31 mayo 2006

Mclusky- Mclusky Do Dallas (2002)

Qué pena llegar tarde a los restos de una banda recién fenecida, para comprobar que eran de las que me gustan, de las que devuelven a la palabra rock su sentido pleno. Como Shellac, Fugazi o Pixies, y quizás encontrando el punto medio de tan tremebundo triángulo de música angulosa, feroz y cerebral, aliñada con los ladridos del hardcore y servida muy cruda pero plagada de acierto melódico.
"...Do Dallas" es el segundo de sus tres discos. Una bomba de esas que enseño para que se me entienda cuando afirmo que la música Heavy (Jevi, el marulo, no el metal más extremo, que juega otra liga) es un flanín artificioso para adolescentes. Aquí no hay pose, no hay melenitas llongueras ni guardarropía robado en un cameino de Star Trek (convenientemente tuneado con pinchitos y teñido de negro). Ni musicuchos obsesionados con el virtuosismo: Estos tres escupían angustia y bilis, mordían e infectaban, con rabia, haciendo de sus tres instrumentos verdaderas metralletas de ira: Apártate de su camino, o báilalo hasta morder a su lado a todo lo que se te ponga delante.
“Mi amor es más grande que el tuyo, ¡cántalo!”. Sólo por ese estribillo herido e hiriente este disco mereció, en su día, más suerte.
Yo los descubro ahora, que se publicita un recopilatorio. Nunca es tarde si te la dan en los morros.
UUUUU


29 mayo 2006

quién maneja los hilos


Ayer por la noche tuve el placer de lo nuevo, de descubrir una forma de expresarse, transmitir, que simplemente nunca había sido objeto de mi atención.
Las marionetas de Huber cobran vida en un espectáculo sencillo, breves actos para cantantes jazzies, perros juguetones o equilibristas de circo de madera e hilo que, gracias a la pericia del titiritero, asombran en su gestualidad diferenciada: cada "actor" es un mundo de gestos distintos, con vida propia.
Ciertamente increíble: The Hubber Marionettes, desde Estados Unidos. Si tienen ocasión, no lo duden.

28 mayo 2006

Ha fallecido Alex Toth...

...y temo que a muchos ni os suene su nombre.
Bien, desfagamos el entuerto: Toth es uno de los grandes clásicos del medio, dibujante de trazo austero, de influencia innegable en cientos de autores de cómic. Les dejo una muestra de su arte, de su capacidad para narrar en imágenes, su trazo económico, desprovisto de lo que no se vuelve sustancial a la narración.
Y un enlace a La Carcel de papel, donde Álvaro Pons deja escrito algunas líneas sobre el dibujante que nos deja.

24 mayo 2006

una gran noticia y un artículo fabuloso

Glenat va a editar una obra semioculta de un maestro de los cómics, el gran clásico Jack Kirby (y Wally Wood, dos clásicos, en realidad)
Sólo les pido que entren en este enlace y disfruten del texto explicativo del asunto, y se empapen del verdadero amor por los tebeos de unos profesionales, de su labor y buen hacer, de los intríngulis y aventuras que conlleva la edición de un tebeo clásico. De verdad, aunque detesten los cómics, el enlace y el texto merecen la pena.

23 mayo 2006

THE SANDMAN, de Neil Gaiman y varios ilustradores.

