hay más suavidades, se las dejo a ustedes.
Y hay, en aras de buscar un final más Hollywood, una traición final hacia el papel que juega la muchacha Eve, protegida del terrorista. Los planes de V respecto a la chica, claros y consustanciales al mensaje del tebeo, son totalmente desdibujados del guión cinematográfico, y así, al final, no encontramos una respuesta sólida (se nos da una, absurda) al por qué V rescata a una mujer de la calle y la somete aun duro viaje iniciático contra su voluntad.
Son cosas que, ojo, no enturbian los buenos resultados, en general, de V. Porque si algo tengo claro es que nadie está por encima de nadie, y si el juego de comparativas es inevitable (qué porras, y nos divierte), el cineasta y sus productores son tan autores como Moore y Lloyd, y lo que vemos es obra de otra sensibilidad, y es esto lo que debemos juzgar, en sí mismo.
Así vista, V de Vendetta constituye una película bien realizada, donde prima un discurso sobre los efectos especiales o la acción non-stop. La historia mantiene el diálogo político, radical y valiente, con nuestro tiempo, y propone al respecto ideas nada pacatas, defensa de la libertad y del pueblo como verdadero poder real, único capaz de cambiar las cosas.
Bien interpretada (Natalie Portman salva un papel difícil, que en otras manos sería estereotipado), de realización impecable si bien impersonal (muy bien las escenas de violencia, frenéticas y confusas, transmiten la confusión y verdadera indefensión de las víctimas de V), V de vendetta es cine comercial inteligente, que busca el diálogo con su público además del mero entretenimiento. Y eso es, a día de hoy, algo raro de ver.
Y claro, tras verla, he recuperado el cómic, leído hace años. Comienza, pues, el verdadero viaje a la fascinación.
UUUUU

12 abril 2006

El Descubrimiento

Gracias a la Carcel de papel, y conCdearte, descubro una maravilla, un blog que pasa a la cabecera de mis lecturas. Poesía, non sense,hondura y ligereza en tiras diarias.
a ambos blogs, gracias gracias gracias.
Si tras leer ésto algo les queda dentro y no se va, háganme caso y pasen por aquí a diario.
Tambián está editado, calentito, un libro, éste:

11 abril 2006

¿Me gustan las mallas?

Hace tiempo, aquí, les participaba de mi querencia por los super-héroes. Ha llegado, no obstante, el tiempo de la reflexión tras la enumeración que en su día les escribía (y que mantengo: aquellos son todos excelentes tebeos, gratificantes lecturas).

Por supuesto que sigo comprando y leyendo tebeos de superhéroes, pero me gustaría analizar, quizá sólo como ejercicio reflexivo para mi propio provecho, qué tebeos de superhéroes y qué conclusiones extraigo de esas lecturas, en principio ligeras.
¿Por qué me interesan hoy y con mis canas esos divertimentos? Bueno ,como diría el poeta, lo he mamado, estoy pues en la cadena, entiendo sus códigos, fórmulas y maneras herméticas que puede ser alejen al lector ocasional, pero que el asiduo al género reconoce (y le divierte, en principio, si bien del modo más superficial).

Está también una lectura de fondo, que apela a los valores subliminales del género.
Y, hombre, también hay que reconocer que un autor bueno lo puede ser en cualquier género, y así o la etapa de Grant Morrison (hace meses finiquitada) en los New X-men ha sido notable, y punto: Bien narrado, de diálogos chispeantes, inventivo y ocurrente, divertidísimo tebeo sobrado en imaginación. ¿Para qué pedir más?. Aceptemos el objetivo logrado: Un tebeo de acción, que tiene su punto de fuga en lo venidero, no en el pasado, y así resultó un cómic que sorprende, que nos trae nuevos personajes, nuevas situaciones que desprecian la “Continuidad”.

