31 octubre 2006

exhibición impúdica 2: Hurricane

Con retraso sobre mis planes, que son el convertir en semanal el asunto, retomo mi serie de exhibiciones impúdicas, vergonzantes, de esos asuntos musicales (bochornosas canciones que me encantaron, grupos que incomprensiblemente me gustaron, razones extrañas por las que llegué a conocer tal sonido etc) que generalmente se tapan en vez de enseñarlos.Poca verguenza, que tengo.


¿Qué obtenemos si sumamos ésto...

...con éste?

Pues, ni más ni menos, que a Bob Dylan con sombrero vaquero...o lo que es lo mismo:

Sí, Desire, de 1975.

Otra perla de mi infancia, donde el aspecto del cantautor me encandiló con su look entre jipiolo y vaqueril. El corte inicial, la célebre Hurricane, sonó en casa tanto que no entiendo cómo no terminó por reinar la locura a mi alrededor (perdón a todos los afectados). El virus se extendió, y al inocente niño que era yo hubo que regalarle discos del gran Dylan... pero claro, por entonces lo que había era aquella terrible reconversión cristiana, así que en vez de Blonde on Blonde yo tenía Shot of love y demás artefactos (y me gustaban, ¿pasa?).

En fin, es lo que hubo, y me debo a la verdad.

A continuación rescato (gran You Tube, sí señor) un directo del siempre malencarado judío donde nos regala una larga versión del tema en cuestión (tema, por otro lado, que no está nada mal):


Bob Dylan - Hurricane

Enlace a exhibición impúdica 1: pincha aquí

30 octubre 2006

Jeff Smith

Jeff SJeff Smith, Autor de Bone, ha concedido una entrevista a un diario nacional, en su visita promocional a España.. Smith nos dice:

"Me gustan relatos como ‘Huckleberry Finn’ o ‘El Hobbit’, que comienzan como historias infantiles o juveniles pero cuyos personajes van madurando a medida que avanza la obra. O incluso ‘Don Quijote’, uno de mis libros favoritos, que empieza casi como una farsa pero el argumento se vuelve muy sofisticado. Algo así quise yo hacer en ‘Bone’, una historia que comenzara como ‘Asterix’ o ‘El Pato Donald’ y se fuera volviendo cada vez más compleja. Captar la atención del lector y hacer evolucionar a los personajes."

Y más cosas. La entrevista, si les interesa, en Entrecomics (sitio cada vez más necesario para los degustadores de viñetas)

29 octubre 2006

adios, calvo....

Pues sí... me entero por una revista de tele que este año no nos acompañará el período prenavideño este señor:



Y lo siento, pues uno se había acostumbrado a estas postales de exquisita factura donde, en un paisaje de lugares comunes a esas fechas, se movía esta figura oscura (dulcificada, en exceso, año a año) que diría hijo de Wim Wenders (Cielo sobre Berlín) y de Dickens (Canción de Navidad), amalgamando así una criatura original, un icono nuevo, no ruptursta pero sí diferente, para las fechas de marras.
No sé ustedes, yo echaré de menos su oscura bondad.

28 octubre 2006

sin tiempo para los días de cine

Curioso, ahora que las salas de cine se van a convertir en espacios exóticos en mi vida, me da por deciros que soy seguidor más o menos frecuente del espacio que Antonio Gasset dedica al 7º arte. El motivo es que el de esta semana (grabado en su día,madrugada del miercoles, y visto ayer) ha sido especialmente afortunado, y pivotando sobre Scorsese, Allen, Valladolid y sus secciones habituales, hace como siempre: informa, no publicita, opina, no se corta en criticar y da la cara para alabar. Siempre desde la independencia (ya saben, lo que Gasset opine no necesariamente coincidirá con el punto de vista de quien elabora el reportaje). Son valores escasos en los media.
Vale, hay peros (posiblemente el mayor sea ese centrarse en logros de guión, olvidando centrarse en los de la forma, a la larga los verdaderamente importantes en el desarrollo de un arte). Y sin duda no siempre coincidirán sus gustos con los de uno. Son pequeñeces ante lo evidente: Días de Cine sigue siendo necesario en el yermo panorama de la televisión actual, esa que tiene pánico a dar la cara por un criterio y que sin embargo gusta de hacerlo por un fajo de euritos (la cobertura de cualquier noticiario de lo cultural es vergonzoso, hoy por hoy).

(país...)

La Xunta de Galicia pierde exámenes, ya realizados, de una oposición.

Lean,
lean...

Esto es de...

...y de vergüenza, claro.

