28 mayo 2007

WATCHMEN, de Alan Moore y Dave Gibbons

La tienda Mazinger Vigo inaugura página web. Servidor se encarga de reseñarles cada semana alguna novedad. Y como eso da para alimentar Estodigo, cada reseña desfilará por el blog, con lo que mato dos pájaros de un veloz tiro.
Aquí tienen la primera reseña (voluntariamente breve y enfocada a un público no especializado, más una invitación que un análisis sesudo):

Dentro de la historia de los cómics hay varios capítulos ineludibles, obras que han marcado un antes y un después, que han influenciado a innumerables otras. Watchmen es, posiblemente, uno de los cinco tebeos de superhéroes más importantes de la historia. Partiendo de una excusa, la investigación del enmascarado Rorschach en pos de un asesino de superhéroes, el británico Alan Moore levanta un mundo entero, una panorámica que retrata una nueva realidad donde existen los superhéroes, pero no como idealizados cuentos morales infantiles, sino como una posibilidad verista: ¿cómo sería el mundo si realmente hubiera gente disfrazada y seres dotados de poderes imposibles? Su respuesta es racional, y nos brinda un microcosmos perfecto.
Watchmen es una lectura densa, que admite (exige) varias relecturas para apreciar sus muchísimos detalles, un trabajo ajeno al azar donde cada frase, cada detalle en la viñeta, tiene una razón de ser, enriquece la historia. También es la obra de un Moore en su apogeo, experimentando con los recursos del cómic, jugando con niveles de lectura, efectos de cámara (como el ya mítico zoom que inicia la obra), simetrías, citas, tebeos dentro de tebeos… un arsenal de efectos narrativos que asombra y apabulla.
Y, sobre todo (e injustamente infravalorado en ocasiones) un trabajo mayúsculo de un Dave Gibbons sin cuyo dibujo, detallista y abigarrado pero jamás recargado, Watchmen sunca sería el mismo. Porque con esa extrañeza que desprenden sus lápices, con ese envaramiento de sus figuras humanas o esas perspectivas cartesianas que se prodigan en sus viñetas, consigue que entremos en esa otra realidad de un modo natural, apoyado en unos excelentes colores, irreales, de calidez traicionera, obra de John Higgins.
La reciente edición en formato de lujo (“Absolute”, lo llaman) por parte de Planeta es una excelente oportunidad de hacerse con una obra mítica y, hasta hoy, totalmente descatalogada en castellano.

5 comentarios:

El Nota dijo...

Hombre... eso de totalmente descatalogada... ¿Hace cuanto que Planeta se hizo con los derechos de DC? ¿Tres, cuatro años? Hasta ese momento Norma la mantuvo en catálogo, que yo recuerde, y hablas como si sólo los más ancianos hubiesen podido leerla. De hecho, en veinte años la han editado cuatro editoriales diferentes.

toni dijo...

Es que tiene comisión para que la gente compre la tremenda versión "Absolute". Vid comentarios al respecto en http://larealidadestupefaciente.blogspot.com/2007/05/ya-tengo-mi-absolute-watchmen-pero.html

Señor Punch dijo...

A día de hoy, Watchmen estaba descatalogado. Vale, el frikismo tebeero es un mundo aparte, dodos lo tenemos en sietenta ediciones distintas y tal y tal (yo no, ¿eh?) pero me interesaba más el lector de Mazinger, que no sabe de tebeos, que ni le suena Watchmen. Que vea que es una gran obra y que estaba descatalogada y por tanto inencontrable, aunque sea desde hace apenas dos o tres años. Esto era un hecho hasta la aparición de la edición Absolute (otra cosa, que alguna librería aún pudiera tener un ejemplar, lo que según mi fuente, es más que dudable: Watchmen era inencontrable, según la gente de Mazinger)
Ah: no cobro comisión, y de hecho, la edición absolute, ya que sale, me parece un fallo: Watchmen no se beneficia del gigantismo (caballo grande ande o no ande).

toni dijo...

Más sobre el Absolute tomado del más reciente post de "La realidad estupefaciente" donde hay un exhaustivo comentario a mi modo de ver interesante por la polémica que propone sobre las diferentes reediciones que se pueden hacer de una obra y que se tocó aquí y en otros blog por ejemplo con "El Príncipe Valiente".

"Otro detalle curioso es que en el Absolute no se ha tocado en absoluto ni un dibujo, así que los titulares de los periódicos y otros carteles, tan importantes a veces en la narración, no aparecen traducidos, y su interpretación se pone como un texto a pie de página. Bueno, es una opción, pero una opción cutripéich. Con los medios que hay al alcance hoy día, y las virguerías criselefantinas que son capaces de marcarse los muchachos del Perfil Bajo de forma autodidacta y con ordenadores caseros, que ni se nota a veces que ha habido una manipulación… no hay excusa y es cutre hasta decir basta. Tanto Absolute y tanto Absolute pero luego ni estuche molón ni pagar unas cuántas horas de Photoshop a alguien que sepa".

Señor Punch dijo...

a mí lo que me improta va por otro lado. Lo de la tirita, incluso lo de los periódicos sin traducir (mal, muy mal), es menor.
El problema es que Watchmen es un tebeo que Gibbons dibuujó para un determinado formato, un tamaño pequeño, el de la grapa. Al aumentar ese tamaño ocurre que se rompen determinados ritmos, se aligeran composiciones, se pierde parte del concepto. Es mi humilde opinión. Val, la nueva edición, es lo contrario. En blanco y negro, pero recuperando o acercándose al tamaño tabloide que le corresponde. Y la diferencia es asombrosa, porque en Foster la ligereza que gana, añadida al preciosismo de su dibujo, da un incentivo que es el que tenía realmente.