Planeta estrena en el Saló de Barcelona la serie The Sandman, del guionista Neil Gaiman y varios dubujantes, en entregas mensuales a razón de dos números americanos en cada ejemplar. Buen precio (menos de 4 €) y una inmejorable oportunidad para acercarse al mundo de las viñetas seriadas.
The Sandman, como Batman o X-men, nació como serie regular, pero su autor insiste desde el principio que su historia culmina y finaliza. Así fue, y la historia concluye en el número 75 americano. Calculemos pues, para España, que la colección se alargará durante unos tres años, mes a mes. El neófito no se debe asustar: pronto se sentirá enganchado por la trama y feliz de su continuidad, pues a diferencia de un tebeo cualquiera de superhéroes, se advierte (con fascinación) que la obra es un todo orgánico, como una voluminosa novela seriada en entregas a la manera de un Dumas.
The Sandman es una ficción que navega entre géneros, si bien podemos definirla como fantástica (de un modo muy sui géneris, ciertamente). Es la historia de Morfeo, el señor de los sueños, Sueño mismo, y la de sus hermanos y hermanas, una familia de dioses disfuncional.
Sí, así opera el británico, juntando con habilidad contrapuestos como un retrato de la divinidad desde una óptica posmoderna: los dioses padecen desarreglos emocionales y lo mitológico convive cómodamente con lo urbanita y lo mundano; por The Sandman desfilarán hombres y ángeles, dioses y asesinos, gatos y califas, duendes y escritores, personajes históricos e inventados, una red de criaturas recuperadas de folklores diversos (Gaiman recicla con habilidad) que viven bajo la presencia inevitable de Los Eternos: Sueño, Muerte, Destino, Deseo, Desespero y Delirio (y antes también Destrucción, pero eso fue hace mucho tiempo).
Todo lo dicho lo narra el británico con prosa de marcado acento literario, engalanada y florida, con diálogos habilmente efectistas y con un ritmo pausado y lírico, que no moroso. Gaiman se detiene en los detalles, en la caracterización de sus personajes, en un desarrollo global, en una historia-río que avanza tranquila, primero planteando la situación, presentando los actores del drama, después desencadenando los acontecimientos que, finalmente, desembocan en el cierre de la serie. Por el camino desperdiga pistas que serán claves, secundarios que serán protagonistas, y reencuentros que serán punto de inflexión en el devenir de la historia de Morfeo de los Eternos.
La historia la ilustran una variedead de dibujantes, mayormente funcionales, en no pocos casos bastante pobres, lo que no resta unidad a Sandman: Éste es un cómic de guionista, por encima de todo.
En todo caso, hay que hablar por último del fenómeno mediático que supuso este tebeo: La historia del Arenero se convirtió en un éxito de ventas que atrajo a un lector adulto a los cómics americanos, y en especial destacó por ser leído por mujeres que no leen cómics, y todo ello gracias a su estética “fashion” y posmoderna, y por su desapego de los estigmas autorreferenciales propios de los tebeos USA en beneficio de un astuto reciclaje de fuentes ajenas al medio (literarias, mitológicas, de la cultura mass-media…).
Así pronto se empezó a idolatrar a la figura de Gaiman ("Gaiman es Dios", me llegaron a decir). Y no es eso, creo. Sobre todo porque el elogio desmedido generalizado desubica, extrema posturas y al final, si buscas referentes teóricos sobre el escritor de Porchester, encuentras elogios desmedidos o ataques radicales.
No: Gaiman acierta en su enfoque, en su idea de lo que debería ser un cómic seriado para adultos. Sabe arrastrar y sabe trufar su historia de un laberinto de referencias cultas que no entorpecen la lectura (acaso, la enriquecen). Dialoga y escribe de un modo basculante (o lo borda o se pasa tres pueblos y resulta efectista y poco funcional), y es al tiempo imaginativo y poco inventivo (clara característica del reciclaje postmodernista que tan bien ejemplifica Sandman). Entretiene, a veces con resultados notables, otras con amaneramientos acaso vacuos. Pero la calidad media de Sandman es alta. Muy alta, pese a los peros enumerados, y creo que el viaje, para el lector que desconozca esta serie, será grato.

Por animar y hacer un poco, y humildemente, de lazarillo, he decidido montar Sobre Sandman, para ir comentando y anotando (nada exhaustivo, y simplemente con la intención de animaros a seguir o comenzar la lectura de Sandman y planteéis, si acaso, vuestras impresiones en los Comentarios) cada nuevo número, desde el primero y mes a mes.
Éste es el sitio.
Dulces sueños.


Cuando sueñas, a veces recuerdas. Cuando despiertas, siempre olvidas

21 mayo 2006

de parvulario

Al rebufo del Coñazo Da Vinci nos han repuesto este fin de semana El nombre de la Rosa, la película que adaptó la novela de Eco (leída hace demasiado tiempo, olvidada, seguro que merecería su relectura).
Sólo quiero anotar una impresión; si bien recuerdo que en su día se alabó su verismo, salta a la vista su esquematismo: El diseño de producción y la fotografía nos reflejan una idea simplona de lo medieval (plagada de vergonzantes plagios a Juana de Arco de Dreyer, por cierto), y las ideas son tan planas y los personajes tan maniqueos (el inquisidor, el joven seducido por la muchacha campesina, el jorobado tonto, las discusiones en torno a las cuestiones morales, la hoguera, el monje pervertido y grimoso...) que provoca asombro y estupefacción. ¿Ésto es cine para adultos? ¿Por? ¿Dos casquetes y cuatro asesinatos?
No. Ésto es cine de palomitas para adolescentes (pero adolescentes muy poco avispados, manipulables, que no todos lo son), ésto es una visión plana y falsa de la Historia, un producto de entretenimiento que sirve para pasar el ratito un domingo por la tarde, poco más. No desde luego para creer, tras verla, que tenemos una visión más enriquecida de la historia medieval.
Lo que traducido a puntos...
·····
...nos da la peor puntuación que he dado en este blog (por falsa, tramposa, de interpretaciones sosas o directamente malas, esquemática y mediocre).