26 octubre 2006

BONE, de Jeff Smith

Es Bone un tebeo para todos.
Una niña de tres años disfrutará (lo comprobé) de su dibujo agradable, del colorido de la nueva edición, y lo hará de ese modo abstracto con que lo hacen los críos: Desestructuradamente, pasando hojas de adelante atrás, preguntando siete veces el nombre de las “estúpidas estúpidas mostrorratas” y si Fone Bone es bueno, y por qué tiene frío.
Lo gozará un chaval, porque es una fantasía llena de aventuras, humor, acción, secretos que apenas se adivinan, pasados misteriosos… en una acertada mezcla de Tolkien y los tebeos de Barks (como el clásico Tío Gilito y sus aventuras por el mundo).
Y el adulto lo aprecia en su dosificación de humor y tensión, oscuros presagios, acción, unas gotas de amenaza a veces cercana (no más) al terror suave (esas mostrorratas que adquieren tintes oscuros, feroces…), así como en su férrea estructura de larga saga presentada en varios tiempos/novelas/ciclos.
Por su parte el entendido en cómics no negará las muchas virtudes de Smith: sabio dosificador de información, siempre certero al escatimar u ofrecer datos para que su relato no se estanque y avance siempre desde el misterio por descubrir, es igual de brillante alternando diversos tonos y tempos, de la quietud a lo vertiginoso, de la acción non-stop a los remansos de paz (donde se articula la estructura argumental de la saga, dando nuevas pistas en casi cada diálogo), del terror al drama, pero siempre con la disposición a la más desternillante comedia (comedia de situación, y también gags deliciosamente visuales).


Su dibujo es sintético, suave y maravilloso. El nuevo coloreado (en origen Bone es puro blanco y negro) acierta de pleno, aportando elasticidad y luminosidad. Y estas artes en la mesa de dibujo no desmerecen sus, diría innatas, capacidades como narrador (impresionan sus escenas de acción), sus composiciones de página, el dominio de las elipsis (las transicones entre capítulos, por ejemplo, son siempre fabulosas) y los diálogos perfectos, para unos personajes muy sencillos, casi tipológicos, que se ajustan a las pretensiones, puramente evasivas (y con mensaje de fondo, como suele ser casi siempre) de Bone.
Unos personajes llegan a un valle para verse envueltos en una trama de poderes enfrentados, de fuerzas oscuras y fuerzas del bien, donde hay dragones y monstruos, princesas y tabernas, vacas y langostas, encapuchados y disfraces… ¿Qué más se puede pedir? Buen precio y perfecta edición para su primer tomo (serán seis, a publicar un tomo cada dos meses). Pues también queda dicho.
Ala, a comprarlo.

(((((

24 octubre 2006

YO LA TENGO:I am not afraid of you and I will beat your ass

Yo La Tengo son una de las más grandes bandas de los últimos veinte años. Unos clásicos de los noventa, el mejor de los muchos grupos influenciados por la Velvet Underground y un referente para cientos de nuevas formaciones.
Y además son, parecen, gente maja.


Como llanos obreros de la Música, sus directos desprenden una humildad del que “se lo está currando” y una cercanía/empatía con su público difícil de ver en un mundo, el del rock, donde pedimos dioses y gurús, faros y guías, donde es más normal sentir admiración que
compadreo. Yo La Tengo son admirables, sí, pero no per sé sino simplemente (y nada menos que) por su música, un reguero de discos que no bajan de lo bueno, que mayoritariamente se apean en lo notable (alto) y que tienen en su haber verdaderas obras de referencia, sobresalientes. La última, este disco al que precedían los murmullos y el cotilleo general, de diversos foros y crónicas advirtiendo de que bajaba la guardia. Bueno, tras Summer Sun (2003), donde se sentía cierta sensación de cansancio, era posible una cuesta abajo más preocupante (quede claro, Summer Sun está bastante bien, aún no siendo el mejor Yo La Tengo posible). Pero creo que los rumores eran exagerados.
Yo La Tengo han grabado un disco superior a su precedente, rico en adornos (de piano, metales y cuerdas) y circular: abren y cierran dos feroces tormentas eléctricas (los 10’45 m. de Pass the Hatchet, I thinnk I’m goodkind –por cierto…¡menudo bajo!-, y los 11’48 de The story of Yo La Tango –sic-), y en medio reina la calma en 13 temas variadísimos y mayoritariamente inspirados.
En ese “ en medio” se completa el menú que atesora I am not afraid of you and I will beat your ass, y en él hay de todo; desde el pop perfecto de Beanbang Chair hasta el funky-soul Mr Tough, el paisajismo casi abstracto de Daphnia y aires de garage psicodélico (I should have known better), indietrónica de andar por casa (The room got heavy) y medios tiempos deliciosos.
Conjunta el buffé sonoro esa brillantez melódica y armónica (los coros a varias voces marca de la casa), un aire general a buen rato (posiblemente el disco más “suelto” de YLT que recuerdo), y su clásica capacidad para tensar atmósferas desde la placidez (I feel like going home) o desde el rock más salvaje (la ya citada The Story of Yo La Tango, que comienza ambiental y falsamente plácida para desatar un huracán de excesos eléctricos).
Así, aunque el disco sería más redondo descartando algún tema (más digno de la curiosidad de Cara B), tenemos que celebrar este ansiado retorno: Ira, Georgia y James Aún La Tienen.
UUUUU