Si, continuidad: En esos universos coloridos hay que contar con el peso del pasado en unas historias que, como la vida, no olvidan lo ocurrido. Y eso, a estas alturas, ya no es tanto un logro como una rémora. ¿Para qué preservar una incordiante e imposible "coherencia histórica" si con ello se sacrifica la libre creatividad?.


Recapitulemos ahora mis compras mensuales:
Ashtronishing X-Men es un cómic bien escrito y dibujado, inteligente e impactante visualmente. Pero sus aventuras estiran lo que no acaba de atrapar (acaso el mac-guffin es moderadamente interesante, pero ni sorprende ni emociona).
Viejos personajes vuelven al grupo, antiguos muertos resucitan, y los clásicos del equipo hablan como siempre hacen, sin que el guión los cuestione o profundice en su esencia.
Entretenido, pero no más.

Ultimate Nightmare/Ultimate Secret es, uff, un cero a la izquierda que sólo justifico porque actualiza uno de los personajes que alumbraron mi infancia: Galactus el Devorador. Pero no nos engañemos, lo publicado merece el reciclaje como único fin (dibujantes nefastos, que de paginacón y narrativa secuencial saben lo que yo de budismo, argumento mínimo estirado hasta el exceso, aburridos diálogos y estúpidas situaciones).

Repesco también por estas fechas el Daredevil de Bendis y Maleev. Excelente ilustrador, Maleev, si bien atado a los manierismos de un guionista que se cree estrella y genio… pero que no lo es. A veces brilla con eficacia y hay que reconocer que en ocasiones escribe diálogos logrados. Pero otras, demasiado a menudo, su estilo es acartonado, despista y nos aleja de todo propósito de verosimilitud (que en el fondo es lo que pretende). El guión destaca en un esforzado (y eficaz) juego de flash backs, y alarga una anécdota vergonzosamente “Corleoniana” (familias y asesinatos) y descuida al superhéroe en aras de potenciar ese tono noir. Pues vale. Otra vez, insuficiente. No obstante, seguimos leyendo esta (larga) etapa.
He tanteado superhéroes de la competencia, como Wonder Woman pero sigo encontrándome lo mismo… variaciones sobre melodías conocidas de antemano, poca valentía.
Así si tengo que defender algún título sin reservas, acabo girando la vista hacia obras donde los géneros se mixturan (Gotham Central o Sandman Mistery Theatre tienen poco de esquijamas), o a X-Statix (un tebeo que usó al género para hablar de nuestra sociedad amoral e hiper-mercantilizada, salvo en su saga final, donde aporta su definición de lo heróico), Los Invisibles: Contando hacia la nada (Morrison y Phil Jimenez) o Shade, tebeos de los que ya he dicho (enlaces al final) y que en conjunto articulan el quid del asunto:
Los tebeos de superhéroes contemporáneos, los hechos hoy, se vuelven interesantes bien cuando buscan la esncia del propio género (como el final de los citados X-Statix, o los primeros Authority) o cuanto más se apartan de su canon, sus estigmas y sus mecanismos autorreferenciales.

Así, el género aún es válido como vehículo de la mirada personal y única de un autor, reflejo de su propio mundo y de cómo ve el mundo exterior, que es el de todos.
Es algo que aprendí con el más grande, el clásico de los 60 y 70 Jack Kirby (de él es la primera imagen de este post -no, la de la cabecera no, lumbreras, la siguiente-), quien ya sólo con su modo de dibujar ese mundo exterior (ciclópeo y marmóreo, pero cinético) nos abre una puerta al suyo.