18 mayo 2006

Una pérdida

Se me escapaba, y no puede ser: ha fallecido, hace unos días, Grant McLennand, de The Go-Betweens.
No era un grupo del que, a decir la verdad, tuviera yo algún disco. Sí conocía su maravillosa música (algún single acarició la popularidad, y otros me llegaron por otras vías) y los disfruté (pero de verdad, un placer) el directo.
Sólo decirles una cosa: donde triunfan mierdas como La Oreja de Van Gogh, Amaral, o el 90% de lo que nos quieren meter dentro del cuerpo (vía orejas) estercoleros radiofónicos como Los 40, M80, Cadena 100 o Kiss, deberían haber reinado las canciones de McLeland.

Claro, no era un grupo de niñitos guapos y fashion. ¿Quién quiere talento ilimitado para melodías eternas?.
Un consejo: Corran a su tienda de discos y escuchen cualquier cosa de la banda. O, da igual, consigan algo con la mula.
Lo que sea, pero si no lo conocían, háganse un favor y descúbranlo, porque, aunque sea póstumo, se merece el reconocimiento.

17 mayo 2006

KING KONG, de Peter Jackson

Asolado por el virus de los cuarenta de fiebre desde el lunes, hoy, que ya soy persona (o media persona, o así) puedo volver a alimentar el blog, si bien, dado lo machacado que me ha dejado mi amiguito microscópico, ha de ser con un viejo escrito que tenía en recámara (igual en otras circunstancias ya no vería la luz, así que, para bien o para mal, se lo deben a la enfermedad).

La clásica historia del gorila gigante era un caramelo para el australiano. Lo es igualmente para cualquier estudio de Hollywood, pero en el caso del director, por fortuna, hay razones creativas además de las económicas. Lo grotesco es afín a Jackson desde sus inicios (gore), y como responsable de la trilogía del anillo descubrió su capacidad para la épica más telúrica (hacía mucho que no se sentía el paisaje en una cinta de aventuras como en la recreación de la obra tolkiana, ni un respeto por la tierra, como fuerza a admirar, reverenciar o temer). King Kong retoma estos signos al servicio de un espectáculo de palomitas y refresco de cola.
Efectivamente nadie debe pensar que hoy se va a repetir el hito que supuso la cinta de Cooper y Schoedsack, con toda su carga simbólica. Jackson, no obstante, juega a transportarnos a una fantasía, un elogio de la imaginación y el sentido de la maravilla incluso en un primer bloque ajeno a lo fantastique (una descripción del Nueva York de la depresión y una semblanza de los pujantes estudios cinematográficos) que es filmado desde el artificio.
Es una intro a “la aventura”, en un sentido muy Hollywood años treinta, la que supone el viaje, en barco, a la busqueda de la desconocida isla hogar del monstruo. Sin duda mi parte favorita, dominando los tópicos del género y aportando un clima claustrofóbico modélico (destaco un encadenado guiado por el espectral batir monocorde de las calderas de la embarcación, fantástico).
Son dos bloques que, pese a su duración, sólo preparan para la traca. Llegamos a la isla de la Calavera, el reino de Kong y por extensión de lo imposible como metáfora del cine. Entonces Jackson nos da pan y circo, siempre desde su gusto por lo espectacular y su querencia hacia el terror. Hay aquí una contradicción: por momentos el sentido de la narrativa se impone glorioso, pero el ritmo y las carreras y los peligros se alargan inconvenientemente. Entramos en la concesión al público adolescente (que me temo sea, hoy por hoy, el sostén de la industria) con una montaña rusa, coches de choques, barco vikingo y todo el parque de atracciones, en una carrera tan vertiginosa como agotadora. Eso sí, de acabado técnico impactante como corresponde al autor de El Señor de los Anillos.
Y claro, a estas alturas lo que de verdad importa a la industria está concedido, con lo que sólo nos resta finiquitar con la coda final, la desangelada presencia del gorila por las calles de Nueva York, donde destaca (frente a la aburrida aparatosidad de las escenas de acción) un surreal y emotivo baile de la bella y el monstruo por un parque helado.
En fin, al final era de esperar este resultado: un espectáculo del que uno sale convencido de dos cosas: una, el talento de Jackson como director, y otra, que son malos tiempos para el cine comercial, donde intereses no artísticos lastran con sus prerrogativas insalvables (espectáculo por encima de todo, esquematismo) la capacidad del realizador. Con todo, y pese a lo exagerado del minutaje,este nuevo Kong se disfruta en sus virtudes.
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11 mayo 2006

¿churras con merinas?