Os dejo de muestra un directo en el que interpretan lamuy soulera y funky Mr. Though


Yo La Tengo - Mr Tough

22 octubre 2006

cediendo la palabra

Hay sitios donde se habla de cómics. Blogs en los que se reúnen aficcionados, entendidos, adictos a las viñetas. Éste no es uno de ellos, no lo pretende ni podría serlo. Pero en uno de esos sitios de y sobre tebeos hace meses se ha (hemos) hablado de la edición de Principe Valiente que, en Portugal, ha realizado Manuel Caldas,y sobre la cual destaco, para saber de qué hablamos, este artículo de Rafa Marín (quien se encarga de la nueva traducción para la edición castellana de la recuperación que Caldas ha realizado, y que se publicará a finales de año).
Yo en su momento, al ver en Oporto uno de los volúmenes, comenté en La Cacel de Papel mi exttrañeza por el uso de tramas (grises, hablando en llano, que se añaden al dibujo para dar volúmenes extras a las tintas del autor), pregunté si eran un añadido de Caldas(insisto: si no sabéis de qué hablo os recomiendo el enlace de Marín, por poneros al día, por entender la enjundia del asunto) y recibí respuestas más o menos satisfactorias.
Sin embargo no podía esperar, ni mucho menos, que el propio Manuel Caldas contactase personalmente conmigo.
Por el enorme interés de su carta, y con su consentimiento, os la ofrezco enterita y prácticamente sin retocar (tan sólo alguna palabra o expresión excesivamente... "luso-castellana", pero dado el buen nivel con nuestra lengua del señor Caldas, finalmente preferí no tocar, quedando prácticamente su texto tal cual).
Por supuesto, quede patente mi gratitud a Manuel Caldas por sus explicaciones (harán las delicias de todo amante de la historieta), y pido perdón por no haber cumplido mi propósito: preparar este post un poquito más: mimarlo, ofrecerlo acaso en dos entregas con más "atrezzo" fotográfico...
En fin...cedo la palabra a Manuel Caldas:


Estimado Sr. Punch:
He leído con mucho interés los comentarios a mi (futura) edición de Prince Valiant y he reparado en sus temores: que las tramas no sean originales, sino aplicadas por mi. En este momento, con las explicaciones de Rafael Marín, usted probablemente ya no tendrá dudas sobre las cosas (sólo son mías las que restauré), pero las interrogaciones que levantaba cuando dudaba de si
serían las tramas aplicadas por Foster me hizo pensar mucho e investigar. Y he llegado a esta conclusión: la riquísima aplicación de tramas que una plancha de PV exhibe (bueno, hay algunas planchas sin trama alguna, pero son excepciones) ¡NO ES, DE MODO ALGUNO, OBRA DE FOSTER!
Es verdad: las tramas no se aplicaban siguiendo indicaciones de Foster. Foster no hacía un "guía de tramas", ni utilizaba el papel propio de dibujo que las traía ya incorporadas (como, por ejemplo, lo hacía Roy Crane en Buz Sawyer), ni las aplicaba en la plancha original (como, por ejemplo, lo hico Raymond en muchas tiras de Rip Kirby) ni las señalaba en ella con color azul (como, por ejemplo, lo hacía Caniff en Terry and the Pirates)
Lo que se pasaba era ésto: Foster (o el colorista al que él encargaba el trabajo) sí hacía un "color guide" (una fotocopia acuarelada de la plancha original), a partir del cual los grabadores del King Features hacían manualmente las chapas con la separación de colores. LA APLICACIÓN DE LAS
TRAMAS ERA LA PRIMERA PARTE DE ESE PROCESO. O sea: para obtener toda la gama de colores finales, el grabador jugaría no solo con los tres colores básicos SINO TAMBIÉN CON LOS GRISES FORMADOS POR LAS TRAMAS. Por ejemplo: por lo menos en las planchas que tuve que limpiar del color para mi edición, los castaños son siempre naranja (amarillo + rosa) SOBRE TRAMA.
Pero volvamos un poco atrás en mi explicación... Tal como se observa en el único "color guide" de PV que conozco (que será reproducido en mi libro Foster e Val y está en los archivos de HeritageComics.com), Foster utilizaba acuarela de color gris, en las cotas de malla principalmente, y el grabador la entendía, muy acertadamente, como trama. Pero éste después aplicaba tramas en muchos más sitios, por cierto pensando en dar más volumen a los dibujos para los periódicos que publicarían la plancha sin colores (que, debe decirse, eran muy pocos) y, simultáneamente, como ya he dicho, como primera fase del proceso de separación de los colores.
Ésto también quiere decir que si es verdad que una plancha en blanco y negro tiene tramas donde Foster no puso grises, la plancha en color no tiene grises en donde Foster no los puso.
Y ahora nos quedamos con esta conclusión: ¡si una plancha en color de PV nos es 100% de Foster (puesto que el color con que se publicaron fue trabajo del grabador a partir de una acuarela), una plancha en blanco y negro tampoco lo es! Pero se si es posible publicar PV sin colores, es imposible hacerlo sin tramas (al menos en la mayor parte del dibujo no se pueden borrar decentemente).
Pienso que usted estará ahora bien elucidado. Y repare que solo ahora (y ya después de escrito, a propósito del color en PV, lo que aparece en el primer volumen de mi edición portuguesa y aparecerá en la edición española, en diciembre) yo hice este descubrimiento de que las tramas no eran aplicadas según indicaciones de Foster.