De algunos de los tebeos señalados esto he dicho en su día (enlaces):

Gotham Central
Los Invisibles
Shade, el hombre cambiante
Sandman Mistery Theatre

07 abril 2006

literatura y tebeos

Preciosa iniciativa, la de la editorial Penguin (USA), que ha contratado a autores de cómic para aportar su creatividad en nuevas portadas a clásicos de Wilde, Voltaire o contemporáneos como Auster.
Como el cómic no es un arte, son macarradas o cosas de niños,han salido mamarrachadas como ésta:
Como los cómics son cosas para guarros y violentos, salen portadas tan poco elegantes como esta otra:
Leído en ConCdearte:

06 abril 2006

El Padrino Segunda parte

Bien, finalmente hemos visto la segunda entrega. ¿Qué se puede decir?. Tópicos, los de siempre, salvo que no creo que sea "mejor" que la primera. Distinta, en acabado (más panorámica, más medios para retratar una sociedad crecida en brazos de la corruptela y el crimen) y en el tono (la desintegración como el motor de la familia Corleone, desde la muerte en Sicilia del padre de Vito, un inmenso De Niro, hasta la trajedia de poder que será la vida de Michael Corleone, un Pachino que simplemente se sale).
Ala, repetid todos: Obra maestra, obra maestra, obra...
Nos queda la tercera, de ingrato recuerdo. Veremos (y veremos si llegamos a verla, pues no pude grabarla... video club habemus...

(de El Padrino, la primera, se dijo, algo, aquí)

03 abril 2006

BOB DYLAN:NO DIRECTION HOME, de Martin Scorsese


Más de tres horas de documental, de voces, entrevistas e imágenes en torno a una sola persona son, a priori, muchas horas. Pocos como Bob Dylan podrían llenar ese tiempo de un modo tan absorbente, apasionante. Y pocos como un Martin Scorsese en estado de gracia pueden imponer un ritmo tan vigoroso, rellenar todos los huecos de declaraciones necesarias vestidas con imágenes arrebatadoras.
No Direction Home es un viva la virgen de fotos inéditas, declaraciones en primera persona, documentos reveladores, grabaciones nunca vistas y, por encima de todo, un feroz primer plano sobre el rostro, sabio, rugoso y áspero, de un Dylan lúcido, fantástico.
Dos son las conclusiones a que se llega tras ver esta película:
La primera, por si alguien no lo sabía, es que Bob Dylan es el punto de fuga en la música del siglo XX, el más grande de los músicos del pasado siglo, capaz de, primero, elevar hasta lo inalcanzable un género (el folk) y después, a base de "bastardizarlo" y de hacer, contra corriente, lo que le vino en gana, dar las claves del rock para toda la eternidad. Y del arte moderno, de paso. Porque cuando Dylan presenta en 1965 su cancionero con ropas de estruendoso rock y gargantas desgañitadas le está dando lecciones al punk, al glam, al indie, al sonido Madchester y así hasta agotar todos los estilos y todas las éticas musicales que anteponen creación a chequera y conformismo.
Y la segunda, respecto al director, nos recuerda que Scorsese es uno de los muy grandes, que cuando quiere y tiene la voluntad, sabe dominar su oficio como nadie, y lleva a su terreno lo que en otras manos sería un discurso propagandístico (¿recuerda alguien aquellos documentales sobre The Beatles? Qué distinto es esto). Porque esta historia del músico, de un hombre contra el mundo en la defensa de su verdad, contra viento y marea, contra su propio público, y sólo a favor de su propia intuición y genio, puede situarse sin problemas junto a las crónicas del Toro Salvaje,LA Edad de la Inocencia o cualquier otro de los mejores films de su autor.
¿Peros? Bueno, es cosa de gustos, más que nada, pero servidor metería tijeras con esos testimonios típicos, esos inevitables “Yo lo conocí (a Dylan) cuando no era nadie, y gracias a mí, que soy muy listo y me dí cuenta, ahora él esto y aquello”. Aunque pueden quedar como maliciosa metáfora: a los gigantes siempre le rondan moscas que se creen más que insectos, sólo por rondar al coloso.
Así, finalmente, No Direction Home queda como un documental fascinante, de pulso vigoroso y tan electrificado como la música del bardo judío que quiso reinventar el rock.
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