22 junio 2007

SCOOP, de Woody Allen



Tras un Match Point que a nuestro juicio volvió a hacer brillar a Allen a gran altura, no teníamos ganas de dejar pasar demasiado tiempo para ver Scoop, su siguiente film londinense y otra vez con la que parece su nueva musa, Scarlett Johansson. Es evidente que pese a repetirse algunos elementos de su precedente, como el paisaje humano en que se desarrolla el relato (alta sociedad inglesa), aquí nos encontramos con un sencillo entremés, una cinta hecha en camaradería con la nueva rubia de oro con un propósito de divertimento privado. Aceptado esto, podemos relajarnos en nuestra butaca y disfrutar del juego.
Johansson quería, tras la experiencia previa, trabajar con un Woody Allen tópico y de cliché: quería un capricho, hacer una comedia made in Woody Allen y quería actuar junto a Woody. Y como parece que hay química entre actriz y actor/director, éste le concede, cual genio de la lámpara bajito y gafotas, su gran ilusión, de modo que aquí tenemos una ligerísima comedia protagonizada por la chica y Allen, un enredo paranormal donde el fantasa de un periodista contacta con una estudiante dde periodismo bastante torpe e ingenua para que investigue un caso de asesinatos. Al tiempo, Allen interpreta a un mago de tercera que ayuda a la joven y cuyo peso en el relato es mínimo, obedeciendo pues a los deseos de Johansson de actuar junto al director, en uno de sus típicos papeles humorísticos (que personalmente siempre me hacen reír... son manías, otros prefieren a Ben Stiller, allá cada cual).
Bien, evidentenmente esto es un pasatiempo, tan liviano como eficaz, rodado con estilo y sabiduría (qué menos) y perfectamente interpretado, porque Allen es un enorme director de actores. Poco más se le puede pedir, poco más nos ofrece, y así, todos salimos contentos y esperando, eso sí, que pronto Allen nos regale una cinta a la altura de Match Point.

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