Ahora el color... Sí, es posible hacer una excelente edición de PV en color (me refiero, claro, a los colores de los periódicos, no el de los "color-guides"). Algunos años antes de morir, Hal Foster donó las planchas originales que aún conservaba y su colección de "color-proofs" a la biblioteca de la Syracuse University. En esta colección de pruebas sólo faltan las primeras 10, y se termina con la 1768. Están archivadas en 34 portafolios de 60 x 47 cm. Ciertamente usted entenderá la maravilla que es éso (y un tesoro ignorado): praticamente todas las planchas del PV de Foster a
gran tamaño impresas con toda la calidad y en un solo lado del papel. Yo nunca las he visto, pero me enviaron una docena de buenas fotocopias en blanco y negro y se percibe bien su calidad. El único restauro de que necesitan es la tenue
línea blanca que las atraviesa de arriba abajo y de izquierda a derecha,
debido a haber sido dobladas, probablemente para enviar por correo desde el
King Features a las manos de Foster.
Con las actuales tecnologías, no resultaría especialmente cara una edición
que utilizase esas pruebas. Puede que, después de la mía en blanco y negro
(que no sería sustituida, incluso porque está más cercana a los originales
de Foster), la proxima edición de PV en España sea esa. Por lo menos nos es
permitido soñar con una edición en el tamaño de la pruebas en color con el
sello de Taschen. ¿O no?
Un fuerte saludo de
Manuel Caldas.

19 octubre 2006

dulces sueños...

Nació el lunes, y sí, es mi hijo.
Dos cosas, ya saben, son importantes: que coma bien es una, y en este aspecto, está a buen recaudo.
Y otra, dormir bien, y mucho. En este sentido, como pueden ver, estoy haciendo todo lo que está en mi mano. Palabra de Señor Punch.

15 octubre 2006

la hora del té

Té de Ceilan (Uva O.P.)

Bien resguardado de la luz y otras inclemencias en caja de metal.
De hoja entera (cuanto más triturado el té, menor será su calidad, que lo sepan), cultivada a unos 1200 metros de altitud (a más altura, mejor… sepan ésto también) recogida la hoja cuando aún es joven brote (cosa buena), reposada en agua al punto (que no hierva, es el secreto) durante cuatro exactos minutos.


Beber esta infusión a media tarde, con azucar, acaso limón o una nube de leche fría, y acompañado de pastas o salados y música relajada... Lambchop, por ejemplo.
Es una buena forma de pasar una tarde, dilatar, o detener, el tiempo, hacer cómoda una espera, quizá...
Pequeños placeres.

