10 abril 2007

DAREDEVIL, de Bendis y Maleev

He leído poco a poco durante estos últimos meses, todo el Daredevil (números 30 a 70, y en su nueva colección, números 1 a 11) guionizado por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev, de lo que he sacado unas cuantas conclusiones que les expongo sin demasiado orden.
La primera, para posicionarme claramente, es la de señalar al guionista como el gran bluff del mainstream actual. Nos lo venden como un talento seguro, un renovador del género superheróico o del noir, un genio de estilo reconocible, y mil elogios más que curiosamente parecen haber calado entre los lectores. Sin embargo, yo sólo advierto un escritor amanerado, recalcitrante en el empleo de unos pocos recursos.
En este sentido roza lo parodiable su fórmula para crear diálogos, una sucesión de sentencias entrecortadas en conversaciones plasmadas en secuencias plúmbeas, envaradas y aburridas que pretenden ser ejercicios de estilo.
Este recurso (desesperante por repetitivo e innecesario) nos lleva a otro problema que lastra la lectura de Daredevil: la falta de ritmo. Se suceden los números del superhéroe invidente y compruebas que, entre tanto diálogo de naturalismo impostado, tanta imagen congelada, apenas se nos cuenta nada, o lo contado no precisa de tanto ritmo quieto y escenas anodinas que no contribuyen ni a generar un clima, ni a potenciar la acción, ni a profundizar en los personajes (que Bendis desdibuja: uno no acaba de ver qué siente realmente el abogado/superhéroe, sólo aprecia un títere contra las cuerdas de sus enemigos número tras número).
Maleev por su parte es un dibujante que si bien es vistoso, y muy bueno, no cuaja, no resulta natural, pues tanto el evidente uso de referentes fotográficos como la paginación, efectista y bastantes veces constreñida al capricho esteticista, perjudican la lectura (sus páginas son esforzadamente espectaculares, antes que dinámicas y vibrantes, si bien desconozco si la culpa es de un Bendis que controla su producto y decide la página, o del propio dibujante, perdido en fuegos de artificio). Digamos que, antes que meterte en lo narrado, te distraen: sus pginas son tan "brillantes" que parecen insistir en el mero deleite visual, en detrimento de lo importnte, la narrativa, el tempo de la secuencia.
En lo que respecta a cuestiones argumentales, éstas parecen a tenor de sus seguidores un logro que sitúa a la colección al nivel de la época de Miller, cuando no por encima . Otra vez disiento.
Es cierto que Bendis construye historias de tono adulto, dibuja actitudes realistas y casi plausibles (salvo por la presencia de lo superheróico, lo que nos narra es un oscuro relato de serie negra ) como si ello constituyese por sí mismo un mérito, pero en sus tramas confluyen demasiados préstamos ajenos, desde El Padrino a la época de Miller en la serie, pasando por citas de toda índole (la más celegrada, a El Greco).
Pero tanto préstamo encubre una enorma falta de originalidad. Ese pastiche de referentes externos, esa falta de un universo personal, provoca la sensación, otra vez, de leer un enorme globo, brillante por fuera pero vacío de contenido y peso por dentro. Las tramas se suceden sin llevar a ninguna parte, Matt Murdock (el alter ego del justiciero) sufre más que nunca todo el rato pero ello no cristaliza más que en nuevos golpes de efecto (como autoproclamarse nuevo señor de los bajos fondos). Y lo más escandaloso: todo es un eco de personajes y situaciones precedentes. Todo proviene, sí, de ese cosmos que Frank Miller creó hace veinte años, y Bedis no se atreve a hacer tábula rasa, crear nuevos personajes (y los que crea son un atrezzo sin peso) y se dedica a recuperar viejos villanos, todos de creación ajena (Elektra, María Tifoidea, La Mano, El Buho...).Eso sí, pretendiendo dar la versión definitiva (y me pregunto si se puede mejorar al Kingpin de Born Again o la mítica saga de Elektra)
Bueno, reconozcamos que si nunca has leído tebeos de Daredevil, y si prefieres el hiperrealismo a la desbocada fantasía colorista que se supone es un tebeo de superhéroes, puede gustarte la labor de Bendis (si no te molestan su debilidad técnica, todo lo ya apuntado de su labor como guionista más allá de cuestiones de argumento). También hay que reconocer que Maleev es disfrutable, si rebajamos la exigencia. Atmosférico, naturalista (fotográfico, incluso), virtuoso... son bondades que podemos contrarrestar a sus defectos, que no obstante pienso que los tiene en donde importa: como narrador.


Ahora, tras el palo dado, el lector puede preguntarse por qué me he comido estos cincuenta tebeos (que por supuesto me han dejado, lectura de gorra, amigos). Bien, pues la curiosidad y el "picorcillo" se deben a que, desde el número 12 de la serie ha cambiado su equipo creativo. Daredevil es ahora un producto Brubaker/Lark... y la cosa cambia mucho. Al menos en dos números, y siguiendo una trama inconclusa de Bendis, el viraje en estilo, ritmo, dibujo... todo... es otro cómic, y se lo contaremos por aquí, en alguna ocasión (demos tiempo, esperemos a almacenar algunos números)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues son una delicia. Infinitamente superiores, en cuanto a calidad, a la inmensa mayoría de publicaciones de Marvel y DC. Brubaker y Lark tambien.

Señor Punch dijo...

ojalá pudiera decir lo mismo. Bueno, yo ya dí aquí mis razones, Bendis me parece un bluff.
Lo de Bru y Lark ya es otra cosa, un relato modélico de serie B carcelaria sin intenciones autorales, sin "ejercicios de estilo", pero infinitamente mejor que su antecesor. Ya hablaré de ella pronto :)