04 mayo 2007

alineaciones planetarias-bonus track: Los Planetas en directo

muro de guitarras entre luces y sombras

Un viejo cine de Santiago, de los de toda la vida, reconvertido en moderna sala de conciertos, fue el albergue para que Los Planetas desplegaran con inmejorables condiciones (acústica modélica, fondo de gran pantalla para sus proyecciones) su combustión sónica en directo, el pasado viernes.
El combo granadino se ha labrado una reputación en directo. Catastrófica, cuanto menos. Capaces de desplegar un reguero de clásicos imbatibles con resultados notables, han caído igualmente en descontrolados precipicios de sonido embarrado, voces afónicas y caos. Quiero decir, que yo mismo he asistido a directos de J y los suyos que fueron para perseguirlos y reclamarles el dinero de mi entrada. También a performances vibrantes. Incluso a conciertos muy profesionales, fríos pero bien conducidos. De todo.
Bien, pues visto lo visto el otro día, tengo que decir que, hoy, Los Planetas son de lo mejor que te puedes encontrar en directo en este país. De lo mejor.
Cuando sale el grupo, J saluda "somos Los Planetas y venimos a presentar La Leyenda del Espacio". El concierto se estructura a partir de esta proclama en dos partes bien diferenciadas: durante la primera se ciñen a su último disco, construyendo un inquebrantable muro de sonido, un frente de tres guitarras eléctricas plenas de distorsión y bucles obsesivos, de volumen poderoso pero controlado.
En la segunda parte se repasa toda su discografía pretérita. Es un acierto: La Leyenda es un bloque uniforme, sus estructuras flamencas lo convierten en un artefacto unitario. Es además un arrebato de guitarras al rojo vivo, que no pierde sutileza pero se defiende desde la distorsión y el volumen. Pero en el repaso a toda su carrera Banin, segundo guitarra, atiende los teclados, levanta castillos de sonidos psicodélicos y detallistas. Otro punto interesante es comprobar como, sin entrar en la deconstrucción, las antiguas canciones no pocas veces son ligeramente retocadas, mejoradas, mejorando los pasajes vocales, añadiendo adornos de teclados, potenciando crescendos (menudo batería, Erik)... en definitiva, un concepto diferente al mimetismo (necesario) de la primera parte.
Todo, con un J que no va a ser el Van Morrison latino pero que pone de su parte para que el barco no se hunda. Además, su actitud es puro rock action, que dirían Mogwai. Hierático, minimalista en sus gestos comunicativos, altivo (todo pose: J se retira en algunos pasajes instrumentales, y desde detrás del escenario jalea al público, pide palmas sonriendo... eso sí, el cantante que vuelve al micro es, de nuevo, un tótem distante y frío), capitaneando sin ombliguismos.
Termina el concierto (y comparto un momento genial: en Un Buen Día, J canta "He estado con Erik hasta las seis, y nos hemos metido..." y se aparta del micro, ríe malicioso y deja que la sala corée el final de la estrofa -"...cuatro millones de rayas"- ).
J se despide "Nos vamos... nos vamos De Viaje", y terminan con el tema que abría su primer largo. Los bises comienzan con otro guiño, un adios cordial en la letra de Deseando Una Cosa ("Para lo que tú quieras ya sabes que puedes contar conmigo..."), y regalan dos bises escuetos antes de irse, parcos como siempre, con cara de satisfacción.
Como la mía.

Me lo pensé. No se puede calibrar un directo (menos el de una banda de Noise, con un muro de ruido y volumen como el de Los Planetas) por una imagen televisada y su sonido de mierda (un directo no puede entenderse desde una pantalla, nunca), pero sirva de ejemplo de su dominio de las tablas esta performance en canal sur (minuto a minuto domando más y mejor el tono obsesivo de Si estaba Loco Por tí, rematado con la saltarina Alegrías del Incendio.
Además, la presentación del ínclito Miguel Ríos vale la pena.




3 comentarios:

Manuel Bartual dijo...

Yo pude verlos en Madrid hace unas semanas y suscribo tus comentarios. Me he tragado directos de los de querer apalearles al término del último bis, pero cuando lo bordan, LO BORDAN.

Y ahora más que nunca creo que están en su mejor momento, después del discazo que se han marcado y por algo que comentas: esa forma de reinventar sin que se note demasiado algunos de los temas clásicos, incorporando en directo algunas bases o pequeñas varaciones afines con su sonido actual que hacen a las viejas canciones todavía más grandes de lo que ya eran.

Aquí en Madrid se fueron de viaje y luego volvieron para cerrar con La copa de Europa. "Los pelos como escarpias", que me decía el colega con el que fui mientras salíamos de la sala.

Señor Punch dijo...

quería recalcar eso, porque podría parecer que soy un fan de U2, que les dice a todo que sí. Pero no, yo soy el primero en decir que en directo ERAN muy discutibles. Después de lo visto el otro día, espero que nunca más, porque lo que vimos (por cierto, bienvenido :)) fue el directo de un grupo "de diercto". Se habla siempre de Manta Ray (buenísimos), de Lisabo, de... bien, ahora los de J están en esa lige, la de los Live que HAY que ver para creérselo :)

Manuel Bartual dijo...

No sé si habrán pasado a esa liga imaginaria de súpergrupos, pero lo que sí parece es que los directos de esta gira no tienen desperdicio. Igual tan sólo es algo que tiene que ver con lo contentos que andan con el nuevo disco, que se les nota, pero si es así... que sigan, que sigan bordando discos y conciertos :-)