13 octubre 2006

STEAMBOY, de Otomo

Desde hace más de una década nos tenía Otomo esperando por una continuación de Akira. Y Steamboy hace sentir que en su cabeza el tiempo ha permanecido detenido en el paciente proceso creativo, ya que en Steamboy aparecen todas las constantes que hicieron de su predecesor algo tan grande como fallido: La historia del muchacho que vive en un Londres decimonónico y futurista vuelve sobre el tema del peligro tecnológico, lo recalca con numerosos discursos obvios y fatigantes y lo sirve en una trama alargada, de ritmo descompensado y carente de interés (tanto lo que sucede como a quién, meros estereotipos huecos).
Pero creo que este no es el enfoque correcto: Otomo es, como en su día los surrealistas del cine silente, como el Welles de Ciudadano Kane o Andrey Tarkosky, un poeta de la imagen. Su idea del cine es completamente visual, y entiende el medio como el arte de la imagen en movimiento, su pura exaltación. Es en esta idea donde Steamboy triunfa sin paliativos. Su minucioso acabado, su plasmación del apocalípsis tecnológico, el mimo de ambientes, la increible profundidad de campo… esta película de dibujos animados se alza muy por encima de todo el vacuo cine de Hollywood donde ni lo grandioso ni los efectos especiales ni nada se rige por la máxima preocupacion del nipón, y por eso es difícil encontrar en la cartelera imágenes que provoquen la fascinación que logran las mayestáticas visiones de Otomo.
En definitiva, y si no han visto ya este Steamboy, cuando lo hagan, por favor, respiren hondo, olviden las convenciones y las correcciones narrativas, y prepárense para celebrar de un modo puro, casi abstracto, el poder de la imagen en unos dibujos que desbordan el cupo de asombro en uno. Si lo ccompañara con un guión sólido, quien sabe... quizá hablaríamos de una obra aún mayor, sí. Pero también es posible que se perdiera el hechizo, se rompiera la hipnosis que aquí se consigue, merced únicamente a la pura fuerza de lo visual desprovista de todo adorno superfluo.
·····

11 octubre 2006

en serie

He visto varias series, y no quiero dejar de comentar mi impresión de que vivimos una época dorada para el género (al menos fuera de España, donde seguimos anclados en la mediocridad -vean el bodrio de Latre, sin ir más lejos-). Así, les comento rápidamente algunas cosas vistas:

Anatomía de Grey. Destaca su grupo de actores, brillante, y fluctúa entre lo muy bueno y trucos facilones, culebroneros y sensibliodes. Aún con todo, enormemente disfrutable.

Prision Break. Su primer capítulo apunta a lo mejor. Tono de serie negra con espíritu de cine de seie B, buena ambientación, dosificado misterio y galería de personajes-tipo muy atractiva.

Perdidos 2. Imbatible. Como si un demiurgo te permite entrar en su propio juego: Ves el tablero, las fichas, sus evoluciones en la partida... pero no te dejan conocer las reglas del asunto. Absorbe, si aceptas la premisa.

Queer as Folk. Una lástima que sus pretensiones de verismo choquen con una imposible (autoimpuesta) burbuja donde lo heterosexual desaparece. Quiero decir, en la vida real los homos y los heteros interactúan, y en Queer sólo vemos homos, homos y homos. Y sexo (valiente, aplaudible aunque desproporcionado -hablo de ritmo, de guión, de "demasiado y sin sentido"-), y buenos actores, gran fotografía... una pena, podría ser mejor, siendo ya buena.

Invasión. Aparatoso quién es quién, donde unos alienígenas están entre nosotros. Sí, suena a viejo y lo es. La única gracia es que desconocemos cuáles son marcianos y cuáles humanos. Me basta para pasar un buen rato.

Friends. La veo a trompicones (ya la he visto en su día) y pese a todo el cartón piedra (el guión desinflándose tenporada a temporada, los actores con demasiados ticks,etc.) uno le tiene cariño (y se ríe, aún, con muchas cosas en cada capítulo).


En fin, que con lo caro que va hoy el cine, con lo mejores que son cada vez las teles, lo rápido que llega al videoclub la versión DVD (con sus numerosas prestaciones extras) y esta parrilla de series con una calidad más que digna, los que somos adictos a la imagen en movimiento cada vez optamos más por estas cosas:


...es decir: hogar dulce hogar, buena compañía (familia, amigos...), algún aperitivo convenientemente regado con cervezita fresca, y tele a la carta (esa serie nocturna para la que se programa el vídeo, aquella peli que se pilla en el videoclub...)

10 octubre 2006

...y entonces, desperté.

A mi ritmo, andaba yo releyendo The Sandman. Llevo en esta lectura desde antes de saber siquiera que Planeta reeditaba la famosa serie o de aventurarme en el blog que dedico al personaje.
Y por fin he terminado de leer la saga, llegando a su final.



Bueno, si de algo sirve mi verborrea, sólo os insisto: The Sandman atesora enormes momentos, y desde luego su final es de los muy grandes: emotivo, épico, acongojante... bellísimo.
Cierto es que la serie tiene sus momentos más flojos, y sus vicios adquiridos,y sus trucos de feriante; pero los picos de calidad, los logros, la desbordante imaginación, dan razones de peso para decir que The Sandman es una de las series mensuales para adultos más aconsejable del mercado. Y de la historia.
Es buen momento para tomar el tren, para engancharse a la serie si aún no lo han hecho, pues el nº 5 de Planeta inicia un arco argumental excelente. Les aseguro que si compran este número y los que le siguen, en Navidades estarán pensando en adquirir los números retrasados.Y que por supuesto no dejarán de comprar Sandman hasta su conclusión (un consejo a los nuevos lectores: no busquen noticias, no quieran saber qué pasará en la colección.Es mejor asistir en directo a los acontecimientos sin saber nada de antemano...en este sentido yo he retocado la foto de ese enigmárico Morfeo albino, pues en el original se leía el título de su última saga... título demasiado revelador).

