13 septiembre 2007

PRISON BREAK 2

Prison Break fue una suerte de juego de mesa o de rol, trasladado al formato televisivo, una propuesta sencilla bien resuelta: una cárcel, una fuga, unos presos mayormente conflictivos (mafiosos, racistas, sicópatas…) guiados por una mente maestra. Toques de conspiranoia, mucha serie B, y humildad en el tono (no en los medios).
Su continuación, sin embargo, hace aguas, pierde el concepto, improvisa en su trama hasta extremos escandalosos, y, lo peor, pretende que nos encariñemos con sus no-personajes, darles peso emocional, un presente y un pasado. Pues no: a mí lo que me interesaba era la partida, donde no se planteaba si las figuritas que se movían por el tablero estaban enamoradas, echaban de menos a un padre u otras gaitas.
Conclusión: gran cagada. Y lo peor es que uno sólo puede concluir que esto ya no tiene arreglo, que lo mejor es pensar que todo acaba en la primera temporada, que en su episodio final todos ganaban y se retiraban a un paraíso oceánico a beber daikiris y darse la buena vida. O que mueren todos, porque se les desploma encima el tejado de la prisión. O que llegan los marcianos y destruyen la tierra. Lo que sea, pero fin. Porque, además, los apuntes racistas que nos suelta el final de esta temporada (respecto a esos países bananeros vecinos de USA) terminan de rematar al moribundo.

Pues qué puedo decir de todo esto… que a otra cosa, mariposa.

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