28 febrero 2007

PLAN OCULTO, de Spike Lee

Hace tiempo que perdí la pista al realizador afro-americano, al que abandoné a la altura de su biografía de Malcom X. Por tanto fue una sorpresa redescubrirlo comandando un artefacto de puro género, de aires retro y a la vez moderno, que se inscribe en el subgénero de los grandes atracos, de Un Botín de 50.000 $ (que no he visto, por cierto), a Ocean’s Eleven.
El poso a cine de los setenta es evidente, y aquí eso es un elogio. Porque el cine de Lee se beneficia de ritmo y nervio, de tensión milimétrica. Cierto que el final pierde fuelle, inevitablemente ante su giro argumental, pero también es evidente que sus dos horas y pico vuelan, que atrapa con una estática que nos recuerda a mucho cine del bueno, y que afortunadamente ello no anula los aires autorales del director, que sigue haciendo gala de sus panorámicas (ahora vigorosas, claustrofóbicas), sus certeros diálogos, un mimo interpretativo (Jodie Foster magnética, Diesel Washington perfecto, Clive Owen mejor aún) y un empleo de la banda sonora excelente, que impone y determina la cadencia de la escena que gobierna.


A mayores un guión magnífico, diversos golpes de efecto (incluido un inteligente uso de la estructura temporal fragmentaria, totalmente justificado en beneficio de la intriga), un retrato del crisol interracial que provoca chispas en un NY post 11-S, y una reflexión sobre la naturaleza del bien y el mal.
Ovación.

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