Ya (como siempre pinchando en el retrato,al final) pueden leer mi comentario sobre el número cinco, en Sobre Sandman (y si desconocen la serie, tienen cumplida reseña de cada número desde su arranque, en el mismo blog)

09 octubre 2006

El tiempo para hoy

Nubes densas, tormentosas, en Corea del Norte.

Radiactivas, vamos.

En fin... jugar con según que cosas, da miedo. Y verguenza propia (propia, por la humanidad como especie poco inteligente).
Aunque hace poco me hice eco de un gran número de visitas, sospecho que nadie en la cúpula norcoreana me lee, pero por si acaso yo les cuelgo esta foto de la atmósfera de Venus, por si les inspira a plantearse algún cambio, probar otros caminos.

La noticia, que de broma tiene muy poco, se puede leer hoy.

08 octubre 2006

GANGES, de Kevin Huizenga

Comenzemos imaginando una escena, visualizando una imagen: una mujer acercándose a una niña dormida le besa en la frente. Esta imagen no tiene nada que ver con Ganges pero participa de la misma idea. Se trata de una estampa ligera, sencilla e íntima que puede esconder muy profundos significados y hablarnos, desde su levedad, de lo más importante de la vida.
Ganges apenas cuenta un anecdótico sábado en la vida de Glenn Ganges: en historias breves y autoconclusivas el protagonista va a la biblioteca, pasea, habla con su mujer que está liada en su propio trabajo de diseñadora, y finalmente se le pasa la hora del sueño, lo que le provoca insomnio.De fondo, un retrato del mundo interior de Glenn, sus preocupaciones, sus pensamientos libres (de esos que todos conocemos, ese pensar sin articular discurso alguno mientras caminamos a algún destino anodino, el super, la boca del metro…), o su amor por su mujer o cómo se vive una tarde de lectura y música.
El mayor mérito es ver cómo todo este discurso se articula con un imaginativo empleo de los recursos más intrasferibles del cómic. Un ejemplo, la deconstrucción de viñetas como reflejo de un fluir anárquico de ideas, de un monólogo interior que no se enfatiza con recursos literarios (sería lo habitual, también lo fácil), sino con una descomposición de la planificación de página (que pasa de ser reticular y cartesiana a… bueno, algo más original –que no novedoso-)





Claramente en Ganges e rastrean influencias ilustres, de Mazzuchelli a Ware, pasando por los grandes pioneros, Herriman a la cabeza (autor de Krazy Kat), y se presiente también el influjo del trazo limpio de los antiguos autores de prensa (Gasoline Alley, por lo que sé de aquel clásico, podría ser un antecedente de Ganges) o de la línea clara (pero tosca) del primer Hergé.
Todas estas pistas, ojo, no dan un autor-fotocopia: se asimilan con acierto en un estilo propio, personal. No obstante, hay que advertir que se ve en Huizenga a un autor que tantea, y donde no siempre se logra a la perfección esa ansiada comunión entre el fondo y la forma (lo que resta puntos, pero ojo, no suspende, nimuchísimo menos…Huizenga va por matrícula, démosle tiempo). En definitiva, un autor brillante que promete muchas y buenas sorpresas, un valor de futuro sobre el que apostar a ciegas.
(((((

Nota: muchos de los enlaces de este post llevan a conCdearte, donde el dibujante y crítico de cómics Pepo Pérez diserta con tino sobre los autores que cité o sus obras. Como soy un habitual por ese sitio (donde la participación de terceros es una parte importante, provoca un feedback con su autor qiue muy pocos blogs logran), sobran los elogios.