O lo que es lo mismo: ¿podemos sumar ésto...

y ésto otro?



Pues...
parece que sí




Y no sólo éso, pues por lo que he leído en revistas de clásica (de esas que de tebeos saben lo mismo que yo de artes marciales), las selecciones (diversos CDes centrados en autores de música clásica, con portada de autores de cómics, como poción para atraer a nuevos públicos al viejo arte)son excelentes en su calidad interpretativa (dicen, yo, ni flores).
Más info, aquí

10 mayo 2006

PALOMAR, de Beto Hernandez

Cenicientas freak: Eran tres hermanos, de raíces latinas, que se hacían su cómic en casa. Como tantos, intuyo. Los hermanos, los Hernendez, mandan un ejemplar a un crítico. El crítico alucina en colores, les propone la edición de su trabajo, y la revista, Love and Rockets, se convierte en un punto de referencia inevitable para entender la historia del medio de los últimos 30 años.
En Love and rockets editaban sus historias de gente común los tres hermanos. Mario fallecerá pronto, pero la cabecera se mantiene con la creatividad bicéfala de Beto y Jaime. Éste, el más joven, deslumbra. Su pluma es la de un virtuoso. Sus Locas, urbanitas, punkis, jóvenes, llaman la atención por su fenomenal dibujo. Cuesta separar la vista de sus sencillísimos pero exactos trazos. Locas será en breve editado por La Cúpula y es una obra fundamental.

Beto es el patito feo. No dibuja con la soltura de Jaime, es más…simple, tosco. Pero sabe narrar en viñetas. Y lo que narra…
Palomar abre los ojos: Leyendo las historias de Beto te darás cuenta (si no lo has hecho aún) de que la historieta es el arte de NARRAR con imágenes. Que esas imágenes estén primorosamente dibujadas, puede llegar a ser secundario. Importa el tono de ese trazo, la expresividad que pide lo contado y si el dibujante responde a esa necesidad. Y Beto responde con un dibujo de acentos expresionistas, funcional, sencillo, de gran capacidad para diferenciar rostros y reflejar estados de ánimo.
Con ello nos cuenta la historia coral (decenas y decenas de personajes) de un pueblo mejicano, fronterizo, tercermundista, diran los extrangeros. Un laberinto de vidas cruzadas en un espacio mágico, único, telúrico. La tierra moldea el carácter hosco, pragmático, levemente derrotista de sus habitantes.
No hay argumento que explicar: Palomar (dos volúmentes de bellas y descriptivas portadas) acumula desde largas hisorias de corazones rotos a pequeños apuntes panorámicos, más descriptivos. Y poco a poco, magia, quieres conocer Palomar, perderte en sus calles de tierra y polvo, besar la mano de la pequeña Carmen, hablar de Macondo con Heraclio, su marido, acostarte con Tonantzin, o ir a visitar en la carcel a Jesús, dejarte bañar por la matriarcal Luba y, de ser una señorita, desafiar a la sheriff Chelo luciendo falda por encima de las rodillas (lo que está prohibido en Palomar). Y saludar al fantasma del Pintor, que descansa a la sombra de un arbol.
Palomar es una obra maestra. Hay pocos cómics como éste, y les aseguro (sé del caso) que gusta incluso a los que albergan todo tipo de prejuicios hacia los tebeos).
Palomar es una lectura densa, pide detenerte, volver sobre las páginas leídas para recordar a cada personaje y hacerte con su forma de ser, para entender sus actos. Es coral de un modo vertiginoso (lo repito, decenas de personajes, todos con alma), de variadísimos estilos y tonos narrativos, y en una viñeta, en una esquina, puede aparecer una anónima figura llorando con un libro en las manos, y estarás avocado a releer, identificar a esa chica, buscarla en las densas páginas, saber de ella… pero quizá Beto no te lo quiera enseñar, y la búsqueda es en vano. Persistirá entonces la magia, la fuerza de esa imagen en principio inocente, para que Palomar también lo lompletes tú.