06 octubre 2006

PALACE BROTHERS: Unos clásicos

Me preguntaba un amigo hace días si yo no escucho música “conocida o famosa”. Lo hacía con choteo y en buena onda, y yo contesté (hirsuto y arisco… soy un sociópata) que sí, lo hago, pero no lo cuento. No tanto el tema de la música comercial (porque desde hace veinte años es mayoritariamente mala…a mis palabras me remito) pero si no lo hago con los “clásicos” es por una sencilla razón: no me interesa decir que Neil Young es muy bueno, se sobreentiende. Tampoco quiero cultivar esa imagen (también lo he comentado varias veces) de old rocker, de “cualquier tiempo pasado pero hoy todo es una mierda y los jóvenes sólo escuchan ruido y etc etc…”. Porque idolatrar los clásicos no comulga con el espíritu, eléctrico, vivo, de lo que es el rock. Cierto, queda muy bien decir que XXX no vale nada y que le dan mil vueltas "los Led" (así, familiar, en plan coleguitas, que quedas molonísimo), pero yo prefiero:
a) conocer los clásicos, siempre, porque la base de Hoy es Ayer.
b) Buscar cosas que hoy son nuevas, vibrantes, y que mañana se entenderán como clásicos. Es la forma de vivir el rock y el pop, tal como la entiendo.
c) Aceptar que esa investigación sonora conlleva el riesgo del patinazo atroz (a veces aposté por cosas que se han diluido en la corriente) pero sabiendo que, al menos, yo estaba allí: Estaba en Doolittle, Darklands, The Queen is Death, Rock Action, Document, Rid of Me, y muchos otros discos que ya empiezan a oler a clásicos de altura comparable a Astral weecks, Younger than yesterday, The Slider, The Ramones, Surrealistic Pillow o Born To Run.
Pero en honor a mi buen amigo, hoy voy a hablar de uno de esos discos clásicos, indudable punto de fuga musical, importantísimo y ¿mundialmente conocido? (debería serlo):

There is no one that takes care of you (bárbaro título, por cierto)apareció en 1993 para, mediante el lenguaje del underground más contemporáneo (el del lo-fi y del slowcore) retomar los lamentos del country más ancestral. Desde entonces mucho se ha andado, y muchos grupos han seguido las huellas de Palace Brothers, pero en el 93 estos salmos tocados con pulso comatoso, con producción áspera y voz rota (esos gallos, esa desafinación perfecta que convierte a Will Oldham en el mejor anti-Operación Triunfo pero en el más expresivo cantante de la desolación) fueron un punto y aparte desarmante, inaudito y novedoso…desde la tradición de un Hank Williams, los banjos campestres y los lamentos vaqueros.
La piedra inaugural fue completada por otras, y Oldham, dueño y señor del Palacio, mutó de nombres en un juego de escondite con us público (Palace Songs, Palace, Palace Music, Bonny “Prince” Billy y yo qué sé cuantos más), demostrando que There is… no fue casual, sino fruto de una intuición certera y, sobre todo, de un talento inagotable (del que atesoro pocos discos, de hecho…pero todos buenísimos).

Os dejo un vídeo donde el vaquero huraño canta a solas un tema que no es de There. Da lo mismo, porque ver a Oldham sólo ante un micro, observar esos primeros planos desasosegantes, merece la pena.
Damas y caballeros, el gigante, a solas: in-men-so.

Same Love

05 octubre 2006

HULKA de Slott y Bobillo (y Pelletier)

¿Volvemos a tener fe en los superhéroes? Hulka ha salido a la calle en un tomo, muy económico, y así por menos de 10 € podremos leer las aventuras de este cañón de mujer más fuerte que un tanque... metida a abogado en una serie que, podía leerse en todas partes, vale la pena.



Se trata de historias breves, más o menos conclusivas (por ahora, y si bien es cierto que al final hay una trama general, es de poco peso), donde la mano ganadora se la reservan unos diálogos de lo más pimpantes, una idea sugerente (Hulka trabaja en un bufete de abogados... ¡especializado en casos superheróicos!) que sostiene numerosos aciertos en su tono de comedia (sí, me he reído, un par de veces, bien a gusto).
También suma untos positivos un dibujante de los que realmente impresionan: Magnífico captando las expresionnes faciales y corporales, virtuoso y detallista pero limpio, y con un elegante registro entre la caricatura y el relismo, el argentino Juan Bobillo es un hallazgo (lástima de su sustituto, un Pelletier que desde luego no está a la altura -de hecho es bastante malito-).
Sólo supone una lectura entretenida, más para quien domine el universo de los superhéroes Marvel, pero que da, aún al lector ajeno a poderes y pijamas horteras, un rato agradable, más en los asuntos de comedia urbana centrada en el bufete que en las obligatorias explosiones de acción y vacuos mamporros.

(((((

Ah, les ahorro la portada de la edición española, realmente fea.

04 octubre 2006

MUNICH,de Spielberg

La primera en la frente: Que al rey Midas de Hollywood (título que arrastra desde los ochenta, ojo a dato) le dé por realizar películas de pelaje tan hirsuto, con tantas posibilidades de rascar y pinchar en la platea, nos dice mucho de su valor como empresario del celuloide, su honestidad como persona y su confianza en sus propias capacidades como cienasta.
Proponer a partir de una visión nada maniquea el siempre difícil tema judío-palestino, partiendo de unos hechos acaecidos hace apenas treinta años, dando palos y evidenciando igualmente la humanidad en ambos bandos , no parece tarea grata, ni comercial.
Y conseguir con semejantes mimbres antes que un discurso posicionado un tremendo thriller, reminiscente de un cine que triunfó en los setenta (el cine de Frankenheimer es claro precedente, o Sydney Pollack) y que se mira en Hitchcock, es obra de un talento colosal. Hay que rendirse a la evidencia y reconocer en Spielberg uno de los mejores directores contemporáneos, que se mira sin rubor a los ojos con los clásicos, que ya ha revolucionado hace mucho la forma de entender el cine como espectáculo y que hoy por hoy se siente cómodo en cualquier género y tono dramático.
Munich no es, por supuesto, una película perfecta. Personalmente, aunque no se me hizo larga (150 minutos, dura la gracia), reconozco que el impacto de la primera hora (o así) se va diluyendo en su esquema inevitablemente cíclico (un nuevo nombre, un nuevo atentado), pero sin que llegue la sangre al río. Quizá evita el camino emocional del protagonista (un Eric Bana sensacional) a que el asunto acabe monótono. Paradógicamente, su caracterización sobre el guión también me parece un fallo de visión: Demasiado humano, perfecto, fiel a los suyos como lo es a sus ideas, pero también herido por “lo Moral”, como no, es un personaje que pide más carne en el asador, menos perfecta bondad y duda metafísica (después de todo, se tira horas de peli matando de diversas formas, el muy asesino). Daría más juego, y resultaría de ello una cinta mucho más perturbadora, un protagonista menos limpio (no una caricatura de malomalísimo, pero sí con más sombras y contradicciones).Con todo, una cinta muy recomendable (y como manual de lenguaje cinematográfico, una maravilla a estudiar).
·····

02 octubre 2006

EL VALLE DE LAS MARAVILLAS, de Sfar


Joann Sfar va a ser considerado (tiempo al tiempo) como uno de los autores de tebeos más importantes de la presente década. Su obra está dotada de una asombrosa capacidad para maravillar desde un trazo rápido, vivo y exacto, económico y expresivo. Sus historias son fascinantes choques entre una fantasía e inocencia virginales, infantiles, y los temas más profundos, dando ese contraste una sensación ligera, de divertimento maravilloso en el que se tratan con la desvergüenza, alegría y casualidad infantiles temas como el sexo, la religión, el arte, la fe, la amistad, el amor o la muerte, y todo ello cobra hondura desde esa falta absoluta de pretensiones que le lleva a ser uno de los autores más prolíficos que conozco. En un solo año Sfar es capaz de regalarnos con su imparable caudal creativo cinco o seis obras (o más) donde nunca baja de notable, debido principalmente a que todos sus trabajos participan de esa pasión por crear, por contar, que se convierte en maestría intuitiva. O no, quizá su obra está detalladamente planificada. No importa, al final persiste el aroma a la libre creación espontánea, cual líbido artística que le lleva a darnos, incansablemente, más y más tebeos.
El Valle de las Maravillas es sólo uno de sus muchos comics que puedes encontrar en el mercado. No puedo decir si el mejor de él (de verdad, no hay economía modesta que aguante el ritmo vertiginoso de producir que tiene el galo), pero sin duda es ya uno de los mejores de 2006.
Con su imaginación desbordada, como siempre, sólo a Sfar se le podía ocurrir algo así: Cazador-recolector es un primer álbum para una serie de corte autobiográfico donde él y su familia viven su vida… prehistórica. Y así, en poderoso y robusto Joann (a la sazón rebautizado Bote de Miel), su mujer y sus hijos, conocerán razas acuáticas, chamanes, culturas precolombinas, dinosaurios y lo que venga en gana a su autor. Con demasiada frecuencia los americanos hablan de “sense of wonder”… bueno, ésto es lo mismo pero elevado al cubo, un relato que mezcla lo que se le ocurra a su autor para crear una lógica aplastante dentro de su arbitraria improvisación.
¿Y el apartado gráfico? Pues aquí Sfar también triunfa. Su dibujo tiene un aire descuidado, que no obstante se pega a uno, le transmite sus historias y consigue que éstas sean creíbles sólo desde esa mirada naif, despreocupada. Y no puedo dejar de citar sus estampas de transición, bellísimos paisajes o escenas mudas (esa noche estrellada, esa selva con su fauna, ese baile entre delfines…), donde a poco que nos fijemos descubrimos al enorme ilustrador que se esconde detrás de ese descuidado estilo a lo boceto preparatorio.
Mención final para el maravilloso epílogo, donde el formato cómic se abandona en favor de una suerte de relato ilustrado-cómic-ilustración-yoquesé, donde Sfar se desnuda más aún que en las páginas precedentes.
Y, en definitiva, estamos ante una obra maestra, ante un autor colosal que ha hecho de su modo de trabajo espontáneo, de su narrativa libre e irregular, de sus "defectos", enormes virtudes, nuevas formas de contar y un camino único y personal (al tiempo que una vía a explorar dentro del nuevo tebeo contemporáneo).
(((((