Acabo de terminar el primer libro. Habrá que comprar el segundo, y completar la recopilación íntegra de una obra monumental que sólo en parte teníamos editada en castellano.
(((((

08 mayo 2006

infantes o no

¿Tienen níños en casa?
¿Lo son?
¿Lo han sido?

Entonces ésto es de su interés.
Por menos de dos euros, en breve en su quiosco/librería/gran superficie

06 mayo 2006

Interiores transparentes

Había visto Interiores, de Woody Allen, hace décadas. Revisitar esta cinta ayer me trae una reflexión que, en su día, se me escapó (no era, por otro lado, el momento, y seguramente me faltaba base y poso, ah, la juventud...).
Allen hace algo raro en el cine contemporáneo: ser humilde, y así hace una película de Igmar Bergman. La influencia del sueco es tan obvia que no cabe hablar de plagio ni de influenia. Interiores es una simple declaración de admiración del neoyorquino hacia un gigante, a la que viste de sus propias neuras en su obra más, pues eso, "bergmaniana".
Tanto, que entran ganas de recuperar al maestro (de quien, la verdad, apenas conozco tres o cuatro películas, todas memorables).

05 mayo 2006

DAYNA KURTZ: ANOTHER BLACK FEATHER

Dayna Kurtz se mueve cómoda entre los clásicos, perfuma sus canciones con aires de arrabal, country, cabaret, jazz, vals, blues o tradición europea. Se deja embriagar por Tom Waits (especialmente en el inaugural"From the Bottom Up") y Nina Simone igual que por Jeff Buckley o Marianne Faithfull, y retoma el camino de las grandes folk singer que la preceden.
Pero por encima de deudas e influjos, de estilos o escuelas, gobierna su voz, ese susurro templado que crece, sube y baja, sorprende y embriaga. Ahí, el secreto de la dama neoyorkina: Con esa garganta sólo cabe pedir que nunca caiga en las garras de las fauces de lo comercial, en la mugre de las radiofórmulas. Porque con esa voz, la partida la tiene ganada de antemano. Dayna asombra. Punto pelota.
Por ahora mantiene su talento (compositivo, digo, lo de sus cuerdas vocales es un don) y su clase en un disco continuista, acaso más luminoso que su extraordinario debut (al que preceden, se dice -Kutz es, ya, pasto de leyenda- grabaciones en directo y un disco de escasa promoción) y con algún asomo novedoso como el cadencioso desarrollo de "the Miracle", entre guitarras slide y bellos adornos sintetizados.

En Anoher black feather volvemos pues a encontrarnos con todo el arrebato de una autora de torch songs que, en otro planeta más justo, se llevaría el pastel que se quedan divas insulsas de radiofórmulas marchitas. Lástima por el mundo (éste, el mediocre y real), pues no sabe lo que se está perdiendo.

UUUUU


02 mayo 2006

Lo que un puente da de sí

Pues en los ratos de ocio (que no todo, ay, fue solaz) tres días, bien aprovechados cunden, sí...a saber:

Para ver un par de pelis. De las que aburren

...o decepcionan

(y es lástima que al servicio de la plástica, onírica y bella de McKean, no se logre una historia decente en vez de un aburrido cuento posmoderno y pseudo trascendente)

Para leer tebeos plomazos y vacíos (me lo habían advertido, antes de prestármelo, conste) con dibujos chachis pirulis de Pacheco, el triunfito de los dibujantes españoles en USA…


...o no pasar de las primeras cinco páginas (por muy bien que dibuje Giménez los cacharros) de otros.
... menos mal que algunas viñetas siguen reconciliándonos con el 9º arte, caso de El Escorpión, penúltima entrega de Sandman Mystery Theatre, bueno de verdad, recomendado sin reservas a degustadores de la novela negra, los relatos de crímenes y la historia reciente (por aquí ya se hablaba al respecto).

Hemos, por supuesto, oído alguna cosita, antropológica y empapada en el misterio de lo tradicional, músicas de la américa profunda, cantos heredados de europa y tocados en bodas y salones por tipos hechos de arrugas y de polvo del camino, de nombres olvidados pero que aquí rescatamos en viejas fotos:

Y finalizando con lo ancestral, también se disfrutó de celebraciones festivas y paganas, que estrenamos los Mayos (enlace a una página en galego, pero de fácil traducción, por si les interesa el asunto).


Y se ha visto a la familia, que no está de más.
¡Hop, puente cruzado! ¿ven qué fácil?